La punción lumbar (PL), también conocida como punción espinal, es un procedimiento médico que consiste en la introducción de una aguja esterilizada en el espacio subaracnoideo del conducto medular, generalmente entre la tercera y cuarta vértebras lumbares (L3-L4) o L4-L5. Este procedimiento es fundamental tanto para el diagnóstico como para el tratamiento de diversas afecciones que afectan el sistema nervioso central (SNC).
¿Qué es el Líquido Cefalorraquídeo (LCR)?
El sistema nervioso central está compuesto por el cerebro y la médula espinal, actuando como el "centro de mando" del cuerpo. El líquido cefalorraquídeo (LCR) es un fluido transparente y protector que fluye constantemente alrededor del cerebro y la médula espinal, amortiguando y protegiendo estas estructuras vitales. Una muestra de LCR puede proporcionar información crucial sobre la salud del paciente.

Indicaciones para una Punción Lumbar en Pediatría
La punción lumbar puede realizarse por múltiples razones y a cualquier edad, siendo particularmente necesaria en niños, especialmente en recién nacidos. Sus objetivos principales son:
- Evaluar la presión intracraneal y la composición del LCR: Es un procedimiento diagnóstico a través del análisis del LCR, debiendo diferenciarse de las características normales en relación con la edad del paciente.
- Diagnóstico de infecciones graves: Se realiza para buscar infecciones severas, incluyendo meningitis (infección de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal) y otras neuroinfecciones. Se utiliza para detectar la presencia de bacterias o virus en el LCR.
- Detección de otras afecciones del sistema nervioso central: Ayuda a diagnosticar condiciones como el síndrome de Guillain-Barré, esclerosis múltiple, sangrado alrededor del cerebro (hemorragia subaracnoidea) o cáncer en el cerebro o la médula espinal (linfoma del SNC, carcinomatosis meníngea).
- Fines terapéuticos:
- Administración intratecal de fármacos (p. ej., antibióticos en neuroinfecciones, quimioterapia en neoplasias, baclofeno en espasticidad, terapia enzimática en enfermedades metabólicas).
- Reducción terapéutica de la presión intracraneal (p. ej., hipertensión intracraneal idiopática, hidrocefalia normotensiva, pseudotumor cerebri) mediante la extracción de LCR.
- Inyección de un medio de contraste radioopaco para mielografía o gases para mejorar estudios radiográficos.
Contraindicaciones y Precauciones Esenciales
Aunque la punción lumbar es un procedimiento seguro y habitual, existen situaciones en las que está contraindicada o requiere precauciones especiales:
Contraindicaciones Absolutas
- Hipertensión endocraneana grave o deterioro rostrocaudal: Especialmente si hay datos de focalización o una lesión ocupante de espacio dentro del cráneo, una obstrucción del flujo de LCR (estenosis del acueducto, malformación de Chiari I) o un bloqueo del LCR en la médula espinal (compresión por tumor). En estos casos, la rápida caída de presión tras la extracción de LCR puede causar herniación transtentorial o cerebelosa y compresión del bulbo raquídeo, lo que representa un grave peligro de invalidez o consecuencias fatales.
- Pacientes con coagulopatía grave y evidencia de sangrado.
- Infección activa en el sitio de punción: Debido al riesgo de introducir patógenos al SNC.
Contraindicaciones Relativas
- Inestabilidad hemodinámica o respiratoria.
- Alteraciones en la coagulación: Se debe compensar al paciente antes del procedimiento.
Necesidad de Neuroimagen Previa
Si están presentes papiledema o déficits neurológicos focales, o si se sospecha hipertensión intracraneana, debe realizarse una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética (RM) antes de la punción lumbar para excluir la presencia de una masa que podría precipitar una herniación cerebral. La Academia Americana de Pediatría aconseja la realización de neuroimagen en estos casos, aunque cabe mencionar que la neuroimagen no sustituye a la raquimanometría para la medición precisa de la presión.
Preparación para el Procedimiento
Una preparación meticulosa es clave para el éxito y la seguridad de la punción lumbar:
- Consentimiento informado: Se debe solicitar la firma de un consentimiento informado, explicando a los padres y al paciente (si es capaz) en qué consiste el estudio, su justificación, objetivos y posibles complicaciones.
