Un Nuevo Capítulo en el Colegio Altué: Esperanza y Confianza
Desde agosto pasado, un clima de esperanza y confianza en el futuro se respira en el Colegio Altué, ubicado en el sector Tierras Blancas, comuna de Coquimbo. Este cambio se inició con su entrega voluntaria por parte de los anteriores sostenedores, una sociedad privada, a la Corporación Educacional Cristo de la Misericordia.
Este proceso está destinado a revitalizar la institución y sacarla de su postergación, siendo encabezado por el profesor Wilson González Sulantay.

El Marco de la Ley de Inclusión y el Nuevo Modelo de Gestión
El profesor González Sulantay explica que este cambio es posible gracias a la reforma educacional: “Dentro de la reforma educacional, en la Ley de Inclusión se da la posibilidad de hacer transferencia de la calidad de sostenedor. Este colegio antes era administrado por una sociedad educacional, que podía tener el concepto de lucro; hoy día es una corporación educacional sin fines de lucro.”
Este nuevo modelo busca reenfocar la misión del colegio hacia el beneficio directo de la comunidad educativa, eliminando cualquier fin lucrativo.
Objetivos y Foco del Nuevo Proyecto Educativo
La nueva administración se ha fijado objetivos claros hasta el año 2020. El profesor González Sulantay detalla: “Lo que buscamos es levantar los indicadores de eficiencia interna: mayor asistencia, mejores niveles de aprendizaje, que los niños que terminan su cuarto año medio y tienen la mención de su especialidad técnico-profesional logren titularse.”
Otros indicadores clave guardan relación con el clima que debe primar en el establecimiento: un ambiente de convivencia, de democracia, y todo lo que hoy se está demandando. La meta es fortalecer el emprendimiento y la capacidad de ser un colegio verdaderamente inclusivo.

En este sentido, el colegio está convencido de que “la diversidad es lo normal”, y que “acá vamos a recibir diferentes colores de piel, nacionalidades, credos”. Estos ideales ya se están poniendo en práctica, promoviendo la autoestima académica, la formación en valores, el autocontrol y la participación ciudadana.
Testimonios de la Comunidad Educativa
El cambio de mano ha sido plasmado en distintas formas, incluyendo actividades de extensión y recreación, y ha sido altamente valorado por la comunidad educativa.
La señora Angélica Cortés, dirigente social en Tierras Blancas y presidenta del Centro de Padres y Apoderados por siete años, señala que este ha sido “un buen cambio”. Ella explica: “No es por desmerecer a los anteriores sostenedores, pero casi no pasaban en el colegio; en cambio ellos (los nuevos sostenedores) están aquí, trabajando en comunidad, profesores, padres y alumnos”.
La estudiante Isamar Góngora, quien llegó desde Colombia a la edad de 12 años y es de raza negra, encarna el ideal de inclusión social y diversidad que pretende cultivarse en el Colegio Altué. Hoy cursa tercero medio y es la presidenta del Centro de Alumnos.
Para Isamar, la experiencia “ha sido estupendo”. Ella relata: “En otros colegios me hacían bulling, por mi color de piel; aquí no, me recibieron muy bien, me incorporaron rápidamente. Al ser un colegio con tan pocos alumnos, el afecto es más cercano, no de profesores, sino como de tíos”.
PARTICIPACIÓN DE LA FAMILIA EN EL PROCESO DE APRENDIZAJE
Un Futuro Inclusivo y Prometedor
El Colegio Altué, bajo su nueva administración y en el marco de la Ley de Inclusión, busca ser un referente en la integración de la diversidad y el fomento de un ambiente educativo que potencie el desarrollo integral de todos sus estudiantes. Este enfoque responde directamente a las necesidades de su comunidad con un compromiso firme hacia la educación de calidad y sin fines de lucro.
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