Personajes Principales en el Evangelio de Mateo

El Evangelio de Mateo es una obra fundamental dentro del Nuevo Testamento, ofreciendo una perspectiva única sobre la vida, las enseñanzas y el ministerio de Jesús. Para comprender mejor este evangelio, es esencial explorar el contexto en el que fue escrito y los personajes centrales que lo habitan, tanto históricos como teológicos, a través de la lente del evangelista.

Símbolo del evangelista Mateo: un hombre o un ángel

Contexto del Evangelio de Mateo

Autor, fecha y lugar de composición

La tradición cristiana, que se remonta a Ireneo de Lyon, atribuye la autoría del evangelio a Mateo, un recaudador de impuestos a quien Jesús llamó para que le siguiera como uno de sus apóstoles (Mateo 9:9-13). Anteriormente, Papías escribió que «Mateo recogió los dichos en la lengua de los hebreos, traduciéndolos cada uno como podía». Orígenes de Alejandría identifica a este Mateo con el publicano del que el mismo Mateo habla en Mateo 9:9.

Sin embargo, la mayoría de los eruditos modernos rechazan la tradición primitiva, y creen que la obra no identifica a su autor. La opinión mayoritaria entre los eruditos es que Mateo fue un producto del último cuarto del siglo I. Este evangelio se escribió aparentemente a mediados de la década de los ochenta. Se cree que fue redactado en griego por alguien que no fue un testigo visual, y que se basó en fuentes como el Evangelio de Marcos y la «tradición compartida» conocida como Q, además de material exclusivo de Mateo (M).

En cuanto a la fecha de su composición, el autor tiene conocimiento de la destrucción de Jerusalén (año 70 d.C.) y experimenta muy de cerca la separación de los cristianos de la sinagoga judía (85-90 d.C.); por eso, muchos biblistas sugieren como fecha probable la década de los 80. Si este evangelio se escribió después del año 70 d.C., hay buenas razones para pensar que se compuso fuera de Israel. La hipótesis más aceptada para el lugar de composición es Antioquía de Siria, una ciudad en que el cristianismo judío y el gentil se unieron y mezclaron, y donde las cuestiones en torno a la relación entre el evangelio y la ley fueron probablemente agudas.

Propósito y audiencia

La obra de Mateo nos sitúa en la segunda generación cristiana, en un momento en que el cristianismo judío y el gentil se unían y mezclaban. El autor escribió para una comunidad de judeocristianos de habla griega. A diferencia de Marcos, Mateo nunca se molesta en explicar las costumbres judías, ya que su audiencia prevista era judía. La principal preocupación de Mateo era que la tradición judía no se perdiera en una Iglesia que se estaba volviendo cada vez más gentil.

El evangelio refleja las luchas y conflictos entre la comunidad del evangelista y los otros judíos, particularmente con su aguda crítica a los escribas y fariseos. Se considera probable que la comunidad de Mateo haya sido expulsada del judaísmo por los rabinos de Yamnia (ca. 80 d.C.) mediante una proscripción llamada birkat hamînîm. Esto explicaría las duras polémicas que aparecen en Mateo 23:1-36, que se consideran contra los rabinos de Yamnia.

Estructura y estilo literario

Mateo es único entre los evangelios porque alterna cinco bloques de narrativa con cinco de discurso, marcando cada uno con la frase «Cuando Jesús terminó [...]». Algunos eruditos consideran esto como un plan deliberado para crear un paralelo con los primeros cinco libros del Antiguo Testamento. Este evangelio está organizado con un propósito educativo. Tiene cinco sermones de Jesús (5:1-7:29; 10:1-42; 13:1-52; 18:1-35; y 23:1-25:46), que recuerdan los cinco libros de la Ley.

Su estilo literario es sobrio y didáctico, con claridad de composición y desarrollo de los acontecimientos. Los relatos están cuidadosamente elaborados, haciendo de él un evangelio para ser proclamado en asamblea. Los discursos interrumpen el progreso de la acción y se dirigen directamente al lector en el presente, como si fueran "pronunciados desde su 'ventana'".

Jesús en el Evangelio de Mateo

El evangelio de Mateo comienza con las palabras «Libro de la genealogía [en griego, «Génesis»] de Jesucristo», haciendo eco deliberadamente de las palabras de Génesis 2:4 en el Antiguo Testamento griego. Mateo relata que Jesús, como el Mesías de Israel, es rechazado y ejecutado, pronuncia juicio sobre Israel y sus líderes y se convierte en la salvación de los gentiles.

