El Equipo Multidisciplinario de Profesionales en el Cuidado del Adulto Mayor

En la actualidad, existe una amplia gama de profesionales de la salud especializados y dedicados a la atención y asistencia de las personas mayores. Estos profesionales están encargados de velar por la independencia y el bienestar del paciente mayor, buscando evitar interacciones entre medicamentos y tratamientos. El envejecimiento progresivo de la población mundial ha generado una creciente demanda de estos servicios especializados.

Equipo multidisciplinario de profesionales de la salud interactuando con una persona mayor

La Importancia del Cuidado Especializado y la Consulta Regular

Para las personas mayores de 60 años, y en caso de no contar con enfermedades crónicas, se les recomienda realizar un control anual. Este control permite la detección precoz de problemas cardiovasculares, de memoria o ánimo, dificultades para movilizarse y/o en actividades del día a día. Además, brinda la oportunidad de ofrecer recomendaciones para mantener el mismo nivel de estilo de vida en cuanto a ejercicio físico, actividad mental y nutrición.

Por otro lado, a las personas mayores de 60 años que sí presentan enfermedades crónicas, que utilizan cinco o más fármacos diferentes, o que muestran dificultad para caminar, problemas de memoria, dolores corporales, trastorno del ánimo y/o el sueño, bajas de peso súbitas, incontinencia urinaria u osteoporosis, entre otras condiciones, se les recomienda consultar a su geriatra de manera regular. Lo mismo aplica para quienes viven en residencias de larga estadía (ELEAM, Hogares, etc.). Este tipo de cuidados especializados se denominan cuidados interdisciplinarios, ya que las personas mayores a menudo necesitan acudir a varios tipos de profesionales cuyas habilidades coinciden con sus necesidades.

Profesionales Médicos Especializados

Las personas de edad avanzada pueden requerir la atención de diversos tipos de médicos, desde médicos de cabecera e internistas generales hasta especialistas en áreas específicas como trastornos cardíacos (cardiólogos) o cáncer (oncólogos) y cirujanos. Es común que internistas y diferentes especialistas trabajen juntos en sesiones de grupo, lo que facilita la referencia y la comunicación entre ellos, evitando que la persona tenga que desplazarse a múltiples lugares.

Geriatras

Los geriatras son médicos, generalmente internistas o médicos de familia, que están capacitados específicamente para atender a las personas de edad avanzada, ajustándose a la normativa y práctica de la atención sanitaria de cada país. Un geriatra puede ser el médico de atención primaria o ser llamado para una consulta puntual. Están entrenados para manejar múltiples trastornos y problemas en un adulto mayor simultáneamente, centrándose en maximizar la función y la calidad de vida, así como en el manejo de enfermedades crónicas. Han estudiado cómo el organismo cambia con la edad, lo que les permite distinguir mejor cuándo un síntoma se debe a un trastorno y no al envejecimiento en sí. Estos médicos evalúan a las personas mayores en términos sociales y emocionales, además de sus necesidades físicas, ayudándolas a vivir de la forma más independiente posible.

Las personas con mayor probabilidad de beneficiarse de una visita al geriatra son aquellas que:

  • Son muy frágiles.
  • Tienen diversos trastornos.
  • Necesitan consultar a diferentes tipos de profesionales de la salud.
  • Toman varios medicamentos y, por lo tanto, pueden sufrir efectos adversos.
Médico geriatra consultando con una paciente mayor, enfocándose en su bienestar

Profesionales de Enfermería

Personal de Enfermería (Enfermeros/as)

El personal de enfermería está capacitado para trabajar en un consultorio médico, hospital, centro de rehabilitación, residencia, centro de jubilados o en el domicilio. Se enfocan en realizar cuidados directos a la persona mayor, como curaciones, vacunaciones y administración de medicamentos e inyectables. También pueden ayudar a coordinar la atención, transmitiendo información entre los profesionales implicados, la persona y sus familiares. A menudo tienen mayor disponibilidad para responder preguntas de las personas mayores sobre sus trastornos o tratamientos. El personal de enfermería enseña medidas para mantener una buena salud, relacionadas con la dieta, seguridad, gestión del estrés, sueño y ejercicio. Otras tareas incluyen el control de signos vitales (presión arterial, pulso y temperatura), extracción de muestras de sangre y enseñanza de autocuidado. También recaban información sobre la salud y las circunstancias del hogar para el historial clínico.

