Los Adultos Mayores: Envejecimiento, Cuidado y Centros de Día

El término "adulto mayor", también conocido como "persona mayor", se utiliza legalmente para referirse a individuos que han cumplido 60 años. Sin embargo, en los últimos años, con el objetivo de adoptar un lenguaje más inclusivo y con enfoque de género, diversas entidades y grupos han optado por el término "persona mayor". Es fundamental elegir cuidadosamente las palabras, ya que la violencia o el maltrato no solo se manifiestan físicamente, sino también psicológicamente, y en este último aspecto, las palabras cobran una gran relevancia.

Comprendiendo el Envejecimiento

El envejecimiento es un proceso natural que forma parte del ciclo de vida y abarca un amplio conjunto de procesos biológicos, psicológicos y sociales. Desde una perspectiva biológica, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define el envejecimiento como la combinación de procesos de deterioro molecular y celular que conducen a un descenso gradual de las funciones físicas y cognitivas, aumentando la probabilidad de adquirir enfermedades y, finalmente, la muerte.

Esquema de los procesos biológicos, psicológicos y sociales del envejecimiento

Tipos de Envejecimiento

En el envejecimiento se reconocen diferentes tipos, entre los que destacan el envejecimiento poblacional y el envejecimiento individual. El envejecimiento puede definirse como la disminución de la capacidad del organismo para adaptarse al medio ambiente, lo que requiere especial atención sanitaria. Esta etapa del ciclo de vida comprende un amplio conjunto de procesos biológicos, psicológicos y sociales relacionados con la edad adulta.

Envejecimiento Saludable y Activo

El envejecimiento exitoso se refiere a la capacidad de la persona para mantener una mínima probabilidad de enfermar, mientras practica o ejecuta altos niveles de actividad física y mental, mantiene relaciones interpersonales y participa en actividades significativas y vitales. Sin embargo, el Informe Mundial sobre Envejecimiento y Salud amplió el concepto a envejecimiento saludable, definiéndolo como un proceso que fomenta y mantiene la capacidad funcional del adulto mayor en pro del bienestar en la vejez, lo que implica que envejecer de manera saludable no es sinónimo de envejecer sin enfermedades. El envejecimiento saludable es el proceso mediante el cual las personas adultas mayores fortalecen estilos de vida que les permiten lograr el máximo bienestar, salud y calidad de vida a través del autocuidado, la ayuda mutua y la autogestión.

Los estilos de vida que han demostrado tener un impacto significativo en la salud, el bienestar y la calidad de vida en la vejez incluyen:

  • Alimentación adecuada
  • Ejercicio físico periódico y seguro
  • Adecuada higiene personal
  • Sueño suficiente y reparador
  • Recreación
  • Alta autoestima

Además, la OMS, desde una visión política e intersectorial, habla del envejecimiento activo como el proceso que optimiza las oportunidades de salud, participación y seguridad para mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen. Se reportan seis determinantes del envejecimiento activo: económicos, conductuales, personales, sociales, relacionados con los sistemas sanitarios y sociales, y los relacionados con el entorno físico.

Envejecimiento Fisiológico y Patológico

En un envejecimiento saludable, el envejecimiento fisiológico presenta un proceso lento de deterioro o disminución funcional equilibrado en varios órganos y sistemas de manera coordinada. Por el contrario, el envejecimiento patológico (también llamado envejecimiento secundario) se produce a partir de un proceso de envejecimiento prematuro generalmente específico de un tejido debido a enfermedades crónicas. Este último se explica por cambios producidos como consecuencia de enfermedades añadidas al proceso de envejecimiento normal e interfieren con el funcionamiento social y laboral de la persona, incluso generando discapacidad. Por ello, es crucial abordar oportunamente las condiciones de salud de los adultos mayores.

La Discapacidad en la Vejez

La discapacidad es un término genérico que abarca las deficiencias en las funciones y estructuras corporales, las limitaciones en la capacidad de realizar actividades y las restricciones en la participación social de una persona con una condición de salud. El envejecimiento global está modificando la prevalencia de la discapacidad, ya que el riesgo de adquirir una deficiencia permanente que potencialmente genere discapacidad aumenta con los años.

Mundialmente, la prevalencia de discapacidad es cercana al 15%, y esta cifra puede explicarse por dos grandes fenómenos: el envejecimiento de la población y el incremento de las enfermedades crónicas no transmisibles, entre las cuales sobresalen las neurológicas. El Informe Mundial de la Discapacidad reporta que, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la principal enfermedad asociada a discapacidad en mayores de 65 años fue el reumatismo (30%), seguido de las cardiopatías (23%), hipertensión, diabetes y enfermedad cerebrovascular, entre otras.

Infografía: Prevalencia de enfermedades asociadas a discapacidad en adultos mayores

A nivel global, la discapacidad es más prevalente en la población mayor de 18 años (una de cada siete personas adultas tiene alguna discapacidad), se acumula en países de bajos y medianos ingresos, y en la región de las Américas, el 44% de las personas con discapacidad tienen una edad mayor o igual a 60 años. La discapacidad en los adultos mayores tiene como consecuencia una mayor acumulación de riesgos para la salud.

La discapacidad en el adulto mayor debe ser asumida como un fenómeno complejo ligado a la funcionalidad y al establecimiento de relaciones y oportunidades por la sociedad. Es un hecho que el aumento de las patologías a edades avanzadas, junto con otros factores (como barreras ambientales, familiares, situaciones de abandono y maltrato), generan situaciones de dependencia y discapacidad, provocando estados carenciales y situaciones de necesidad. En estos casos, el ambiente puede convertirse en un factor de riesgo o protector, generando barreras o facilitadores que potencian el funcionamiento, respectivamente.

