Principales Problemas que Enfrentan los Niños en Jardines Infantiles Vulnerables

El cuidado infantil, definido como la atención a niños pequeños por adultos que no son sus padres, es un aspecto común de la vida infantil en la mayoría de los países occidentales. Más de la mitad de los bebés reciben algún tipo de cuidado no parental al menos durante diez horas en su primer año de vida. Además, más de tres cuartos de las familias con niños pequeños dependen de este cuidado como apoyo al empleo maternal. Los jardines infantiles también desempeñan un papel crucial en la provisión de educación infantil temprana. El drástico aumento del empleo maternal en los últimos 25 años ha conllevado un incremento significativo en la dependencia de los servicios de cuidado infantil, desde el nacimiento hasta los 5 años de edad.

Fotografía de niños jugando en un jardín infantil

Corrientes de Investigación sobre el Cuidado Infantil

La investigación sobre el cuidado infantil se ha desarrollado en tres corrientes principales:

Comparaciones entre Cuidado Parental y No Parental

La primera corriente se enfocó en establecer comparaciones, a menudo simplistas, entre niños que reciben cuidados no parentales y aquellos que reciben exclusivamente cuidado materno. Estos estudios enfrentaron dos problemas fundamentales: la imposibilidad de alcanzar conclusiones definitivas debido a las múltiples diferencias preexistentes entre los grupos de bebés, y el tratamiento del tipo de cuidado como una experiencia uniforme, sin considerar variaciones.

Variaciones en la Calidad del Cuidado Infantil

La segunda corriente de investigación se centró en las variaciones de la calidad del cuidado infantil, realizando controles estadísticos sobre las diferencias preexistentes entre las familias. Los resultados de numerosos estudios han demostrado que la calidad del cuidado es un factor crítico, siendo uno de los hallazgos más sólidos en la psicología del desarrollo. Los niños que reciben cuidados de calidad obtienen mayores puntajes en pruebas de logros y lenguaje, demuestran mejores habilidades sociales y presentan menos problemas conductuales. El cuidado infantil de calidad también funciona como una intervención eficaz para los niños de familias de alto riesgo.

Impacto del Cuidado Prolongado y sus Riesgos

La tercera corriente investigó la extensión del cuidado como un factor de riesgo para problemas conductuales, como la agresividad. Estudios iniciales arrojaron resultados mixtos sobre si el cuidado prolongado implicaba un riesgo para el desarrollo de relaciones de apego seguro en niños pequeños. Por esta razón, el NICHD lanzó su Estudio de Atención en la Infancia Temprana y Desarrollo Juvenil, un estudio longitudinal de 1.350 niños desde el nacimiento hasta el 6º grado.

Preguntas Clave de Investigación

Durante los últimos diez años, cuatro preguntas han impulsado la investigación sobre el cuidado infantil:

  1. ¿La jornada prolongada en el primer año de vida afecta la relación de apego madre-hijo? Los teóricos plantean la hipótesis de que las separaciones diarias pueden causar pérdidas de confianza en los bebés y reducir las oportunidades para interacciones.
  2. ¿Cuál es el impacto de los cambios de proveedores de calidad en el desarrollo de los niños, especialmente en relación con las habilidades de rendimiento escolar?
  3. ¿La extensión del cuidado es un factor de riesgo para problemas conductuales, como la agresividad?
  4. ¿Cómo influyen las diferencias individuales (temperamento, curiosidad, capacidad cognitiva y género) en la experiencia de cuidado infantil?

Los investigadores del NICHD encontraron que, a mayor tiempo que un niño pasa bajo cuidado no parental de diversos tipos durante los primeros cinco años de vida, mayor es la externalización de su conducta problemática (por ejemplo, agresividad y desobediencia) y más manifiestos son sus conflictos con los adultos a partir de los cuatro años y medio y en el jardín infantil. Sorprendentemente, estos hallazgos no varían según la calidad del cuidado, aunque los efectos son relativamente pequeños y la mayoría de los niños con jornadas prolongadas de cuidados no parentales no presenta problemas de conducta. Además, la dirección de tales efectos no es clara, sugiriendo que padres con niños con conductas más problemáticas podrían inscribirlos en estos servicios por más horas. En trabajos futuros, será importante identificar los procesos a través de los cuales el número de horas en el programa puede significar un riesgo.

¿Cuál es el impacto de CDI en los niños, niñas y la familia?

Evaluación de la Calidad del Cuidado Infantil

La calidad del cuidado se puede evaluar mediante los rasgos estructurales del jardín infantil, como la proporción personal-niños, el tamaño del grupo, la educación formal y la capacitación del cuidador. Estas variables son relevantes políticamente, ya que los gobiernos pueden y de hecho regulan los programas de cuidados infantiles. Por ejemplo, una proporción de 3 o 4 bebés por docente se acepta generalmente como un umbral de calidad en los países occidentales.

También es posible evaluar el cuidado de niños de calidad basándose en observaciones de conductas que reflejen interacciones positivas entre los niños con los docentes o con sus pares. En estudios avanzados y controlados, los efectos de las diferencias de los orígenes familiares entre los niños se controlan estadísticamente para aislar la importancia del cuidado infantil.

Desafíos y Vulneraciones de Derechos en Jardines Infantiles

Pese al amplio consenso sobre el papel clave de la educación inicial en el desarrollo cognitivo, social y emocional de la infancia, marcando la diferencia en la trayectoria escolar futura, en muchos países la mayoría de la población en edad de asistir a la educación parvularia no lo hace. La desconfianza en el cuidado que recibirán los menores es una de las principales razones. Esta desconfianza puede basarse en la creencia errónea de que los jardines infantiles son solo para jugar y cuidar, y no para educar, cuando la investigación indica que es la etapa más crucial para catapultar su desarrollo. Sin embargo, es cierto que, especialmente los más pequeños, están más expuestos a enfermedades al socializar con otros.