Profesionales de Enfermería con Formación Avanzada

Estos profesionales son enfermeros diplomados que han recibido formación adicional en diagnóstico y tratamiento, lo que les otorga mayores responsabilidades. Pueden extender recetas y solicitar pruebas. Algunos, conocidos como profesionales de enfermería de adultos-geriátricos, se especializan en el cuidado de personas de edad avanzada. El personal de enfermería de familia también está entrenado en el cuidado de adultos mayores, aunque no tan específicamente como los especialistas en gerontología.

Auxiliares de Enfermería

Los auxiliares de enfermería asisten a las personas en hospitales, centros de rehabilitación, residencias geriátricas, comunidades de vida asistida u otras instalaciones sanitarias, bajo la dirección del personal de enfermería. Suelen estar formados para realizar valoraciones simples del estado de salud, como medir la temperatura, tomar el pulso y la presión arterial. También están capacitados para asistir en actividades básicas de la vida diaria, como bañarse, vestirse y comer. Un auxiliar de enfermería puede ser el personal asignado para responder a las llamadas que indican que alguien necesita ayuda.

Enfermera asistiendo a un adulto mayor en una residencia, mostrando empatía y cuidado

Otros Profesionales de la Salud

Auxiliares o Asistentes Médicos (PA)

Los auxiliares o asistentes médicos (PA) realizan algunas de las funciones de los médicos y profesionales de enfermería, siempre bajo la supervisión de un médico. Sus funciones incluyen:

  • Preguntar sobre el estado de salud (para el historial clínico).
  • Realizar exploraciones físicas.
  • Pedir pruebas diagnósticas.
  • Ayudar a los médicos a desarrollar planes de tratamiento.
  • Asistir al cirujano durante las intervenciones quirúrgicas.
  • Realizar procedimientos de rutina, como poner inyecciones y suturar heridas.
  • Proporcionar información sobre cómo seguir el plan terapéutico y cuidarse (por ejemplo, dieta sana y ejercicio físico).

Estos profesionales trabajan en casi todos los centros de asistencia sanitaria, incluyendo los centros de cuidados a largo plazo, y pueden proporcionar cuidados a domicilio. Algunos se especializan en la atención a personas de edad avanzada.

Farmacéuticos

Además de dispensar fármacos, los farmacéuticos valoran las prescripciones para asegurarse de que se utilizan los medicamentos adecuados. Pueden verificar que las personas mayores no estén tomando fármacos que supongan un riesgo especial y se cercioran de que las instrucciones sean claras, explicando bien las dosis y la frecuencia de toma. Hacen un seguimiento de las prescripciones para detectar posibles interacciones entre fármacos y proporcionan información a otros profesionales sobre el uso apropiado de medicamentos en personas mayores. En hospitales y otros centros, desempeñan un papel crucial en la conciliación de medicamentos, un proceso que consiste en comparar la lista de medicamentos actuales de una persona con la de su historia clínica o las órdenes médicas para evitar duplicidades, omisiones o errores en cada transición de la atención.

Dietistas y Nutricionistas

Estos profesionales se encargan de evaluar, prevenir y tratar problemas asociados al exceso o déficit de nutrientes en el cuerpo. Buscan ayudar a la persona mayor a modificar conductas alimentarias no saludables, así como a combatir el sobrepeso o el bajo peso. Apoyan el tratamiento de enfermedades mediante la nutrición, como la diabetes, problemas renales, alergias o intolerancias alimentarias y enfermedades cardiovasculares. Un número significativo de adultos mayores, especialmente en residencias, padece desnutrición, por lo que muchos pueden beneficiarse de la asistencia de un dietista.

Terapeutas

Pueden ser necesarios diferentes tipos de terapeutas, según los trastornos y problemas de cada persona.

