La Región de Coquimbo ha sido objeto de diversos estudios demográficos y sociales que buscan comprender la composición y las vulnerabilidades de su población. Estos análisis son fundamentales para la formulación de políticas públicas efectivas y adaptadas a las necesidades específicas de la región. Tal como señaló el Intendente Claudio Ibáñez, se trata de información concreta y de gran utilidad para establecer las políticas públicas en el país.
En este sentido, el Seremi de Desarrollo Social y Familia, Eduardo Alcayaga, agregó que “es una instancia importante, porque como Gobierno tenemos la necesidad de poder agilizar la implementación de políticas públicas con nuevos diseños y la necesidad de complementar esa mirada desde la ciudadanía”. Asimismo, el Seremi de Economía, Rodrigo Sánchez, destacó que “por fin el Estado de Chile cuenta con datos confiables para proyectar, por ejemplo, la ubicación de nuevos colegios, las especialidades médicas que se pueden requerir”.
Panorama Demográfico General
Los datos recientes del censo indican que fueron 757.586 personas las efectivamente censadas en la Región de Coquimbo, cifra equivalente al 4,3% de la población total del país. De esta población, 368.774 (48,7%) son hombres y 388.812 (51,3%) son mujeres, lo que confirma una mayor presencia femenina en la región.
La población regional se concentra principalmente en tres comunas: Coquimbo, con una población de 227.730 habitantes; La Serena, con 221.054 habitantes; y Ovalle, con 111.272 habitantes. Es relevante destacar que la comuna de Coquimbo ha superado a La Serena en número de habitantes, marcando un cambio en la distribución demográfica histórica.

Índice de Dependencia Demográfica
La Región de Coquimbo se caracteriza por presentar un alto índice de dependencia demográfica. Al respecto, la Directora Regional del INE, Marcela Puz, explicó que “nuestro índice de dependencia es del 50.4%, lo que significa que en comparación con el resto de las regiones tenemos menos personas trabajando o en edad de trabajar”. Este índice considera a los menores de 14 años y a los mayores de 65 años, quienes dependen de la población en edad de trabajar.
Con estos resultados, la región de Coquimbo aparece como la zona con mayor población dependiente, lo cual implica que tanto menores como adultos mayores, rango en el que se ha observado un crecimiento, dependen de este segmento productivo de la población. Un análisis del índice de dependencia de menores en 2017 mostró que un 32,6% de los niños entre 0 y 14 años dependían del segmento en edad de trabajar, una reducción significativa respecto al 42,3% registrado en 2002.
Situación de la Población con Discapacidad
Para abordar la situación de las personas con discapacidad, el estudio utiliza un marco conceptual, metodológico y estadístico validado internacionalmente por la Organización Mundial de la Salud. En la Región de Coquimbo, la distribución del porcentaje de discapacidad en la población adulta según sexo mantiene la tendencia nacional: existe una mayor prevalencia de discapacidad en mujeres en comparación con los hombres.
Brechas de Inclusión y Educación
El estudio también ha evidenciado importantes brechas en la inclusión laboral y educación. Los indicadores educativos revelan que la población adulta sin discapacidad tiene, en promedio, más años de escolaridad que la población adulta con discapacidad. En cuanto a la ocupación, solo el 16,1% de la población adulta con discapacidad está ocupada, una cifra significativamente menor frente al 58,4% de la población sin discapacidad.
Respecto a la dependencia en este grupo, el Estudio identifica como persona en situación de dependencia a aquellas personas con discapacidad que, debido a su salud, requieren de la asistencia de otra persona para realizar algunas tareas o actividades en su vida diaria.

Desafíos y Vulnerabilidades de los Adultos Mayores
Patricio Saldívar, coordinador del Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA), destacó que “las personas de nuestra región se caracterizan por ser activas, saludables y mantenerse conectadas en sus entornos”, añadiendo que la región presenta “bajos niveles de dependencia” en este segmento, refiriéndose a su autonomía funcional. Sin embargo, a pesar de estas características positivas, aún existe un porcentaje importante de ancianos que enfrentan una dura realidad marcada por el abandono, la pobreza y la precariedad.
La preocupación se ha intensificado tras el lamentable hallazgo de un adulto mayor fallecido al interior de su vivienda y otro caso similar con días de diferencia, situaciones que ponen en el centro del debate la calidad de vida de los adultos mayores en la región. Los datos recabados de la encuesta Casen indican que el 21,3% del total de adultos mayores se encuentran en situación de pobreza multidimensional.
Contexto Socioeconómico
Saldívar también resaltó que el 62% de las personas mayores figuran como jefes de hogar, lo cual desmitifica la creencia de que no son ellos quienes lideran económicamente en sus hogares. Además, el 17,2% de estas personas viven solos y un 2,8% viven de allegados en alguna vivienda. Si bien estos números pueden parecer menores del 50% del total, la mayoría está sobre la media a nivel nacional en diversos parámetros, lo que genera una profunda preocupación ante hechos que trascienden las cifras.

Programas y Estrategias de Apoyo para Adultos Mayores
Frente a estos desafíos, el SENAMA impulsa diversas iniciativas. Un programa busca ofrecer herramientas y espacios para que las personas puedan mantenerse activas y darle más vitalidad a su cuerpo a través de actividades deportivas y de desarrollo personal. Este programa actualmente se implementa en 11 de las 15 comunas de la región.
Por otro lado, el programa “Buen Trato” es una estrategia clave que apunta a activar las redes de apoyo en casos de riesgo o situaciones críticas para los adultos mayores. Como respuesta a los lamentables decesos mencionados, se ha dado origen a un plan piloto denominado “Abordar el abandono”, cuya implementación está prevista para 2024. Además, el SENAMA está promoviendo el proyecto de Ley Integral de Personas Mayores, el cual busca aumentar las herramientas, los recursos y mejorar las estrategias de apoyo a este grupo etario.
Finalmente, Saldívar enfatizó la importancia del trabajo conjunto con la comunidad. “La gente debe contribuir a enterarse cómo está su vecino mayor, en cuanto a salud o si está viviendo maltrato. Son las comunidades las que a través de los mecanismos como el Fono Mayor pueden y deben hacer denuncias o realizar consultas. Hay que preocuparse también”, sentenció el profesional.
Sello Buen Trato a las personas mayores
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