La naturaleza divina de Jesús fue un tema importante para la comunidad mateana, el elemento crucial que separaba a los primeros cristianos de sus compañeros judíos. Mateo se remonta a los orígenes de Jesús, mostrándolo como el Hijo de Dios desde su nacimiento, el cumplimiento de las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento. El título «Hijo de David» identifica a Jesús como el Mesías sanador y obrador de milagros de Israel, enviado solo a Israel (se usa exclusivamente en relación con los milagros). Como «Hijo del Hombre» volverá a juzgar al mundo, expectativa que sus discípulos reconocen pero que sus enemigos ignoran.

Mateo, más que todos los demás evangelios, identifica cómo su venida a la tierra fue el cumplimiento de muchas profecías del Antiguo Testamento. La cristología central en Mateo es que Jesús es el Maestro definitivo de la Ley porque él mismo la personifica.

La Ley y el Reino de Dios

La principal preocupación de Mateo era que la tradición judía no se perdiera en una Iglesia que se estaba volviendo cada vez más gentil. Esta preocupación se encuentra detrás de las frecuentes citas de las escrituras judías, la evocación de Jesús como el nuevo Moisés junto con otros eventos de la historia judía, y la preocupación de presentar a Jesús cumpliendo, no destruyendo, la Ley. El Jesús de Mateo "no viene a suprimir la Ley sino para llevarla a la forma perfecta" [5:17]. Aquellos que niegan aun la norma más pequeña de la Ley son los más pequeños en el Reino de Dios [5:19].

En el Sermón de la Montaña, Jesús como un nuevo Moisés presenta su enseñanza definitiva sobre la Ley. Mateo ve a Jesús como la encarnación de toda la historia judía precedente. El ministerio de Jesús comienza con tres tentaciones en el desierto que corresponden a las experiencias de Israel en el desierto después del Éxodo. Pero donde Israel, hijo de Dios, falló, Jesús, Hijo de Dios, venció. Todo esto conduce a la conclusión de que Mateo piensa en Jesús como una Ley Viviente. El Jesús de Mateo es aparentemente la personificación de la Sabiduría de Dios, quien en las escrituras de Israel estaba con Dios en la creación, vino a vivir en Israel, residió en el Templo y se consagró en la Ley.

La Iglesia en Mateo

El reinado de Dios, en camino hacia su manifestación definitiva, ha tomado cuerpo en la comunidad cristiana, a la que Mateo llama «Iglesia», continuadora legítima del Israel histórico. Es el Israel auténtico que ha entrado ya en la etapa final. Esta sección contiene Mateo 16:13-19, donde Simón (rebautizado como Pedro) llama a Jesús «el Cristo, el Hijo del Dios viviente», y Jesús declara que sobre esa «roca» construirá su Iglesia.

La comunidad no tiene que añorar el pasado ni renegar de él. Ahora se aglutina en su lealtad a Jesús, Mesías y Maestro, nuevo Moisés e Hijo de David. Es una comunidad consciente y organizada, en la que van cuajando normas de conducta, prácticas sacramentales y litúrgicas, y hasta una institución judicial. Una comunidad que se abre para anunciar su mensaje a judíos y paganos.

Ilustración de Jesús con sus discípulos

Personajes Principales en el Evangelio de Mateo

Mateo (Leví)

El Recaudador de Impuestos y Discípulo

Mateo en la Biblia era uno de los discípulos de Jesús. Antes que Mateo se convirtiera en discípulo de Cristo, él era un cobrador de impuestos o "publicano" en la ciudad de Capernaúm (Mateo 9:9; 10:3). Lucas y Marcos también se refieren a Mateo como Leví, hijo de Alfeo (Marcos 2:14; Lucas 5:27). Los cobradores de impuestos eran absolutamente despreciados por su propia cultura, ya que trabajaban para el gobierno romano y se enriquecían recaudando los impuestos de su propio pueblo; a menudo y de manera engañosa, recogían cantidades excesivas (véase Lucas 19:8).

Cuando Jesús lo llamó, Mateo inmediatamente dejó su puesto donde recaudaba impuestos y siguió al Señor (Mateo 9:9). Mateo, que era un pecador, dejó todo y comenzó a seguir a Jesús, convirtiéndose en uno de los doce Apóstoles. Más que cualquier otro discípulo, Mateo tenía una idea clara de cuánto costaría seguir a Jesús, aun así, no dudó ni por un momento. Cuando abandonó su puesto de recaudador de impuestos, se quedó desempleado. Este gesto de fe y obediencia es un testimonio impresionante.

