La Población Asignada en Atención Domiciliaria: Un Enfoque Integral

La atención domiciliaria se establece como un pilar fundamental en el sistema de salud y bienestar social, proporcionando una solución personalizada y compasiva a quienes necesitan apoyo para seguir viviendo en casa. Implica que cuidadores brinden asistencia médica o no médica, sin la necesidad de hospitalización o de un centro de atención.

El objetivo principal de esta modalidad es promover la calidad de vida, abarcando servicios desde la atención médica hasta la asistencia personal y el apoyo para las actividades de la vida diaria.

¿Qué es la Población Asignada en Atención Domiciliaria?

Bajo la denominación de Servicios de Ayuda a Domicilio (SAD) se agrupan una serie de recursos destinados a ofrecer apoyo y cuidados en el hogar a personas que, por diversas circunstancias, han perdido su autonomía para realizar las actividades básicas de la vida diaria. Aunque principalmente se dirige a personas mayores, también se presta a personas con discapacidades de diferentes edades. Estos servicios permiten a los individuos mantenerse en su entorno familiar el mayor tiempo posible, lo que muchos consideran fundamental para su calidad de vida.

Se estima que alrededor del 95% de las personas mayores pueden ser atendidas en sus hogares si reciben la ayuda domiciliaria adecuada, complementada cuando sea posible con teleasistencia y centros de día.

Esquema de las poblaciones objetivo para la atención domiciliaria (personas mayores, personas con discapacidad, pacientes crónicos)

Tipos de Atención Domiciliaria

Existen dos tipos principales de atención domiciliaria:

  • Atención no especializada: Incluye servicios como bañar, vestir, cocinar y tareas domésticas generales que el paciente pueda necesitar. Este tipo de atención se centra en el apoyo a las actividades cotidianas.
  • Atención especializada: Suele requerir una orden médica e incluye atención sanitaria más específica por parte de profesionales de la salud. Puede ayudar con cualquier condición de salud crónica, la recuperación de hospitalizaciones o discapacidades, y apoyar a personas con problemas de salud a largo plazo.

Ventajas de la Atención Domiciliaria

Este tipo de atención ofrece múltiples ventajas significativas tanto para el paciente como para el sistema de salud:

  • Entorno familiar: Permite a la persona permanecer en un entorno conocido, garantizando su comodidad y contribuyendo significativamente a su bienestar emocional y físico.
  • Personalización: Los planes de atención domiciliaria pueden ajustarse a medida que las necesidades cambian con el tiempo, brindando una atención personalizada.
  • Rentabilidad: Al quedarse en casa, se pueden evitar los costos asociados con la hospitalización o la estancia en centros de atención, lo que la convierte en una opción más económica.
  • Dignidad: Busca brindar compañía y proteger la dignidad del paciente en su propio hogar.

Rol de los Servicios de Ayuda a Domicilio (SAD) y la Atención Primaria

Los ayuntamientos y organismos vinculados a las Administraciones locales son responsables de la asignación, prestación y evaluación de los recursos domiciliarios. Para el profesional de atención primaria, el domicilio es el lugar de atención más propio en cualquier situación, ya sea una patología aguda o crónica, o el control de la fragilidad. Se trata del entorno natural de las personas, al que se nos invita no solo para dar respuesta a situaciones que lo requieren, sino también para participar de la privacidad del hogar y de sus vidas.

La atención domiciliaria, aunque compleja, es una práctica que cumple con el "triple objetivo" (triple aim) de Berwick et al.:

  1. Mejora la experiencia del paciente.
  2. Aporta efectividad.
  3. Es eficiente.

Este universo de variables necesita un enfoque adecuado, basado en el trabajo en equipo, la mirada centrada en el paciente y la mejor evidencia disponible.

Contexto Sociosanitario y Desafíos

Envejecimiento Poblacional y Patologías Crónicas

Dadas las circunstancias sociosanitarias actuales, con el aumento de la prevalencia de patologías crónicas, la atención domiciliaria es el tipo de asistencia que se impone. La esperanza de vida, que ya alcanza los 83 años y se estima que llegará a los 86 en las próximas dos décadas, se asocia irremediablemente a un aumento de la prevalencia de enfermedades crónicas, a la fragilidad, a la dependencia y también a la soledad. Se estima que entre un 5-7% de las personas no tienen a quién recurrir si enferman.

Gráfico de barras mostrando el aumento de la esperanza de vida y la prevalencia de enfermedades crónicas

Transformación Hospitalaria y Coordinación

Paralelamente, se está produciendo una transformación en los hospitales hacia la reducción de la hospitalización convencional con el desarrollo de unidades de corta estancia, hospital de día u hospitalización a domicilio. Estas nacen con la filosofía de reducir costes, evitar complicaciones y lograr que el paciente se sienta reconfortado en su medio. Sin embargo, se necesitan mecanismos adecuados de comunicación y coordinación con atención primaria para que el sistema sea eficiente y se garantice la seguridad del paciente en la transición entre niveles. La aparición de dispositivos fragmentados, que responden a intereses de servicios hospitalarios o a la eficiencia de procesos de gestión, conduce a la pérdida de visión de conjunto y a la inequidad para gran parte de la población.

