Una convulsión corresponde a cambios físicos o de comportamiento que ocurren durante un episodio de actividad eléctrica anormal en el cerebro. Estos episodios son alteraciones repentinas de la actividad eléctrica neuronal que pueden manifestarse a través de cambios en el comportamiento, los movimientos, los sentimientos y los niveles de conciencia. El término "convulsión" se utiliza a menudo indistintamente con "ataque".
La epilepsia, por su parte, es un trastorno cerebral crónico en el que grupos de células nerviosas (neuronas) en el cerebro envían señales incorrectas de forma recurrente, causando convulsiones. Si bien está tradicionalmente asociada a la infancia o la adolescencia, la epilepsia en personas mayores representa uno de los grupos de mayor incidencia. A partir de los 60 o 70 años, el riesgo de padecer crisis epilépticas aumenta, en muchos casos como consecuencia de otras enfermedades o lesiones previas. La incidencia de la enfermedad a partir de los 65 años supera a la incidencia en niños pequeños.
Tener dos o más convulsiones con al menos 24 horas de diferencia y con causa desconocida se considera epilepsia. Sin embargo, no todas las personas que tienen una convulsión padecen epilepsia; eventos como las convulsiones febriles en niños o una primera convulsión aislada no siempre implican un diagnóstico de epilepsia.

¿Cómo se Manifiestan las Convulsiones?
Los síntomas específicos de una convulsión dependen de qué parte del cerebro esté comprometida por la actividad eléctrica anormal. Estos síntomas ocurren súbitamente y pueden variar de leves a graves.
Fases de una Convulsión
Las convulsiones pueden tener una fase inicial (pródromo y aura), una fase media (ictal) y una fase final (postictal).
- Pródromo: Es el primer aviso de que podría ocurrir una convulsión. Durante el pródromo, las personas podrían tener una sensación difícil de describir de que la convulsión es inminente o experimentar cambios en el comportamiento. Esta etapa puede durar horas o incluso días.
- Aura: El aura es el primer síntoma de una convulsión y, por lo general, forma parte de una crisis focal consciente que acaba de comenzar. Una persona puede sentirse rara, tener miedo, pánico o incluso sentimientos agradables. Otros síntomas pueden incluir olores o sabores anormales, "mariposas en el estómago", sensación de déjà vu o jamais vu, o síntomas visuales (como luces brillantes y centelleantes, manchas o líneas onduladas frente a los ojos).
- Fase Ictal: Esta fase dura desde el primer síntoma, incluido el aura, hasta el final de la convulsión. Durante la fase ictal es cuando se observan los cambios físicos o de comportamiento característicos de la convulsión. La mayoría de las convulsiones son relativamente breves, con una duración que oscila entre unos segundos y algunos minutos, generalmente entre 1 y 2 minutos. Raras veces se prolongan por más tiempo (hasta por 15 minutos).
- Fase Postictal: Es el período posterior a una convulsión, durante la recuperación. La etapa postictal puede durar de minutos a horas. En algunas personas, la recuperación es rápida, mientras que en otras lleva más tiempo. Durante esta fase, las personas pueden sentirse somnolientas, confundidas, mareadas, tristes, asustadas, ansiosas o frustradas. También pueden presentar náuseas, dolor de cabeza, debilidad, problemas de memoria, dificultades para caminar o escribir, o tardar en responder a estímulos. La mayoría de las personas no recuerdan lo sucedido durante la crisis.
Síntomas Generales y Subjetivos
Los síntomas generales de una convulsión pueden incluir:
- Desvanecimiento breve seguido de un período de confusión (la persona no puede recordar un corto tiempo).
- Cambios en el comportamiento, como jugar con la ropa o realizar movimientos repetitivos e inútiles (automatismos).
- Babeo o espuma en la boca.
- Movimientos de los ojos.
- Gruñir y resoplar.
- Pérdida del control de esfínteres.
- Cambio en el estado de ánimo, como ira repentina, miedo, pánico, alegría o risa inexplicables.
