El desarrollo humano, desde la fecundación hasta el nacimiento, es un proceso intrincado y altamente sensible. Durante el embarazo, existen momentos críticos en los que el feto es particularmente susceptible a factores que pueden causar anomalías, conocidas como defectos de nacimiento o malformaciones congénitas. Esta hoja aborda los períodos críticos del desarrollo y las complicaciones que pueden surgir por diversas exposiciones, así como la aparición de mutaciones durante la embriogénesis.
Definición de Períodos Críticos y Defectos de Nacimiento
Los períodos críticos del desarrollo son momentos específicos durante el embarazo en los que los órganos y partes del cuerpo del feto se están formando activamente. Durante estas fases, el embrión y feto son especialmente sensibles a agentes que podrían causar daño, como toxinas, infecciones o mutaciones genéticas.
Los defectos de nacimiento son diferencias en cómo se ve o funciona una parte del cuerpo, y pueden ocurrir en cualquier embarazo por diversas razones. Aproximadamente 3 de cada 100 bebés nacidos cada año presentarán un defecto de nacimiento. A veces, las exposiciones a medicamentos, drogas, alcohol, infecciones o alteraciones genéticas pueden aumentar el riesgo de estos defectos o de complicaciones durante el embarazo.
- Defectos de nacimiento mayores y menores: Los defectos importantes, como problemas cardíacos o espina bífida (cuando la columna no se cierra como debería), pueden necesitar cirugía o tratamiento. Los defectos menores (como ojos muy separados u orejas grandes) generalmente no necesitan tratamiento.
- Defectos funcionales: Cambian el modo en que funciona una parte del cuerpo sin modificar su apariencia, como algunos tipos de discapacidad intelectual o pérdida auditiva.
Salder considera defecto congénito toda anomalía del desarrollo estructural, funcional, metabólico y de la conducta, presente al nacer, aunque puede manifestarse más tarde, resultante de una embriogénesis defectuosa. En la actualidad, malformaciones, anomalías congénitas y defectos del nacimiento son términos utilizados para describir los defectos del desarrollo.
Etapas del Desarrollo Embrionario y Fetal: Ventanas de Vulnerabilidad
Un ser humano comienza cuando se une un espermatozoide con un ovocito secundario, proceso llamado fecundación, que da origen a una célula única: el cigoto, conformado por 46 cromosomas. El desarrollo ontogénico se extiende desde la fecundación hasta la muerte. La etapa prenatal, con una duración aproximada de 40 semanas, es la más corta pero donde ocurre el mayor número de procesos y transformaciones decisivas para la vida futura.
Etapa Pre-embrionaria: El Período de "Todo o Nada"
Las primeras 2 semanas después de la concepción (semanas 3 y 4 desde el primer día del último período menstrual - LPM) se conocen como el “período de todo o nada”. Durante este tiempo, el espermatozoide y el óvulo se han unido y han formado un embrión que luego viaja por la trompa de Falopio hacia el útero. En la etapa preembrionaria, ocurren la segmentación y el inicio de la implantación.
Durante este período, el embrión no está implantado en el útero y no comparte el suministro de sangre con la persona embarazada. La parte “todo” de esta teoría se refiere a exposiciones muy dañinas durante este tiempo que podrían impedir que el embrión se adhiera al útero o podrían dañar muchas de sus células, lo que puede provocar un aborto espontáneo. La parte “nada” se refiere a exposiciones no lo suficientemente altas como para tener un efecto significativo. Si algunas células resultan dañadas en esta etapa temprana, el embrión tiene una mayor capacidad de recuperarse, y si no se produce un aborto espontáneo, no se esperan defectos de nacimiento. No se ha demostrado que las alteraciones que ocurren durante las primeras 2 semanas causen defectos congénitos, ya que el embrión tiene potentes propiedades reguladoras.

Etapa Embrionaria: La Organogénesis y Máxima Sensibilidad
La etapa embrionaria comienza después de la tercera semana de gestación y culmina en la semana número ocho. Esta fase se caracteriza por una rápida diferenciación de los tejidos embrionarios para dar lugar a los esbozos de los órganos, conformando un embrión con una forma más humana. Están presentes todos los mecanismos básicos de la embriogénesis, los cuales moldean la configuración interna y externa del embrión, por lo que se considera la etapa más crítica y el período de mayor susceptibilidad y vulnerabilidad del desarrollo. La alteración de estos mecanismos por agentes externos provoca defectos congénitos.
La mayor parte del desarrollo que ocurre durante las primeras 4 semanas está relacionado con la formación de estructuras extraembrionarias, como el amnios, la vesícula umbilical y el saco coriónico. Sin embargo, el desarrollo del embrión se altera con mayor facilidad cuando se están formando los tejidos y los órganos. Durante este período de organogénesis (entre las semanas cuarta y octava), los teratógenos pueden inducir defectos congénitos importantes. La mayoría de los defectos de nacimiento ocurren en el primer trimestre del embarazo, que finaliza a las 13 semanas y 6 días desde el último período menstrual de la persona. Esto se debe a que las principales estructuras del cuerpo (incluido el corazón, los brazos, las piernas, los labios y el paladar) se forman en el primer trimestre.

