Los medios de comunicación informaron recientemente sobre la respuesta a un informe solicitado por la Comisión Investigadora de SENAME II de la Cámara de Diputados, revelando datos estremecedores que han marcado un punto de inflexión. Esta información interpela directamente a la sociedad, sin posibilidad ética de minimizar los hechos que, por años, habían sido un secreto a voces y que terminaron por explotar.

La Crisis del SENAME: Un Sistema Perverso y Cuestionado
El informe mencionado reveló que, desde el año 2005 al 2016, murieron 185 niños que se encontraban bajo la custodia del Servicio Nacional de Menores (SENAME). Posteriormente, la cifra oficial de decesos de personas bajo su protección se elevó a 1.313. Este organismo, que alberga a niños, niñas y jóvenes en situación de vulnerabilidad y tiene como fin velar por sus derechos, hoy es gravemente cuestionado por la falta de ellos, generando indignación en la ciudadanía. La situación no solo se visibilizó por la muerte de Lissette Villa y las denuncias asociadas, sino también por lo expuesto en el informe de la Comisión Especial Investigadora del funcionamiento del SENAME y antecedentes del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH).
Un Modelo de Subvenciones Contraproducente
Se ha revelado la creación de un sistema perverso, vicioso por donde se le mire, donde a cada centro colaborador del SENAME se le asigna una subvención por cada niño que mantiene. Esto generó un nefasto estímulo para mantener a los niños dentro de esos centros, en lugar de trabajar por su superación y reinserción social. Incluso, otorgó un gran incentivo para “captar” más niños, dado que la cantidad de menores en los centros es directamente proporcional al dinero que el Estado les asigna. Esta dinámica ha llevado a la triste realidad de que la población atendida no son "niños del SENAME", sino más bien una población excluida, precarizada y sin atención digna en educación y salud. La visión pública se ha centrado en los centros residenciales, olvidando otras alternativas como el Programa de Familias de Acogida.
Falta de Especialización y Coordinación Institucional
Además de la crisis de subvenciones, se identificó que no hay separación entre los niños que llegan a centros del SENAME por conductas delictivas y aquellos que son víctimas de violencia, abuso o abandono. Esta mezcla genera un ambiente complejo y poco propicio para la reinserción. Rommy Álvarez, experta en el área, destacó la importancia de abordar el tema desde una mirada multidisciplinaria para evitar obviar aristas cruciales. Chile se ubica como el segundo país de Latinoamérica y El Caribe con más hogares de protección y el primero con mayor cantidad de huidas o desapariciones de esos mismos hogares, índices que, según Álvarez, son síntoma de que “algo está pasando”.
La abogada Alejandra Illanes, en relación con las familias de acogida, subrayó la necesidad de considerar el impacto emocional de separar a un niño de su familia biológica, incluso si es transitorio. Aunque esta fórmula se ha visto como una "panacea" tras las revelaciones de vulneración de derechos, Illanes plantea dudas sobre un "marco normativo precario" e insta a explorar modelos como el acogimiento permanente, probado en otros países para casos de familias biológicas "recuperables" a largo plazo.
Voces desde el Interior: Experiencias de Niños y Funcionarios
El Impacto en la Niñez y Adolescencia
Los testimonios de los propios afectados son desgarradores. Un ex-residente expresó: "El Sename a uno lo vuelve más delincuente. Hartas veces tuve problemas con funcionarios, me han pegado, me han castigado, te castigan fuerte, y eso a uno lo hace más agresivo". Otro relató: “Es un infierno para un niño, yo me arranqué a los siete años de un hogar del Sename porque el profesor quería violarnos, me quería violar y yo me arranqué”. La percepción general es de aburrimiento, fugas constantes y un sentimiento de no ser comprendidos ni apoyados: “Malo porque se preocupan entre ellos nomás y no se dan cuenta que hay gente que los necesita. Yo ya no estoy ahí porque cumplí la mayoría de edad y me fui”. El clamor de estos jóvenes se resume en un potente “¡Queremos ser libres!”.