- Estremecimiento de todo el cuerpo.
- Caída repentina.
- Sabor amargo o metálico.
- Rechinar los dientes.
- Detención temporal de la respiración.
- Espasmos musculares incontrolables con fasciculaciones y movimientos espasmódicos en las extremidades.
Manifestaciones Específicas en Adultos Mayores
En los adultos mayores, las crisis epilépticas no siempre se presentan con convulsiones evidentes. A menudo, la sintomatología puede ser más sutil y confundirse con otras patologías comunes en la vejez, como el deterioro cognitivo leve o ciertos trastornos conductuales.
Entre las manifestaciones atípicas en personas mayores se incluyen:
- Episodios de confusión o desorientación.
- Ausencias breves o "desconexiones momentáneas" del entorno, donde la persona parece absorta o con la mirada fija, sin responder a estímulos externos.
- Dificultades repentinas para hablar o para realizar tareas cotidianas.
- Movimientos automáticos involuntarios, como masticar, parpadear repetidamente o frotarse las manos.
- Cambios en las emociones o en la forma de pensar, sin que haya un temblor incontrolable.
Estos episodios pueden pasar inadvertidos o atribuirse erróneamente a otras condiciones. Por ello, es esencial acudir al especialista si se repiten con cierta frecuencia o se asocian a pérdida de conciencia.
Tipos de Convulsiones
Las convulsiones se clasifican principalmente en dos categorías: focales y generalizadas, según dónde comienza la actividad eléctrica anormal en el cerebro.
Convulsiones Focales (De Inicio Focal)
Las convulsiones focales son el resultado de una actividad eléctrica anómala que se inicia en una única área o lado del cerebro. Alrededor del 60% de las personas con epilepsia tienen convulsiones focales. Se describen por el área del cerebro en la que se originan (ej. lóbulo frontal o temporal).
- Convulsiones focales conscientes (sin pérdida del conocimiento): Las descargas eléctricas anómalas se inician en un área pequeña del cerebro y permanecen limitadas a esa zona. La persona se mantiene consciente y alerta a su entorno, pero puede experimentar alteraciones sensoriales, emocionales o motoras.
- Pueden alterar las emociones, o cambiar la manera de ver, oler, sentir, saborear o escuchar (ej. olores o sabores anormales, alucinaciones visuales).
- Pueden causar problemas para hablar o movimientos espasmódicos de una parte del cuerpo (ej. un brazo o una pierna).
- Las crisis jacksonianas son un tipo donde los síntomas comienzan en una única mano o pie y luego ascienden por el miembro a medida que la actividad eléctrica se extiende.
- La epilepsia parcial continua es poco frecuente, con convulsiones focales sucediéndose cada pocos segundos o minutos durante días o años, afectando típicamente un brazo, una mano o un lado del cuerpo.
- Convulsiones focales con alteración de la conciencia: Las descargas eléctricas anormales comienzan en una pequeña zona (a menudo del lóbulo temporal o frontal) y luego se extienden con rapidez a otras áreas vecinas. La conciencia se ve alterada, asemejándose a una sensación de estar en un sueño.
- La persona puede parecer despierta, pero está "desconectada", con la mirada fija.
- Pueden hacer movimientos repetitivos (automatismos) como frotarse las manos, mover la boca, repetir determinadas palabras, caminar en círculos, masticar o chasquear los labios involuntariamente.
- Pueden emitir sonidos ininteligibles, no comprender lo que se les dice o resistirse a recibir ayuda.
Algunas convulsiones de inicio focal pueden propagarse y afectar ambos hemisferios cerebrales, convirtiéndose en lo que se denomina crisis focales a bilaterales, con síntomas similares a las convulsiones generalizadas.
Convulsiones Generalizadas (De Inicio Generalizado)
Las convulsiones generalizadas afectan a todas las áreas del cerebro desde el momento en que comienzan, implicando a menudo una pérdida de conciencia y movimientos anormales de inmediato. No existe aura previa.