La organización y la cartera de servicios prestados en el domicilio son claves para una asistencia sanitaria y social con valor añadido. Muchos pacientes prefieren ser tratados en casa frente al hospital, experimentando mayor satisfacción y menor número de complicaciones. La menor mortalidad en procesos que pueden atenderse en el domicilio frente al hospital, así como el menor coste de aquello que puede realizarse fuera del hospital, son aspectos que cobran gran relevancia.

Amenazas y Dificultades de la Atención Domiciliaria

La atención domiciliaria es más necesaria que nunca, pero también está más amenazada. La necesidad existe, pero el sistema sanitario, y más concretamente la atención primaria, no ha sabido o no ha podido dar respuesta con la rapidez e intensidad precisada. La infrafinanciación y la enorme sobrecarga asistencial lo justifican en gran medida. Ante esta situación, algunos gestores han optado por incorporar nuevos recursos ajenos, que se apilan como estructuras independientes (hospitalización a domicilio, unidades de cuidados paliativos, atención urgente, unidades de cronicidad…), dividiendo la atención y disminuyendo la continuidad asistencial.

Por proximidad, coherencia y eficiencia, la atención domiciliaria debería pivotar sobre la atención primaria. La pérdida de capacidad e independencia puede ser difícil de afrontar, y tener un grupo de “extraños” que dan apoyo en la propia casa puede resultar intrusivo y confuso para el paciente. Es por ello que la atención domiciliaria deben ofrecerla los profesionales de atención primaria, quienes están más próximos a la cabecera del paciente, atienden a otros miembros de la familia y conocen de primera mano sus circunstancias biopsicosociales.

Sin embargo, las dificultades son numerosas: a la sobrecarga asistencial e infrafinanciación presupuestaria y de recursos humanos, se añaden la escasa presencia de especialistas en enfermería familiar y comunitaria, el mínimo despliegue del potencial de la enfermería de atención primaria, la nula implementación de la atención comunitaria en las agendas, la falta de soporte informático en domicilio (como la historia clínica electrónica) y todas las dificultades técnicas que el domicilio entraña. Además, existe una dura competencia por los intereses de servicios hospitalarios y el posible mercado que se abre para el ámbito privado.

Pilares para un Abordaje Integral

La atención primaria necesita un impulso basado en tres pilares fundamentales:

  • La mejora del presupuesto.
  • El establecimiento de objetivos claros para la mejora del sistema (plazos y presupuesto para cada acción).
  • La participación de los actores (ciudadanos y profesionales).

El abordaje, dada la complejidad, debe ser multidisciplinar, con integrantes de los equipos de atención primaria y unidades de apoyo específicas, que varían según la comunidad autónoma. La visita a domicilio con frecuencia va más allá de los límites de lo puramente sanitario, siendo prioritaria una intervención coordinada de diferentes perfiles profesionales sanitarios y sociales. A su vez, a nivel sanitario, deberían coordinarse la intervención de los diferentes niveles asistenciales y recursos del territorio.

La valoración geriátrica integral, como paradigma de valoración multidimensional específica de las personas mayores, es una herramienta eficaz. Un abordaje protocolizado y proactivo a domicilio de personas mayores desfavorecidas económicamente mejora la calidad de los cuidados, disminuye las urgencias hospitalarias y proporciona una mejor detección y manejo de síndromes geriátricos.

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Atención Centrada en las Personas y Decisiones Compartidas

Las herramientas y modelos de asistencia deben buscar la eficiencia, la calidad y las decisiones compartidas con el paciente. En el entorno sanitario es de vital importancia realizar una atención centrada en las personas y contar con los valores y las preferencias del paciente. Las decisiones compartidas son aquellas que se toman a partir del diálogo con el paciente y/o su familia, siendo especialmente útiles cuando la evidencia no apoya significativamente ninguna de las alternativas o cuando aparecen incertidumbres en las zonas grises de muchas decisiones clínicas, de alta prevalencia en la atención domiciliaria y en la atención primaria.

La Guía de Atención Domiciliaria de semFYC es una obra completa, escrita por y para profesionales de atención primaria, que arroja luz y ofrece respuestas a muchos de los aspectos que confluyen cuando el lugar de atención de los pacientes se desplaza al domicilio. Esta guía resume la esencia de una forma especial de atender a las personas con patologías, siempre partiendo del individuo y sus circunstancias, siendo pura atención familiar y comunitaria.

Financiación de los Servicios

La financiación de los servicios de atención domiciliaria puede variar según el tipo de atención que se necesite:

  • La atención no especializada suele pagarse directamente por el usuario, a través de programas del Departamento de Asuntos de Veteranos (VA) o mediante un seguro de atención a largo plazo.
  • La atención especializada puede estar cubierta por Medicare o un seguro médico privado, especialmente si es prescrita por un médico.

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