La diabetes tipo 2 (DM2) es una enfermedad crónica en la cual el cuerpo no puede usar la insulina adecuadamente, lo que provoca una acumulación de azúcar (glucosa) en la sangre. Con el tiempo, estos niveles elevados de glucosa pueden dañar órganos vitales como los ojos, los riñones, los nervios y el corazón. Esta condición se debe a que el páncreas no produce suficiente insulina o a que las células del cuerpo (músculos, grasa, hígado) no responden a esta hormona como deberían, un fenómeno conocido como resistencia a la insulina.
La diabetes es considerada una patología no transmisible y crónica, y si bien puede iniciar en la niñez o la edad adulta, el tipo 2 es significativamente más común en los adultos mayores. La prevalencia de la diabetes mellitus se incrementa marcadamente con la edad, convirtiéndose en un desafío importante en la salud pública global.
Entendiendo la Diabetes Tipo 2
¿Qué es la Diabetes Tipo 2?
La insulina es una hormona producida por las células beta del páncreas, una glándula situada detrás y debajo del estómago. Su función principal es ayudar a que el azúcar de la sangre ingrese en las células para ser utilizado como energía o almacenado. En la diabetes tipo 2, este proceso no funciona correctamente. Las células de los músculos, la grasa y el hígado no responden a la insulina como deberían (resistencia a la insulina), lo que impide que la glucosa pase a ellas y, en su lugar, el azúcar se acumula en el torrente sanguíneo, causando hiperglucemia.
A medida que aumentan los niveles de glucosa en la sangre, el páncreas intenta compensar liberando más insulina. Sin embargo, con el tiempo, las células del páncreas que fabrican la insulina pueden dañarse, reduciendo su capacidad productora y agravando la enfermedad. No existe una cura para la diabetes tipo 2, pero se puede controlar con cambios en el estilo de vida y, si es necesario, con medicación.

Prevalencia en la Población Anciana
El envejecimiento es un factor clave en el aumento de la prevalencia de la diabetes tipo 2. En un informe de 2016, se reportó que a nivel mundial 422 millones de personas padecían diabetes, de las cuales el tipo 2 representó el 90%. Esta prevalencia aumentó del 4,7% en 1980 a un 8,5% en 2014. Específicamente en España, el 63% de los pacientes con diabetes (con más del 90% de DM2) tienen más de 65 años, y más de un tercio de la población mayor de 75 años padece esta enfermedad. Se ha estimado que en las próximas tres décadas, el número de pacientes con diabetes mayores de 70 años se cuadruplicará a nivel mundial.
Un estudio retrospectivo realizado en un hospital público de Lima Norte en 2018, que incluyó 250 pacientes geriátricos, encontró que la prevalencia de diabetes mellitus tipo 2 en pacientes geriátricos hospitalizados fue del 50%, con un porcentaje global del 60% en esta población.

Causas y Factores de Riesgo de la Diabetes Tipo 2 en Adultos Mayores
El desarrollo de la diabetes tipo 2 en la población anciana se debe a una combinación de factores modificables relacionados con el estilo de vida y factores no modificables, como la edad y la genética.
Mecanismos del Envejecimiento
El envejecimiento contribuye significativamente al desarrollo de la DM2 a través de diversos mecanismos:
- Disfunción de las células beta pancreáticas: Con la edad, se produce un déficit en la secreción de insulina.
- Resistencia a la insulina: Esta se relaciona con el aumento de la adiposidad visceral, intermuscular e intramuscular.
- Sarcopenia e inactividad física: La pérdida de masa muscular y la reducción de la actividad física, características del envejecimiento, influyen en la resistencia a la insulina.
Factores Modificables
Los factores modificables son aquellos sobre los que se puede actuar para reducir el riesgo de desarrollar DM2 o para controlarla:
- Sobrepeso y Obesidad: El aumento de peso dificulta que el cuerpo utilice la insulina de manera correcta. Almacenar grasa principalmente en el abdomen, en lugar de en la cadera o los muslos, aumenta el riesgo. Se ha observado que el riesgo es más alto en personas cuyo abdomen mide más de 40 pulgadas (101,6 cm). El estudio de Lima Norte reportó que el sobrepeso (OR: 2,55) y la obesidad (OR: 2,64) aumentan significativamente el riesgo de DM2 en adultos mayores. La literatura científica también menciona que los adultos mayores con un índice de masa corporal (IMC) superior a 25 tienen más probabilidades de tener DM2. El sobrepeso u obesidad obliga al páncreas a producir más insulina para transportar la glucosa a las células de su tejido adiposo, lo que puede provocar fatiga pancreática y reducir su capacidad productora.
