El Servicio Nacional de Menores (Sename) es una institución chilena encargada de la protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes que han sido vulnerados. Sin embargo, su funcionamiento ha estado constantemente en el centro de la controversia, revelando un deficiente sistema de protección para los menores más vulnerables del país. La realidad de sus centros, como el Centro de Reparación Especializada de Administración Directa (CREAD), es a menudo descrita por los propios jóvenes como un entorno del que muchos buscan escapar, catalogando estas situaciones como "fugas" o "desistimiento de programa".
La Cruda Realidad en los CREAD: Testimonios Desde Adentro
La cotidianidad en los CREAD revela un panorama de precariedad y abandono. Las escaleras están colmadas de vidrios rotos, crujen al pisarlos y lo que sigue son espacios laberínticos y salas oscuras donde duermen numerosos adolescentes. Las ventanas están quebradas, y un olor picante, posiblemente mezcla de objetos quemados para capear el frío, marihuana y desechos de baños improvisados, quema la nariz. En este contexto, los jóvenes, a pesar de las adversidades, buscan formas de subsistencia y camaradería.

Historias de Vida y Sobrevivencia
Pilar (16), de nacionalidad peruana, cuenta que llegó al CREAD después de que su padre la explotara laboralmente y la golpeara. Desde allí, decidió fugarse siguiendo a su novio. Ella misma relata un intento de escape donde se subió a un contenedor en el patio por la parte de enfermería y saltó un muro de casi tres metros. Kevin (13), un niño enjuto y con una pequeña trenza, es como el hermano chico de Johans. Con ingenio, él y otros jóvenes arman duchas con palos de escoba y mangueras, y forjan "estoques" con fierros para defenderse, según explica mientras posa para el fotógrafo. Alicia (15), quien ha estado en el CREAD desde los 12 años, relata que su madre la golpeaba desde muy pequeña, llevándola a romper objetos en casa como una forma de resistencia. Antonio (16) llegó al CREAD porque su madre era consumidora de pasta base, mientras que Fermín, por negligencia parental, ya que sus padres cartoneros de Recoleta no contaban con los recursos para cuidarlo.
Violencia y Vulneraciones Internas
Dentro de los centros, la violencia no solo proviene de las condiciones, sino también de los propios residentes y, en algunos casos, del personal. Johans, un joven "empastillado", hostiga y golpea a sus compañeros, incluso robándoles pertenencias. Los otros jóvenes lo evitan y reconocen su carácter explosivo bajo el efecto de clonazepam y pasta base. Se reportan casos de abuso físico por parte de educadores, como los golpes que sufrió Fermín. Más alarmante es el testimonio de Pilar, quien fue abusada por quien debía protegerla mientras estaba adormecida con pastillas. Otros jóvenes denuncian que "todas le pegan" a compañeras más pequeñas sin que el personal intervenga, evidenciando una grave falta de supervisión y protección.
Las Fugas: Un Síntoma de un Sistema Colapsado
El CREAD de Pudahuel, desde 2014, es conocido como uno de los lugares con mayor número de fugas. Estas situaciones son catalogadas oficialmente como "abandonos" o "desistimiento de programa", sin embargo, las condiciones de encierro, las vulneraciones y los abusos sexuales son parte de las denuncias de los adolescentes que buscan escapar. Para muchos, huir del CREAD es una búsqueda de libertad y una respuesta a la desesperación.
Menor de 17 años escapa de un centro del Sename: se le acusa de 50 delitos
Discrepancia en las Cifras y Normalización de las Escapes
Un alarmante número de menores bajo la protección del Estado escapan de los centros del Sename, y la preocupación reside en que, tras su huida, muchos se pierden y algunos, trágicamente, mueren. La falta de claridad en las cifras es un problema grave. Mientras que en 2018 el Sename informó 147 fugas, la Corte Suprema afirmó que eran al menos 350. Carabineros, por su parte, registró 2.375 órdenes de búsqueda emanadas desde tribunales de familia en ese mismo año, lo que demuestra la magnitud del problema.
