El Anciano Terrible: Un Análisis del Narrador y el Horror Sutil en la Obra de Lovecraft

En enero de 1920, aproximadamente un mes después de escribir «La declaración de Randolph Carter», H.P. Lovecraft creó «El Anciano Terrible» (The Terrible Old Man), un cuento breve que introduce a un siniestro anciano residente en la ciudad costera de Kingsport, Nueva Inglaterra.

El Anciano Terrible: Caracterización y Misterio

El Anciano, aparentemente un capitán de barco retirado hace mucho tiempo, tiene una reputación tenebrosa entre la gente del pueblo. Es «tan viejo que nadie puede recordar cuando era joven, y tan taciturno que pocos conocen su verdadero nombre». Habita en una «morada mohosa y venerable» con árboles nudosos en su patio delantero, donde se observan piedras grandes pintadas de forma extraña que se asemejan a «los ídolos de algún oscuro templo oriental». Se rumorea que fue capitán de un barco en las Indias Orientales y que, al pagar sus compras con monedas españolas antiguas, posee una fortuna considerable escondida en su casa. Los niños de la zona evitan su hogar, pero algunos adultos curiosos se acercan ocasionalmente a una ventana de paneles pequeños que da a una habitación con una mesa cargada de botellas muy peculiares. Cada una de estas botellas contiene un poco de plomo suspendido como un péndulo, y el Anciano se dirige a ellas como si hablara con sus antiguos compañeros, mientras los péndulos parecen moverse en respuesta.

Casa antigua con árboles nudosos y estatuas de piedra en el jardín, en un estilo gótico o lovecraftiano

Encuentro con los Ladrones y Consecuencias

La trama se desencadena cuando un trío de ladrones profesionales, Angelo Ricci, Manuel Silva y Joe Czanek, llega a Kingsport. No se desaniman por los rumores y ven en el anciano débil y su supuesto tesoro una oportunidad irresistible. Una noche, Ricci y Silva observan al Anciano Terrible conversando con sus botellas, luego se enmascaran y llaman a la puerta. Czanek, esperándolos en el coche detrás de la casa, escucha gritos que no auguran nada bueno. Finalmente, los habitantes de Kingsport rumorean sobre «los tres cuerpos no identificados, horriblemente destrozados como por el paso de muchos tacones de botas crueles» que fueron arrastrados por la marea. El Anciano Terrible no participa de esas especulaciones.

Los nombres de los ladrones son notablemente étnicos: Ricci (italiano), Czanek (eslavo), Silva (portugués), lo que los sitúa como parte de «esa nueva y heterogénea estirpe alienígena que se encuentra fuera del círculo encantado de la vida y las tradiciones de Nueva Inglaterra», una observación que el narrador presenta con una ironía sutil. Este detalle, aunque sutil para Lovecraft, contribuye al ambiente de la narración y al racismo implícito que a menudo se encuentra en su obra. Lovecraft recurre al dispositivo estándar de un criminal que se encuentra con un monstruo más grande y peligroso que él mismo, y al final recibe su merecido.

El Anciano Terrible en el Universo Lovecraftiano

«El Anciano Terrible» es una historia sucinta, una pieza de horror minimalista, donde la mayor parte de la narrativa es apenas sugerida. A diferencia de obras como «La sombra fuera del tiempo», donde Lovecraft describe cada pequeño detalle de la arquitectura de los Yith, en este relato solo insinúa preguntas fascinantes: ¿Cómo llegó un capitán pirata retirado a Kingsport? ¿Por qué mantiene a su tripulación como péndulos de plomo balanceándose en botellas? ¿Qué tienen que ver las piedras de su jardín con todo esto?

El cuento parece estar al borde de los Mitos de Cthulhu, aunque sin pertenecer ni excluirse completamente de este ciclo. De hecho, marca el inicio, siendo la primera mención de Lovecraft de las ciudades ficticias de Nueva Inglaterra que eventualmente formarán el centro geográfico de su obra, con Kingsport uniéndose a otras ciudades alrededor del valle del río Miskatonic. Sin embargo, no hay señales del macrocosmos lovecraftiano en el relato, a menos que el Anciano Terrible sea secretamente un Profundo, un sirviente de Nyarlathotep o un cultista que ocasionalmente ofrece adoración a cambio de asistencia con su problema de mortalidad.

Mapa ficticio de las ciudades de Nueva Inglaterra en el universo de Lovecraft, con Kingsport, Arkham e Innsmouth destacadas

Influencias y Temas

El relato olfatea las semillas impregnadas de la influencia de Lord Dunsany, sobre todo de su cuento «Pobre viejo Bill», donde un capitán de barco y hechicero tortura a su tripulación quitándoles el alma. También posee algunas notas de M.R. James. Lovecraft no afirma que el Anciano Terrible haya sido un pirata, pero proporciona pistas interesantes: posee monedas españolas de oro y plata, y amigos llamados Spanish Joe y Long Tom, sugiriendo un pasado de piratería. Además, su hobby de almacenar almas en botellas lo presenta como una especie de nigromante. Esta magia evoca la tecnología utilizada por los Hongos de Yuggoth en «El que susurra en la oscuridad», que conservan mentes robadas en latas, y la capacidad de los yithianos para transferir mentes en «La sombra fuera del tiempo», lo que sugiere un patrón de ansiedad del autor sobre la transferencia de mentes.