- Dieta de Alto Contenido Calórico y Niveles de Lípidos: Las dietas ricas en calorías se convierten en triacilgliceroles o triglicéridos. Un aumento de triglicéridos fue un factor modificable de riesgo para DM2 en el estudio de Lima Norte (OR ajustado: 1,06), evidenciando que causa que la insulina sea menos efectiva y lleva a la resistencia a esta hormona. La acumulación de lípidos incrementa el estrés del retículo endoplásmico, favoreciendo la inflamación y la resistencia a la insulina. Asimismo, bajos niveles de lipoproteína de alta densidad (colesterol HDL, conocido como colesterol bueno) están asociados a un mayor riesgo.
- Falta de Actividad Física (Sedentarismo): Cuanto menos activa sea la persona, mayor será el riesgo de padecer diabetes tipo 2. Permanecer sentado por períodos largos también puede aumentar este riesgo.

Factores No Modificables
Estos factores no pueden cambiarse, pero su conocimiento es crucial para la evaluación del riesgo:
- Edad: Como se ha mencionado, la diabetes tipo 2 es más común en los adultos mayores, y su prevalencia aumenta con la edad.
- Antecedentes familiares y Genética: Los genes y los antecedentes familiares juegan un papel importante en el desarrollo de la diabetes tipo 2.
- Raza y Origen Étnico: Por razones que aún se desconocen, las personas de ciertas razas y orígenes étnicos tienen más probabilidades de padecer diabetes tipo 2.
- Prediabetes: Es una afección en la que el nivel de glucosa en la sangre es más alto de lo normal, pero no lo suficientemente alto como para ser clasificado como diabetes tipo 2. Es un precursor de la DM2.
- Riesgos Relacionados con el Embarazo: Las personas que tuvieron diabetes gestacional durante el embarazo tienen un riesgo mayor de padecer diabetes tipo 2 posteriormente.
- Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP): Esta afección, que causa períodos menstruales irregulares, crecimiento excesivo de vello y obesidad, aumenta el riesgo de DM2.
- Hospitalización Anterior: El estudio de Lima Norte encontró que los pacientes geriátricos que habían sido hospitalizados anteriormente tienen 1,73 veces más riesgo de presentar DM2 que los que no lo fueron.
Síntomas y Detección en Adultos Mayores
Los síntomas de la diabetes tipo 2 suelen desarrollarse lentamente y, de hecho, una persona puede vivir con la afección durante años sin saberlo. En muchos casos, estos síntomas pasan desapercibidos o se confunden con signos propios del envejecimiento. La hiperglucemia, o elevación de glucosa en sangre, no suele causar síntomas hasta que los valores superan los 180-200 mg/dl y se mantienen elevados durante días.
Los síntomas iniciales de la diabetes, causados por un alto nivel de azúcar en la sangre, pueden incluir:
- Infecciones frecuentes o de curación lenta (en vejiga, riñón, piel).
- Fatiga.
- Hambre inusual.
- Aumento de la sed.
- Aumento de la micción.
- Visión borrosa.
Dada la lentitud del desarrollo de los síntomas y su posible confusión con el envejecimiento, la detección temprana mediante chequeos regulares es fundamental para los adultos mayores, especialmente si presentan factores de riesgo.
Complicaciones Asociadas a la Diabetes Tipo 2 en la Vejez
La diabetes tipo 2 afecta muchos de los órganos principales y, si no se controla, puede llevar a problemas de salud serios y acelerar el deterioro de órganos y sistemas. Además, los factores que aumentan el riesgo de diabetes son también factores de riesgo para otras enfermedades graves.
- Enfermedades Cardíacas y de los Vasos Sanguíneos: La diabetes aumenta el riesgo de cardiopatía isquémica, infarto agudo de miocardio y arterioesclerosis, siendo esta última la primera causa de muerte en personas con diabetes.
- Daños en los Nervios (Neuropatía): Los niveles elevados de glucosa en la sangre pueden dañar o destruir los nervios de los brazos y las piernas (neuropatía periférica), causando hormigueo, entumecimiento, ardor, dolor o falta de sensibilidad. El daño nervioso también puede afectar el corazón (ocasionando ritmos cardíacos irregulares) y el sistema digestivo (causando náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento).
