Perspectiva de género en personas mayores con sentimiento de soledad

La soledad es uno de los retos de importancia creciente a los que se enfrentan las sociedades occidentales en este siglo XXI. Para poder actuar y prevenir las dificultades que acompañan a la soledad, la Fundación ‘la Caixa’ entrevistó a más de 14.000 personas mayores que acudían a sus centros sociales y de ocio y les preguntó, entre otras cuestiones, por sus sentimientos de soledad. Las respuestas pusieron de manifiesto que estos sentimientos eran muy frecuentes entre las personas mayores, y que aproximadamente en una de cada seis la experiencia de soledad era muy grave. El 64% de las personas mayores entrevistadas experimentaban en alguna medida sentimientos de soledad no deseada.

La combinación de género y edad emerge como factor relevante para entender la experiencia de soledad y su impacto en la salud y el bienestar. En este marco, se analizan diferencias de género en relación con rutas de vida, redes de apoyo, y acceso a recursos, así como la necesidad de implicar a hombres y mujeres de forma equilibrada en proyectos de amigabilidad con las personas mayores. El envejecimiento demográfico es una tendencia mundial, y las políticas públicas deben responder a la diversidad y a las distintas experiencias de género en la vejez.

Género y envejecimiento: riesgos y desigualdades

La esperanza de vida en España es una de las más altas del mundo, y viven aproximadamente un 33% más de mujeres mayores de 65 años que hombres mayores de 65 años. En uno de cada cuatro hogares vive una persona sola, y en un 42% de los casos se trata de una persona mayor de 65 años, en su mayoría mujeres. Las mujeres mayores sufren una doble discriminación: por ser mayor y por ser mujer, lo que se traduce en mayor vulnerabilidad ante la pobreza y el abuso. La violencia y el maltrato hacia las mujeres mayores es una realidad invisibilizada por motivos culturales y estereotipos de género; la discriminación por edad se suma a la de género, acentuando la carga cultural de sexismo y edadismo.

En recursos económicos existe una brecha de género en las pensiones, y las condiciones de vida de las mujeres mayores tienden a verse afectadas por menores ingresos y mayor fragilidad social. Es fundamental visibilizar las diferencias en el proceso de envejecimiento entre mujeres y hombres para que las políticas de amigabilidad respondan a las necesidades de todas y todos. La OMS propone una participación equilibrada de hombres y mujeres en el desarrollo de proyectos, incluido el diagnóstico y la implementación de áreas de trabajo en la localidad.

Ejemplos prácticos y enfoques territoriales

El Ayuntamiento de Tudela incorpora la perspectiva de género de manera transversal en la fase de diagnóstico y en las ocho áreas de trabajo del proyecto. En el ámbito de los edificios y espacios al aire libre, la seguridad y el uso de los espacios públicos pueden variar entre mujeres y hombres, por ejemplo en los horarios de salida a la calle. El transporte también presenta diferencias de movilidad entre géneros, con variaciones por responsabilidades de cuidado y disponibilidad de vehículo propio. En el ámbito de la inclusión social, la soledad y los bajos ingresos afectan con mayor intensidad a las mujeres mayores.

La participación social de las mujeres es más intensa; a menudo disponen de menos oportunidades de desarrollar una vida social enriquecedora, y se observa una brecha digital mayor entre mujeres mayores. En la intervención comunitaria, la mayor implicación de mujeres en voluntariado se vincula a una menor presencia laboral y a una mayor búsqueda de presencia social. En el ámbito de los cuidados informales, las mujeres asumen mayoritariamente estas tareas dentro del entorno familiar. Estas dinámicas deben ser consideradas al diseñar planes de acción para una localidad amigable con las personas mayores.