Fisioterapeutas (Kinesiólogos)

Los fisioterapeutas (o kinesiólogos) evalúan y tratan a personas con dificultades de funcionamiento, por ejemplo, para caminar, cambiar de posición (levantarse, sentarse o acostarse), trasladarse de la cama a la silla, levantar peso o agacharse. Trabajan con personas que han sufrido problemas como un accidente cerebrovascular, la amputación de un miembro o cirugía de cadera. Sus tratamientos pueden incluir ejercicio, calor, ultrasonidos y cuidados posturales. La función del kinesiólogo es fortalecer la musculatura del adulto mayor y ayudar a mejorar su equilibrio, logrando una movilidad más segura para minimizar el riesgo de caídas. En casos de dificultad de movimiento, enseñan cómo usar bastones, andadores u otras ayudas de forma segura. También apoyan la rehabilitación del movimiento perdido en extremidades por lesiones como fracturas de cadera, pelvis, columna u hombro, así como lesiones musculares o de ligamentos, y después de hospitalizaciones prolongadas.

Terapeutas Ocupacionales

Un terapeuta ocupacional es un profesional de la salud enfocado en favorecer la autonomía y calidad de vida de las personas mayores, promoviendo un envejecimiento activo. Evalúan y tratan a quienes tienen dificultades para realizar actividades específicas, en particular las que implican cuidarse a sí mismas (como vestirse o bañarse), trabajar y realizar otras actividades diarias.

Fonoaudiólogos (Logopedas)

El fonoaudiólogo (o logopeda) está encargado de evaluar, diagnosticar y prevenir los trastornos del lenguaje, analizando las condiciones físicas y comunicacionales de la persona mayor. Es recomendable consultar a un fonoaudiólogo en caso de presentar trastornos del lenguaje, ya sea del habla o de audición. También pueden ayudar a personas con problemas para tragar, especialmente después de un accidente cerebrovascular. Es importante considerar que, debido a los cambios en la agudeza auditiva, puede aumentar la dificultad para comprender el discurso hablado, sobre todo en condiciones de ruido de fondo.

Infografía mostrando diferentes tipos de terapias para adultos mayores: fisioterapia, terapia ocupacional y fonoaudiología

Psicólogos

Los psicólogos se focalizan en la salud mental para ayudar a las personas mayores a comprender y manejar sus emociones de la mejor forma, promoviendo su bienestar. Evalúan el ánimo y funciones cognitivas como la memoria, la orientación, la atención y el lenguaje. Apoyan al adulto mayor para que tome el control de su vida, ofreciendo un espacio de autocuidado libre de prejuicios. La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), ya sea sola o combinada, ha demostrado niveles de mejoría similares con el tiempo, generalmente superiores a la medicación aislada en el tratamiento de la depresión en la edad avanzada. Se ha encontrado que esta terapia es efectiva tanto en un enfoque individual como grupal.

Personal de Apoyo y Cuidado Directo

Trabajadores Sociales

Los trabajadores sociales ayudan a coordinar las altas hospitalarias y los traslados entre instituciones. Pueden asistir en el llenado de formularios de seguros u otros documentos, localizar y gestionar servicios que pueden ser proporcionados en casa o en la comunidad, y valorar la respuesta a los cuidados y servicios obtenidos. También pueden reunir a los familiares para discutir temas importantes sobre los cuidados médicos. Muchos asesoran a personas con ansiedad, depresión o dificultades para afrontar una enfermedad o invalidez. La mayoría están familiarizados con las necesidades específicas de las personas mayores, y algunos han recibido formación específica para asesorar y determinar si necesitan supervisión o ayuda adicional.

Cuidadores (Asistentes de Salud Domiciliarios y Cuidadores en Residencias)

La profesión de cuidador tiene hoy una fuerte demanda debido al aumento de la esperanza de vida global. Para ejercer como cuidador de mayores, es preciso cumplir con un perfil que combine conocimientos, habilidades y competencias. Cuidar de personas mayores va más allá de simplemente estar a su lado y vigilarlas; el profesional especializado en el cuidado de ancianos debe realizar labores complejas a diario.

El rol principal de la persona cuidadora es el de apoyar en las actividades de la vida diaria, tratando de preservar tanto como sea posible la autonomía de la persona. Los ancianos, especialmente aquellos con enfermedades como Alzheimer o demencia senil, a menudo se comportan como niños, no siendo conscientes del peligro o la imprudencia de ciertos comportamientos. Requieren más que otras personas de compañía, pero esta compañía trasciende el simple acompañamiento.