La situación se agrava por la aparente normalización de estas fugas. En algunos centros, el personal no siempre interviene para persuadir a los jóvenes de regresar, a pesar de la recurrencia. En el CREAD de Pudahuel, incluso después de elevar un muro de más de cinco metros, los jóvenes continúan huyendo, buscando cualquier rendija para escapar. Para muchos, como Diana, de 17 años, el regreso es una acción solitaria que realiza para reencontrarse con su hermano menor.
Problemas Sistémicos del SENAME
El Sename ha estado en la palestra no por su buen funcionamiento, sino por hechos que revelan la precariedad de un sistema de protección. Alarmantes cifras de años anteriores evidenciaron miles de fallecimientos de niños, niñas y adolescentes bajo el sistema de protección residencial, con solo una fracción asociada a enfermedades. Se han destapado redes de explotación sexual de menores en centros y se ha reportado un sobrecupo crítico, listas de espera para ingresos, y la mezcla de menores con y sin antecedentes policiales.
Informes Alarmantes y Casos Emblemáticos
El “Informe Nacional de Visitas a los Centros Residenciales del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia” reveló que un porcentaje significativo de niños no se encontraban en los centros, y cientos estaban desaparecidos con orden de búsqueda. La directora del servicio calificó las cifras de ingresos como "escalofriantes". La ministra de Desarrollo Social ha reconocido esta cruda realidad y los problemas críticos arrastrados por el Estado.
Casos como el de Guillermina (16), quien falleció en 2012 en un centro tras resistirse a ser reingresada, ilustran las graves fallas del sistema. A pesar de intentos previos de suicidio, no fue trasladada a un hospital, y su muerte se registró como un "egreso", equiparable a una fuga. La falta de claridad estadística es un problema persistente, con cifras de fallecimientos variando drásticamente entre diferentes informes oficiales.
La Crisis de la Sobremecidación y la Falta de Profesionalización
La sobremedicación y la falta de personal capacitado son problemas críticos. El caso de Lissette (11), quien falleció en el centro Galvarino, puso de manifiesto estas deficiencias. Expertos señalan que estaba sobremedicada con fármacos con efectos adversos graves. La manipulación de medicamentos en los centros es descrita como "generalizada", con falta de control y dosificación adecuada. Un senador indicó que un alto porcentaje de niños está bajo tratamiento farmacológico, y miles carecen de atención médica especializada, evidenciando la falta de psiquiatras infantojuveniles, especialmente en regiones. Chile presenta una de las tasas de suicidio adolescente más altas de la región y carece de camas para hospitalización psiquiátrica infantojuvenil.
Hacia una Solución: Reparación y Nuevos Modelos
Ante la magnitud de la crisis, se han propuesto diversas medidas. El Presidente Gabriel Boric anunció la creación de una Comisión Especial para determinar la verdad sobre las vulneraciones y establecer medidas de reparación, con el apoyo de Unicef y la Defensoría de la Niñez. Los expertos sugieren unidades polivalentes con niños adecuadamente medicados, personal dedicado y trabajo conjunto con las familias, con el objetivo de facilitar el retorno a los hogares de origen y romper el círculo de maltrato y pobreza.
Se enfatiza la necesidad de una defensa jurídica adecuada para los menores vulnerados, diferenciándola de la que reciben los infractores de ley. Se plantea el cierre del Sename y la transición a un nuevo servicio, pero se reconoce la urgencia de medidas intermedias. El modelo de familias de acogida se presenta como una alternativa prometedora para brindar un entorno familiar, aunque se reconoce la escasez de familias dispuestas a acoger a niños con trauma complejo y altas necesidades terapéuticas. Es fundamental la formación en manejo de trauma complejo para todos los profesionales que trabajan con niños vulnerables, algo que actualmente adolece de presupuesto.

El Drama de los Egresados
Un problema crítico es el de los jóvenes que egresan del sistema al cumplir la mayoría de edad, a menudo "egresando a la calle" sin un programa efectivo de apoyo a la vida independiente. A pesar de ser un compromiso presidencial, se requiere un subsidio al arriendo, acceso a educación superior y oportunidades de empleo para evitar que estos jóvenes caigan en la desprotección total. La responsabilidad recae no solo en el Estado, sino en la sociedad en su conjunto para abordar esta compleja problemática.