Plantas nativas vulnerables: información esencial sobre su conservación y biodiversidad

En algunas áreas del planeta, el número de plantas en peligro de extinción supera al de otros reinos. Esto significa que la cantidad de especies vegetales que se encuentran amenazadas es mayor que la de animales y hongos. Entender que cada uno de estos organismos, complejo y delicado, desempeña una importante labor en el entramado de la vida en la Tierra puede marcar la diferencia. En este sentido, el turismo responsable tiene mucho que aportar, pues los viajes albergan novedosas oportuni­dades para saber más acerca de las plantas de los destinos y, por tanto, para aprender a protegerlas.

La Lista Roja de la UICN recoge que, en la actualidad, las plantas en peligro de extinción en España son mayoritariamente endémicas o nativas. Es el caso de la Posidonia oceanica, una especie que solamente se encuentra en el Mediterráneo. Se localiza en todo el Mediterráneo, en concreto, crea las praderas submarinas frente a las playas y calas de zonas como las Baleares; donde vela por la salud de las costas con su sola presencia, ya que ejerce de barrera contra la erosión. Si, durante tus próximas vacaciones en Mallorca, tienes la suerte de nadar en una de estas playas y calas, piensa que la calidad de esas aguas turquesas y cristalinas depende, en gran medida, de las praderas de posidonia, que se encargan de filtrarlas.

Mapa de distribución de Posidonia oceanica en el Mediterráneo

Muy cerca, en el Parque Natural de S’Albufera, habita la orquídea de Prat o palustre, que pertenece al grupo de las flores en peligro de extinción catalogadas como Vulnerables. Sus inflorescencias de color púrpura, que crecen en forma de ramillete, desprenden un dulce aroma que atrae a insectos como abejas y mariposas, facilitando así su polinización y manteniendo el equilibrio entre los reinos animal y vegetal. Desde el año 2009 cuenta con su propio plan de conservación, gracias al cual su población ha ido aumentando.

El hecho de que una especie amenazada crezca en un parque natural es buena señal, ya que habla de que el área está bien elegida desde el punto de vista de la protección de la biodiversidad. En el Caribe mexicano, existen numerosas especies de plantas y animales en peligro de extinción. La mandrágora, popularmente conocida como biznaguita o palito, es un cactus de pequeño tamaño con forma redondeada, dotado de largas espinas negras y de unas formaciones blancas alrededor que asemejan el plumaje de un pájaro. Desde sus hoteles en México, Iberostar lidera acciones de sostenibilidad para proteger a las especies en peligro, entre las que también se encuentra el coral, que (aunque no lo creas) se sitúa dentro del reino animal.

Infografía: principales factores de amenaza para plantas nativas

La castela senticosa se ha incluido recientemente en la lista de especies de plantas en peligro de extinción, gracias a un descubrimiento hecho en la cordillera Martín García de República Dominicana, publicado en Systematic Botany. Un sinfín de asombrosas especies comparten hogar en el Amazonas, desde peces, mamíferos, reptiles o aves, a hongos y vegetales que necesitan de su clima húmedo y cálido para sobrevivir. Si te preguntas qué plantas están en peligro de extinción en este rico ecosistema, uno de los pulmones verdes del planeta que más sufre por el calentamiento global y la falta de lluvias, has de saber que, hoy en día, casi la mitad de sus árboles se encuentra amenazada.

El shihuahuaco milenario o cumarú lleva milenios ligado a la historia natural de la selva amazónica, acogiendo en su tronco y ramas a otras especies. Puede vivir más de mil años y llegar a pesar 40 toneladas. La bromelia crece en las ramas de los árboles del Amazonas, adaptándose a vivir sin suelo. Obtiene el agua directamente de la lluvia gracias a sus hojas en forma de vasija. Este recipiente natural también proporciona refugio a insectos, ranas y otros animales de tamaño reducido. Sólo florece una vez a lo largo de su vida, creando un instante de magia efímero que refleja su sutil psique como si de una metonimia orgánica se tratase.

Ilustración de bromelias en el dosel amazónico

En torno a un tercio de las 2.700 subespecies de la planta que existen está en peligro de extinción. La flor verde de jade o parra de jade turquesa pertenece a la familia de las leguminosas. Nativa de los bosques de Filipinas, esta enredadera cae en cascada creando techos vegetales. Quizás por su color, el de la abundancia, se asocia a la riqueza y a la buena suerte. Es de las pocas flores que presentan un color verde o azul verdoso en sus pétalos. Estos recubren una vaina carnosa que puede contener hasta 12 semillas en su interior.