Autor del Evangelio

San Mateo es asociado con el ser de aspecto humano en la descripción de los cuatro seres del Apocalipsis (águila, toro, león y hombre). San Mateo escribió el Evangelio que lleva su nombre pensando en los cristianos de origen judío: en el texto enfatiza que Jesús es el Mesías que cumple las promesas del Antiguo Testamento. Se puede decir casi con certeza que escribió en arameo. El evangelio de Mateo, junto con los evangelios de Lucas, Juan y Marcos, es una historia inspirada y, por lo tanto, precisa y verdadera acerca de la vida de Cristo.

El llamado de Jesús le permitió poner a trabajar sus habilidades al máximo. Mateo era un observador agudo y, sin dudas, puso por escrito todo lo que sucedía a su alrededor. El resultado fue el Evangelio que lleva su nombre.

Aspectos Destacados

  • Puntos fuertes y logros:
    • Fue uno de los doce discípulos de Jesús.
    • Respondió de inmediato al llamado de Jesús.
    • Incitó a muchos de sus amigos a su casa para que conocieran a Jesús.
    • Compiló el Evangelio de Mateo.
    • Aclaró a su audiencia judía el cumplimiento en Jesús de las profecías del Antiguo Testamento.
  • Lecciones de su vida:
    • Jesús aceptaba constantemente personas de todo nivel social.
    • Dios le dio a Mateo una nueva vida, destrezas para redactar informes y atender los detalles con un nuevo propósito.
    • Cuando Jesús lo aceptó, Mateo trató de llevar a otros a Cristo.
  • Datos generales:
    • Dónde: Capernaúm.
    • Ocupación: Recaudador de impuestos, discípulo.
    • Familiar: Padre: Alfeo.
    • Contemporáneos: Jesús, Pilato, Herodes, otros discípulos.
    • Versículo clave: "Y al pasar, vio a Leví hijo de Alfeo, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y levantándose, le siguió" (Mateo 2:14).

José, el Padre Terrenal de Jesús

Su Fe y Obediencia

La historia de José se narra en Mateo 1:16-2:23 y Lucas 1:26-2:52. José era un hombre con creencias definidas y de integridad. Cuando María le habló de su embarazo, José sabía que no era el padre. Como conocía bien a María, al explicarle ella lo sucedido y ver la actitud que tenía hacia la criatura que iba a nacer, debe haberle sido difícil pensar que su prometida había hecho algo indebido. Sin embargo, alguien era el padre de la criatura y le era difícil aceptar que ese "alguien" fuera Dios.

José decidió terminar con su compromiso, pero estaba decidido a hacerlo de manera que no trajera afrenta a María. Intentó actuar con justicia y con amor. Pero Dios le envió un mensajero para confirmar lo que decía María y abrir un nuevo camino de obediencia para José: aceptar a María como su esposa. José obedeció a Dios, contrajo matrimonio con María y respetó su virginidad hasta que la criatura nació. Su creencia firme en este hecho, y su apertura a las palabras de Dios, lo habilitaron para ser el padre terrenal de Jesús. No se sabe por cuánto tiempo José vivió como padre terrenal de Jesús; se le menciona por última vez cuando Jesús tenía doce años.

Aspectos Destacados

  • Puntos fuertes y logros:
    • Hombre de integridad.
    • Descendiente del rey David.
    • Padre legal y terrenal de Jesús.
    • Sensible a la dirección de Dios y dispuesto a hacer la voluntad de Dios sin importar las consecuencias.
  • Lecciones de su vida:
    • Dios premia la integridad.
    • La posición social tiene poca importancia cuando Dios elige usarnos.
    • Si somos obedientes a la dirección de Dios, Él nos guiará a una mayor obediencia.
  • Datos generales:
    • Dónde: Nazaret, Belén.
    • Ocupación: Carpintero.
    • Familiares: Esposa: María; Hijos: Jesús, Jacobo, José, Judas, Simón.
    • Contemporáneos: Herodes el Grande, Juan el Bautista, Simeón, Ana.
    • Versículo clave: "José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. Y pensando él en eso, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es" (Mateo 1:19, 20).

