La pandemia por COVID-19 actuó en un escenario de desigualdad preexistente, profundizando las brechas educativas en Chile. La educación preescolar resultó ser una de las áreas más afectadas, impactando severamente a los niños y niñas de hogares vulnerables. Ante este panorama, resulta fundamental analizar cómo la interrupción de la presencialidad ha condicionado el desarrollo integral de la primera infancia.

El estudio sobre el impacto del confinamiento
Un estudio inédito, desarrollado por la Fundación Educacional Choshuenco, la Protectora de la Infancia y la Fundación Liguria, y ejecutado por el Centro de Estudios y Encuestas Longitudinales (CEEL) de la Universidad Católica, permitió medir el efecto de la pandemia durante el 2020. La investigación, realizada entre noviembre y diciembre de 2020, consideró a 240 niños y niñas de 3 a 4 años en la Región Metropolitana.
Para estimar los efectos, se aplicaron cuatro instrumentos que evaluaron:
- Desarrollo general.
- Amplitud de vocabulario.
- Función ejecutiva.
- Desarrollo socioemocional.
Principales hallazgos
Los resultados revelan que los niños de hogares vulnerables muestran un desempeño disminuido respecto a generaciones anteriores en casi todas las áreas, a excepción de la función ejecutiva. Se evidencia un rezago importante en vocabulario y desarrollo socioemocional, con desempeños significativamente menores a los registrados en mediciones de 2017.
| Área evaluada | Estado en 2020 |
|---|---|
| Vocabulario | Brecha negativa de hasta 8.5 puntos frente a 2010. |
| Socioemocional | Mayor presencia de problemas frente a años previos. |
| Función ejecutiva | Resultados superiores a la medición de 2017. |
Importancia de la estimulación temprana en el desarrollo infantil 👶🧠- Curso de estimulación temprana
La "condena de cuna" y la importancia de la educación inicial
Previo a la crisis sanitaria, la cobertura de educación parvularia en Chile alcanzaba apenas el 50%. La ciencia del desarrollo cerebral subraya que los estímulos y el entorno en la primera infancia son determinantes para el bienestar emocional, las habilidades cognitivas y las futuras expectativas salariales. Sin embargo, en el 77% de los casos donde los niños no asisten al jardín, la razón principal es que sus familias "no lo creen necesario".
La pandemia intensificó la denominada "condena de cuna". Según Alejandra Abufhele, investigadora del CEEL y del Centro Justicia Educativa UC, el confinamiento fue un contexto de estrés para los cuidadores, sumado a un uso excesivo de pantallas y poco contacto social para los menores, lo que afectó negativamente su proceso de aprendizaje.
Propuestas y desafíos para la recuperación
Para revertir estos efectos, se requiere una estrategia integral que involucre tanto al Estado como a las familias. Algunas de las propuestas clave incluyen:
- Enfoque en el hogar: La familia es la primera escuela. Capacitar y empoderar a los padres es esencial para relevar la importancia del juego y la estimulación.
- Educación personalizada: Ante la reticencia de algunas familias a enviar a sus hijos al jardín por razones sanitarias, se propone llevar educación personalizada directamente a los hogares del 20% más vulnerable.
- Prioridad en zonas rurales: Redoblar esfuerzos en zonas insulares y rurales donde el acceso a la educación es prácticamente nulo hasta la educación básica.
- Ambientes protectores: Los jardines infantiles que operan bajo protocolos sanitarios demostraron ser ambientes seguros y protectores, evitando brotes y permitiendo la continuidad del aprendizaje.
El desafío para el futuro es reducir el 70% de niños entre 0 y 3 años que actualmente no están integrados en el sistema educativo. Como señala David Bravo, es urgente implementar planes de recuperación, pues en la primera infancia, cada retroceso es más difícil de recuperar con el paso del tiempo.
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