Etapa Fetal: Crecimiento, Maduración y Defectos Funcionales
Después de la octava semana, el producto recibe el nombre de feto y comienza la etapa fetal, que termina con el parto. En esta etapa, el feto ya posee todos los sistemas y órganos, que luego maduran y crecen progresivamente para el momento del nacimiento. Aunque los órganos principales ya se han formado, a medida que el feto continúa creciendo y desarrollándose en el segundo y tercer trimestre, algunas exposiciones pueden causar problemas en el funcionamiento de esa parte del cuerpo (defecto funcional).
Por ejemplo, las orejas se forman en el primer trimestre, pero pueden ocurrir problemas con su funcionamiento (como pérdida de audición) en el segundo y tercer trimestre. También podrían presentarse problemas con el crecimiento fetal o parto prematuro (antes de la semana 37 del embarazo). Algunos defectos fisiológicos, como malformaciones morfológicas de grado menor en las orejas, y algunos trastornos funcionales, como la deficiencia mental, pueden deberse a la alteración del desarrollo durante el período fetal (desde la novena semana hasta el nacimiento).
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Factores Causales de Defectos Congénitos y Mutaciones
Factores Genéticos: Mutaciones y Aberraciones Cromosómicas
Aunque heredamos nuestra información genética de nuestros padres, cada uno de nosotros tiene aproximadamente 80 mutaciones nuevas (de novo) a lo largo del genoma, ausentes en la generación anterior. Estas mutaciones contribuyen a la variación genética humana y a la evolución de la especie, pero en ocasiones pueden dar lugar a enfermedades genéticas de aparición esporádica.
La ADN polimerasa, enzima encargada de la replicación del ADN, comete errores con una frecuencia de una mutación cada 100.000.000 pares de bases al copiar el ADN. Las mutaciones de novo ocurren, por lo tanto, como una consecuencia natural de la replicación del ADN previa a la división celular. Se suele asumir que las mutaciones de novo presentes en un individuo deben haber ocurrido durante la formación del espermatozoide o del óvulo (gametogénesis), dando origen a un embrión que porta la mutación en todas las células del organismo. Sin embargo, nuestro trabajo indica que una de cada quince mutaciones de novo no ocurren durante la formación del espermatozoide o del óvulo, sino con frecuencia durante el desarrollo embrionario temprano.
Mosaicismo Somático y Germinal
Las mutaciones de novo también pueden ocurrir durante el desarrollo embrionario, lo que produce el denominado mosaicismo somático. En este caso, la mutación no está presente en todas las células del organismo, siendo un indicador de que ocurrió durante el desarrollo embrionario. El mosaicismo somático para mutaciones patogénicas puede ocasionar desórdenes genéticos como el síndrome de Proteus, causado por mutaciones en el gen AKT1 que aparecen durante el desarrollo embrionario.
Asimismo, existen casos en los que una supuesta mutación de novo patogénica procede en realidad de una mutación ocurrida durante el desarrollo embrionario de uno de los padres. En estas situaciones, la mutación estaría principalmente presente en las células germinales (mosaicismo germinal), de modo que puede ser heredada a la siguiente generación, pero también podría detectarse en algunas células somáticas del padre correspondiente.
El concepto de mosaicismo implica la presencia en un mismo individuo de más de una línea celular procedente del mismo cigoto. Esto se produce por errores en la división, ya sea por no-disyunción o por retraso en anafase, y si ocurre en el cigoto o en el embrión puede aparecer más de una línea celular.
Factores genéticos adicionales incluyen las aberraciones cromosómicas, que pueden ser numéricas (trisomías o monosomías, como el síndrome de Down, Edwards, Patau, Klinefelter, Turner) o estructurales. Las mutaciones genéticas se definen como cualquier alteración permanente y hereditaria de la secuencia del genoma, que generalmente se acompaña de la pérdida o cambio en la función de un gen.
Defectos Congénitos Relacionados con Cromosomas Sexuales
En la especie humana, la determinación del sexo se establece en el momento de la fecundación. En el embrión 46,XX, uno de los cromosomas X es precozmente inactivado en su mayor parte durante la fase de implantación o incluso antes. La inactivación de uno de los cromosomas X en cada célula es totalmente aleatoria, dando lugar a un mosaicismo con relación al cromosoma X activo en las mujeres normales.