- Enfermedad Renal: La diabetes puede derivar en enfermedad renal crónica o enfermedad renal en etapa terminal irreversible. El envejecimiento y la diabetes son dos factores que deterioran la función renal.
- Daño Ocular (Retinopatía Diabética): La diabetes aumenta el riesgo de afecciones graves de la vista, como cataratas y glaucoma. También puede dañar los vasos sanguíneos de la retina (retinopatía diabética), lo que puede llevar a limitaciones visuales serias e incluso ceguera total.
- Afecciones de la Piel y Cicatrización Lenta: La diabetes puede aumentar el riesgo de problemas de piel y de una cicatrización deficiente de heridas. Las heridas cortantes y las ampollas, si no se tratan, pueden dar lugar a infecciones graves que, en casos extremos de daño extenso, podrían requerir procedimientos quirúrgicos como la amputación de un dedo, el pie o la pierna.
- Deterioro de la Audición.
- Apnea del Sueño: La apnea obstructiva del sueño es común en las personas con diabetes tipo 2.
- Demencia: La diabetes tipo 2 parece aumentar el riesgo de enfermedad de Alzheimer y otras afecciones que causan demencia.
- Síndromes Geriátricos: En los adultos mayores con DM2, son frecuentes síndromes como la fragilidad (caracterizada por pérdida de masa corporal, debilidad muscular y agotamiento), la sarcopenia (pérdida de fuerza y masa muscular relacionada con el envejecimiento, que aumenta el riesgo de caídas e hipoglucemia), demencia, depresión, caídas, incontinencia, desnutrición, soledad y aislamiento social.

Prevención y Manejo Adaptado en Adultos Mayores
Un estilo de vida saludable puede ayudar a prevenir la diabetes tipo 2, y en los adultos mayores, su manejo requiere un enfoque individualizado, centrándose en preservar la funcionalidad y mejorar la calidad de vida.
- Alimentación Saludable: Elegir alimentos ricos en fibra y con bajo contenido de grasa y calorías es crucial. Se recomienda reducir el consumo de grasas saturadas, azúcares y sal, y controlar las porciones. Diversificar los patrones alimentarios, considerando opciones como la dieta DASH y mediterránea, puede aportar opciones saludables y nutritivas.
- Actividad Física Regular: Hacer ejercicio de forma regular es importante para todas las personas, pero aún más con diabetes. Actividades como caminar, nadar o realizar ejercicios de fuerza moderada ayudan a controlar la glucosa, mantener la masa muscular, mejorar la circulación y la presión arterial, aumentar la energía y manejar el estrés. Incluso en pacientes con limitaciones de movilidad, se deben recomendar actividades físicas regulares, adaptadas a sus capacidades.
- Control del Peso: Si se tiene sobrepeso, bajar de peso y mantenerlo podría reducir el riesgo de que la prediabetes avance a diabetes tipo 2.
- Evitar el Sedentarismo: No permanecer sentado por períodos largos, realizando pausas activas, puede disminuir el riesgo de DM2.
En cuanto al tratamiento, es fundamental adaptar el plan terapéutico y los objetivos de control glucémico a cada individuo, considerando sus comorbilidades, funcionalidad cognitiva, expectativa de vida, estado emocional y apoyo social. El objetivo principal es preservar la capacidad funcional, mejorar la calidad de vida y, muy especialmente, evitar las hipoglucemias, que se asocian a un mayor riesgo de deterioro cognitivo, caídas y fracturas.
Para el manejo farmacológico, se sugiere iniciar el tratamiento con dosis bajas y aumentar gradualmente, prestando atención a situaciones específicas como fragilidad o insuficiencia renal. Fármacos como la metformina, agonistas del receptor del péptido similar al glucagón 1 (arGLP-1) e inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT-2) son opciones con beneficios adicionales. La terapia con insulina debe personalizarse, evitando regímenes complejos. Los avances tecnológicos, como las plumas conectadas y la monitorización continua de glucosa, permiten un mejor seguimiento y control.
Las revisiones periódicas de glucemia, tensión arterial, función renal y visión son esenciales. Asimismo, la educación continua y el apoyo sobre el manejo de la diabetes son pilares para que los adultos mayores puedan vivir bien con la enfermedad.