La Cruda Realidad de los Trabajadores
La situación de los funcionarios del ex-SENAME, ahora Servicio Mejor Niñez, también es crítica. Se ha hecho evidente que a muchos profesionales con vocación y cariño por su trabajo, que enfrentan situaciones complejas y de alto estrés, se les pagan sueldos francamente miserables. La falta de requisitos mínimos para la elección del personal y de condiciones dignas dificulta el desarrollo de planes de reinserción con equipos multidisciplinarios preparados. Los trabajadores denuncian graves situaciones de vulneración de derechos hacia niños y hacia ellos mismos.
En una residencia, se relató un episodio donde un menor detonó extintores e intentó incendiar el lugar, quemando a un funcionario con el gas del extintor. Los otros niños sufren constantemente vulneraciones de sus derechos al ser golpeados e intimidados por este tipo de chicos, mientras los funcionarios no tienen la fuerza ni el personal suficiente para detener estas acciones.
Déficit de Personal y Sobrecarga Laboral
La mayoría del tiempo no está la cantidad de personal que debería haber por residencia, faltando encargados de vida familiar (EVF), TENS (técnicos en enfermería de nivel superior) y tutores. A menudo, solo hay 2, 3 o 4 personas por turno, siendo que el Servicio solo considera el apoyo necesario cuando hay dos. Esta falta de personal provoca situaciones de violencia incontrolables. Los turnos extras superan las 86 horas semanales, generando maltrato, explotación laboral y un alto número de licencias médicas por daños físicos y psicológicos. Una residencia reportó 6 mil días no trabajados en dos años debido a agresiones.
Denuncias y Solicitudes de los Funcionarios
Los trabajadores denuncian amenazas constantes de cierre de sus lugares de trabajo y señalan una serie de deficiencias y demandas urgentes:
- Protección urgente de los niños: Derivación de menores agresores a residencias de alta especialidad con protocolos adecuados. Para una restricción de movilidad, se necesitan 5 personas, pero a menudo solo hay 2 o 4 por turno, impidiendo activar los protocolos. Organismos de seguridad externos y servicios de emergencia a menudo no brindan el apoyo necesario.
- Protocolo de protección reforzado: Implementación de medidas preventivas para los niños más vulnerables.
- Evaluación de idoneidad etaria: Adecuación de las residencias a los rangos de edad, ya que hay niños de hasta 16 años en residencias destinadas a niños de 9 a 13 años.
- Cobertura de cargos faltantes: Contratación de reemplazos para EVF y TENS con condiciones laborales y salariales correspondientes. Actualmente, tutores y monitores cubren estos roles sin la capacitación ni la remuneración adecuada, lo que ha llevado a diagnósticos de enfermedad profesional por sobrecarga laboral.
- Supervisión activa del área de soporte: Promoción de acciones concretas de intervención y resguardo.
- Resguardo de garantías de los funcionarios: Protección de la salud psicológica y física, ya que el Servicio a menudo sanciona en lugar de proteger.
- Contratación de funcionarios: Provisión de cargos administrativos pendientes, que a pesar de tener postulantes, se declaran desiertos, lo que sugiere una falta de voluntad para contratar.
- Pago efectivo de bienios y titularidad: Muchos trabajadores con años de servicio no han recibido el pago de bienios. Además, los contratados a honorarios no tienen derechos de funcionarios públicos. Se exige la titularidad de cargos, ya que el Estatuto Administrativo establece que el 70% deben ser titulares, pero en el servicio la mayoría tiene contrato anual, sin estabilidad laboral.
- Fin a las prácticas antisindicales: Se denunció que, tras colocar carteles de manifestación, la Municipalidad amenazó con retirar el comodato de la residencia.
- Transparencia en el uso de recursos: Denuncia de que el Servicio contrata empresas enormes y exige comprar artículos en lugares específicos (ej. Cencosud con giftcard), mientras alega no tener dinero para necesidades básicas o internaciones psiquiátricas.
Webinar IChTSC y SENAME - Trabajo Social Clínico, Infancia Vulnerada y Nuevas Identidades.
Hacia un Futuro de Especialización y Reinserción
Urge reconocer que, como Estado y sociedad, nos hemos acostumbrado a una situación que se ha complejizado, a la que se han dado respuestas burocráticas e insuficientes. La oportunidad de poner fin a esta pesadilla requiere admitir la realidad y buscar soluciones efectivas. La violencia hacia la población infanto-juvenil no puede ser pensada fuera de las estructuras económicas y la violencia estructural.
El Nuevo Servicio y la Especialización
La creación de un "nuevo Servicio" busca adaptarse a las necesidades de los jóvenes y niños, partiendo de una base existente, pero con una atención mucho más especializada. Se contempla una atención diferenciada para menores del sistema de protección (no infractores de ley) versus aquellos que han cometido delitos, priorizando a quienes más lo necesitan.
Este nuevo enfoque implica un proceso de evaluación de competencias de los profesionales que se traspasan, así como el reconocimiento de quienes se jubilaron o indemnizaron. Se está asegurando la oferta de atención durante los meses de transición, con un trabajo exhaustivo para garantizar la continuidad y evitar traumas, como ya se ha aprendido de experiencias en otras regiones.
La Reinserción como Inversión Social
Se enfatiza que la inversión en la reinserción de los jóvenes no es un gasto, sino una inversión fundamental para la seguridad pública. Aunque la peligrosidad de algunos jóvenes ha aumentado, las cifras de participación en delitos no han subido, y estudios de reinserción demuestran que el camino actual es el correcto. El nuevo Servicio contempla el trabajo con el entorno familiar, la comuna y la región, un aspecto crucial para el éxito de la reinserción. El SENAME, en convenio con la Facultad de Economía de la Universidad de Chile, realizó un estudio (2009-2020) que mostró una disminución del 25,7 puntos porcentuales en la tasa de reincidencia en la Región del Biobío a los 12 meses.
La directora del SENAME Coquimbo y la seremi de Justicia ponen en valor el esfuerzo y compromiso de los funcionarios, destacando casos de éxito: adolescentes como Marcela, quien, a pesar de las dificultades y un incendio en su residencia, recibió apoyo para explorar becas y desarrollar habilidades manuales para el diseño de vestuario; y jóvenes como R. y D. López (18), quienes cursarán carreras técnicas en Mecánica Automotriz y Autotrónica gracias a becas, con el objetivo de "salir adelante, ser alguien en la vida, para ayudar a mi familia y poder ser independiente". Estos ejemplos demuestran que es posible lograr una reinserción exitosa con el apoyo adecuado y una visión enfocada en las potencialidades de cada joven.

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