- Comunicación y apoyo: Es esencial explicar al niño lo que sentirá y proteger su privacidad. Algunos padres eligen quedarse en la sala durante la prueba, mientras que otros esperan fuera.
- Asepsia y antisepsia: El procedimiento debe llevarse a cabo en condiciones de estricta asepsia y antisepsia para prevenir infecciones. El médico ejecutor debe portar la vestimenta apropiada y tener disponibles todos los insumos necesarios.
- Manejo del dolor y sedación: La punción lumbar puede causar dolor y molestias. Idealmente, el procedimiento debe efectuarse bajo sedación y vigilancia de constantes vitales (frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria, oximetría de pulso). Se puede aplicar una crema tópica o inyectar un anestésico local (lidocaína simple al 1% intradérmica) para insensibilizar la zona.
- Personal de apoyo: Es indispensable contar con al menos un asistente familiarizado con el procedimiento para la correcta sujeción y posicionamiento del paciente, especialmente en niños que no pueden mantener la posición por sí mismos.
Técnica de la Punción Lumbar
PUNCION LUMBAR completo
El procedimiento sigue pasos específicos para garantizar la seguridad y efectividad:
Posicionamiento del Paciente
El posicionamiento es un componente crítico. Las posiciones más habituales son:
- Decúbito lateral: El paciente se coloca tumbado de lado, con el eje craneoespinal en paralelo al eje longitudinal de la mesa de exploración y las rodillas flexionadas tan cerca del cuerpo como sea posible, con la barbilla contra el tórax. Esta posición amplía los espacios interespinosos.
- Sedestación: El paciente se sienta a un costado de la cama, inclinándose sobre una mesa lateral, o con la cabeza inclinada hacia adelante y apoyada en una almohada. Esta posición también busca flexionar la columna para ensanchar los espacios intervertebrales. Sin embargo, no se recomienda para raquimanometría, ya que la flexión puede comprometer la vía aérea.
- Decúbito prono: Para recién nacidos prematuros, podría haber más posibilidades de una punción exitosa con la posición de decúbito prono que con la de decúbito lateral.
En todas las posturas, los bebés deben mantener las piernas recogidas y la espalda inclinada hacia adelante (flexionada). Los asistentes pueden sostener a los pacientes que no logran mantener esta posición.

Localización del Sitio de Punción y Asepsia
Previa asepsia y antisepsia, se localizan las crestas ilíacas posteriores. Se traza una línea vertical pasando por ambos bordes superiores de las crestas y en sentido transverso a la columna lumbar para localizar el espacio entre L3 y L4 o L4 y L5. Un área de 20 cm de diámetro se lava con yodo y luego se limpia con alcohol para eliminar el yodo y evitar su introducción en el espacio subaracnoideo. Se colocan campos estériles.
Inserción de la Aguja
Posteriormente, con el dedo índice y pulgar, se introduce una aguja espinal (calibre 20 a 22, más fina que las usadas en adultos) con el bisel hacia arriba (para prevenir la sección de fibras durales y reducir el riesgo de fístula de LCR) y con el estilete dentro de la aguja (para prevenir implantación de tejido epidérmico). La aguja se dirige rostralmente hacia el ombligo del paciente, manteniéndola paralela al piso si el paciente está en decúbito supino. La aguja se avanza a través de la piel y estructuras profundas hasta encontrar una resistencia ligera a nivel del ligamento espinoso. Esta resistencia continúa hasta que la aguja penetra la duramadre, donde se siente un "pop" que indica que la aguja se encuentra a nivel del espacio subaracnoideo. Una fórmula útil para calcular la profundidad de inserción de la aguja es: cm = 10 [peso (kg)/talla (cm)] + 1.