Araucarias, alerces, especies de Nothofagus y vegetación de la estepa altiplánica registran índices de vulnerabilidad por sobre el 95 por ciento en un escenario de incremento en las emisiones de gases de efecto invernadero. Así lo plantea una investigación encabezada por Andrés Muñoz-Sáez, académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la U. de Chile, quien modeló escenarios de impacto hacia el período 2061-2080. La sobreexplotación de recursos naturales, los cambios de uso de suelos, la contaminación, la invasión de especies exóticas o los incendios son actualmente algunos de los principales estresores de los ecosistemas. A estos factores, se suma la creciente incidencia del aumento de las temperaturas y el déficit hídrico que afecta, con particular intensidad, a la zona centro y centro sur del país, variables directamente asociadas al calentamiento global.

Este fue el foco de un estudio internacional encabezado por el académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la U. La investigación utilizó un modelo climático como base -correspondiente a valores registrados entre 1960 y 1990- para proyectar el impacto sobre la vegetación de dos escenarios de incremento en las emisiones hacia el período 2061-2080. El escenario en el que continúan las tasas de emisiones de gases de efecto invernadero, tal como se realiza actualmente (RCP8.5), mostró que un 43,6 por ciento de la vegetación nativa estaría expuesta a un alto riesgo climático. El análisis, además, entrega información detallada sobre los niveles de riesgo climático estimado a futuro para las distintas zonas de Chile y el impacto sobre 11 tipos de bosques, 5 tipos de matorrales y suculentas, 4 tipos de pastizales y 4 tipos de humedales.

Las simulaciones realizadas indican que, hacia el período 2061-2080, los índices de mayor riesgo climático para la vegetación nativa local se registran en la cordillera de los Andes y sectores de la cordillera de la Costa, en la zona centro-sur del país. Entre los bosques afectados figuran varios tipos de Nothofagus (robles, coihues, raulíes, hualos, entre otros), especies que comprenden más del 50 por ciento de la superficie de bosques nativos de Chile, y presentan más de un 40 por ciento de riesgo climático a futuro. Andrés Muñoz-Sáez destaca el peligro que enfrentan algunas especies icónicas de gran longevidad, tanto en áreas protegidas como no protegidas, “como son los bosques de pewenes (Araucaria araucana) y alerces (Fitzroya cupressoides), los cuales ya se encuentran amenazados de extinción. De acuerdo a nuestro estudio, ambas especies presentan un riesgo climático por sobre el 95 por ciento a futuro.

Pero no todas son malas noticias. El estudio plantea que si bien las áreas expuestas a un alto riesgo se incrementarán frente a los escenarios de cambio climático más probables, habrá zonas que operarán como importantes refugios climáticos, principalmente en algunos sectores de los Andes centrales de la región de Atacama y Coquimbo, así como en algunas áreas costeras y en los fiordos de Magallanes y en Tierra del Fuego. Respecto a los tipos de vegetación que serían menos afectados por el calentamiento global, figuran algunas especies de la zona austral, como el Coihue de Chiloé (N. El concepto de “alto riesgo climático” para la vegetación nativa está asociado a variaciones climáticas que podrían estar por sobre lo que las especies fisiológicamente podrían soportar, lo que implica desde una disminución de la sobrevivencia hasta una potencial extinción.

De esta manera, los mapas de riesgo climático entregan información fundamental para el desarrollo de planes de conservación ante los adversos escenarios climáticos proyectados a futuro para todo el país. Nuestro estudio permite identificar zonas de riesgo climático in situ, lo que hace posible realizar una conservación planificada del territorio, priorizando ciertos tipos de vegetación y zonas donde actualmente se encuentran. Para el investigador de la Universidad de Chile, los altos niveles de vulnerabilidad y el peligro asociado a la desaparición definitiva de especies vuelve urgente considerar el desarrollo de planes de conservación en base a las proyecciones climáticas. Además, complementariamente, estos resultados también se pueden comparar con otro tipo de simulaciones (dinámicas, por ejemplo), en las cuales se puede evaluar la potencial tasa de cambio y movimiento de las especies en escenarios futuros de cambio climático.

Cuando echo la vista atrás y pienso en mi relación con la naturaleza a lo largo de mi vida, recuerdo con mucho cariño una de las actividades que solíamos hacer cuando iba al colegio: el herbario casero de la asignatura de ciencias naturales. Para llevarlo a cabo, salíamos de clase para pasear, observar el entorno y la naturaleza que nos abrazaba. En este camino, recolectábamos las hojas y ramas de los árboles que nos íbamos encontrando para después prensarlas y documentarlas. De esta forma, empezábamos una colección de aquella flora cercana con el objetivo de poder acceder a ella en un futuro y comprobar si sigue como entonces. ¿Has realizado algún herbario a lo largo de tu vida? ¿Crees que aquella flora que te rodeaba en tu infancia ha cambiado en la actualidad? ¿Estará en peligro de extinción o en estado de vulnerabilidad?

