Personas Mayores con Problemas de Movilidad: Prevalencia, Causas y Desafíos

La vejez es una etapa de la vida en la que la movilidad puede verse comprometida por diversas razones, desde condiciones de salud y medicación hasta la falta de apoyo en el entorno. Si bien la mayoría de las personas mayores no presenta dificultades significativas, es crucial comprender la prevalencia de los problemas de movilidad y sus profundas implicaciones en la calidad de vida.

Infografía sobre porcentaje de personas mayores con problemas de movilidad en Chile

Prevalencia de Problemas de Movilidad en Personas Mayores

La mayoría de las personas mayores no tiene ninguna dificultad, lo que representa al 77% de esta población, es decir, 2.662.696 individuos. Sin embargo, de quienes sí tienen problemas que los aquejan, la movilidad se destaca como su mayor dificultad.

Estudios revelan que el 45,6% de las personas mayores (1.573.005) presenta algún tipo de problema para poder caminar y/o subir escaleras. Este porcentaje de personas mayores que presentan dificultades aumenta a medida que avanza la edad.

En el contexto de Chile, se ha identificado que 16.112 personas mayores tienen problemas para caminar, concentrarse, vestirse y comunicarse simultáneamente. La concentración se posiciona como el segundo problema más recurrente en las personas mayores de 60 años, afectando al 39,6% de ellas (1.365.958 personas), que tienen dificultades para concentrarse o recordar ciertas cosas.

El Síndrome de Inmovilidad: Una Amenaza para la Autonomía

El síndrome de inmovilidad en las personas mayores es un problema de gran importancia, por lo que resulta fundamental prestar atención a sus primeros signos para prevenir su evolución y evitar consecuencias en la salud física y mental, así como en la calidad de vida de la persona y de su entorno. Este síndrome es una de las complicaciones más graves que afectan a las personas de la tercera edad.

Definición y Progresión

El síndrome de inmovilidad en el adulto mayor es un estado en el que la persona pierde o reduce de manera significativa su capacidad de movimiento, quedando parcial o totalmente inmovilizada. Este proceso no es inmediato, aunque puede iniciarse por una enfermedad concreta, es el resultado de múltiples factores físicos, emocionales y sociales.

La inmovilidad no solo limita el movimiento del paciente, sino que también tiene un impacto directo en las actividades del día a día de la persona mayor. La falta de movimiento y actividad física pueden acelerar el deterioro de la musculatura y la movilidad en adultos mayores.

El síndrome de deslizamiento es una fase más avanzada y grave del síndrome de inmovilidad. Se caracteriza por un deterioro global: el mayor deja de comer, de comunicarse y abandona toda actividad, incluso con ayuda.

Manifestaciones Físicas y Mentales

A nivel físico, el síndrome de inmovilidad provoca:

  • Pérdida de masa muscular (sarcopenia)
  • Rigidez articular
  • Estreñimiento
  • Alteraciones respiratorias
  • Riesgo de úlceras por presión

A nivel mental, la inmovilidad favorece el aislamiento social, la depresión y el deterioro cognitivo. Incluso cuando una persona está acompañada, es normal sentir soledad o tristeza cuando las limitaciones de movilidad impiden mantener una vida social activa.

Detección Temprana y Prevención

La detección precoz y la actuación inmediata son fundamentales para evitar estas complicaciones. Contar con un entorno de apoyo y con cuidados profesionales adecuados es clave para prevenir complicaciones y favorecer un mayor bienestar.

El rol de los profesionales de enfermería es crucial tanto en el tratamiento como en la prevención del síndrome de inmovilidad. La prevención pasa, además, por crear un entorno seguro para evitar caídas y fomentar la confianza en el movimiento. La rehabilitación física es imprescindible en el tratamiento, y las sesiones de fisioterapia mejoran la fuerza muscular, la coordinación y la movilidad general. El apoyo familiar también resulta esencial, ya que la sobreprotección o la asistencia excesiva pueden acelerar el síndrome de inmovilidad.

