En el Perú, la longevidad ha ido ganando terreno entre la población, mostrando un aumento considerable en el número de personas que superan el siglo de vida. Este fenómeno revela no solo avances en salud y bienestar, sino también desafíos importantes para el sistema social del país.
Panorama de la Longevidad en Perú
Datos Demográficos y Estadísticas
Según cifras oficiales, son miles los peruanos que han llegado a los 100 años o más. De acuerdo con el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec), hasta junio de 2024 existían 8,174 peruanos que superaron los 100 años de edad, todos con su documento nacional de identidad (DNI) vigente. Esta cifra forma parte de un grupo total de más de cinco millones de adultos mayores registrados en el país, lo que representa cerca del 13.6% de la población nacional identificada, que suma más de 36 millones de personas.
El Reniec detalló que el segmento más numeroso dentro de la población mayor corresponde a quienes tienen entre 60 y 70 años, con casi 2.9 millones registrados. En el rango de 71 a 80 años hay más de 1.4 millones, mientras que alrededor de 592 mil personas tienen entre 81 y 90 años. Para los grupos etarios superiores, existen más de 115 mil en el rango de 91 a 100 años, y los centenarios suman poco más de 8 mil.

Distribución por Género y Residencia
En términos de género, las mujeres adultas mayores superan en número a los hombres, alcanzando aproximadamente 2.6 millones, frente a 2.3 millones de varones. En cuanto a la residencia, Lima concentra la mayor población de adultos mayores, con más de 1.6 millones, seguida de regiones como La Libertad y Piura, que cuentan con más de 277 mil cada una. También hay un significativo número de adultos mayores peruanos que residen en el extranjero, con más de 235 mil inscritos.
Regiones con Mayor Concentración de Centenarios
Por otro lado, el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) reporta que Cajamarca lidera la lista de regiones con mayor cantidad de usuarios centenarios dentro del programa social Pensión 65, con 193 personas de 100 años o más. De este grupo, 131 son mujeres y 62 varones. Otras regiones con altos índices de centenarios incluyen Ayacucho, Apurímac, Cusco, Lima Metropolitana y Callao, entre otras. La mayor cantidad de longevos pertenece a las regiones de la sierra.
Programas de Apoyo y su Impacto en la Población Adulta Mayor
Pensión 65: Apoyo Económico y Bienestar
El programa social Pensión 65 está enfocado en brindar apoyo a los adultos mayores en condiciones de pobreza extrema. El Midis destaca el aporte de Pensión 65 no solo en brindar apoyo económico, sino también en mejorar la calidad de vida y la esperanza de vida de los beneficiarios. Según un estudio realizado en 2023 por investigadores del Instituto de Investigaciones Socioeconómicas de Luxemburgo, este programa podría aumentar la esperanza de vida de sus usuarios en más o menos un año. Actualmente, los beneficiarios de Pensión 65 reciben S/ 350.

Además de la pensión mensual, los usuarios acceden a servicios diferenciados de salud mediante el programa “Te Acompaño” en varias regiones del país. También participan en talleres denominados “Saberes productivos”, que buscan revalorizar la cultura y las habilidades ancestrales, promoviendo una vida activa y social entre los adultos mayores.
Cobertura Integral de Salud con el SIS
Los peruanos son cada vez más longevos y prueba de ello es que el SIS (Seguro Integral de Salud) tiene afiliados a nivel nacional a más de 1,500 ancianos mayores de 100 años con cobertura integral en salud, gracias a lo cual reciben la atención necesaria y disfrutan de una mejor calidad de vida. Además, están afiliados al SIS otros 288 mil peruanos cuyas edades oscilan entre los 80 y 100 años. En Lima Metropolitana hay 197 afiliados que superan el siglo de vida.
Historias de Vida: Ejemplos de Longevidad en Perú
Marcelino Abad Tolentino, "Mashico" (125 años)
Marcelino Abad Tolentino, conocido como "Mashico", es un ejemplo viviente de longevidad. Este huanuqueño celebró el pasado 5 de abril sus 125 años en la ciudad de Huánuco, consolidándose como el hombre más anciano del Perú y uno de los más longevos a nivel mundial. Su historia es un reflejo de resiliencia y adaptación, habiendo enfrentado adversidades desde muy joven, incluyendo la pérdida de sus padres y una vida de trabajo arduo en el campo.

