La diarrea es un trastorno digestivo común, caracterizado por la evacuación de heces con una consistencia menor a la habitual (blandas o líquidas) y con una frecuencia mayor a lo normal, por lo general, establecida en tres o más deposiciones en un día. Aunque en adultos sanos suele ser un problema transitorio e intranscendente, en las personas mayores, y especialmente en aquellas postradas, puede originar complicaciones graves y afectar rápidamente el equilibrio del organismo.

Definición y Clasificación de la Diarrea
La diarrea crónica es aquella que persiste más allá de 4 semanas. Puede acompañarse de otras manifestaciones clínicas como dolor abdominal, baja de peso, malabsorción de nutrientes, náuseas, vómitos o fiebre. En el cuidado geriátrico, no solo importa la frecuencia, sino el cambio repentino en el hábito intestinal de la persona. Una diarrea aguda dura menos de 4 días y, generalmente, desaparece por sí sola con cuidados básicos. Sin embargo, si el cuadro persiste más de 2 semanas, se considera diarrea persistente, y si supera las 4 semanas, se clasifica como crónica.
El sistema digestivo envejecido presenta una motilidad alterada y una mucosa más fina, lo que hace que cualquier agresión, por leve que parezca, impacte con mayor fuerza en el estado general del adulto mayor.
Clasificación por Mecanismo Fisiopatológico
Debido a que las causas son múltiples y variadas, las diarreas crónicas se clasifican según el mecanismo que las causa:
- Diarrea malabsortiva u osmótica: Se produce por la presencia en el interior del intestino de sustancias que arrastran líquido desde la pared intestinal hacia el lumen. Estas diarreas son causadas por sustancias ingeridas que no han podido ser absorbidas (por ejemplo, por un defecto congénito o adquirido en la absorción de hidratos de carbono como la lactosa), o por medicamentos o solutos no absorbibles (antiácidos, edulcorantes, suplementos minerales). Suelen mejorar con el ayuno. Es predominantemente líquida y puede tener signos malabsortivos (grasa en las deposiciones).
- Diarrea secretora: Es típicamente líquida y muy voluminosa. Hay una secreción activa de líquido hacia el lumen desde las células intestinales, en respuesta a un agente que estimula la secreción. Generalmente, no cede con el ayuno, a menos que el agente que la provoca se deje de ingerir. Puede ser causada por toxinas (como la del cólera), infecciones virales, bacterianas (por ejemplo, Campylobacter) o parasitarias (como Cryptosporidium), ciertos laxantes o ácidos biliares.
- Diarrea inflamatoria: En estas diarreas hay daño y destrucción de la pared intestinal con una reacción inflamatoria local y sistémica. Se caracteriza por compromiso del estado general, pulso rápido, fiebre y dolor abdominal continuo. Si hay afectación del colon, las deposiciones presentan mucosidad, pus y sangre. No suelen ceder con el ayuno.
- Diarrea por alteración de la motilidad: En estos trastornos, existe un aumento de la motilidad intestinal como factor primario, lo que lleva a un tránsito intestinal acelerado. La hiperactividad tiroidea, el síndrome de Zollinger-Ellison, cirugías gastrointestinales o el uso de ciertos medicamentos pueden causar un tránsito rápido.
Principales Causas de Diarrea en Ancianos
La diarrea en las personas mayores, especialmente en aquellas con comorbilidades o postración, es una preocupación significativa. Las causas son diversas y a menudo multifactoriales:
Infecciones Gastrointestinales
La mayoría de las diarreas agudas tienen un origen infeccioso. La ingesta de alimentos o bebidas en mal estado introduce microorganismos como virus, bacterias o parásitos que generan toxinas en el organismo. Los virus representan entre el 60% y el 70% de estas infecciones, destacando el norovirus. Bacterias como Salmonella, Shigella y Escherichia coli también pueden causar deposiciones líquidas. La infección por Clostridioides difficile (C. diff) es especialmente relevante en ancianos, a menudo relacionada con el uso de antibióticos que alteran el equilibrio bacteriano intestinal.

Efectos Secundarios de Medicamentos
Muchos fármacos alteran el ritmo intestinal como efecto adverso, siendo una causa importante de diarrea en los adultos mayores que suelen polimedicarse. Los antibióticos encabezan la lista, ya que al combatir una infección, barren las bacterias beneficiosas del intestino, provocando cuadros diarreicos. Otros medicamentos que pueden causar diarrea incluyen:
- Antiácidos con magnesio.
- Fármacos para la presión arterial (antihipertensivos, IECA, ARA II).
- Medicamentos de quimioterapia.
- Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs).
- Inhibidores de la bomba de protones (protectores de estómago) si se usan a largo plazo.
- Antidepresivos inhibidores de la recaptación de serotonina.
- Laxantes.
Intolerancias y Problemas Digestivos
Con el paso de los años, el aparato digestivo experimenta cambios: disminuye la producción de enzimas digestivas, baja la secreción de ácido gástrico y la motilidad gastrointestinal se ralentiza. Todo ello favorece la aparición de intolerancias alimentarias que antes no existían. La intolerancia a la lactosa es una de las más comunes, debido al déficit de lactasas. Otras intolerancias alimentarias, como al gluten o a ciertos alimentos ricos en grasa, también desencadenan episodios diarreicos. El sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado (SBID) también puede ocurrir en ancianos.