Factores que Influyen en la Movilidad Reducida

Son muchos los factores que pueden desencadenar problemas de movilidad e incluso llevar a catalogarse como movilidad reducida. Los problemas más comunes derivan de afecciones musculares o del sistema nervioso, entre ellas, enfermedades reumáticas como la artritis y osteoporosis, así como afecciones de origen infeccioso, viral y neurológico. La pérdida de la autonomía es la primera consecuencia, de la cual derivan problemas emocionales como baja autoestima o depresión, ya que se requiere el apoyo de un tercero hasta para tareas cotidianas y básicas.

Personas Mayores en Situación de Movilidad Humana: Un Contexto de Vulnerabilidad

Existe muy poca información sobre las personas mayores en situación de movilidad humana en América Latina y el Caribe. Por este motivo, HelpAge, con el apoyo de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), realizó una evaluación regional para presentar un panorama general sobre la situación y las necesidades prioritarias de las personas mayores en condición de movilidad humana. El foco se puso en algunos países de la región andina y la región norte de Centroamérica (Colombia, Ecuador, El Salvador, Honduras y Perú).

Los datos proporcionados por HelpAge International en el informe "Un reclamo de dignidad: vejez en la movilidad humana" destacan las complejas situaciones que enfrentan las personas mayores en estos contextos, especialmente en El Salvador y Honduras, caracterizados por desplazamientos internos debido a la violencia de grupos armados, así como retornos y dificultades socioeconómicas exacerbadas por la pandemia.

Mapa de flujos migratorios de personas mayores en América Latina

Barreras y Vulnerabilidades

  • Documentación y Acceso a Servicios: La situación de documentación resulta clave para el acceso a servicios y el goce de derechos. Se reconoce una falta de un sistema de ayuda humanitaria con un enfoque prioritario que responda a las necesidades específicas de este grupo. Las personas mayores refugiadas o solicitantes de la condición de refugiado en los países andinos, especialmente mujeres, enfrentan la mayor dificultad de acceso a la ayuda humanitaria.
  • Salud y Cuidado: Más de la mitad (54%) de las personas mayores encuestadas necesitaron apoyo para realizar sus actividades o satisfacer sus necesidades diarias, pero un 12% no recibió el apoyo necesario. Durante la pandemia, hubo un aumento en la limitación del acceso a servicios de salud para enfermedades no relacionadas con COVID-19 (43% en Centroamérica, 44% en la región andina). Un 6% de las personas sufrieron discriminación para acceder a servicios médicos debido a su edad, y un 6% de los contagiados por COVID-19 no recibió el tratamiento adecuado.
  • Condiciones Económicas y de Vivienda: La gran mayoría de las personas mayores en condición de movilidad humana viven en una situación de gran vulnerabilidad económica. La recepción de pensiones es muy baja o inaccesible (12%), y el acceso al trabajo es limitado por las condiciones de los mercados laborales, la falta de documentación y la discriminación por edad (solo un 52% trabajan). En promedio, el 61% arrienda su vivienda, y solo un 20% tiene casa propia. El hacinamiento es preocupante, afectando al 34% de la población desplazada interna en Honduras y al 57% de los refugiados en Colombia. Durante la pandemia, un 20% de las personas mayores han visto desmejoradas o han perdido sus condiciones de vivienda, y el desalojo afecta en promedio al 5% de la muestra.
  • Maltrato y Discriminación: El porcentaje general de maltrato antes de la pandemia fue del 38%, con una diferencia marcada entre personas con discapacidad (48%) y sin discapacidad (29%). El 50% de las personas mayores en situación de movilidad humana se han sentido discriminadas, siendo la edad la principal causa (25%). Hay diferencias de género, con un 30% de hombres y un 19% de mujeres reportando discriminación por edad.
  • Aislamiento Social y Participación: Más de dos tercios de las personas encuestadas no tenían actividades para compartir o interactuar en comunidad, y las mujeres presentan un porcentaje mayor de no participación (71% frente al 67% de los hombres). La participación de las personas mayores ha disminuido aún más producto del confinamiento por la pandemia.
  • Impacto Psicológico: El impacto psicológico es otra de las mayores problemáticas, relacionada con la depresión, la ansiedad y el miedo permanente al contagio o a la muerte, exacerbado por el aislamiento.

