Guía de prevención de úlceras por presión en pacientes hospitalizados

Las úlceras por presión (UPP), también conocidas como lesiones de decúbito, se definen como la pérdida de la continuidad de la piel y los tejidos subyacentes debido a una presión, fricción o cizallamiento prolongados. Representan una complicación frecuente y de difícil manejo en pacientes hospitalizados, especialmente en unidades de cuidados intensivos (UCI), donde la movilidad es limitada.

Infografía: Mecanismos de formación de las UPP (presión, fricción, cizallamiento y humedad).

Fisiopatología y factores de riesgo

Las UPP ocurren cuando los tejidos blandos se comprimen contra una superficie externa durante períodos prolongados, provocando una oclusión microvascular con isquemia e hipoxia tisular. Los principales factores de riesgo incluyen:

  • Edad avanzada: Personas mayores de 65 años, debido a la reducción de grasa subcutánea y flujo sanguíneo.
  • Inmovilidad: Debida a sedación, coma o postoperatorios prolongados.
  • Humedad: El exceso derivado de la sudoración o incontinencia provoca maceración.
  • Nutrición: La malnutrición y deshidratación debilitan la integridad cutánea.
  • Estado hemodinámico: La mala perfusión tisular incrementa la vulnerabilidad.

Valoración del riesgo

El uso de escalas validadas es esencial para identificar a los pacientes en riesgo. Las herramientas más utilizadas son:

  • Escala de Braden: Evalúa percepción sensorial, humedad, actividad, movilidad, nutrición y fricción/cizallamiento.
  • Escala de Norton: Considera estado físico, mental, actividad, movilidad e incontinencia.

La evaluación debe realizarse al ingreso, ante cualquier cambio en la condición clínica del paciente o periódicamente según el protocolo del centro.

Esquema: Algoritmo de evaluación de riesgo al ingreso del paciente.

Cuidados de la piel y prevención

El mantenimiento de la integridad cutánea requiere un enfoque multimodal:

  • Limpieza e hidratación: Utilizar limpiadores con pH neutro (4,0-7,0). Se recomienda el uso de ácidos grasos hiperoxigenados (AGHO) en prominencias óseas, ya que mejoran la elasticidad y resistencia cutánea.
  • Manejo de dispositivos: Inspeccionar la piel debajo y alrededor de tubos, sondas y mascarillas (incluyendo EPP) al menos dos veces al día.
  • Protección de la humedad: Aplicar películas barrera de silicona para proteger la piel del contacto con fluidos.

Gestión de la posición: El caso del decúbito prono

La posición en decúbito prono (DP) es vital para pacientes con distrés respiratorio, pero incrementa significativamente el riesgo de UPP faciales debido al edema y al uso de tubos endotraqueales.

Recomendaciones clave:

  1. Evitar que cualquier zona corporal descanse directamente sobre un dispositivo.
  2. Utilizar superficies de apoyo facial (tipo "casco" o almohadas de neopreno).
  3. Emplear apósitos preventivos en zonas de alto riesgo facial y prominencias óseas.
  4. Realizar cambios posturales programados (cada 2-4 horas) evitando el arrastre.

(3-12) Cambios posturales

Apoyo nutricional

La nutrición es un pilar determinante en la prevención y cicatrización. Se ha demostrado que un aporte elevado de proteínas reduce la incidencia de UPP en un 25%. Es fundamental:

  • Realizar una valoración nutricional individualizada al ingreso.
  • Proporcionar entre 30-35 kcal/kg de peso según la condición clínica.
  • Asegurar una hidratación adecuada como transportador esencial de nutrientes.

Sistemas de soporte y redistribución de presión

El uso de superficies especiales es fundamental para mitigar la presión:

Dispositivo Función
Estáticos Redistribuyen el peso mediante el desplazamiento de presión.
Dinámicos Colchones de aire o alternantes para pacientes con inmovilidad severa.

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