En Italia, una escena es tan común que tiene un nombre: “umarell”. Se refiere a la imagen de una persona mayor, con las manos a la espalda y la mirada atenta, observando obras en construcción. Esta figura, tradicionalmente vista como entrañable y pasiva, ha sido "profesionalizada" en varios municipios italianos, transformando un pasatiempo en un servicio cívico voluntario.
Origen y Significado Cultural de los "Umarell"
El término 'umarell' se utiliza cariñosamente en Italia para describir a los jubilados que observan obras en construcción. Pueden estar solos o en pequeños grupos, a menudo haciendo comentarios entre ellos o señalando posibles fallos desde el otro lado de la zanja. Lo que comenzó como una actitud anecdótica y a veces tildada de intrusiva, se ha convertido en una oportunidad para la participación ciudadana.
Los 'umarells' encarnan una necesidad psicológica persistente de propósito y utilidad tras la jubilación. Muchos hombres mayores experimentan un sentimiento de vacío cuando abandonan sus roles laborales, y encuentran en la observación de obras una forma simbólica de mantenerse conectados con su identidad profesional. Desde una perspectiva social, el abandono de la actividad laboral puede erosionar el sentido de bienestar y de ocupación personal.
Roberto Cremona, por ejemplo, afirma que en su círculo de amigos hay uno o dos 'umarell'. Estos suelen comentar sobre las obras: “¿has visto esa obra de ahí? Están haciendo esto o aquello mal, podríamos hacerlo mejor”. La popularidad de esta figura es tal que la palabra cobró vida propia y llegó a aparecer en un anuncio de Burger King en 2016 en respuesta a las preguntas de los 'umarell' de Milán sobre la finalización de una construcción.
Reconocimiento Cultural y Urbano
- En Bolonia, el papel de los “umarells” ya está reconocido culturalmente. En 2017, la ciudad inauguró la Piazzetta degli Umarells en honor a estos jubilados.
- Se han desarrollado aplicaciones móviles y calendarios dedicados a esta figura, reflejando su importancia en la cultura local.
"Profesionalización" de la Observación de Obras
La idea de integrar a jubilados como supervisores voluntarios en proyectos de obras públicas ha tomado fuerza en Italia. Se aprovecha la experiencia de las personas mayores, se les mantiene activos y se fortalecen los lazos comunitarios. Lo que antes era una afición, ahora es un rol oficial con reconocimiento institucional.
Iniciativa en Villasanta
En Villasanta, un municipio de 14.000 habitantes en la provincia de Monza, se ha puesto en marcha un programa innovador. El Ayuntamiento reclutó a ocho jubilados para observar e informar sobre todo lo que sucede en las calles, desde el avance de las obras hasta el estado de parques y aceras. Esta iniciativa, propuesta por el alcalde Lorenzo Galli, tuvo tanto éxito que los nuevos inspectores, todos hombres inicialmente, pasaron por un proceso de selección.
Para postular a este rol era necesario:
- Estar jubilado.
- Tener título universitario.
- Experiencia previa en áreas técnicas.
A pesar de no recibir un salario, estos "umarells" están registrados como voluntarios cívicos y tienen cobertura de seguro. Según la administración local, el proyecto fortalece el vínculo entre la población y las autoridades públicas.
¡Saldo Blanco en Villa Unión! Éxito total en operativo de Semana Santa
Beneficios y Testimonios
El gobierno de la ciudad explicó al periódico que "El voluntariado cívico es una fórmula con múltiples aspectos virtuosos: ayuda a la administración a funcionar en tiempos de escasez de personal, promueve la participación y valora a los ciudadanos dispuestos a contribuir al bien público".
- Giovanni Rossi, un jubilado de 68 años con experiencia en ingeniería civil, expresó su satisfacción: "Después de tantos años trabajando en obras, es gratificante poder seguir contribuyendo a mi ciudad de una manera significativa."
- Laura Secchi, directora de Ance Cremona (la asociación de constructores), destaca: "Integrar a nuestros jubilados en la supervisión de obras no solo mejora la calidad de los proyectos, sino que también enriquece nuestra comunidad al valorar la experiencia y el conocimiento de nuestros mayores."
Los 'umarell' profesionales, como Roberto Cremona y Gabriella Garatti (una de las pocas mujeres voluntarias), no se dedican a ofrecer consejos no deseados, sino a resolver problemas. En uno de sus primeros turnos, Garatti observó baches causados por el deficiente tendido de cables de fibra óptica y un cruce sin señalización, mientras que otros señalaron setos descuidados y aceras torcidas.
Fabrizio, un operario, se muestra satisfecho de contar con los voluntarios para "controlar las cosas" y, al mismo tiempo, mantener a raya a los 'umarell' no profesionales. Aunque el mayor reto es mantener la rotación semanal debido a los compromisos personales de los voluntarios (citas médicas, cuidado de nietos), la satisfacción de ver los problemas resueltos es grande.
Otros Ejemplos en Italia
- Cremona ha mostrado interés en aprovechar la experiencia de sus ciudadanos mayores para mejorar la seguridad y eficiencia en los proyectos de infraestructura, siguiendo el ejemplo de Villasanta.
- En 2015, Riccione destinó un presupuesto de 11.000 euros para contratar a jubilados que supervisaran obras públicas.
Estas iniciativas demuestran que la "profesionalización" de los 'umarell' no solo es una curiosidad, sino una estrategia municipal para la participación ciudadana activa y significativa, aprovechando la valiosa experiencia y conocimiento de los jubilados para el beneficio colectivo.