En el país, el primero de octubre se conmemora el Día Nacional del Adulto Mayor. Esta fecha invita a la sociedad a prestar atención a este segmento de la población, que es creciente en Chile, y a revisar distintos aspectos que les afectan, como el ámbito laboral y la seguridad en el trabajo.
La Realidad Demográfica de los Adultos Mayores en Chile
La población de adultos mayores en Chile ha experimentado un crecimiento significativo en las últimas décadas, con proyecciones que indican una tendencia aún mayor en el futuro. Según las proyecciones realizadas sobre la base del Censo 2017, el número de personas de 65 años y más en 2019 llegó a 2.260.222, lo que representó el 11,9% del total de la población del país.

La mayoría de estos adultos mayores se distribuye en las regiones Metropolitana, Valparaíso y Biobío. Sin embargo, para 2035, se prevé un importante aumento de este grupo etario, que se compondrá de 3.993.821 adultos, equivaliendo al 18,9% del total de la población. Las proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) indican que ese año todas las regiones evidenciarán un proceso creciente de envejecimiento poblacional.
Distribución Regional del Envejecimiento
Además, para 2035, todas las regiones, a excepción de Tarapacá, Antofagasta y Atacama, tendrían una mayor proporción de población mayor de 65 años respecto de la población menor de 15 años. El envejecimiento sería más acentuado en las regiones de Ñuble, Valparaíso y Los Ríos, presentando un 24,6%, 22,2% y 22,0% de población mayor al final del período de proyección, respectivamente. Por comunas, 284 contarán con una mayor cantidad de población de 65 años o más respecto a la menor de 15 años.
Población Extranjera de Adultos Mayores
Según cifras del INE y el Departamento de Extranjería y Migración (DEM), a diciembre de 2019 había en el país un total de 42.308 adultos mayores extranjeros residentes habituales. Los extranjeros provenientes de Argentina son el colectivo más envejecido, con un 5,7% de ellos teniendo 65 años y más. En contraste, de la población peruana residente en el país, el 3,0% son adultos mayores; este porcentaje llega a 2,9% entre los bolivianos, 1,7% entre los venezolanos, 1,4% entre los colombianos y 0,2% en el colectivo haitiano.
La Participación Laboral de los Adultos Mayores
La integración de los adultos mayores en el mercado laboral es una realidad cada vez más visible. Para el trimestre octubre-diciembre de 2019, el 6,28% del total de ocupados en el país pertenecía al tramo etario de 65 años y más. El Observatorio laboral del Centro de Políticas Públicas UC estima que en 2024, aproximadamente el 31.8% de los adultos mayores en Chile (personas de 60 años o más) participan en el mercado laboral. Esto representa una fuerza laboral de más de un millón de personas que, en su mayoría, están presentes en trabajos informales o por cuenta propia, respondiendo en gran parte a la necesidad de complementar pensiones insuficientes.

