Los quistes hepáticos, también conocidos como quistes en el hígado, son pequeñas bolsas llenas de líquido localizadas en este órgano. Generalmente, no producen síntomas y, en la mayoría de los casos, son benignos y no cancerosos. A menudo, se descubren de forma casual al realizar alguna exploración del hígado por otro motivo, como una ecografía o un TAC.
Aunque la mayoría de las personas que tienen un quiste hepático no lo saben, un porcentaje muy pequeño de estos quistes puede volverse canceroso. El tratamiento para el quiste en el hígado debe ser orientado por un gastroenterólogo o médico general y depende del tipo de quiste y de su causa.
¿Qué son los Quistes Hepáticos?
Se llama quiste a cualquier tipo de lesión que esté llena de líquido. Cuando estas lesiones se localizan en el hígado, se denominan quistes hepáticos. La mayoría de los quistes hepáticos son asintomáticos y se detectan durante estudios de imagen por problemas no relacionados.
Los quistes hepáticos son cavidades llenas de líquido en el hígado que pueden variar en tamaño y, en algunas personas, causar dolor o molestias. No son cancerosos y se clasifican en dos tipos principales: quistes hepáticos simples y quistes hepáticos complejos.
Quistes Hepáticos Simples
Los quistes hepáticos simples son los más frecuentes. Son benignos, de pared fina y de tamaño variable. La mayoría de ellos son de pequeño tamaño, no producen síntomas ni otros problemas. Suelen ser inofensivos, están llenos de líquido y no causan síntomas ni requieren tratamiento. Se descubren casualmente durante pruebas de imagen para otras afecciones.
En la mayoría de los casos, las personas que tienen quistes hepáticos benignos nunca presentan síntomas. Muchos de estos quistes son congénitos, es decir, están presentes desde el nacimiento. Aunque la razón exacta de esta malformación aún no se conoce, una malformación en los conductos biliares provoca quistes hepáticos. Son más frecuentes en mujeres y la gran mayoría no requiere seguimiento ni tratamiento.

Quistes Hepáticos Complejos y Otros Tipos
Los quistes hepáticos complejos, como los quistes hepáticos septados, pueden ser más preocupantes. Estos quistes pueden tener múltiples compartimentos o septos y podrían estar asociados con afecciones como la enfermedad hepática poliquística o la equinococosis.
Enfermedad Hepática Poliquística (EHP)
Esta es una afección en la que una persona desarrolla racimos de quistes benignos o simples en el hígado. La EHP causa múltiples quistes, pero el hígado puede seguir funcionando bien con esta enfermedad. Es un trastorno hereditario poco frecuente que afecta a entre 1 y 10 personas de cada 100,000.
Un estudio muestra que solo alrededor del 20% de las personas con enfermedad hepática progresiva presentan síntomas perceptibles, y otras no observan signos hasta la edad adulta. Con el tiempo, el hígado de la persona afectada aumenta de tamaño, lo que provoca hinchazón o distensión abdominal y malestar. Es una entidad infrecuente y peculiar, ya que es hereditaria; la afectación del hígado es más importante y frecuentemente se asocia con quistes en otros órganos como el riñón (la más frecuente, que puede causar insuficiencia renal), el bazo o el páncreas, así como alteraciones a otros niveles, por ejemplo, aneurismas intracraneales. Al ser hereditaria, es necesario estudiar a la familia.
Quistes Hidatídicos (Hidatidosis)
En otras ocasiones, los quistes son producidos por un parásito ("Echinococcus granulosus") y entonces se denominan quistes hidatídicos. En la población general habitualmente se les conoce como "quistes perrunos". La hidatidosis es una enfermedad causada por parásitos que pasan de perros y ovejas a los humanos, generalmente a través de los sistemas de agua. Si no se trata, la enfermedad hidatídica causa fiebre, ictericia o eosinofilia (un número excepcionalmente alto de células blancas de la sangre en el cuerpo).
En la mayoría de los casos, también se descubren de modo casual y no producen problemas. Si están calcificados no suelen requerir tratamiento, pero en algunas ocasiones es necesario administrar algún fármaco contra el parásito, o incluso indicar la cirugía.
Quistes Neoplásicos
Este es el tipo más raro de quiste en el hígado que puede ser benigno o maligno, como cistoadenoma o cistoadenocarcinoma hepático. Cuando el quiste en el hígado es de tipo neoplásico benigno, como el cistoadenoma, existe un riesgo mayor de tornarse maligno (cistoadenocarcinoma) y llevar al surgimiento de cáncer en el hígado. Los cistadenomas, concretamente, son tumores quísticos benignos del hígado, más frecuentes en mujeres, que pueden en ocasiones hacerse malignos, por lo que se suele indicar tratamiento quirúrgico.