Esquema de factores que afectan la asistencia a jardines infantiles

Brechas de Calidad y Acceso

La mayoría de los niños no accede a programas de excelencia porque sus padres no pueden solventar el gasto. Esto ha llevado a una preocupación constante por parte de los investigadores, ya que la mayoría de los establecimientos no cumplen con los estándares de calidad. Por ejemplo, el Estudio de Cuidado Infantil Temprano del NICHD observó que el 56% de los centros eran de mala calidad. Esta situación no es sorprendente, dado que el personal de los jardines infantiles normalmente no está capacitado y recibe bajos sueldos.

En la mayoría de los países occidentales, las políticas sociales orientadas a mejorar la calidad de estos programas están realizando esfuerzos significativos, desde la capacitación de los docentes hasta normas más estrictas para los subsidios de los programas, especialmente para niños de familias de escasos recursos. Sin embargo, para que estos programas tengan éxito, los gobiernos deben invertir en la educación de la infancia temprana y el cuidado infantil.

Factores Familiares y su Influencia

En la mayoría de los estudios, los factores familiares son, por lo general, mejores predictores del desarrollo infantil que las variables relativas al cuidado. Un programa de calidad puede neutralizar la influencia negativa de la depresión maternal respecto del desarrollo emocional y social del niño. Los jardines infantiles de calidad fomentan el desarrollo social, lingüístico e intelectual de los niños.

El acceso a la educación inicial se encuentra segmentado socioeconómicamente: las madres con más ingresos y educación universitaria matriculan más a sus hijos en una sala cuna. Esto significa que el nivel socioeconómico de los padres también determina el acceso a la educación inicial. Otros factores decisivos incluyen la cercanía del jardín al hogar o al lugar de trabajo, lo que facilita la asistencia y fomenta la creación de redes de apoyo y cuidado comunitario.

Consecuencias de la Inasistencia y la Desconexión

La disminución en la matrícula de educación parvularia se ha recuperado lentamente después de la pandemia, pero sigue por debajo de la cobertura de países de la OCDE. Una parte significativa de los menores de 6 años no asiste a la educación parvularia. Durante la primera infancia (entre los 0 y 5 años), se forman las bases del desarrollo cerebral, del aprendizaje, las emociones y habilidades sociales, y la educación parvularia puede jugar un rol transformador en esto. La asistencia a salas cuna y jardines infantiles marca una diferencia en el desarrollo de niños y niñas, proporcionándoles herramientas habilitadoras para el futuro.

A finales de octubre, todavía existía una brecha de 9 puntos porcentuales en la asistencia a jardines infantiles respecto al período prepandemia. El ausentismo asociado a la crisis sanitaria por Covid-19 generó la pérdida de oportunidades de aprendizaje, constatando rezagos en el lenguaje, desarrollo socioemocional y motor. La salud de los párvulos es la principal razón de su inasistencia, y los problemas familiares han aumentado su relevancia como factores explicativos de los rezagos en la participación presencial. Un número importante de párvulos no tuvo contacto con su escuela, y uno de cada cuatro de ellos mostró una desvinculación prolongada. Aunque el desarrollo físico, socioemocional y de comunicación ha mejorado en relación con el primer semestre de 2022, sigue estando por debajo de los niveles prepandemia, lo que evidencia la necesidad de un mayor apoyo a las comunidades educativas y a la salud mental del personal.

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Vulneración de Derechos en el Entorno Infantil

La vulneración de derechos se refiere a cualquier situación en la que niños, niñas y adolescentes estén expuestos a peligros que puedan dañarlos física o psicológicamente. Esto puede manifestarse de diversas maneras:

  • Desigualdad de géneros: Prohibir el uso de ciertos colores o caer en estereotipos de género en los juegos puede incurrir en humillación.
  • No respetar sus gustos: Imponer constantemente cosas que no son de su agrado.
  • Obstaculizar visitas parentales: En casos de padres separados, impedir el contacto con abuelos, tíos, primos, o incluso uno de los padres. Los niños tienen derecho a una familia y a mantener un vínculo con ella, evitando ser testigos de peleas o comentarios negativos entre padres.
  • Violencia intrafamiliar: Cuando un adulto es víctima de maltrato por su cónyuge, también se vulneran los derechos de los niños en el hogar. Esto puede llevar a que los niños se preocupen por temas inapropiados para su edad, normalicen la violencia y repitan patrones en la adultez.
  • Gritos y golpes: El maltrato físico o psicológico con castigos, palabras hirientes, humillaciones o golpes vulnera el derecho a la integridad física y psicológica del niño.
  • Cyberacoso o bullying: El abuso entre compañeros en los colegios o en línea. El rol de los adultos es vital para detenerlo, ofreciendo protección y atención a las señales de los niños.
  • Trabajo infantil: Se estima que un porcentaje significativo de la población infantil y adolescente trabaja, lo que vulnera su derecho a la educación.
  • Embarazo adolescente: Esconde vulneraciones de derechos como el abuso sexual, la posible deserción escolar y la vulneración del derecho a la salud.

Es fundamental concebir a los niños como sujetos de derecho, entendiendo que es normal y sano que corran, griten y expresen sus emociones al límite mientras aprenden a regularlas. La Crianza con Ternura, un enfoque de desarrollo integral propuesto por World Vision, busca transformar las desigualdades y la violencia a través del reconocimiento de los derechos del niño, refuerzos positivos y el entrenamiento de la autonomía desde temprana edad.

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