La accesibilidad es una propiedad básica del entorno construido que posibilita llegar, entrar, utilizar, disfrutar y salir de un lugar, ya sea un parque, una escuela o un lugar de trabajo. Esta nos permite participar en nuestra comunidad, interaccionando con el entorno y con otras personas. Es considerada un derecho básico de todos y debe respetar requisitos de salud y seguridad. Para que esto sea así, es fundamental partir de la base de que todas las personas somos diferentes y crear entornos que integren las necesidades de todas ellas.

Barreras en el Entorno
Las barreras en el entorno son aquellos obstáculos que limitan o impiden que las personas puedan disfrutar del medio que las rodea. Habitualmente se tiende a pensar que las barreras que podemos encontrarnos en el día a día son solo físicas, pero existen muchos otros tipos que limitan enormemente la participación de las personas:
- Físicas: como puertas estrechas, suelos resbaladizos, escaleras o cuestas con gran pendiente.
- Actitudinales: que se manifiestan a través de estereotipos, prejuicios y discriminación.
- Comunicativas: como el ruido excesivo, el lenguaje técnico, frases complejas, letra demasiado pequeña, o comunicaciones orales sin interpretación manual.
- Pragmáticas: por ejemplo, horarios incompatibles o tiempo insuficiente para las evaluaciones y tratamientos.
- Socioeconómicas: determinadas por dónde nacen, crecen y se desarrollan las personas.
Para entender mejor el impacto de estas barreras, podemos reflexionar sobre cómo llegamos, entramos y nos desplazamos dentro de un centro de salud. Si nos imaginamos mucho más altos o mucho más bajos, sin poder ver o sin poder comunicarnos, empujando un carrito de la compra o llevando a un bebé, manejando una silla de ruedas o usando muletas, la experiencia cambia radicalmente. ¿Resultaría igual de sencillo? ¿Se podría llegar sin ayuda? ¿Se podría entrar por la misma puerta? ¿Se podría comunicar los síntomas al médico? ¿Sería posible sentarse en el mismo asiento o subir una planta de la misma manera? Evidentemente, el esfuerzo y el tiempo variarían considerablemente.
El Papel Fundamental de la Terapia Ocupacional en la Accesibilidad
Los terapeutas ocupacionales están capacitados para valorar el desempeño ocupacional de la persona y determinar qué aspectos limitan su participación en actividades importantes de su vida. Con frecuencia, el entorno es poco accesible y se convierte en el responsable de la limitación en la participación. El terapeuta ocupacional identifica qué barreras presenta la persona en su vida diaria y que dificultan, limitan o impiden su desempeño ocupacional.
Una vez identificadas y en consenso con la persona y su familia, el terapeuta propone soluciones para eliminar o reducir esas barreras, facilitando así la participación de la persona en su entorno de manera segura. Para poder valorar la accesibilidad de un lugar, es necesario conocer en profundidad a la persona y observar directamente su desempeño en su entorno real. Por ello, el trabajo en entornos naturales, como el domicilio, es el escenario idóneo de trabajo. Además, el terapeuta ocupacional entrena a la persona con el fin de capacitarla para superar esos retos o barreras que puede encontrarse en su día a día.

La Terapia Ocupacional (TO) es una profesión sociosanitaria que, a través de la valoración de las discapacidades y problemas físicos, psíquicos, sensoriales y sociales del individuo, pretende, con un adecuado tratamiento, capacitarle para alcanzar el mayor grado de independencia posible en su vida diaria, contribuyendo a la recuperación de su enfermedad y/o facilitando la adaptación a su discapacidad. Según la definición de la American Occupational Therapy Association (AOTA) en 1986, la TO es «el uso terapéutico de las actividades de cuidado, trabajo y juego para incrementar la independencia funcional, aumentar el desarrollo y prevenir la incapacidad; puede incluir la adaptación de tareas o del entorno para alcanzar la máxima independencia y para aumentar la calidad de vida».
Los objetivos más importantes que persigue la TO, directamente relacionados con la accesibilidad, son:
- Prevenir y/o disminuir las discapacidades y obstáculos que aparecen como consecuencia de trastornos físicos, psíquicos, sensoriales o sociales, impidiendo que la persona se desenvuelva con independencia en su medio.
- Restaurar la función perdida mejorando las capacidades residuales y realizando la adaptación del medio a las necesidades de la persona.
Terapia Ocupacional y Diseño Universal
El diseño universal y la Terapia Ocupacional se complementan para promover la accesibilidad y participación en la sociedad. El diseño universal busca crear entornos, productos y servicios que sean utilizables por todas las personas, sin importar su edad o habilidad. Sus principios incluyen equidad en el uso, flexibilidad, simplicidad, información perceptible, tolerancia al error, esfuerzo físico mínimo y tamaño y espacio adecuados.
En terapia ocupacional, el diseño universal se aplica en la evaluación y modificación de entornos físicos, en colaboración con arquitectos y diseñadores. También se utiliza en el desarrollo de adaptaciones y tecnologías para facilitar la participación en las actividades diarias. La colaboración entre diferentes profesionales es crucial para asegurar la incorporación del diseño universal en todas las etapas del proceso, desde la planificación hasta la implementación de soluciones.
El objetivo de ambos campos es mejorar la calidad de vida y promover la inclusión. El diseño universal busca que el mundo sea accesible, inclusivo y equitativo, mientras que la terapia ocupacional se enfoca en habilitar a las personas para que participen activamente en las ocupaciones significativas de su vida diaria. La inclusión del diseño universal en la terapia ocupacional fortalece su enfoque y contribuye a lograr resultados efectivos en autonomía e independencia.