Su longevidad se atribuye a una dieta basada en productos naturales que cultivaba personalmente, además de un estilo de vida sencillo y en armonía con la naturaleza. Mashico también practicaba la masticación de hojas de coca, una costumbre tradicional andina que contribuyó a mantener su energía y vitalidad. En 2019, gracias a la intervención del programa Pensión 65, Marcelino obtuvo su DNI y acceso a servicios básicos, encontrando además un hogar en la casa para adultos mayores “Mis abuelitos” en Huánuco, donde comparte su sabiduría y vitalidad con otros residentes. A pesar de su avanzada edad, Marcelino Abad sigue siendo un ejemplo de optimismo, siempre dispuesto a compartir su sabiduría y alegría con quienes lo rodean. Su caso destaca no solo por su edad récord, sino también por el acompañamiento social que ha recibido, evidenciando la importancia de los programas estatales para el bienestar de la población longeva.
Andrea Gutiérrez Cahuana (123 años)
Andrea Gutiérrez Cahuana es una anciana de 123 años que está considerada como la mujer más veterana del Perú e, incluso, una de las más longevas del mundo. Ella vive hace 35 años en una modesta vivienda en el Asentamiento Humano “Alto Patasagua”, en el distrito de Tiabaya, en Arequipa, hasta donde llegó en la década del 80 huyendo del terrorismo senderista en su natal Ayacucho. Hace ocho años ella se afilió al SIS Gratuito y desde entonces su estado de salud es chequeado permanentemente (este año acudió a tres controles). Solo va al centro de salud de Tiabaya con ayuda de su hijo Pedro, para su tratamiento de hipertensión, algunos dolores a la rodilla y problemas de resfrío y bronquios que son comunes en esa región arequipeña por el clima.
Filomena Taipe Mendoza (116 años)
Filomena Taipe Mendoza, quien en su momento fue reconocida como la mujer más longeva del país, caminaba despacio con la ayuda de un bastón, pero conservaba la lucidez de años atrás. Vivía en su humilde casita de barro de toda la vida en el centro poblado Pocuto, a media hora del distrito de Acoria en Huancavelica. Su DNI consigna el 20 de diciembre de 1897 como la fecha de su nacimiento, aunque ella afirmaba ser del siglo XVIII, “más antigua, del 800”, debido a que el sistema informático del Reniec estaba programado para admitir registros solo a partir de 1900.

Filomena, viuda y madre de 12 hijos (de los cuales solo tres vivían para la fecha del reporte y estaban enfermos o inválidos), encontró su vida muy dura, habiendo trabajado fuertemente para criar a sus hijos. Su longevidad la atribuía a una alimentación natural, basada en lo que siempre tuvo al alcance de sus manos: papa, oca, mashua, carne de cabra y carnero, leche, queso de cabra y habas. Le gustaba que sus vecinos la visitaran y gozaba viendo a los niños de la escuela. Filomena fue una absoluta desconocida hasta 2011, cuando autoridades del Reniec llegaron a Pucuto y confirmaron su edad a través de testimonios de vecinos, obteniendo así su documento de identidad y accediendo a la pensión del Estado para mayores de 65 años. En algún momento, ella incluso afirmó su deseo de morir porque se aburría de no poder hacer casi nada y pasar sus días sentada.
Factores de la Calidad de Vida y Satisfacción en la Vejez
La atención al cuidado de la salud ha evolucionado hacia una ‘‘revolución de la calidad’’, dejando atrás la idea de salud como mera ausencia de enfermedad para considerar una definición más amplia que incluye tanto la responsabilidad personal como la calidad de vida. Este enfoque ha sido un tema de investigación predominante a partir de la década de los noventa, buscando comprender y mejorar el proceso de envejecimiento.
Dimensiones y Percepciones de la Calidad de Vida
El concepto de calidad de vida es un constructo multifacético. Se reconocen dos grandes dimensiones: la objetiva y la subjetiva. La dimensión objetiva se centra en variables externas al individuo, como indicadores sociodemográficos relacionados con la salud (esperanza de vida, nutrición), la educación (nivel de instrucción) y la economía (ingresos per cápita). En contraste, la dimensión subjetiva está determinada por la valoración que el propio sujeto hace de su vida, es decir, su vivencia subjetiva de bienestar. La importancia de esta última radica en la pequeña correlación encontrada entre las condiciones objetivas de la vida y la felicidad subjetiva, fenómeno conocido como la paradoja del bienestar. Esta paradoja sugiere que, a pesar de las dificultades del envejecimiento (deterioro físico, pérdida de seres queridos), las personas mayores a menudo no informan una disminución concomitante en la mayoría de los aspectos de su bienestar.
Satisfacción de Vida en Adultos Mayores de Lima
Una investigación realizada en la ciudad de Lima entrevistó a 122 ancianos para determinar los principales factores asociados a su satisfacción con la vida. Los resultados indicaron que los ancianos encuestados tienen, en general, una alta satisfacción vital. Sin embargo, señalaron también un mayor nivel de insatisfacción en aspectos como la debilidad corporal, sentimientos de ser abandonados por sus familiares, así como la soledad o la desesperanza.
La calidad de vida en el adulto mayor
Los factores que más influyen en la satisfacción de vida en los adultos mayores, según este estudio, son el resentimiento, seguido del nivel de instrucción, el apoyo social recibido, el consumo de sustancias psicoactivas, el maltrato familiar y la densidad amical. La satisfacción de vida, junto con la percepción de la salud, constituye uno de los principales componentes de la calidad de vida en la vejez, reflejando una medición cognitiva del ajuste entre los objetivos deseados y los resultados actuales de la vida.