- Crisis de ausencia (antes "pequeño mal"): Suelen ocurrir en niños, pero pueden presentarse en mayores. Se caracterizan por la mirada perdida o movimientos corporales sutiles como parpadeos o chasquidos de labios, con una desconexión momentánea del entorno.
- Convulsiones tónicas: Causan rigidez muscular repentina, afectando generalmente a los músculos de la espalda, brazos y piernas. Pueden provocar caídas.
- Convulsiones atónicas ("convulsiones de caída"): Ocasionan una pérdida repentina del control de los músculos, más a menudo en las piernas, lo que resulta en una caída al suelo.
- Convulsiones clónicas: Se asocian con movimientos musculares espasmódicos, sacudidas rítmicas sostenidas de los músculos en las extremidades de ambos lados del cuerpo, y a menudo la cabeza, el cuello, la cara y el tronco.
- Convulsiones mioclónicas: Generalmente causan movimientos espasmódicos breves y repentinos, o sacudidas de brazos y piernas, como un rayo.
- Convulsiones tónico-clónicas (antes "gran mal"): Son el tipo más común de convulsiones generalizadas y pueden ser de inicio generalizado o focales a bilaterales. Ocasionan pérdida del conocimiento, rigidez del cuerpo (fase tónica) y temblores o sacudidas rítmicas de las cuatro extremidades (fase clónica). Durante estas, la persona puede caerse, apretar los dientes, morderse la lengua, babear o echar espuma por la boca, y perder el control de los esfínteres.
5 tipos de convulsiones
Causas y Factores de Riesgo de las Convulsiones en Personas Mayores
Todas las convulsiones son causadas por actividad eléctrica anormal en el cerebro. La causa más común de las convulsiones es la epilepsia, pero no todas las convulsiones son epilépticas.
Causas Generales de Convulsiones
Las causas de convulsiones pueden incluir:
- Niveles anormales de sodio o glucosa en la sangre (hipo/hiperglucemia, hiponatremia).
- Infecciones cerebrales, como meningitis y encefalitis.
- Traumatismo craneoencefálico.
- Tumor cerebral (una causa poco frecuente en la población general, pero más relevante en mayores).
- Epilepsia (condición crónica).
- Electrochoque (terapia electroconvulsiva).
- Intoxicación (por sustancias, drogas ilícitas como PCP, cocaína, anfetaminas).
- Acumulación de toxinas en el cuerpo a causa de insuficiencia hepática o renal.
- Presión arterial muy alta (hipertensión maligna).
- Abstinencia de alcohol o de ciertos medicamentos después de consumirlos por mucho tiempo (ej. sedantes).
- Enfermedad cardíaca (especialmente si produce disminución importante del flujo sanguíneo al cerebro).
- Insolación (intolerancia al calor) o fiebre alta.
- Mordeduras y picaduras venenosas (como la mordedura de serpiente).
Algunas veces, no se puede identificar ninguna causa, denominándose entonces convulsión idiopática. Estas generalmente se ven en niños y adultos jóvenes, pero pueden ocurrir a cualquier edad.
Factores de Riesgo Específicos en la Tercera Edad
En adultos mayores, la causa de la epilepsia es a menudo conocida y puede ser el resultado de diversas condiciones médicas que afectan el cerebro.
Las causas más frecuentes de epilepsia en personas mayores son:
- Enfermedad cerebrovascular: Es la causa más común, especialmente los accidentes cerebrovasculares (ictus isquémicos o hemorrágicos), que son responsables de aproximadamente un tercio de las epilepsias en este grupo de edad.
- Tumores cerebrales: Después de los problemas vasculares, son la causa más frecuente de epilepsia en pacientes de edad avanzada, siendo responsables de cerca del 12% de los casos.
- Enfermedades neurodegenerativas: Como la enfermedad de Alzheimer, que pueden dañar el cerebro.