Enfermedades Crónicas Asociadas
Diversas enfermedades crónicas, frecuentes en la tercera edad, pueden manifestarse con diarrea:
- Diabetes: Causa diarrea crónica en un porcentaje significativo de quienes la padecen. Un buen control glucémico es crucial.
- Enfermedades inflamatorias intestinales: El síndrome del intestino irritable (SII), la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa cursan con episodios recurrentes de diarrea.
- Colitis microscópica: Incluyendo la colitis colágena y linfocítica, es una causa común de diarrea crónica acuosa en la población general, con una incidencia máxima en torno a los 68 años de edad, siendo más frecuente en mujeres.
- Otros trastornos digestivos: La diverticulitis, los problemas de malabsorción intestinal (incluyendo malabsorción de grasas o sales biliares tras colecistectomía) y ciertos tumores intestinales (linfoma, adenocarcinoma, tumores carcinoides) también favorecen su aparición.
- Hipertiroidismo: Puede acelerar el tránsito intestinal.
- Ictus y otros eventos graves de salud: Afectan la movilidad y la capacidad de comunicación del anciano, dificultando la prevención y el manejo adecuado de problemas digestivos, especialmente en pacientes postrados.
Resultados de Estudios Clínicos en Ancianos
Un estudio descriptivo y retrospectivo realizado en el Hospital Nacional Edgardo Rebagliati (Lima-Perú) entre 2005 y 2011 sobre pacientes adultos mayores con diagnóstico de diarrea crónica (edad media 73,5 años, mayoría mujeres) reveló las siguientes causas principales:
- Colitis microscópica: 35,15%
- Parasitosis: 15,84%
- Síndrome de intestino irritable: 14,85%
- Sobrecrecimiento bacteriano: 8,42%
Este estudio resalta la alta prevalencia de la colitis microscópica y parasitosis como etiologías significativas en esta población.
Factores de Riesgo en Personas Mayores y Postradas
El impacto de la diarrea crónica en el adulto mayor es desproporcionado por diversos factores, provocando mayor morbilidad y mortalidad. Las personas mayores y aquellas que están postradas presentan características que aumentan su vulnerabilidad:
- Debilidad del sistema inmunológico: A medida que las personas envejecen, su sistema inmunológico se debilita, haciéndolas más vulnerables a infecciones que causan diarrea.
- Consumo de múltiples medicamentos (polifarmacia): Muchos fármacos comunes en adultos mayores pueden irritar el revestimiento intestinal.
- Cambios en la dieta: Una dieta poco saludable o cambios bruscos pueden afectar el tracto intestinal.
- Enfermedades crónicas: Aumentan la probabilidad de diarrea debido a la medicación o mala absorción.
- Viajes: Aumenta el riesgo de contraer infecciones por agua o alimentos inseguros.
- Dificultades de movilidad y postración: La falta de actividad física y la posible mala alimentación en personas postradas en cama durante mucho tiempo pueden aumentar el riesgo de diarrea.
- Desnutrición y sarcopenia: El estado nutricional deficiente y la pérdida de masa muscular predisponen a complicaciones.
Síntomas de Alarma y Complicaciones de la Diarrea en Ancianos
La diarrea en ancianos no debe interpretarse como una molestia pasajera. En personas frágiles, este trastorno intestinal altera el equilibrio del organismo rápidamente. Es fundamental reconocer las señales de alarma y entender los riesgos asociados.
Síntomas de Alarma
Es necesario consultar al médico sin demoras si aparecen los siguientes signos:
- Deshidratación: El síntoma más peligroso y frecuente. Progresa con rapidez y provoca sequedad de boca, disminución en la producción de orina, piel seca, debilidad generalizada y ojos hundidos.
- Debilidad, mareos o confusión: La pérdida de líquidos y electrolitos afecta el funcionamiento cerebral y muscular. Si el anciano se muestra desorientado, somnoliento o con dificultades para mantenerse en pie, la deshidratación ya está avanzada.
- Fiebre: Temperatura corporal superior a 38 °C acompañada de deposiciones líquidas y frecuentes sugiere una infección que necesita tratamiento específico.
- Sangre o pus en heces: Indica daño en la mucosa intestinal y obliga a una consulta médica urgente.
- Dolor abdominal intenso, constante o localizado: Los cólicos leves pueden acompañar la diarrea, pero un dolor significativo requiere descartar complicaciones como obstrucción intestinal o isquemia.
- Diarrea nocturna: La diarrea que interrumpe el sueño.
- Pérdida de peso: Involuntaria y significativa.
- Diarrea crónica: Persistente por más de 4 semanas.
Complicaciones
El organismo de un anciano posee menos reservas funcionales para hacer frente al estrés fisiológico de una diarrea. Las consecuencias pueden escalar rápidamente:
- Deshidratación rápida: Las personas mayores tienen menos proporción de agua corporal total y la sensación de sed disminuye con la edad.
