El Alzheimer y la Demencia en la Tercera Edad: Prevalencia y Desafíos

La demencia es un término que engloba varias enfermedades que afectan la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas. Es el resultado de diversas enfermedades y lesiones que afectan el cerebro. La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia y puede representar entre un 60% y un 70% de los casos. Afecta principalmente a las personas de edad, aunque no todas la contraerán conforme envejecen, y empeora con el tiempo.

La demencia es, en la actualidad, la séptima causa de defunción y una de las causas principales de discapacidad y dependencia entre las personas de edad en el mundo entero. A menudo, hay una falta de concienciación y de comprensión de la demencia, lo que puede causar estigmatización y suponer un obstáculo para el diagnóstico y la atención.

Infografía: Prevalencia global de la demencia y el Alzheimer

Panorama Global y Estadísticas Clave

El Alzheimer es un problema de alcance global, con cifras muy contundentes respecto a su afectación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa en 50 millones el número de personas en todo el mundo que sufren Alzheimer u otros tipos de demencia. De ellas, casi diez millones de casos nuevos se presentan cada año, encontrándose la mayoría en países de ingreso mediano y bajo. La enfermedad de Alzheimer es un trastorno cerebral que afecta de forma grave la habilidad de una persona para llevar a cabo sus actividades diarias y es el tipo más frecuente de demencia entre las personas mayores.

  • En 2019, la demencia tuvo un costo para las economías de todo el mundo de US$ 1,3 billones. Aproximadamente el 50% de esta cifra es imputable a la atención que proporcionan cuidadores informales (familiares y amigos cercanos), quienes dedican de media unas cinco horas diarias a labores de atención y supervisión.
  • La demencia afecta de manera desproporcionada a las mujeres, tanto directa como indirectamente. Ellas presentan unos índices más elevados de años de vida ajustados en función de la discapacidad y de mortalidad como consecuencia de la demencia, y también son las responsables del 70% de las horas de cuidados que reciben las personas que viven con demencia.

Estadísticas de Alzheimer en la Población Mayor

La edad avanzada es el principal factor de riesgo conocido de la enfermedad de Alzheimer, aunque no es parte del proceso normal de envejecimiento y no afecta exclusivamente a las personas mayores. En EE. UU., unos 6,9 millones de personas de 65 años o más viven con enfermedad de Alzheimer, y entre ellos, más del 70 % tiene 75 años de edad o más.

El número de personas que sufren de esta enfermedad se duplica cada 5 años entre las personas mayores de 65 años. Según un estudio, cada año hubo cuatro nuevos diagnósticos de Alzheimer por cada 1000 personas de 65 a 74 años. Esta cifra ascendió a 32 nuevos diagnósticos por cada 1000 personas en el grupo de 75 a 84 años.

En España, se estima que en torno a 900.000 personas sufren Alzheimer u otros tipos de demencia, lo que supone aproximadamente el 1,8% de la población. Para el año 2050, las personas mayores de 65 años representarán más del 30% del total de la población española, lo que subraya el creciente reto sanitario, social y económico que el Alzheimer y las demencias plantean.

De acuerdo con el último Informe de Estadísticas Vitales del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), más de 200 mil personas viven con algún tipo de demencia en Chile, siendo el Alzheimer el más común.

Qué es la Enfermedad de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer es un trastorno cerebral que afecta las partes del cerebro que controlan el pensamiento, la memoria y el lenguaje. Es el proceso biológico que comienza con la aparición en el cerebro de una acumulación de proteínas en forma de placas amiloides y ovillos neurofibrilares. El nombre de esta enfermedad se atribuye al médico alemán, Alois Alzheimer, quien en 1906 notó cambios en el tejido cerebral de una mujer que había muerto de una rara enfermedad mental, encontrando estos depósitos anormales y estructuras fibrilares entrelazadas.

Las características de esta enfermedad incluyen:

  • La aparición de problemas de memoria a corto plazo y cambios en la conducta y/o el ánimo que son lentamente progresivos.
  • Se presenta habitualmente después de los 65 años, pero también puede manifestarse en pacientes jóvenes (demencia de inicio temprano, hasta un 9% de los casos, antes de los 65 años).
  • Gran parte de las personas con demencia, independiente de su etiología, pueden cursar con trastornos psicológicos y conductuales que suelen complicar su manejo y significar una gran sobrecarga para sus cuidadores.
Esquema: Comparación de un cerebro sano y un cerebro afectado por Alzheimer

Causas y Factores de Riesgo

Es probable que no haya una sola causa para el Alzheimer, sino varios factores que afectan a cada persona de forma diferente. La edad es el factor de riesgo más conocido. Sin embargo, los científicos creen que, en la mayoría de los casos, la enfermedad de Alzheimer es causada por una combinación de factores genéticos, ambientales y del estilo de vida que afectan el cerebro a lo largo del tiempo.

