La pobreza y la exclusión social en España presentan un panorama complejo, con un aumento preocupante en la infancia a pesar de una mejora general en otros indicadores económicos. Estos datos sitúan a España en una posición desfavorable dentro de la Unión Europea, haciendo necesaria la implementación de medidas urgentes para garantizar un futuro digno a toda la población, especialmente a los menores.

Riesgo de Pobreza y Exclusión Social en España
En España, más de 2,7 millones de niñas, niños y adolescentes viven en riesgo de pobreza y exclusión social. Esta cifra representa un aumento respecto al año anterior y es el tercer dato más elevado de la serie histórica, acercándose a los niveles de 2015. España lidera la tasa de pobreza infantil en la Unión Europea, lo que subraya la urgencia de implementar medidas efectivas para romper el ciclo de la pobreza.
El 53,7 % de los hogares con niños, niñas y adolescentes reporta dificultades para llegar a fin de mes. Aunque la carencia material severa en la infancia ha disminuido ligeramente hasta el 10,2 %, sigue siendo el segundo dato más alto registrado históricamente. La pobreza infantil no afecta de manera uniforme, y factores como el origen de los padres, la monoparentalidad o el ser familia numerosa influyen directamente en el riesgo.
En 2024, el 67,9 % de la infancia con padres de nacionalidad extranjera se encontraba en riesgo de pobreza y/o exclusión social. Los hogares monomarentales también presentan un riesgo elevado, con un 50,4 % afectado, superando significativamente a otros tipos de hogares. La infancia en zonas rurales también muestra una mayor vulnerabilidad, con un 35,7 % en riesgo de pobreza y exclusión social, cifra superior a la media nacional.