- Traumatismos craneoencefálicos previos.
- Infecciones del sistema nervioso central.
- Cirugía del cerebro por cualquier causa, especialmente cuando queda una cicatriz cerebral residual.
- Otras enfermedades como algunas relacionadas con problemas renales, trastornos hepáticos, diabetes o hipertensión arterial.
- Epilepsias previas: Si el paciente tuvo epilepsia en la juventud, las crisis pueden reaparecer en edades más avanzadas.
Desencadenantes de Convulsiones
Los desencadenantes de convulsiones no causan la epilepsia en sí, pero pueden provocar una convulsión en personas susceptibles, incluyendo aquellos que ya tienen un diagnóstico de epilepsia y toman medicamentos.
Algunos desencadenantes comunes incluyen:
- Exceso de estrés físico o emocional.
- Intoxicación o privación de sueño.
- Abstinencia repentina de alcohol o sedantes.
- Sonidos repetitivos, luces centelleantes (epilepsia refleja).
- Alteraciones metabólicas como niveles muy bajos de azúcar en sangre (hipoglucemia).
Evitar estos factores ayuda a prevenir las convulsiones. En encuestas a personas con epilepsia, el estrés es el desencadenante de convulsiones informado con mayor frecuencia.
Complicaciones Asociadas a las Convulsiones
En ocasiones, tener una convulsión puede derivar en complicaciones peligrosas:
- Caídas: La pérdida repentina de conciencia o control muscular puede provocar caídas y lesiones físicas, especialmente en personas mayores.
- Ahogamiento: Si una convulsión ocurre en el agua.
- Accidentes: Durante actividades como conducir u operar maquinaria.
- Complicaciones en el embarazo: (Aunque menos relevante para la tercera edad, es una complicación general de las convulsiones).
- Enfermedades mentales: Las personas con convulsiones son más propensas a presentar depresión, ansiedad u otras enfermedades mentales.
- Muerte Súbita e Inesperada en la Epilepsia (SUDEP): Raras veces, una sola convulsión ocasiona la muerte. Este riesgo se incrementa en convulsiones mal controladas.
Diagnóstico de las Convulsiones en Adultos Mayores
El diagnóstico de convulsiones en adultos mayores puede ser un desafío debido a la sintomatología atípica y la confusión con otras condiciones geriátricas.
Las personas que hayan sufrido una convulsión nueva o grave generalmente son examinadas en una sala de emergencias del hospital. El proveedor intentará diagnosticar el tipo de convulsión con base en los síntomas. Se realizarán exámenes para buscar otras afecciones que causan convulsiones o síntomas similares, como desmayos, ataque isquémico transitorio (AIT) o accidente cerebrovascular, ataques de pánico, migrañas y trastornos del sueño.
Exámenes Diagnósticos
Los exámenes que se pueden ordenar incluyen:
- Exámenes de sangre y de orina: Para detectar desequilibrios metabólicos, infecciones, niveles de tóxicos o medicamentos.
- Tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) de la cabeza: Para buscar lesiones estructurales, tumores, cicatrices de accidentes cerebrovasculares u otras anomalías cerebrales.
- Electroencefalograma (EEG): Mide la actividad eléctrica cerebral y puede identificar patrones anormales asociados con las convulsiones (aunque a menudo no se hace en la sala de emergencias de inmediato).
- Punción lumbar (punción raquídea): Para descartar infecciones del sistema nervioso central como meningitis o encefalitis.
Se necesitarán exámenes adicionales si una persona tiene una nueva convulsión sin una causa clara, o si ya tiene epilepsia (para asegurar la dosis correcta de medicamento).
Primeros Auxilios Durante una Convulsión
La mayoría de las convulsiones se detienen por sí solas. Sin embargo, durante una convulsión, la persona puede hacerse daño. El objetivo principal es proteger a la persona de una lesión.
Lo que SÍ debe hacer:
- Proteja de caídas: Trate de evitar una caída. Coloque a la persona en el suelo en una zona segura. Despeje el área de muebles u otros objetos punzantes.