Medición de la Presión y Recolección del LCR
Se retira el estilete para permitir la salida del LCR. Se mide la presión de apertura con un manómetro, conectándolo a la aguja a través de una llave de tres vías. La presión debe medirse con el paciente tranquilo (evitar llanto, tos, pujo). Si la presión está muy elevada, se concluye el procedimiento, y el LCR contenido en el manómetro se vierte en los tubos para estudios prioritarios, iniciando tratamiento para controlar la hipertensión endocraneana. Si las condiciones clínicas lo permiten, se giran 4 tubos, cada uno con 2 a 10 mL de LCR para su examen. En recién nacidos, se sugiere no tomar más de 2 mL. Se vigila el descenso de la presión, no permitiendo una caída mayor de 20 a 50 mmH20 de la presión inicial. Al terminar, se realiza nuevamente la medición de la "presión de cierre".
Finalización del Procedimiento
Se cierra la salida de LCR, se retira el raquimanómetro, se introduce el estilete y se retira la aguja espinal. Se coloca un parche compresivo sobre el sitio de punción y se posiciona al paciente en decúbito prono, indicando reposo de al menos tres horas. Realizar la raquimanometría durante la PL controla el volumen de LCR extraído, reduciendo el riesgo de descompensación de la presión endocraneana.
Análisis del Líquido Cefalorraquídeo (LCR)
El análisis del LCR es fundamental para el diagnóstico:
- Aspecto general: El LCR normal es claro e incoloro. ≥ 300 células/microL producen líquido turbio. Un LCR anaranjado, amarillo o rosa puede indicar sangrado.
- Color del líquido cefalorraquídeo:
- Líquido sanguinolento: Puede indicar una punción traumática (introducción profunda de la aguja en el plexo venoso) o una hemorragia subaracnoidea.
- Diferenciación de punción traumática vs. hemorragia subaracnoidea:
- En punción traumática: normalización gradual del LCR entre el primero y el cuarto tubo (disminución del recuento de glóbulos rojos), ausencia de xantocromía (LCR amarillento por eritrocitos lisados) en muestra centrifugada, eritrocitos frescos, no crenados. La prueba de los 3 tubos (o 1 y 4, o 1 y 3) muestra un aclaramiento significativo del LCR (descenso de 82.1% en eritrocitos).
- En hemorragia subaracnoidea: LCR se mantiene uniformemente sanguinolento durante la recolección, presencia de xantocromía (después de varias horas del evento), eritrocitos más antiguos y crenados.
- Un líquido ligeramente amarillento también puede deberse a cromógenos seniles, ictericia grave o hiperproteinorraquia (> 100 mg/dL).
- Recuento de células en el LCR: Incluye la cantidad y tipo de glóbulos blancos. El LCR suele contener hasta cinco glóbulos blancos por microlitro. Una cantidad más elevada puede indicar una infección u otra afección.
- Proteinorraquia y glucorraquia:
- Glucosa: El cociente de glucosa entre LCR y sangre es de alrededor de 0,6; la glucosa en el LCR habitualmente es > 50 mg/dL (> 2,78 mmol/L), salvo en hipoglucemia grave. Un nivel muy bajo puede ser un signo ominoso de consumo por células neoplásicas (carcinomatosis meníngea) o infección.
- Proteínas: El aumento de proteínas en el LCR (> 50 mg/dL [500 mg/L]) es un índice sensible pero inespecífico de enfermedad. Pueden aumentar hasta > 500 mg/dL en meningitis purulenta, meningitis tuberculosa avanzada o bloqueo completo por un tumor de la médula espinal o una punción hemorrágica. Niveles altos de proteína total (> 45 mg/dl) pueden indicar infección o inflamación.
- Exámenes especiales para globulina: Ayudan a diagnosticar trastornos desmielinizantes como la esclerosis múltiple (patrón de bandas oligoclonales, inmunoglobulinas IgG, cadenas ligeras kappa libres (kFLC)).
- Tinción, análisis y cultivo del LCR: Si se sospecha infección, el sedimento del LCR centrifugado se tiñe para identificar:
- Bacterias: Tinción de Gram.
- Mycobacterium tuberculosis: Tinción ácido-alcohol resistente o inmunofluorescencia.
- Cryptococcus spp: Tinta china.
- Amebas: Preparado húmedo en meningoencefalitis hemorrágica.
- Cultivos: En condiciones aerobias, anaerobias, para bacilos ácido-alcohol resistentes y hongos.
- Pruebas rápidas: Aglutinación en partículas de látex y coaglutinación para identificación bacteriana rápida.