Evolución de la Ocupación y Desocupación
Según la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) del INE, en el trimestre octubre-diciembre de 2010, de 7.572.318 ocupados, 332.687 (4,39%) tenían 65 años o más. De este total, 321.015 tenían entre 65 y 69 años, y una parte importante, 128.625, trabajaba en la Región Metropolitana. La mayoría de los ocupados de esas edades laboraba como asalariados del sector privado (124.235 personas) o eran trabajadores por cuenta propia (117.499 adultos).
Para el mismo trimestre de 2019 (octubre-diciembre), la tasa de ocupación de adultos mayores fue del 24,8% (la del total nacional fue 58,6%), mientras que la tasa de desocupación para este grupo etario se situó en 2,7% (la del total nacional fue 7,1%).
Condiciones Laborales y el Desafío de la Informalidad
Las cifras reportan que las condiciones laborales de este grupo etario no son del todo alentadoras. Según la ENE, la tasa de ocupación informal más alta se evidencia constantemente en el tramo de 65 años y más. En el trimestre octubre-diciembre de 2019, la tasa se situó en 55,1% para los adultos mayores, con un incremento de 1,4 puntos porcentuales en doce meses.
El informe del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo (2022) destaca que, en 2019, el 36% de las personas mayores de 60 años se mantenían activas laboralmente, alcanzando un máximo histórico. Sin embargo, esta cifra se redujo a un 30% en 2023, debido al impacto de la pandemia de Covid-19, grupo que fue uno de los de más riesgo frente al virus, y por ende, los que más deben cuidarse y a quienes más hay que proteger.
Seguridad Laboral y Bienestar
El envejecimiento de la fuerza laboral en Chile plantea retos significativos. A medida que una parte de los adultos mayores depende de su jubilación, muchos deben seguir trabajando. La seguridad laboral no debe limitarse únicamente al entorno de trabajo, sino también extenderse al hogar, donde los adultos mayores pasan gran parte de su tiempo. Según un estudio de la Pontificia Universidad Católica de Chile sobre caídas en adultos mayores, uno de cada cinco entre los 65 y 69 años ha sufrido al menos una caída en el último año, cifra que aumenta a dos de cada cinco en personas mayores de 80 años. Por otro lado, según datos del Instituto de Seguridad Laboral (ISL), el 53% de las denuncias ingresadas por accidentes en adultos mayores están relacionadas con incidentes laborales.
A medida que se mira hacia el futuro, es imperativo seguir desarrollando políticas y prácticas que garanticen la seguridad y el bienestar de los adultos mayores en sus lugares de trabajo, sobre todo considerando que el INE proyecta que para el año 2050 las personas mayores representarán el 31,6% de la población del país. La formación continua es clave para mantener a los mayores informados sobre cómo prevenir accidentes y mantener un estilo de vida saludable. En el ISL, se trabaja por la creación de entornos seguros y por brindar las herramientas necesarias para que los adultos mayores puedan continuar aportando su experiencia y talento en condiciones óptimas.
Campaña "Prevención de Accidentes Laborales"
Servicios Externos de Apoyo y Cuidado para Adultos Mayores
Elders: Conectando Familias con Cuidadores
La plataforma web Elders surgió en pandemia de la idea de crear una aplicación que conectara a las familias que necesiten algún tipo de cuidado de los adultos mayores con sus respectivos prestadores de servicios categorizados. Camila Figueroa, co-fundadora y directora de operaciones de Elders, relata que la iniciativa nació de un trabajo para el magíster de emprendimiento e innovación de la Universidad de Santiago de Chile (Usach).
Funcionamiento y Planes de la Plataforma
En Elders, cada trabajador tiene un perfil laboral con un formulario al costado, al que las familias pueden escribirle directamente para consultar por sus servicios. Para quienes deseen ofrecer sus servicios, es necesario contar con certificados de antecedentes y documentación, como una cédula de identidad con RUT chileno. Los planes disponibles para los oferentes son:
- Plan gratuito: Permite que solo una familia los contacte.
- Plan pagado ($3.500 mensuales): Permite acceder a una mayor cantidad de ofertas laborales, además de considerar capacitaciones virtuales constantes para adquirir más herramientas.
La membresía busca complementar las labores y mejorar las opciones de los cuidadores, un rubro laboral a menudo desprotegido, otorgándole formalidad a la muestra del trabajo.
Desarrollo y Planes Futuros de Elders
En la actualidad, las emprendedoras de Elders ejecutan el Fondo Corfo Semilla Expande de la mano con UDD Ventures. Recientemente, lanzaron su nueva web disponible en www.elders.cl, la cual cuenta con nuevas funcionalidades e imagen corporativa. Además, buscan concretar una alianza con Salcobrand y establecer contacto con municipalidades y otras entidades para lograr una mayor visibilidad.
CAM EVA: Cuidado y Acompañamiento a Domicilio
CAM EVA combina el servicio humano con tecnología para brindar apoyo, compañía y cuidado a domicilio a personas mayores. El personal de CAM EVA está capacitado para cumplir funciones de cuidadora según el nivel de dependencia del adulto mayor. Para cuidados avanzados, se recomienda y asigna TENS o enfermera. El servicio se organiza por funciones, con actividades definidas por hora para asegurar una atención activa y constante. Las funciones están detalladas en infografías y todo el servicio es supervisado por profesionales de la salud, quienes apoyan a la cuidadora en situaciones especiales o de emergencia. En caso de que la cuidadora no tenga conexión con el adulto mayor, se realiza un reemplazo.

Tipos de Cuidado y Apoyo Tecnológico
CAM EVA ofrece diversos servicios adaptados a las necesidades del adulto mayor:
- Acompañamiento: Apoyo en tareas diarias como ir de compras o preparar comida, prolongando la independencia del adulto mayor.
- Acompañamiento con apoyo tecnológico: Cuando el adulto mayor está solo, la tecnología permite apoyarle, resguardando su privacidad y favoreciendo su autonomía.
- Cuidado: Para aquellos con mayor necesidad de apoyo, disponible desde 2 veces por semana. Incluye ayuda en el baño personal e hidratación diaria de la piel.
- Cuidado con apoyo tecnológico: Al combinar servicio humano con tecnología, es posible controlar los costos de cuidado sin aumentar la frecuencia de turnos de apoyo humano.
Para explorar estas opciones con asesoría personalizada, se dispone de un formulario de contacto.
Funciones y Supervisión de las Cuidadoras
El servicio de cuidadora consiste en acompañar y cuidar al adulto mayor durante el horario acordado. La cuidadora puede asistirlo a sus citas médicas o acompañarlo a pasear, por ejemplo, a la plaza o en una caminata. Si estas salidas ocurren fuera del domicilio habitual, la familia debe asegurar que la cuidadora pueda regresar de forma segura a su hogar. Es importante destacar que el servicio de cuidadoras es de personas para personas; cuando hay una buena conexión entre la cuidadora y el adulto mayor, el cuidado funciona mejor. Si no hay esa conexión, se puede solicitar el cambio de cuidadora.
La cuidadora debe mantener en orden y limpio el dormitorio del adulto mayor, así como su ropa y objetos personales. Sin embargo, no está dentro de sus funciones realizar labores domésticas generales o cumplir tareas para otros miembros de la familia. Su principal responsabilidad es cuidar la seguridad física del adulto mayor, por lo que no debe distraerse con actividades que la alejen de ese objetivo.