- Proteja la cabeza: Coloque algo blando (como una chaqueta doblada) debajo de su cabeza.
- Afloje la ropa: Especialmente alrededor del cuello, para facilitar la respiración.
- Coloque a la persona de lado: Si hay vómito, esto ayuda a garantizar que no se aspire a los pulmones.
- Busque identificación médica: Busque un brazalete de identificación médica con instrucciones sobre convulsiones.
- Permanezca con la persona: Hasta que se recupere o hasta que llegue ayuda médica profesional.
Lo que NO debe hacer:
- No refrene (intente sujetar) a la persona: Esto puede causar lesiones tanto a usted como a la persona.
- No le coloque nada entre los dientes: Ni siquiera sus dedos, durante una convulsión.
- No intente sostener la lengua de la persona.
- No la mueva: A menos que esté en peligro o cerca de algo peligroso.
- No trate de hacer que la persona deje de convulsionar: No tienen control sobre las convulsiones y no están conscientes de lo que está sucediendo en el momento.
- No le dé nada por la boca: Hasta que las convulsiones hayan cesado y la persona esté completamente despierta y alerta.
- No inicie respiración cardiopulmonar (RCP): A menos que la convulsión realmente se haya detenido y la persona no esté respirando o no tenga pulso.
Cuándo llamar a emergencias (911 o número local):
- Es la primera vez que la persona ha tenido una convulsión.
- Una convulsión dura más de 2 a 5 minutos.
- La persona no se despierta o no tiene un comportamiento normal después de una convulsión.
- Se inicia otra convulsión poco después de que termina una.
- La persona tuvo una convulsión en el agua.
- La persona está embarazada (menos relevante para la tercera edad, pero una guía general), lesionada o tiene diabetes.
- La persona no tiene un brazalete de identificación médica con instrucciones.
- Hay algo diferente en esta convulsión comparada con las convulsiones habituales de la persona.
Infórmele al proveedor acerca de todas las convulsiones de la persona. Es posible que el proveedor necesite ajustar o cambiar los medicamentos.

Tratamiento y Manejo de la Epilepsia en la Tercera Edad
La epilepsia en adultos mayores es una condición neurológica que requiere un manejo cuidadoso y un enfoque integral.
Tratamiento Farmacológico
El tratamiento principal son los fármacos antiepilépticos (FAE), que ayudan a prevenir nuevas crisis. Existen más de 20 tipos de fármacos antiepilépticos. En personas mayores, la elección del medicamento es crucial, optándose por aquellos con bajo riesgo de interacciones con otros fármacos (ya que los mayores suelen tomar múltiples medicamentos) y buena tolerabilidad, dado que pueden tener efectos secundarios.
La decisión de empezar a tomar medicamentos anticonvulsivos se basa en la evaluación que el proveedor de atención médica hace de muchos factores que influyen en la probabilidad de que esa persona presente otra convulsión. La evidencia sugiere que puede ser beneficioso comenzar a tomar medicamentos anticonvulsivos una vez que una persona ha tenido una segunda convulsión no provocada, ya que la probabilidad de futuras convulsiones aumenta significativamente.
Otras Consideraciones Terapéuticas
- Control de enfermedades de base: El control de condiciones como la hipertensión, la diabetes o las enfermedades cardíacas resulta fundamental para reducir el riesgo de crisis.
- Cirugía: En casos resistentes al tratamiento farmacológico, puede contemplarse la cirugía, aunque es menos habitual en edades avanzadas.
- Fomentar la autonomía y la seguridad del entorno: Es importante adaptar el entorno para minimizar riesgos de lesiones durante una convulsión y mantener la calidad de vida.
Con un diagnóstico temprano, un tratamiento adecuado y el apoyo de profesionales especializados, es posible controlar los síntomas y reducir el impacto de esta enfermedad, permitiendo a las personas mayores mantener una vida saludable y activa.