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A su carácter ermitaño, el Anciano Terrible añade el sabor de la longevidad antinatural. Además, tiene ojos amarillos y los perros le ladran, lo que en el género de terror no es una buena señal. Cuando Lovecraft informa que «pocos conocen su nombre real», ese nombre desconocido puede interpretarse como metonimia de su naturaleza misteriosa.

Tipos de Narrador y su Impacto en «El Anciano Terrible»

«El Anciano Terrible» se distingue por su narrador en tercera persona, una característica que Lovecraft no utiliza con frecuencia en sus obras más conocidas. Este narrador es distante de la acción, pero no omnisciente en el sentido tradicional, pues solo insinúa detalles en lugar de revelarlos explícitamente.

Narrador Omnisciente

En el contexto literario, el narrador omnisciente es un personaje creado por el autor que tiene la misión de contar la historia, disponiendo de toda la información y adoptando un punto de vista que le permite saberlo todo. Puede describir con detalle el mundo y los acontecimientos, incluso los pensamientos y opiniones de los personajes. Este tipo de narrador es el más usado y permite una gran libertad para el autor. Sin embargo, en «El Anciano Terrible», Lovecraft opta por una variación que es educada e irónica, y su estilo raya el poema en prosa con sus repeticiones descriptivas, enfocándose en elementos como «los árboles nudosos, las piedras pintadas y el anciano débil».

En el caso del Anciano Terrible, la narración no es abiertamente omnisciente, a pesar de que en las primeras líneas tenemos un narrador que editorializa y menciona sarcásticamente la «profesión de los señores Ricci, Czanek y Silva», y que ofrece algunos rumores sobre el Anciano. Aquí, el punto de vista es amplio, como la parte superior de un reloj de arena. Pero rápidamente se reduce, en el medio, a la mentalidad de los ladrones que evalúan al Anciano Terrible y planean su huida. El punto de vista se estrecha aún más, casi hasta un punto literal, cuando entramos en la mente del solitario Czanek, que espera en el coche mientras los demás entran en la casa.

Ambigüedad y Percepción

El relato juega con la ambigüedad entre la apariencia y la realidad del Anciano. Por un lado, la gente del pueblo cree en la continuidad entre apariencia y ser: si el Anciano parece espantoso, entonces lo es, y su mala reputación los mantiene a raya. Aquellos que se atreven a espiar sus conversaciones con las botellas «no lo vuelven a ver», reforzando la idea de que lo siniestro que aparenta es real. Por otro lado, los ladrones, a pesar de notar su aspecto amenazador, lo perciben como un hombre débil e indefenso, «simplemente una barba gris tambaleante, casi indefenso, un hombre que no podía caminar sin la ayuda de su bastón anudado, y cuyas manos delgadas y débiles temblaban lastimeramente». Actúan bajo la noción de que es vulnerable, demostrando creer en una discontinuidad entre lo que parece y lo que realmente es.

Sin embargo, la gente del pueblo, aunque notan su aparente debilidad física, lo evitan, demostrando ser creyentes en la discontinuidad, pues ven en él una cualidad siniestra más profunda. De manera similar, los ladrones, que inicialmente creen en la discontinuidad, se equivocan fatalmente al subestimarlo. Esta tensión y contraste entre las percepciones de la gente del pueblo y los ladrones es textualmente crucial, ya que si los ladrones no hubieran insistido en su propia percepción, no habrían intentado el robo y no habría historia. El distanciamiento narrativo entre el Anciano y la gente del pueblo crea intriga, mientras que la confrontación de los ladrones dentro de su vivienda genera la acción.

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Simbolismo Espacial y Temporal

El relato también emplea el simbolismo espacial, contrastando a los «de adentro» (la gente del pueblo) con los «de afuera» (los ladrones). Sin embargo, esta bipolaridad se desenreda cuando los habitantes del pueblo observan al Anciano desde fuera de su casa, actuando como forasteros, mientras que los ladrones son los únicos que lo enfrentan desde «adentro». Este cruce de roles es esencial para la trama. El Anciano, como figura solitaria, es un insider, pero al final sale al exterior, invirtiendo su rol y asumiendo la caracterización de outsider atribuida a los ladrones, quienes a su vez también han invertido sus roles.

Finalmente, el contraste temporal también es problemático. Para el Anciano Terrible, el tiempo no pasa; es eterno, atemporal, poseído solo por una mítica «juventud no recordada». Inicialmente se le describe en un tiempo presente estático, siendo tan taciturno que «pocos conocen su verdadero nombre». Para los ladrones, el tiempo opera de manera lineal, marcando su llegada, su intento de robo y su trágico fin, lo que los sitúa en una relación conflictiva con la atemporalidad del Anciano.

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