Diagnóstico de los Quistes Hepáticos
Los médicos pueden detectar la mayoría de los quistes hepáticos con ultrasonido o tomografía computarizada (CT). La mayoría de los quistes hepáticos suelen identificarse mediante estudios de imagen. El ultrasonido es el método más común y no invasivo para detectar quistes hepáticos.
En la mayoría de los casos, los expertos médicos descubren la presencia de quistes hepáticos al realizar pruebas de diagnóstico por imágenes para otras afecciones de salud. Otras veces, lo que ocurre es que hay múltiples quistes en el hígado. Se trataría de la enfermedad poliquística del hígado, definida por la presencia de cuatro o más quistes.
Quiste hepáticos - Doctores Especialistas
Síntomas de los Quistes Hepáticos
La mayoría de los quistes hepáticos no producen síntomas y no suelen crecer lo suficiente como para causarlos. Algunas personas desarrollan un solo quiste o un quiste simple y no experimentan síntomas con el crecimiento de ese quiste.
Sin embargo, en algunas ocasiones, bastante más raras, estos quistes pueden ser de gran tamaño (por encima de los 5 cm) o menos grandes pero numerosos, y entonces pueden provocar algunos síntomas como, por ejemplo:
- Molestias abdominales
- Sensación de saciedad
- Hinchazón o distensión abdominal (especialmente en EHP)
- Fiebre (en hidatidosis)
- Ictericia (en hidatidosis)
- Eosinofilia (en hidatidosis)
De forma infrecuente, estos quistes grandes se pueden complicar si sangran, si se torsionan, si se rompen o si comprimen alguna otra estructura vecina, como por ejemplo la vena porta.
Tratamiento de los Quistes Hepáticos
El tratamiento para el quiste en el hígado debe ser orientado por un gastroenterólogo o médico general y depende del tipo de quiste y de su causa. La mayoría de los quistes hepáticos son benignos (no cancerosos). Los quistes hepáticos simples suelen permanecer estables y no requieren tratamiento.
Si el quiste hepático no provoca síntomas, es posible que el médico no lo trate. A menudo, los expertos en atención médica optan por controlar los quistes en lugar de realizar una cirugía para extirparlos. Los quistes asintomáticos pueden no requerir tratamiento. El tratamiento de los quistes varía según su tamaño, síntomas y causa.
Intervenciones y Opciones de Tratamiento
En el caso de quistes que producen síntomas o presentan complicaciones, el médico puede indicar tratamiento, el cual puede incluir:
- Aspiración percutánea: Drenaje del líquido del quiste.
- Laparoscopia o cirugía: Para remover el quiste o una parte de este, especialmente en quistes grandes, complicados o neoplásicos.
- Medicamentos: En el caso de quistes hidatídicos para combatir el parásito.
- Escleroterapia: Un procedimiento para reducir el quiste.
- Resección hepática: Extirpación de una porción del hígado.
- Trasplante hepático: Excepcionalmente en casos muy graves de enfermedad poliquística o complicaciones severas.
Cuando es necesario, el tratamiento incluye el drenaje o la extirpación del quiste. En la mayoría de los casos, la persona puede volver a la normalidad en dos semanas después de la cirugía.
Seguimiento
Como ya se ha comentado, la mayoría de los quistes son simples y de pequeño tamaño, por lo que no requieren seguimiento ni tratamiento. No obstante, en ocasiones, su médico le solicitará una segunda ecografía un tiempo después para confirmar que permanecen sin cambios en su tamaño, sobre todo en aquellos que son grandes, parasitarios o múltiples. También, para poder completar el estudio, su médico le solicitará otras pruebas de imagen más específicas como un TAC-Scanner o una resonancia magnética.
En resumen, los quistes hepáticos son lesiones benignas con contenido líquido localizadas en el hígado que se suelen detectar de forma casual. La mayor parte de las veces son quistes simples de pequeño tamaño y no requieren seguimiento ni tratamiento. En ciertas situaciones más raras, estos quistes pueden ser múltiples, de mayor tamaño, de origen parasitario, hereditarios o de otro origen, lo que puede requerir un seguimiento más estrecho, la realización de otras pruebas diagnósticas y eventualmente un tratamiento médico-quirúrgico.