Aunque la pregunta central se refiere a las razones por las que las personas mayores podrían no apreciar el manhua (cómic chino), la información disponible se centra en el manga japonés. Interesantemente, los datos sobre el consumo de manga en España sugieren un panorama que contradice la idea de un desinterés por parte de las generaciones mayores, revelando un creciente interés intergeneracional por este tipo de narrativa gráfica.
El auge intergeneracional del manga en España
Basta un vistazo a los estantes de librerías y bibliotecas para darse cuenta de que cada vez hay más espacio dedicado al manga entre el resto de opciones de lectura. La novela gráfica japonesa ha dejado de percibirse como un producto de interés minoritario, pues las hay de todos los géneros, para todos los gustos y para todo tipo de públicos.
En realidad, una de las tendencias más llamativas respecto al perfil del consumidor de manga en España es que existen escasas diferencias entre lectores hombres (52%) y mujeres (48%). Según un informe de Fnac, la media de edad también ha aumentado, constatando que este se trata de un interés intergeneracional. Aunque tradicionalmente el manga estaba dirigido sobre todo a lectores jóvenes, de 14 a 25 años, ahora tiene más peso entre el público treintañero. En concreto, un 46% de los compradores son clientes de entre 20 y 35 años, y un 22%, clientes de entre 35 y 45 años. El 32% restante queda reservado para los lectores mayores de 45.
La ampliación del rango de edad se ha traducido no solo en un significativo incremento de las ventas, sino también en una diversificación de las historias con el objetivo de atraer a un mayor número de lectores con edades cada vez más tempranas. Explican desde Fnac que muchos padres compran manga para ellos pero también para sus hijos, un hecho que justifica que la publicación de cómics con temática infantil haya crecido un 227% desde 2021.

Así, este arte gráfico nacido en Japón se corona actualmente como el de mayor éxito en nuestro país, por encima de los tebeos de superhéroes de Marvel y DC. Los datos proporcionados por Fnac refuerzan la consolidación del manga el año pasado con un aumento del 26% en las ventas respecto al 2021, y un incremento del 187% en el último trienio. Marc Bernabé, experimentado traductor y erudito de manga en España, confirma que a lo largo de 2022, se publicaron más de 1.400 novedades en castellano, catalán y euskera.
Historia y consolidación del manga en España
El punto de inflexión en el fenómeno del manga se produjo en 2019, aunque la tendencia se vio reforzada en 2020 con la llegada de la pandemia. Un gran porcentaje de la población española empezó a consumir series de anime durante el confinamiento en diferentes plataformas audiovisuales, y después dieron un salto natural al papel, atraídos por grandes lanzamientos como Haikyû!! o Tokyo Revengers y clásicos como Naruto o One Piece.
Destaca Fnac que el interés de los españoles por el manga no es un fenómeno novedoso, sino una fiebre que comenzó a despuntar en los años 80 con el anime de Candy Candy. La serie agrupaba todas las semanas frente al televisor a los niños y las niñas de la época. Su versión en cómic fue el primer manga en llegar a España, agotando ejemplares en quioscos y librerías. Ya entrados los 90 llegaría el boom editorial, gracias a Dragon Ball y Akira. Hoy, el sector vive su particular edad de oro dentro de la narrativa gráfica.
Comprendiendo el manga: clasificaciones y cultura
El manga se clasifica en función del segmento de población al que se dirige, utilizando para ello términos nipones. De hecho, manga es el vocablo japonés para referirse a "tebeo" o "historieta".
Tipos de manga: shōjo y shōnen
Shōjo es uno de los tipos de manga dirigido a chicas adolescentes. Sus argumentos son siempre muy inocentes, historias de romance y fantasía, aunque tras la primera guerra del Golfo se desarrollaron personajes femeninos peleones, que luchan para proteger el destino del planeta o de una comunidad. Ese es el caso de Sailor Moon, una alumna de secundaria nada estudiosa a la que una gata negra revela que es una poderosa guerrera cuya misión en este mundo es derrotar a varios enemigos para salvar la Tierra. Sus sueños son altruistas, y sus heroínas, valientes y justas.
Un ejemplo de la inmersión en esta cultura se ve en eventos como el Salón del Manga, donde los participantes ensayan coreografías para el Cosplay, un concurso de disfraces. Los participantes no solo muestran sus disfraces, cosidos por ellos mismos y de una elaboración tan estudiada que dejaría boquiabierto a más de un afamado modisto, sino que además hacen un pequeño espectáculo, al ritmo de la sintonía de la serie que hayan elegido como leitmotiv de su disfraz o de la canción de K-pop que más acorde sea a su atuendo.