Estrategias para Fomentar y Mantener la Movilidad

Es importante resaltar la importancia de la movilidad en todas las edades para llegar a la vejez con buenas habilidades motrices. En instituciones como Amavir, la salud de las personas mayores se enfoca desde el cuidado integral, incluyendo la prevención de enfermedades y afecciones que comprometen la movilidad.

Hábitos de Vida Saludables

Promover la actividad física en personas mayores debe ser una prioridad para mejorar la calidad de vida durante esta etapa. Los ejercicios de movilidad para adultos mayores abarcan una amplia variedad de opciones, como caminar, nadar, realizar ejercicios de fuerza o participar en clases dirigidas. Sin embargo, antes de iniciar cualquier rutina o programa, es importante consultar con un médico.

Otras recomendaciones incluyen:

  • Tener un peso saludable: Un peso adecuado es el primer paso para conservar una adecuada movilidad, ya que el exceso de peso o la obesidad pueden imprimir mayor esfuerzo y estrés en huesos y articulaciones.
  • Mantener una dieta equilibrada: Una dieta equilibrada es clave no solo para asegurar una buena salud y un sistema inmunológico fuerte, sino que también contribuye a la regulación del peso, un factor importante dado que muchas personas mayores experimentan un incremento de peso.
  • Llevar una vida activa: Nunca es tarde para iniciar alguna actividad física como caminar, bailar o realizar estiramientos, manteniendo el cuerpo en movimiento.

Adaptación del Entorno y Apoyo Profesional

Identificar los impedimentos que dificultan la movilidad es fundamental, desde una casa mal adaptada hasta la falta de apoyo e incentivo del entorno. La casa de una persona mayor debe estar adaptada a su condición, siendo un espacio diseñado para que pueda moverse libremente.

Existen diversas soluciones técnicas diseñadas para ayudar a los mayores a desenvolverse mejor en su día a día. Es crucial determinar el nivel de dependencia y, con ayuda de un especialista, identificar las necesidades. Emplear instrumentos de ayuda técnica puede evitar la inmovilidad en casos de disminución de la actividad física, equilibrio o fuerza.

Contar con apoyo familiar y un cuidador capacitado para atender y ayudar son claves para incentivar la movilidad.

Marco Legal y Llamado a la Acción

A escala regional, es importante que los Estados adhieran e implementen la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores como marco legal vigente. Esta convención es un referente para que los Gobiernos puedan diseñar políticas públicas progresistas que piensen la vejez y el envejecimiento desde paradigmas diferentes, reafirmando la condición de las personas mayores como sujetos de derechos, con capacidad plena, autonomía e independencia para tomar decisiones.

A todas las personas mayores en situación de movilidad humana se les debe garantizar, entre otros, los siguientes derechos:

  • Igualdad y no discriminación (art. 5)
  • Libertad de circulación y para elegir su residencia (art. 15)
  • Salud física y mental, sin discriminación (art. 19)
  • Trabajo digno y decente (art. 18)
  • Sistema integral de cuidados (art. 12)
  • Vivienda digna y adecuada, y a vivir en entornos seguros (art. 24)
  • Seguridad y una vida sin violencia, trato digno y respeto (art. 9)
  • Participación activa, productiva, plena y efectiva dentro de la familia, la comunidad y la sociedad (art. 8)
  • Libertad de expresión y opinión (art. 14)

Además, se deberán tomar todas las medidas necesarias para garantizar su integridad y sus derechos en emergencias humanitarias y otras situaciones de riesgo (art. 29).

Se hace un llamado al sistema humanitario internacional, organismos y donantes para que incluyan a las personas mayores en situación de movilidad humana como grupo prioritario y vulnerable en todas sus agendas. Esto debe traducirse en respuestas y programas humanitarios que las incluyan como beneficiarios directos y que garanticen su dignidad, autonomía, independencia y participación, evitando intervenciones que las expongan a situaciones de dependencia, abuso y discriminación. La ayuda humanitaria debería incluir la atención de la salud física y mental, así como apoyo en materia de vivienda o alojamiento, dados los impactos y riesgos de los desalojos.

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