- Desequilibrios electrolíticos: La diarrea arrastra minerales esenciales como potasio, sodio, calcio, fósforo, hierro y magnesio. La pérdida de estos electrolitos altera el funcionamiento de órganos vitales, provocando debilidad, fatiga, calambres musculares, confusión y arritmias cardíacas.
- Empeoramiento del estado general: Un cuadro diarreico persistente deriva en desnutrición, pérdida de peso no intencionada y deterioro físico acelerado.
- Ingresos hospitalarios: Cuando la deshidratación alcanza un grado moderado o severo, es imprescindible la rehidratación intravenosa o subcutánea en medio hospitalario.
- Mortalidad: En casos extremos, la deshidratación y los desequilibrios electrolíticos pueden llevar a la muerte.

Manejo y Tratamiento de la Diarrea en Ancianos
Lo importante en la diarrea crónica es establecer el diagnóstico o al menos el mecanismo que la desencadena, por lo que el tratamiento ideal es corregir el trastorno subyacente. Sin embargo, en determinadas situaciones, puede ser necesaria una terapia antidiarreica específica debido a lo molesto o intenso del síntoma.
Qué hacer en casa ante un episodio de diarrea
- Hidratación adecuada: Es lo más urgente para reponer los líquidos perdidos. Ofrezca agua en pequeñas cantidades frecuentes (idealmente cada dos horas un vaso de 200 ml, hasta 1,5-2 litros al día). Las soluciones de rehidratación oral (que contienen glucosa y electrolitos) son muy efectivas. También sirven caldos desgrasados e infusiones suaves. Evite bebidas azucaradas, con cafeína o alcohólicas.
- Dieta blanda y progresiva: Durante las primeras horas de diarrea aguda, suspenda los alimentos sólidos y mantenga solo la hidratación. Cuando empiece a tolerar líquidos, introduzca poco a poco alimentos blandos: arroz blanco hervido, puré de patata y zanahoria, pan tostado, pollo hervido sin piel, pescado blanco magro, manzana asada, plátano maduro, membrillo. Evite lácteos (salvo yogur natural), alimentos grasos, frituras, verduras crudas, legumbres, pan integral y dulces.
- Control de la frecuencia y consistencia: Lleve un registro de las deposiciones (cuántas veces al día, qué aspecto, si hay sangre o moco). Esta información orienta al médico sobre la gravedad y la respuesta al tratamiento.
- Probióticos: Pueden ayudar a restablecer la flora intestinal y mejorar los síntomas.
- Reposo: Fundamental para evitar la deshidratación y permitir que el cuerpo se recupere.
Cuándo Consultar al Médico
Siempre que se tenga una diarrea crónica se debe consultar al médico con el fin de estudiar y diagnosticar la causa. Contacte a un médico sin demoras si:
- Aparecen signos de alarma (fiebre, sangre en heces, deshidratación, confusión, dolor abdominal intenso).
- El cuadro se prolonga más de 48 horas sin mejoría, o si la diarrea persiste por más de 72 horas.
- La diarrea dura más de dos semanas (diarrea persistente) o más de 4 semanas (diarrea crónica).
- El paciente es muy joven, muy anciano o está debilitado.
Enfermedades diarreicas en el adulto mayor
Tratamientos Médicos
El tratamiento siempre va dirigido a combatir la causa subyacente de la diarrea. Sin embargo, en casos de deshidratación intensa o en personas mayores más vulnerables y comprometidas, puede ser necesaria la rehidratación por vía intravenosa o subcutánea (hipodermoclisis) en medio hospitalario.
Los medicamentos antidiarreicos que relajan la musculatura intestinal y lentifican el tráfico intestinal (como la loperamida, codeína, difenoxilato) pueden ser eficaces para disminuir la diarrea. Sin embargo, deben usarse con cautela y siempre bajo prescripción médica, ya que pueden agravar cuadros de gastroenteritis causadas por bacterias como Salmonella, Shigella y Clostridioides difficile. Los antibióticos se restringen solo para los casos seleccionados y por prescripción médica.
Prevención de la Diarrea en Personas Mayores
La prevención es clave para evitar episodios diarreicos y sus complicaciones en la población geriátrica:
- Higiene alimentaria: La correcta manipulación de alimentos previene la mayoría de las diarreas. Lave bien las manos antes de preparar y tras tocar alimentos crudos, limpie utensilios y superficies, cocine completamente carnes, pescados y huevos, y lave a fondo frutas y verduras crudas. Revise fechas de caducidad y mantenga la cadena de frío.
- Revisión de medicación: Consulte periódicamente con el médico sobre los fármacos que toma el adulto mayor. Si aparece el síndrome diarreico tras iniciar un nuevo tratamiento, comuníquelo para ajustar dosis o cambiar a un medicamento alternativo.
- Control médico periódico: Las revisiones regulares permiten detectar y tratar enfermedades crónicas que favorecen los cuadros diarreicos (por ejemplo, buen control glucémico en diabéticos).
- Atención especial en residencias y centros de día: Los protocolos de limpieza y dietética son vitales para evitar brotes. El personal debe estar formado para detectar síntomas a tiempo y comunicar cualquier incidencia.