Factores de Riesgo Inmodificables

  • Edad avanzada: Es el principal factor de riesgo conocido, aunque la enfermedad no es una consecuencia inevitable del envejecimiento.
  • Antecedentes familiares y genética: El riesgo aumenta si un familiar de primer grado (padre, madre o hermano) ha recibido el diagnóstico. Una forma del gen apolipoproteína E (APOE), específicamente la APOE e4, aumenta el riesgo. En menos del 1% de las personas, la enfermedad ocurre por cambios genéticos específicos que prácticamente garantizan su desarrollo.
  • Síndrome de Down: Muchas personas con síndrome de Down desarrollan la enfermedad, relacionado con tener tres copias del cromosoma 21.
  • Deterioro cognitivo leve (DCL): Las personas con DCL tienen un deterioro de la memoria o de otras habilidades del pensamiento mayor de lo habitual para su edad, lo que aumenta el riesgo de desarrollar demencia.

Factores de Riesgo Modificables

Los estudios demuestran que se puede reducir el riesgo de padecer deterioro cognitivo y demencia controlando diversos factores:

  • Hipertensión arterial y exceso de azúcar en la sangre (diabetes).
  • Exceso de peso u obesidad.
  • Tabaquismo y consumo excesivo de alcohol.
  • Inactividad física.
  • Aislamiento social y depresión.
  • Lesión cerebral por traumatismo (especialmente en personas de 50 años o más).
  • Contaminación del aire: Las partículas de la contaminación del aire pueden acelerar la degeneración del sistema nervioso.
  • Patrones de sueño deficientes: La dificultad para conciliar el sueño o permanecer dormido se asocia con más riesgo.
  • Salud del corazón: Factores de riesgo de enfermedad cardíaca, como niveles altos de lipoproteína de baja densidad (colesterol LDL), aumentan el riesgo de demencia.
  • Pérdida auditiva y de la visión no tratada: Cuanto peor es la pérdida, mayor es el riesgo.
  • Bajo nivel educativo e inactividad cognitiva.

Signos y Síntomas de la Demencia y el Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer se inicia en forma lenta. Al principio, el único síntoma pueden ser olvidos leves, los cuales pueden confundirse con cambios en la memoria asociados con la edad. A veces, la persona tiene cambios de humor o de conducta antes de que empiecen los problemas de memoria. Los síntomas empeoran con el tiempo y la mayoría de las personas con demencia precisarán ayuda en su día a día.

Signos y Síntomas Precoces

En la fase inicial de la enfermedad, las personas pueden tener dificultades que, aunque molestas, quizás no sean lo suficientemente graves como para causar preocupación:

  • Olvidar cosas o acontecimientos recientes.
  • Perder o extraviar cosas.
  • Perderse al caminar o conducir, sentirse desubicado, incluso en lugares familiares.
  • Perder la noción del tiempo.
  • Dificultades para resolver problemas o tomar decisiones.
  • Problemas para seguir conversaciones o a la hora de encontrar las palabras.
  • Dificultades para realizar tareas habituales.
  • Errores de cálculo al juzgar visualmente a qué distancia se encuentran los objetos.

Cambios en el Estado de Ánimo y el Comportamiento

Los cambios que la enfermedad de Alzheimer produce en el cerebro pueden afectar el estado de ánimo y el comportamiento:

  • Sensación de ansiedad, tristeza o enojo por las pérdidas de memoria.
  • Cambios en la personalidad.
  • Conducta inapropiada.
  • Renuncia al trabajo o a las actividades sociales.
  • Pérdida de interés por las emociones de otras personas.

Progresión de la Enfermedad

A medida que avanza la enfermedad, los síntomas se notan con mayor facilidad y se agravan, interfiriendo con las actividades diarias. Las personas en la fase intermedia de la enfermedad pueden:

  • Olvidar cómo hacer tareas sencillas, como cepillarse los dientes o peinarse.
  • No poder pensar con claridad.
  • Fallar en su intento de reconocer personas y lugares conocidos.
  • Empezar a tener problemas para hablar, entender, leer o escribir.
  • Volverse inquietas o agresivas, o deambular fuera de sus casas.

Al final, los pacientes necesitan de un cuidado permanente, pudiendo desarrollar dificultades para desplazarse, perder el control sobre la vejiga y los intestinos, tener problemas para comer y beber y experimentar cambios de comportamiento más intensos.