El año pasado tendría que haber volado a Santiago para realizar una beca en Gestión Cultural en el CCESantiago, aunque como podrás imaginarte, una de las consecuencias de la pandemia se reflejó en el cierre de fronteras, por lo que, lamentablemente, todavía no he tenido la oportunidad de visitar Chile. Lo primero que descubrí fue que, a pesar de los kilómetros que separan a Chile y a España, la flora nativa de ambos países responde a un común denominador: el bosque esclerófilo. Este bosque acoge distintas especies endémicas y especies nativas, y esto me hizo preguntarme cuál sería la diferencia entre ambas. Joselin nos explicó que son dependientes la una de la otra. Por un lado, se considera especie nativa a aquellas especies u organismos autóctonos de un país concreto, aunque podamos encontrarlos de forma natural en otro sin que la acción humana influya en este proceso. Es decir, el rango de distribución de estas especies no está acotado a un país o a una región concreta y se pueden dar de forma natural en distintos lugares. Sin embargo, las especies endémicas están consideradas como un subconjunto de las especies nativas.

¿Conoces qué propiedades hacen tan especiales a las especies nativas de tu entorno? Nosotras descubrimos durante la sesión que la flora nativa chilena posee unas características únicas en cuanto a su manera de expresarse y comunicarse con la biodiversidad que la atraviesa. Entre algunos ejemplos analizamos cómo se comporta el Espino frente a condiciones adversas: se deshace de sus hojas para seguir viviendo, convirtiéndose en caduca facultativa. Otro ejemplo es el Chilco, que solo se comporta como siempreverde en la zona magallánica. Monografía de ESPINO Acacia caven (Mol.) Mol. Una vez más se pone de manifiesto cómo el mundo vegetal se relaciona entre sí, y la flora nativa no es un caso menor. ¿Has podido percibir alguna vez la vida que acontece alrededor de ésta?

Una de las participantes comentó la vida aérea y la biodiversidad cerca de los Quebrachos, especie que atrae a numerosos insectos y aves. Puya (Puya chilensis). ¡Llegamos a desenmascarar incluso cómo nos engañan algunas especies! Joselin aclaró que la Puya puede demorar hasta 12 años en florecer y, si no encuentra condiciones para volver a florecer, activan un mecanismo hormonal que provoca que la planta no vuelva a florecer nunca más.

Ejemplos de plantas nativas chilenas en peligro de extinción

En España y Chile, el concepto de bosque esclerófilo y su conexión con la flora nativa resalta la necesidad de conservar especies endémicas. El ministerio del Medio Ambiente publicó la 19º Proceso de Clasificación de Especies Silvestres, sumando 59 especies en estado de conservación. Entre ellas, 12 se clasificaron como En Peligro Crítico (CR), 14 como Vulnerables (VU) y 14 como En Peligro (EN). Se incluyen cactus, hierbas y arbustos endémicos, y se promueve la participación ciudadana para aportar datos de presencia y dinámica poblacional. Copiapoa leonensis es una de las especies destacadas en CR, junto a Calceolaria flavida y Nicotiana rupicola, entre otras.

La lista de especies nativas en peligro de extinción subraya la urgencia de conservar hábitats mediterráneos y andinos, refugios climáticos frente a escenarios de calentamiento global. El objetivo es identificar zonas de riesgo in situ y priorizar planes de conservación que protejan bosques, matorrales y humedales, garantizando la persistencia de especies icónicas como Araucaria araucana y Fitzroya cupressoides, así como plantas endémicas de Chile. El conocimiento de estas plantas y su conservación no es solo una cuestión científica, sino también una responsabilidad social que favorece la salud de ecosistemas y la calidad de vida humana.

Ciencias naturales “plantas nativas”

  • Posidonia oceanica: rol en la filtración de aguas y protección costera.
  • Orquídea palustre en S’Albufera: polinización y conservación local.
  • Copiapoa y otras especies en CR/EN: criterios de clasificación y procesos institucionales.
RegiónEstado de conservaciónEjemplos de especies
Araucanía, MauleEn Peligro Crítico (CR)Pionero: Copiapoa spp., Chloraea cuneata
Antofagasta a CoquimboEn Peligro (EN) o Vulnerable (VU)Nothofagus alessandrii, Berberidopsis corallina
Magallanes y Tierra del FuegoRefugios climáticos potencialesAlerces, Coihue de Chiloé

El pino canario (Pinus canariensis) es un ejemplo de endemismo que demuestra adaptaciones frente a incendios y volcanes, recordando que la conservación de especies nativas requiere una visión integradora de ecosistemas, historia y cultura local. Reforzar el vínculo entre comunidades y naturaleza, así como fomentar la educación botánica desde la infancia, puede ayudar a evitar la pérdida de biodiversidad y a crear sociedades más conscientes de su entorno.

En resumen, las plantas nativas y endémicas de Chile y otros territorios mediterráneos son piezas clave de sus ecosistemas. Su vulnerabilidad frente al cambio climático, la expansión de especies exóticas y la presión humana exige planes de conservación basados en datos, participación ciudadana y políticas públicas robustas. Conocer su estado, sus funciones ecológicas y su valor cultural es el primer paso para protegerlas para las futuras generaciones.

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