Simón Pedro

El Apóstol Impulsivo y la Roca de la Iglesia

La historia de Pedro se narra en los Evangelios y en el libro de los Hechos, y se menciona en Gálatas 1:18 y 2:7-14, además de sus propias epístolas. Las primeras palabras de Jesús a Simón Pedro fueron "Venid en pos de mí" (Marcos 1:17). Entre esas palabras y las últimas ("Sígueme tú" Juan 21:22), Pedro nunca falló en seguir a Jesús, aun cuando con mucha frecuencia tropezaba. Cuando Jesús llegó a la vida de Pedro, este simple pescador se transformó en una nueva persona con nuevas metas y prioridades. No llegó a ser una persona perfecta, pero nunca dejó de ser Simón Pedro.

Pedro, el impulsivo, no actuaba como una roca la mayor parte del tiempo. Pero cuando Jesús escogió a sus discípulos no buscaba modelos, buscaba gente real, personas que su amor podía cambiar y luego enviarlas para comunicar que su aceptación estaba al alcance de cualquiera, aun de los que fallaban a menudo. Mateo es el único de los evangelios sinópticos que nos relata el pasaje en el que Jesús confiere su autoridad y poder a Pedro, para ser base y fundamento de la Iglesia (Mateo 16:18s).

Aspectos Destacados

  • Puntos fuertes y logros:
    • Se convirtió en uno de los líderes reconocidos de los discípulos de Jesús, uno del grupo más íntimo de tres.
    • Fue la primera y gran voz del evangelio durante y después de Pentecostés.
    • Escribió 1 y 2 Pedro.
  • Debilidades y errores:
    • A menudo habló sin pensar, era rudo e impulsivo.
    • Durante el juicio de Jesús negó tres veces haberlo conocido.
    • Más tarde le resultó difícil tratar a los cristianos gentiles como iguales.
  • Lecciones de su vida:
    • El entusiasmo tiene que respaldarse con fe y comprensión, sino fracasa.
    • La fidelidad de Dios puede compensar nuestra infidelidad más grande.
    • Es mejor ser un seguidor que fracasa que uno que fracasa al seguir.
  • Datos generales:
    • Ocupación: Pescador, discípulo.
    • Familiares: Padre: Juan. Hermano: Andrés.
    • Contemporáneos: Jesús, Pilato, Herodes.
    • Versículo clave: "Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella" (Mateo 16:18).

Juan el Bautista

Precursor del Mesías

El retrato que Mateo nos hace de Juan el Bautista es impresionante, tanto por su atuendo silvestre, dieta ascética y el lugar de su predicación, el desierto; como por la fuerza demandante de su mensaje: el arrepentimiento como cambio radical de vida y la inminencia del juicio de Dios, vengador de las injusticias. En su punto de mira están, sobre todo, los líderes religiosos y políticos del pueblo, responsables directos de la corrupción y decadencia de aquella sociedad: los fariseos y saduceos, a quienes llama «raza de víboras» (Mateo 3:7).

Juan exige el arrepentimiento, la confesión pública de pecados, la enmienda, y como señal de purificación, el bautismo. El Evangelio de Marcos comienza con la figura de Juan el Bautista, y el Evangelio de Mateo también le da un lugar prominente, especialmente en el bautismo de Jesús. Con el reconocimiento por parte del Bautista de la superioridad de Jesús, Mateo aclara la relación que hubo entre Jesús y el Bautista, tanto a los discípulos de Juan que se aferraban a su memoria, como a los primeros cristianos que podían escandalizarse de este gesto de Jesús.

Herodes el Grande

El Rey Temeroso

La Biblia narra la historia del padre de la familia herodiana, Herodes el Grande. A Herodes se le recuerda como constructor de ciudades y gran reconstructor del templo de Jerusalén. Pero también destruyó personas. Mostró poca grandeza aun en sus acciones personales y en su carácter. Fue despótico al gobernar su territorio. Sus constantes celos lo llevaron a ser el asesino de muchos niños y de su esposa Mariamne.

El título de Herodes, rey de los judíos, se lo concedió Roma, pero el pueblo nunca lo aceptó. No era del linaje de David, y era sólo medio judío. A pesar de que Israel se benefició de los enormes esfuerzos de Herodes al reparar el templo de Jerusalén, no se le perdonó que reparara también templos paganos. Su costoso intento por ganar la lealtad de la gente fracasó porque era superficial. Su lealtad era para sí mismo. Porque su título real no era legítimo, Herodes siempre estuvo preocupado y temeroso de perder su cargo. Sus acciones, cuando oyó de los magos que buscaban al nuevo rey, respaldan todo lo que sabemos en relación con él. Enseguida quiso localizar y matar al niño antes de que le causara problemas. La matanza de niños inocentes que ordenó es una lección trágica de lo que puede suceder cuando las acciones están motivadas por el egoísmo. Las suspicacias de Herodes afectaron aun a su familia.