La mayoría de los ancianos sufren enfermedades asociadas con la edad, como el Alzheimer o la diabetes, lo que implica tomar medicamentos a horas precisas, seguir dietas específicas o realizar terapias físicas en momentos determinados, tareas que no pueden hacer por sí solos. Una adecuada planificación es crucial; al iniciar su trabajo, el cuidador de ancianos necesita diseñar un plan basado en las condiciones de salud, movilidad y atención de su paciente. Algunos cuidadores asumen directamente la función de preparar los alimentos.

Muchos mayores padecen restricciones de movilidad; acciones como salir de la cama o sentarse a la mesa pueden ser problemáticas, y algunos dependen de instrumentos auxiliares como muletas o sillas de ruedas. Los asistentes de salud domiciliarios tienden a proporcionar servicios como preparar comidas, ayudar con la limpieza y realizar servicios domésticos.

Cuidador ayudando a un adulto mayor con actividades diarias en casa, fomentando la autonomía

Cualidades y Habilidades Esenciales del Cuidador

El cuidador de ancianos es un profesional amable y respetuoso, que sabe gestionar sus emociones y mostrar su mejor versión a su paciente y a sus familiares. Las cualidades y características que conforman el perfil del cuidador de adultos mayores son importantes y definitivas para desempeñar esta profesión. Entre ellas se destacan:

  • Empatía: La capacidad de ponerse en el lugar de la persona usuaria a la hora de atender sus necesidades.
  • Iniciativa y proactividad: Aportar ideas y propuestas que puedan tener un impacto positivo en el servicio y en el fomento de la autonomía de los usuarios.
  • Trabajo en equipo: Colaborar con otros profesionales para mejorar la calidad de vida de las personas usuarias.
  • Buena gestión del tiempo: Esencial en servicios de atención domiciliaria con muchos usuarios.
  • Autocuidado: Evitar la sobrecarga emocional que puede derivar de la empatía hacia la persona cuidada.
  • Capacidad de comunicación: La base de cualquier relación, tanto para entender al paciente como para hacerse entender.
  • Resiliencia: Capacidad de adaptarse a situaciones difíciles.
  • Asertividad: Saber dar indicaciones de manera adecuada, directa y amable, y poner límites cuando la situación lo requiere (ej. restricciones dietéticas).
  • Compromiso y ética: Con las personas usuarias, sus familias y el entorno laboral.
  • Paciencia: Una habilidad crucial, especialmente al cuidar a ancianos con enfermedades como Alzheimer o demencia senil, que pueden comportarse como niños.
  • Presentación impecable: Cuidar el aseo personal, el vestuario y la apariencia física.

Para desarrollar estas cualidades y adquirir los conocimientos necesarios, es importante realizar programas de formación adecuados que garanticen la calidad y excelencia en esta profesión.

Personal en Residencias de Larga Estadía

Las residencias requieren trabajadores muy especializados para cubrir las necesidades especiales de sus residentes. Aunque a menudo solo se piensa en perfiles sanitarios, el equipo es más amplio:

  • El médico es el profesional sanitario con más responsabilidad dentro de una residencia. Debe contar con título de médico y especialización o experiencia. Está al cuidado de los adultos mayores y decide qué medicamentos se administran y en qué dosis a cada residente.
  • Existe un profesional sanitario que se caracteriza por seguir los dictámenes de la enfermera y tiene un trato diario con el adulto mayor, estableciendo una relación y administrando el tratamiento a seguir. Este rol a menudo lo cubren auxiliares de enfermería o técnicos en enfermería (TENS).
  • También hay trabajadores sanitarios especializados en proporcionar actividades a adultos mayores para mantener sus capacidades en un nivel óptimo el mayor tiempo posible. Estos profesionales suelen hacer equipo con los TENS para repartirse las tareas.
  • Los manipuladores de alimentos (cocineros) se encargan de recibir los alimentos, prepararlos y ofrecerlos a los adultos mayores, siendo esenciales para su nutrición.
  • Los auxiliares de limpieza tienen la tarea de mantener la residencia impoluta, limpiando las instalaciones. Es importante destacar que no se encargan del aseo de los adultos mayores.

Consultores Médicos en Ética

Estos profesionales ayudan a resolver cuestiones de tipo moral que surgen durante los cuidados médicos. Por ejemplo, pueden mediar cuando los profesionales de la salud y los miembros de la familia discrepan sobre la interrupción de un tratamiento que parece ineficaz. Los consultores en ética pueden ser médicos u otros profesionales de la salud, abogados o personas con competencias específicas en ética médica.

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