A pesar de los cambios importantes en la memoria y las habilidades, las personas que tienen la enfermedad de Alzheimer pueden conservar ciertas habilidades, aun cuando los síntomas empeoran. Se conocen como habilidades preservadas.

Tratamiento, Cuidado y Prevención

No hay ningún tratamiento para la demencia que la cure, pero es mucho lo que se puede hacer para apoyar tanto a las personas que viven con la enfermedad como a quienes las cuidan. El Programa de Memoria UC CHRISTUS, por ejemplo, se caracteriza por su alta especialización para determinar el origen de trastornos cognitivos.

Estrategias para el Cuidado Personal y la Calidad de Vida

Las personas con demencia pueden mantener su calidad de vida y mejorar su bienestar mediante:

  • Realizar actividad física regularmente.
  • Participar en actividades e interacciones sociales que estimulan el cerebro y mantienen su actividad diaria.
  • Seguir una dieta saludable (por ejemplo, dieta mediterránea).
  • Dejar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol.
  • Acudir al médico periódicamente.
  • Anotar las tareas y las citas cotidianas para no olvidar cosas importantes.
  • No abandonar sus aficiones y hacer actividades que disfrute.
  • Buscar nuevas formas de mantener activa la mente.
  • Pase tiempo con amigos y familiares y participe en la vida comunitaria.

Manejo Farmacológico de los Síntomas

Algunos fármacos pueden ayudar a controlar los síntomas del Alzheimer y la demencia:

  • Inhibidores de la colinesterasa (como el donepezilo) para el Alzheimer.
  • Antagonistas de los receptores del NMDA (como la memantina) para el Alzheimer grave y la demencia vascular.
  • Fármacos para controlar la tensión arterial y el colesterol pueden prevenir daños en el cerebro debidos a la demencia vascular.
  • Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) pueden ayudar con síntomas graves de depresión si otras intervenciones no han funcionado (no deben ser la primera opción).
  • En casos de riesgo de lesión a sí mismos o a otros, medicamentos como el haloperidol y la risperidona pueden ser útiles, pero nunca deben ser la primera opción.

Importancia de la Planificación Anticipada

Con el paso del tiempo, puede ser más difícil tomar decisiones importantes que afecten personal o económicamente a la persona con demencia. Por ese motivo, conviene:

  • Tener a personas de confianza que le ayuden a tomar decisiones y a comunicarlas.
  • Informar por anticipado de sus decisiones y preferencias en materia de cuidados y apoyo.
  • Llevar encima, al salir de casa, un documento de identidad con su dirección y los contactos de emergencia.
  • Recurrir a familiares y amigos y contar a conocidos cómo pueden ayudar.
  • Unirse a un grupo de apoyo local.

Apoyo a Cuidadores

Cuidar y apoyar a una persona que vive con demencia puede suponer un desafío significativo. Los cuidadores deben ponerse en contacto con familiares, amigos y profesionales para obtener ayuda, descansar periódicamente, experimentar con técnicas de gestión del estrés y buscar ayuda profesional si es necesario.

Vivir el Alzhéimer entre cuatro paredes

Impacto Social y Respuesta Global

Las demencias no son directamente mortales, pero las personas que las padecen viven durante muchos años con una discapacidad progresiva. El deterioro progresivo requiere el apoyo de familiares y personas cuidadoras, convirtiendo a las demencias en una de las principales causas de dependencia a nivel social. Aunque el consumo de recursos sanitarios directos puede ser inferior al de otras enfermedades, los costes sociales, informales e indirectos son muy elevados.

Lamentablemente, las personas que viven con demencia a menudo se ven privadas de los derechos y libertades básicos. En muchos países, el uso de medios de inmovilización tanto físicos como químicos es común en los hogares de atención para personas de edad o en los servicios de cuidados intensivos, a pesar de normativas que defienden la libertad y la autonomía.

Respuesta de la Organización Mundial de la Salud (OMS)

La OMS reconoce la demencia como una prioridad de salud pública e insta a los países a verla como un reto crítico. En mayo de 2017, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó el Plan de acción mundial sobre la respuesta de salud pública a la demencia 2017-2025. Este plan es un modelo integral para la adopción de medidas en siete esferas estratégicas:

  1. La demencia como prioridad de salud pública.
  2. Sensibilización acerca de la demencia y creación de una sociedad inclusiva.
  3. Reducción del riesgo de demencia.
  4. Diagnóstico, tratamiento y atención.
  5. Sistemas de información sobre la demencia.
  6. Apoyo a los cuidadores.
  7. Investigación e innovación.

Para facilitar el seguimiento de este plan, la OMS ha creado el Observatorio Mundial de la Demencia, un portal que recopila datos nacionales sobre 35 indicadores clave en estas siete esferas estratégicas.

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