El Cuidado del Adulto Mayor

El cuidado ha sido parte de la humanidad desde el principio de los tiempos, siguiendo la evolución del hombre y estando inmerso incluso en las diferentes formas sociales. Cuidar de las personas ha sido un objetivo epistemológico en enfermería, basado en la promoción y recuperación de la salud, y relaciona cuerpo/mente y salud/enfermedad. Cuidar es una actividad humana que tiene un componente no profesional.

En cuanto al cuidado del adulto mayor, existe una responsabilidad significativa, una relación que implica paciencia, respeto y compromiso. Al llegar a esta edad, el autocuidado se convierte en una variable importante a considerar, concepto asociado comúnmente con niveles de autonomía, independencia y responsabilidad personal.

Centros de Día: Una Opción Integral de Atención

Una opción para brindar cuidado integral a los adultos mayores son los centros de día, también llamados estancias diurnas. Estos representan una alternativa intermedia entre conservar el ambiente habitual/familiar y los casos de institucionalización. El tema de los centros de día para adultos mayores es un tópico que continúa en desarrollo, respecto a los cuales existen varias definiciones, formas de trabajo y procesos terapéuticos que se pueden llevar a cabo.

Los centros de día tienen como objetivos generales incrementar y mantener el mejor nivel posible de autonomía personal y apoyar a las familias o cuidadores. Son una opción para no institucionalizar al adulto mayor, lo cual puede crear separación entre las personas mayores y sus familias, y adicionalmente, permite un respiro para los cuidadores. Para el adulto mayor sano, son una opción de actividad, recreación y dignificación.

Objetivos y Servicios de los Centros de Día

Los centros de día también tienen objetivos dirigidos a la familia cuidadora, como:

  • Brindar tiempo libre y descanso.
  • Generar orientación y asesoramiento.
  • Proveer conocimientos, habilidades y desarrollar actitudes que contribuyan a mejorar la calidad de los cuidados a la persona mayor con o sin enfermedades crónicas, con demencia o sin esta, con discapacidad o sin ella.

Actualmente existe el modelo de centro de día para mayores en situación de dependencia, en el que las condiciones de salud requieren tratamientos y respuestas diferentes dependiendo de necesidades particulares. Este modelo debe contar con infraestructura y personal calificado para poder atender de la mejor manera a esta población con sus limitaciones.

Para los adultos mayores con condiciones de salud (envejecimiento patológico o presencia de discapacidad), los objetivos que tienen los centros de día son los siguientes:

  • Terapias de estimulación para retrasar el avance de procesos neurodegenerativos.
  • Fomentar la autonomía de la persona.
  • Potenciar las capacidades físicas, cognitivas y funcionales.
  • Estimular y entrenar las actividades de la vida diaria.
  • Fortalecer relaciones sociales para evitar el aislamiento social y la progresión de cuadros demenciales.
  • Prestar apoyo por parte de un equipo multidisciplinario como médicos, psicólogos, fisiatras, entre otros.
Infografía: Servicios multidisciplinarios en centros de día

Existen diferentes modalidades de centros de día. Una de ellas es la de asistencia continua, en la que las personas asisten al centro todos los días en horario completo. Esta modalidad se enfoca en el apoyo a los cuidadores a fin de no generar cansancio y estrés (síndrome de sobrecarga del cuidador). Los centros de día, además de cubrir las necesidades de asistencia, prestan diferentes servicios que cubren las necesidades personales básicas, terapéuticas y sociales. El cuidado va más allá de la atención médica.

El tema y concepto de los centros de día es un asunto que continúa en desarrollo. Sin embargo, pueden ser parte de la respuesta a la hora de cubrir las necesidades de cuidado, dignificación e integración de la población adulta mayor con o sin discapacidad, y con o sin condiciones de salud relacionadas.

Retos del Envejecimiento Global

El envejecimiento es uno de los más grandes retos del siglo XXI, ya que el descenso de la tasa de natalidad y el aumento de la esperanza de vida son una realidad en la mayoría de los países, debido a una inversión en la pirámide poblacional. La OMS reporta que entre 2000 y 2050 la proporción de la población mundial de 60 años y más se duplicará, pasando del 11% al 22%. A su vez, se espera que el número total de personas de 60 años o más aumentará de 900 millones en 2015 a 1400 millones para 2030 y a 2100 millones para 2050. Este cambio en la distribución de la población hacia edades más avanzadas -lo que se conoce como envejecimiento de la población- empezó en los países de ingresos altos, pero los cambios más importantes se están viendo actualmente en los países de ingresos bajos y medianos.

La ampliación de la esperanza de vida ofrece oportunidades, no solo para las personas mayores y sus familias, sino también para las sociedades en su conjunto. Sin embargo, el alcance de esas oportunidades y contribuciones depende en gran medida de un factor: la salud. La evidencia indica que la proporción de la vida que se disfruta en buena salud se ha mantenido prácticamente constante, lo que implica que los años adicionales están marcados por la mala salud. Por ello, se origina la importancia de hablar sobre aquellas instituciones y centros que se dedican a ofrecer atención, servicios y/o programas de salud, cuidado y/o bienestar a los adultos mayores sanos y para aquellos que se encuentran en situación de fragilidad, dependencia y/o discapacidad relacionadas a condiciones de salud, factores personales y/o factores ambientales.

La Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030), liderada por la OMS, es una oportunidad para reunir a gobiernos, sociedad civil, agencias internacionales, profesionales, academia, medios de comunicación y el sector privado durante diez años de acción concertada, catalizadora y colaborativa para mejorar las vidas de las personas mayores, sus familias y las comunidades en las que viven.

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