Aspectos Destacados

  • Puntos fuertes y logros:
    • Recibió de los romanos el título de rey de los judíos.
    • Se mantuvo en el poder por más de treinta años.
    • Fue un gobernante efectivo, aunque tiránico.
    • Auspició la construcción de numerosos edificios importantes.
  • Debilidades y errores:
    • Tuvo la tendencia de tratar a los que lo rodeaban con temor, suspicacia y celos.
    • Tuvo varios hijos y al final mandó matar a su esposa.
    • Ordenó la muerte de los niños de Belén.
    • A pesar de proclamarse adorador de Dios, participaba en muchas formas de paganismo.
  • Lecciones de su vida:
    • El gran poder no ofrece paz ni seguridad.
    • Nadie puede impedir llevar a cabo los planes de Dios.
    • La lealtad superficial no impresiona a la gente o a Dios.
  • Datos generales:
    • Ocupación: Rey de Judea de 37 a 4 a.C.
    • Familiares: Padre: Antípater. Hijos: Arquelao, Antípater, Antipas, Felipe y otros.
    • Esposas: Doris, Mariamne y otras.
    • Contemporáneos: Zacarías, Elisabet, María, José, Marco Antonio, Augusto.

María, Madre de Jesús

La Virgen Madre del Mesías

Las narraciones de la infancia en Mateo la presentan como una figura central. El nacimiento de Jesús está vinculado a la historia de un pueblo, Israel; una historia cargada de promesas y esperanzas, pero también de fragilidad y de pecado. La cadena de generaciones desemboca en un eslabón único y extraordinario: uno nacido de una «virgen». Mateo se apoya en la promesa/profecía de Isaías 7:14, leída ya en un sentido especificado por la tradición judía. Mateo sigue esa tradición y la autentifica en este relato: la maternidad de María no es obra de José, sino del Espíritu Santo.

Aunque el evangelio de Mateo no tiene una sección dedicada a María con listas de atributos como otros personajes, su presencia es fundamental en los capítulos iniciales, estableciendo la divinidad y el linaje mesiánico de Jesús desde su concepción y nacimiento.

Otros personajes y grupos relevantes

Los Magos

El homenaje de los magos es uno de los episodios más bellos de la infancia de Jesús. El evangelista nos cuenta una reflexión teológica dramatizada sobre el alcance universal del nacimiento del Salvador. Aquellos que, dejándolo todo, se lanzan decididamente en su búsqueda, lo encontrarán y se llenarán de la «inmensa alegría» de quienes han entrado en el misterio de la presencia amorosa de Dios (cfr. Mateo 2:10).

Los Discípulos

A diferencia del grupo asustadizo, terco y tardo en comprender que nos presenta Marcos sin paliativos, el retrato que nos brinda Mateo de los apóstoles es el que conviene a una comunidad que comienza a organizarse y que necesita del ejemplo, prestigio y la autoridad de sus responsables. Los apóstoles, según Mateo, a pesar de sus defectos, terminan comprendiendo las enseñanzas y las parábolas del Maestro (Mateo 16:12); lo reconocen como Hijo de Dios (Mateo 14:33). Cuando Jesús les habla del reinado de Dios y les pregunta si han entendido todo, ellos responden que sí, y a continuación los compara con letrados expertos (Mateo 13:51s). Más adelante los equipara a profetas, doctores y letrados (Mateo 23:34).

Escribas y Fariseos

El evangelio de Mateo manifiesta la competencia con otros líderes en el judaísmo por controlar el vacío de poder que quedó después de la destrucción del Templo en el año 70. Por lo tanto, Mateo compite por el alma del judaísmo con los fariseos locales, de ahí la negatividad de estos personajes en el evangelio de Mateo. La obra critica fuertemente a los escribas y fariseos, a quienes antes de la crucifixión se les conoce como israelitas, el título honorífico del pueblo elegido de Dios; después de eso, se llaman simplemente Ioudaioi (judíos), una señal de que a través de su rechazo de Cristo, el «Reino de los Cielos» les ha sido quitado y entregado a la Iglesia.

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