- Virus: Raramente se aíslan, pero existen paneles de anticuerpos virales y pruebas de PCR (reacción en cadena de la polimerasa) para virus herpes simple y otros patógenos del SNC.
- Otras pruebas: VDRL (Venereal Disease Research Laboratories) para sífilis, antígeno criptocócico, citometría de flujo para linfoma del SNC, anticuerpos específicos en encefalitis autoinmunitaria.
- Corrección para leucocitos y proteínas: Independientemente de si la punción es traumática, se debe evaluar el LCR realizando correcciones para leucocitos y proteínas.

Complicaciones y Riesgos Asociados a la Punción Lumbar
Aunque la punción lumbar es generalmente segura, conlleva algunos riesgos y posibles complicaciones:
- Dolor en el sitio de punción: Sensibilidad o dolor en la región lumbar después del procedimiento.
- Cefalea post-punción lumbar: Se presenta en alrededor del 10% de los pacientes. El dolor suele comenzar horas o hasta dos días después, empeora al sentarse o ponerse de pie, y mejora al acostarse. Puede ir acompañado de náuseas, vómitos y mareos. En niños, especialmente bebés, esta pauta no es siempre necesaria. El tamaño y tipo de la aguja, así como la posición, pueden influir. Se puede aliviar con analgésicos (paracetamol) y reposo, y en casos severos, con un parche de sangre epidural o cafeína intravenosa.
- Vómito.
- Hematomas epidural o subdural: Si se rompe un pequeño vaso sanguíneo durante la punción, el paciente puede sangrar. Es un riesgo mayor en pacientes con coagulopatías.
- Radiculitis.
- Fístula de líquido cefalorraquídeo: Goteo de LCR del sitio de la punción.
- Deterioro rostrocaudal por herniación: Es una complicación grave, rara pero potencialmente mortal, que ocurre si hay hipertensión intracraneal no detectada previamente. Puede llevar a invalidez permanente o muerte.
- Infecciones: En casos excepcionales, las bacterias pueden entrar por el lugar de la punción si no se mantiene una asepsia estricta, lo que puede producir sepsis. Es sumamente infrecuente gracias a la desinfección rigurosa.
- Lesión a un disco en la columna.
- Daño a nervios o la médula espinal: Los nervios o la médula espinal del niño podrían dañarse, aunque es muy raro.
Factores que Influyen en el Éxito y la Seguridad en Recién Nacidos
Las punciones lumbares suelen ser necesarias ante infecciones graves en recién nacidos, pero su realización puede ser difícil, ya que aproximadamente el 50% de los intentos fracasan. Un análisis de cinco estudios con 1476 lactantes examinó el impacto de la posición durante el procedimiento:
- Posiciones comparadas: Tumbado de lado (decúbito lateral), sentado y tumbado boca abajo (decúbito prono). En todas las posturas, los bebés deben mantener las piernas recogidas y la espalda inclinada hacia adelante (flexionada).
- Éxito en el primer intento:
- Poca o ninguna diferencia en las tasas de éxito en el primer intento entre las posiciones sentada y de decúbito lateral.
- Es probable que exista más posibilidades de una punción exitosa con la posición de decúbito prono que con la posición de decúbito lateral en recién nacidos prematuros. Podría haber una menor probabilidad de éxito en el primer intento en los bebés en decúbito lateral al compararla con la posición de decúbito prono.
- Episodios adversos:
- Es probable que exista un mayor riesgo de episodios adversos como frecuencia cardíaca baja y concentración baja de oxígeno en sangre con el decúbito lateral que con la posición sentada.
- Podría haber poca o ninguna diferencia en el número de episodios de apnea entre las posiciones.
- Limitaciones de la evidencia: La confianza en estos resultados es limitada debido al reducido número de estudios que examinaron cada pregunta para cada comparación, y algunos estudios utilizaron métodos que podrían introducir errores.
La punción lumbar forma parte de las habilidades y destrezas del pediatra. El conocimiento de sus indicaciones, aspectos técnicos, alcances diagnósticos y terapéuticos le permitirá maximizar los beneficios de este procedimiento esencial en la práctica diaria.