El manga que va dirigido a los chicos adolescentes recibe el nombre de shōnen. Son series con grandes dosis de acción, en las que a menudo se dan situaciones humorísticas. Destaca el compañerismo entre miembros de un colectivo o de un equipo de combate. Muchos de estos mangas han devenido en anime, que es el nombre que reciben las películas de animación japonesas y los dibujos animados emitidos en televisión. Mazinger Z de nuestra infancia es shōnen, en cuanto al público al que va dirigido, pero mecha por su temática; en ciencia-ficción, un mecha es un vehículo de gran tamaño controlado por un piloto, muy diferente a un robot, pues este se mueve por su cuenta, de forma autónoma. El shōnen por excelencia es Naruto, que en España ha vendido más de un millón de ejemplares. Hay series shōnen en las que el manga original no ha tenido ni por asomo el éxito del anime producido después, como es el caso de Oliver y Benji, que en su día batió récords de audiencia mientras que el manga en el que está basado, Capitán Tsubasa, fue uno de los mayores fracasos comerciales de la editorial Glénat.

Tipos de manga: seinen, josei y hentai
Del cómic dirigido a adolescentes pasamos al orientado hacia adultos. La producción de historietas en Japón es inmensa, con millones de mangas publicados cada año. Cada revista tiene su propio público. El cómic para adultos se llama seinen, pero dentro de ese género, hay tebeos para abogadas inquietas, ejecutivos reprimidos, artistas agresivos y estudiantes a punto de graduarse. Algunos temas frecuentes en el seinen son la violencia y la política, y sus tramas van desde lo vanguardista hasta lo erótico. Suele ir dirigido a hombres, pero hay muchísimas mujeres que leen seinen. Una de las series más aclamadas es Death Note; se han publicado reediciones, reimpresiones, libros de lectura y hasta se han hecho películas. Su éxito tal vez radica en una premisa muy simple, tener en tus manos la vida de otras personas, tal vez a todos nos guste a veces jugar a ser Dios. Dentro del seinen, el manga con contenido pornográfico se llama hentai, y, por experiencia en el mundillo tebeístico, en España no tiene apenas seguidores, o al menos no tiene seguidores dentro del público habitual manga. De hecho, la mayoría de los libreros no llevan hentai al Salón del Manga, simplemente porque ahí no se vende. Esta desinhibición es todo un soplo de aire fresco en el encorsetado mundo de la imagen estereotipada con la que nos castigan a todas horas los medios de comunicación.
El equivalente femenino del seinen es el josei. En japonés, el término significa solamente "femenino". Apareció en la década de 1980, cuando las chicas que leían manga shōjo buscaban contenido más maduro y de corte más realista. En estas historietas aparecen mujeres adultas, que ya han dejado atrás el instituto, y su dibujo es más realista, desaparecen los ojos grandes y vidriosos del shōjo, y los romances son menos idealizados y más reales.
Tipos de manga: kodomo
Adultos, adolescentes, ¿pero no hay manga infantil? Pues claro que lo hay y también tiene su término específico, kodomo, palabra que en japonés significa "niño". Una particularidad de este género es que, a diferencia de otros productos infantiles, muchas personas adultas se interesan por el kodomo (un 70% de la población japonesa adulta, según recientes encuestas), probablemente por ser un producto de fácil consumo, con su estilo amable y su trama sencilla. Es imposible no enamorarse de la gatita Chi.
Detrás de las viñetas: orígenes y formato
Un editor de Kodansha explicó una vez por qué se editaba tanto en Japón: después de la Segunda Guerra Mundial, el país quedó destrozado y económicamente arruinado. No había dinero para hacer películas, había que intentar hacer soñar a la población de otra forma, mediante estampas, planos y el estilo de narración secuencial que permite la historieta. Esta se convirtió en el sustituto del cine. Durante la posguerra, aunque hubo grandes directores como Kenji Mizoguchi, Akira Kurosawa y Yasujirō Ozu, apenas se produjeron películas en el país del sol naciente, pues era demasiado caro.
Esa carestía de recursos es también la razón por la que los mangas no tienen margen, la imagen va a sangre, es decir, llega hasta el borde mismo del papel. No se podía desperdiciar ni un centímetro, de ahí también el tamaño de las publicaciones y el papel de mala calidad en que se imprimían en Japón las primeras revistas de historietas.
Hoy en día, fuera de Japón se llama manga tanto a las historietas de origen japonés como al estilo de dibujo utilizado en estas. En japonés las viñetas y páginas se leen de derecha a izquierda, y la mayoría de los mangas que se traducen a otros idiomas respetan este orden. Al principio se hace un poco lioso, pero enseguida resulta natural encontrarse cómodo dentro de este orden de lectura.

Con estas pinceladas, se ofrece una base para comprender el fenómeno del manga. Más allá de disipar temores infundados, se espera sembrar la semillita de la curiosidad y animar a explorar un mundo donde, superados los primeros prejuicios, hay mucho por descubrir y disfrutar, sea cual sea el tipo de lectura preferida, desde novela histórica al más absoluto noir.