Evolución General de la Pobreza en España
A pesar de los desafíos específicos de la infancia, el número total de personas en riesgo de pobreza en España ha experimentado una reducción en 2025, situándose en el 19,5 % de la población. Este es el nivel más bajo desde el inicio de la serie histórica en 2008, lo que confirma una mejora en los ingresos de los hogares tras años de inflación y encarecimiento del coste de vida.
Sin embargo, más de cuatro millones de personas (el 8,1 % de la población) viven en situación de carencia material y social severa, sin capacidad para afrontar gastos básicos. La tasa AROPE, que mide el riesgo de pobreza, carencias severas y problemas de empleabilidad, descendió hasta el 25,7 %, marcando un nuevo mínimo anual. Esta mejora se sustenta en el aumento de los ingresos medios y un mercado laboral más dinámico, aunque los avances no se distribuyen de manera homogénea.
El riesgo de pobreza, definido como ingresos inferiores al 60 % de la mediana nacional, bajó dos décimas respecto a 2024. En tres años, unas 138.000 personas han salido del riesgo de pobreza, a pesar del aumento de la población residente en España. Este avance se atribuye a la mejora de las rentas salariales y la estabilidad del empleo, con un ingreso medio por persona de 15.620 euros en 2025.
La pobreza más intensa, sin embargo, muestra una reducción más limitada. El porcentaje de población en situación de carencia material y social severa sigue afectando a más de cuatro millones de personas. Este concepto se refiere a hogares que no pueden permitirse al menos siete de trece gastos esenciales, como mantener una temperatura adecuada en la vivienda o afrontar gastos imprevistos.
El 8,5 % de la población española manifestó en 2025 tener muchas dificultades para llegar a fin de mes. Más de un tercio de los encuestados admitía no tener capacidad para afrontar gastos imprevistos, un aumento de seis décimas respecto al año anterior. Además, alrededor de 16 millones de residentes no pudieron permitirse unas vacaciones al año.
Los ricos, los pobres y la basura | DW Documental
Factores que Influyen en la Pobreza
Origen Familiar y Estructura del Hogar
El riesgo de pobreza infantil está directamente influenciado por el origen de los padres, vivir en una familia monomarental o monoparental, o formar parte de una familia numerosa. En 2024, el riesgo de pobreza y/o exclusión social afectaba al 67,9 % de la infancia con madres y padres de nacionalidad extranjera. Los hogares monomarentales también presentaban este riesgo en un 50,4 % de los casos.
Lugar de Residencia y Nivel de Urbanización
El lugar de residencia y el nivel de urbanización también son factores determinantes. El 35,7 % de la infancia en zonas rurales se encontraba en riesgo de pobreza y exclusión social, una cifra superior a la media nacional. Esto sugiere una mayor vulnerabilidad en entornos rurales, posiblemente ligada a un menor acceso a oportunidades y servicios.
Intensidad del Empleo y Mercado Laboral
El bajo nivel de trabajo efectivo es un factor clave. En 2025, un 8 % de la población tuvo una baja intensidad en el empleo, estando ocupados menos del 20 % del tiempo. Esta cifra se mantuvo estable respecto al año anterior, evidenciando limitaciones en el mercado laboral. Un 1,4 % de la población se encontraba simultáneamente en riesgo de pobreza, con carencia material y social severa, y baja intensidad en el empleo, representando el colectivo más vulnerable.
El mercado laboral muestra una brecha de género significativa. La tasa de desempleo femenino en 2023 fue del 13,8 %, frente al 10,6 % de los hombres. El trabajo a tiempo parcial afecta al 21,1 % del empleo femenino, y las mujeres perciben un 18,6 % menos de salario, lo que repercutirá en sus pensiones futuras.
Diferencias Territoriales y por Colectivos
Brechas Regionales
El análisis territorial revela marcadas diferencias entre comunidades autónomas. Andalucía, Castilla-La Mancha y Murcia presentan las tasas más elevadas de riesgo de pobreza o exclusión social, superando el 30 % de su población. Estas regiones también registran mayores niveles de carencia severa y dificultades económicas, con cuatro de cada diez familias sin poder permitirse vacaciones ni disponer de ahorros para imprevistos.
En contraste, el País Vasco presenta la tasa de riesgo más baja, con un 14,7 % de población en riesgo de pobreza o exclusión social y solo un 3 % de carencia material y social severa. Navarra y Baleares también muestran indicadores positivos, sin superar el 16,5 %.
Pobreza por Grupos de Edad
Los menores de 16 años continúan siendo el grupo con mayor riesgo de pobreza y exclusión social, con un 33,9 % del total, aunque esta tasa ha disminuido ocho décimas en un año. Por el contrario, las personas mayores de 65 años son el grupo más protegido, con una tasa del 19,2 %.
La brecha de género en la población en riesgo de pobreza relativa ha aumentado, pasando de 0,4 puntos en 2012 a 1,2 puntos en 2023 en el grupo de edad de 16 a 64 años. El nivel educativo más bajo (primaria y secundaria) presenta los porcentajes más altos de población en riesgo de pobreza.
Población Migrante y Personas con Discapacidad
La población migrante extracomunitaria muestra una especial vulnerabilidad, con más de la mitad en riesgo de pobreza o exclusión social. Las personas con discapacidad también se encuentran en una situación precaria, con un 32,9 % en riesgo de pobreza y/o exclusión social.
La Vivienda como Factor de Empobrecimiento
La escalada de precios de la vivienda y la pérdida de poder adquisitivo están afectando gravemente a muchos hogares. El 60 % de los hogares presenta algún problema relacionado con la vivienda, y 1 de cada 3 se encuentra en exclusión residencial. Se estima que 2,3 millones de hogares están en riesgo de caer en exclusión residencial.
El 17,4 % de los hogares españoles se queda por debajo del umbral de la pobreza severa relativa tras pagar la vivienda. En hogares pobres, la exclusión residencial alcanza al 74 % de la población. La falta de vivienda asequible, especialmente para quienes viven de alquiler, obliga a habitar inmuebles en mal estado o a hacinarse.
El sobreesfuerzo económico para pagar la vivienda (destinar más del 30 % de los ingresos) afecta al 9 % de los hogares en propiedad, frente al 47,5 % de los hogares en alquiler. Este problema también impacta a las clases medias, con 3 de cada 10 hogares de ingresos intermedios en situación de sobreesfuerzo económico.

Pobreza Energética y Asequibilidad
La pobreza energética, definida como la incapacidad de mantener la vivienda a una temperatura adecuada, ha descendido en 2024 en más de 3 puntos, situándose en el 17,6 % de la población. Sin embargo, en un plazo más amplio, el aumento es considerable (65,9 % respecto a 2014).
A pesar del crecimiento de los ingresos medios, más de un tercio de los encuestados admitía no tener capacidad para afrontar gastos imprevistos. La vivienda ha crecido tres veces más de lo que lo han hecho las rentas reales por persona, lo que agrava el problema de la asequibilidad.
Medidas y Compromisos
La Red de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en España (EAPN-ES) urge a la aprobación del Pacto de Estado contra la Pobreza, con medidas que garanticen ingresos dignos, acceso a vivienda digna, empleo de calidad, educación inclusiva y políticas de cuidados. Se critica que las políticas sociales no están alcanzando la intensidad suficiente para proteger a las personas más vulnerables, cronificando su situación.
El estado del bienestar evitó que 11,1 millones de personas entraran en pobreza en 2024, pero el efecto protector del Estado es menor en comparación con otros países de la UE. Las ayudas y prestaciones reducen la tasa de pobreza infantil en España un 20,2 %, menos de la mitad que la media europea (41,9 %).
Se destaca la necesidad de medidas urgentes y estructurales, como las implementadas en países como Bulgaria, Grecia o Rumanía, que han logrado reducir la pobreza infantil de forma más efectiva que en España. La desigualdad es un problema transversal y acumulativo, que se manifiesta a través de diversos ejes de discriminación.
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