La Adaptación del Entorno: Más allá de las Infraestructuras
La importancia de adaptar el entorno laboral, escolar y domiciliario a las discapacidades físicas, cognitivas, sensoriales y comunicativas es fundamental. La accesibilidad no es solo una cuestión de infraestructuras; es esencial para garantizar la participación plena y activa de las personas con discapacidad en todos los ámbitos de la vida. Los entornos accesibles permiten que las personas con movilidad reducida, dificultades cognitivas, trastornos del lenguaje o problemas sensoriales (como pérdida auditiva o visual) puedan desempeñarse con mayor autonomía y seguridad.
DUA: Diseño Universal para el Aprendizaje – Educación inclusiva y modelo pedagógico
Los nuevos conceptos de discapacidad enfatizan la relación entre las limitaciones de las personas y la estructura de su entorno. En este sentido, la Ergonomía se presenta como un modelo pertinente para operacionalizar estos desafíos, ya que, por su carácter centrado en las personas, reconoce la diversidad de los individuos y trabaja adaptando las exigencias de los entornos. Con esta visión, la Ergonomía puede abordar dos ámbitos fundamentales: la Accesibilidad y la Integración Laboral. La Terapia Ocupacional también es esencial para fomentar la independencia y autonomía de las personas con discapacidad en el turismo accesible, aplicando el concepto de Diseño Para Todos, una estrategia que facilita el acceso a productos, entornos, programas y servicios a todas las personas, sin necesidad de adaptación especializada.
La Actividad como Herramienta para la Independencia y Accesibilidad
La TO pone en práctica sus funciones en diversos lugares, como hospitales, centros de día, residencias, clínicas de rehabilitación, asociaciones de afectados, colegios y domicilios particulares. El terapeuta ocupacional trabaja integrado dentro de un equipo interdisciplinar, habilitando y/o rehabilitando al individuo para dotarlo de los recursos necesarios para integrarlo o reintegrarlo a su vida cotidiana. Para ello, realiza una valoración de las capacidades del sujeto, establece los objetivos del plan de tratamiento y evalúa continuamente los resultados.
En este proceso, la actividad es la esencia o la herramienta del tratamiento, entendiéndola no como fin, sino como medio para conseguir los objetivos generales planteados por el equipo terapéutico. Algunas de sus características clave son:
- Debe tener un propósito y un objetivo específico, por ejemplo, ayudar al individuo a ganar confianza en sí mismo.
- Debe ser significativa o relevante para el individuo, exigiendo un compromiso de participación.
- No solo ha de incrementar y/o mantener el nivel funcional del usuario, sino también prevenir posibles o futuras disfunciones.
- Debe reflejar las funciones y tareas que el individuo mantiene en su vida cotidiana y ajustarse a sus necesidades, su entorno y su edad.
- Es analizada o desglosada previamente por el terapeuta para comprender su ejecución normal y la forma en que será ejecutada por el paciente, considerando la destreza requerida, aspectos ambientales, tiempo, repetitividad, terminología, arcos de movimiento, fuerza, resistencia, agarres, herramientas de trabajo, adaptaciones funcionales, fatiga, dolor y creatividad.
Las actividades terapéuticas se enfocan en tres aspectos fundamentales para mejorar la accesibilidad y autonomía:
- Actividades de la Vida Diaria (AVD): Incluyen autocuidado (alimentación, higiene, vestido y deambulación), movilidad (por ejemplo, pasar de la cama a la silla de ruedas), habilidades sociales y habilidades instrumentales (entrenamiento de ortesis y ayudas técnicas, entrenamiento protésico).
- En la alimentación, se valora el grado de independencia, se analizan las acciones de llevar alimentos a la boca y el uso de utensilios, creando adaptaciones si es necesario (platos, cubiertos, vasos). Por ejemplo, en caso de tener una sola mano funcional, se emplearán soportes para inmovilizar y poder pelar o trocear con una sola mano.
- En la higiene, se insiste en su entrenamiento y se utilizan mangos y varillas para adaptar peines, manoplas de aseo, jabones sujetos a gomas elásticas, duchas de teléfono, grifos de empuje, agarraderas y alfombras antideslizantes en el baño. Se adapta la altura del inodoro y se entrena el paso de la silla de ruedas al inodoro y a la silla de ducha, así como lavarse las manos, cara, afeitarse o maquillarse.
- Para el vestido, se entrena al paciente a vestirse en diferentes posiciones (supina, decúbito, sedestación y bipedestación). Si existe una extremidad inmóvil, esta será la primera en vestir y la última en desvestir. Se recomienda ropa amplia, cuellos y puños elásticos, prendas abiertas en la parte superior y la sustitución de botones por velcro. Para subirse los calcetines se emplean pinzas y calzadores de mango largo para el calzado.
- En cuanto a la movilidad y deambulación, se adiestra en el uso de bastones, muletas, sillas de ruedas y caminadores, así como en los desplazamientos cama-silla de ruedas, silla-muletas, el paso de puertas, el uso de ascensores y vehículos, la marcha en interiores y exteriores, y subir y bajar escaleras.
- Asimismo, se valora y entrena en las actividades domésticas, el uso de electrodomésticos, teléfonos, puertas, armarios, y se enseña a ahorrar energía y evitar la fatiga, adaptando los muebles al espacio para prevenir caídas.
- Juego: Con el fin del esparcimiento tanto mental como físico, aliviando el estrés y utilizando menos medicamentos, por ejemplo, musicoterapia, relajación, gimnasia, juegos de salón, televisión.
- Trabajo: Se incluyen las tareas domésticas (regar plantas, limpiar el polvo, hacer camas), talleres protegidos (hacer un producto en serie), orientación y reorientación laboral.
Todo este proceso de valoración y potenciación de habilidades se realiza dando importancia a las capacidades residuales del paciente, con el objetivo de mejorar su función general y su grado de independencia.