Estudios y enfoques sobre la soledad y el género

Investigaciones cualitativas y cuantitativas señalan que la soledad puede impactar la salud física y mental, incluyendo mayor riesgo de enfermedades crónicas y depresión. Las escalas de medición de la soledad, como la ESTE, se han aplicado en distintas poblaciones para validar indicadores objetivos de soledad y para identificar diferencias entre grupos institucionalizados y no institucionalizados. La revisión de literatura resalta que la soledad no es igual a la depresión y que deben explorarse sus dimensiones emocionales y sociales para diseñar intervenciones efectivas.

Entre las mujeres mayores, la soledad está estrechamente ligada a pérdidas de redes afectivas y a cambios en roles sociales -como la jubilación y la salida de roles de cuidadoras-, que pueden generar sensaciones de marginación y falta de reconocimiento. En contextos de violencia de género, la soledad puede aumentar como estrategia de supervivencia, y el miedo a represalias o la vergüenza dificulta buscar ayuda. Abordar estas complejas interacciones requiere políticas integradas y programas que fortalezcan la conectividad social y el apoyo institucional.

Estrategias para afrontar la soledad desde una perspectiva de género

  • Creación y fortalecimiento de redes sociales que incluyan familia, amigos y comunidades; favorecer interacciones para contrarrestar el aislamiento.
  • Participación en actividades sociales y recreativas; talleres de jardinería, humor, ejercicio físico y reminiscencia que promuevan vínculos y sentido de pertenencia.
  • Uso de tecnología y conexiones virtuales para mantener contacto con seres queridos y acceder a recursos de apoyo.
  • Actividades creativas y autocuidado como vías de mejora del bienestar emocional y sensación de agencia.
  • Apoyo profesional de salud mental y grupos de apoyo para abordar la soledad de manera integrada.

Es fundamental considerar que las estrategias deben adaptarse a las diferencias de género, nivel educativo y estrato socioeconómico para evitar que una misma solución beneficie de forma desigual a hombres y mujeres mayores. La investigación señala que las redes sociales, el acceso a servicios y la calidad de las relaciones afectivas influyen de manera significativa en la experiencia de soledad y en el riesgo de deterioro de la salud.

Infografía sobre diferencias de género en envejecimiento y soledad

La pandemia de COVID-19 intensificó la soledad emocional entre las mujeres mayores, destacando la estructura del hogar como un factor central en el bienestar. Los hogares unipersonales muestran mayor riesgo de soledad, y las relaciones sociales con menos intimidad pueden potenciar la sensación de incomprensión y tristeza. Este periodo subraya la necesidad de enfoques más integrales que combinen apoyo emocional, redes sociales y recursos comunitarios.

Relevancia política y práctica

Las políticas de envejecimiento deben promover la participación equilibrada de hombres y mujeres en el diseño, diagnóstico y ejecución de planes de acción para ciudades amigables. Se deben valorar las diferencias en las necesidades entre mujeres y hombres mayores y crear espacios donde puedan interactuar, aprender y cuidar su salud mental. La evidencia sugiere que la soledad está asociada con condiciones crónicas y con factores sociodemográficos, por lo que intervenciones tempranas y personalizadas pueden mejorar la calidad de vida y reducir el riesgo de deterioro en la vejez.

Apoyo Social en Personas Mayores

En conclusión, la perspectiva de género en la atención a la soledad de las personas mayores es imprescindible para diseñar intervenciones efectivas y equitativas. Crear y sostener redes, fomentar la participación social y adaptar las soluciones a las realidades de hombres y mujeres mayores puede reducir la incidencia de soledad no deseada y mejorar la salud y la dignidad en la vejez.

Área de trabajoInfluencias de géneroPropuestas
Edificios y espacios al aire libreSeguridad percibida; horarios de salidaIluminación adecuada, rutas seguras, zonas de encuentro
TransporteMovilidad y responsabilidad de cuidadosHorarios accesibles, opciones de transporte compartido
Respeto e inclusión socialIngresos y exclusiónProgramas de apoyo económico y social
Participación socialBrecha digital y oportunidadesActividades presenciales y formación digital

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