Anomalías en los cromosomas sexuales pueden llevar a condiciones como el síndrome de Turner (monosomía X, 45,X), donde la ausencia de un segundo cromosoma X impide la progresión normal del desarrollo ovárico. Los mosaicos más comúnmente observados asociados a la disgenesia gonadal son los 45,X/46,XX, que pueden presentar un fenotipo variable dependiendo del segmento del brazo corto que permanece. La disgenesia gonadal es un desarrollo gonadal anómalo, que puede deberse a causas genéticas, como mutaciones en el receptor FSH o LH, o a anomalías cromosómicas.
Factores Ambientales (Teratógenos)
Los teratógenos son agentes ambientales capaces de provocar defectos congénitos. Se ha descrito en la literatura una serie de principios que determinan su capacidad para causar defectos, incluyendo la susceptibilidad del genotipo del producto de la concepción y del materno, la etapa del desarrollo prenatal, la dosis y el tiempo de exposición, así como la actuación específica en un aspecto del metabolismo celular y tisular.
Cada tejido, órgano y sistema de un embrión muestra un período crítico durante el cual se puede desestructurar su desarrollo. El tipo de malformación congénita que aparece finalmente depende de las partes, tejidos y órganos que exhiben una susceptibilidad mayor en el momento en el que se exponen al teratógeno.
- Infecciones:
- Virus de la rubéola: Puede causar defectos oculares (glaucoma y cataratas), sordera y malformaciones cardíacas.
- Toxoplasma gondii: Causa defectos congénitos graves, especialmente en el encéfalo y en los ojos.
- Virus SARS-CoV-2 (COVID-19): Los estudios no aportan evidencias de transmisión vertical que lo relacionen como causa de defectos congénitos, aunque se señalan asociaciones con abortos, crecimiento intrauterino retardado y parto pretérmino.
- Sustancias Químicas y Fármacos:
- Alcohol: Su efecto teratogénico es conocido y frecuente el síndrome alcohólico fetal (SAF), que incluye dismorfia craneofacial, retardo en el crecimiento, disfunción del sistema nervioso (retraso mental, trastornos de conducta), cardiopatías congénitas, holoprosencefalia, microcefalia y deformidades de las extremidades.
- Talidomida: Induce malformaciones severas en los miembros (meromelia) y otros defectos (cardíacos y renales), especialmente en las fases iniciales del período crítico de desarrollo de los miembros (días 24 al 36 tras la fecundación).
- Tetraciclina: Se relaciona con hipoplasia del esmalte dental y disminución del crecimiento óseo lineal, y puede afectar el desarrollo de los dientes permanentes desde las 14 semanas de vida prenatal hasta los 8 años de vida posnatal.
- Estreptomicina: Asociada con sordera congénita.
- Drogas ilícitas (cocaína, marihuana, LSD, éxtasis, anfetaminas, heroína): Se asocian a defectos mayores.
- Herbicidas y pesticidas agrícolas: Relacionados con defectos del tubo neural (DCTN), defectos de pared abdominal y cardiopatías congénitas.
- Radiaciones Ionizantes: Pueden tener efectos teratogénicos, mutagénicos o carcinogénicos, causando malformaciones en el sistema nervioso central (encéfalo y médula espinal) y en los ojos.
- Hipoxia: El déficit de oxígeno ocasiona defectos congénitos secundarios a necrosis y apoptosis inducidas en animales de laboratorio, aunque no se ha comprobado su validez para el humano.
Clasificación y Manifestaciones de los Defectos Congénitos
Lagman, Moore y Carlson clasifican los defectos congénitos de acuerdo a su magnitud. Además, se clasifican según su embriogénesis y complejidad.
Clasificación según su Embriogénesis
Algunos autores clasifican a los defectos congénitos, según su embriogénesis, en:
- Malformación: Defecto morfológico de un órgano, parte de este o región de mayor tamaño del cuerpo, resultante de un proceso de desarrollo intrínseco anómalo. El labio y paladar hendido, por ejemplo, son malformaciones que ocurren de manera intrauterina debido al cambio en la secuencia de los genes. La espina bífida es un defecto de cierre de tubo neural que ocurre si la columna vertebral del feto no se cierra completamente durante el primer mes de embarazo.
- Disrupción: Un defecto morfológico de un órgano, parte de este o región más extensa del cuerpo resultante de una interferencia externa en un proceso de desarrollo originalmente normal.
- Deformidad: Cuando una estructura que se formó recibe el efecto de una fuerza mecánica por un período de tiempo largo, y produce cambios en su forma o posición, como el pie equino varo.
- Displasia: Organización anómala de las células en los tejidos.
Clasificación según su Magnitud y Complejidad
- Defectos mayores: Afectan del 2 al 3 % de los recién nacidos, con compromiso funcional para la vida, consecuencias médicas, estéticas, sociales y con requerimientos de los servicios de salud.
- Defectos menores: No suelen tener un impacto significativo en la salud o la función.
- Defectos congénitos múltiples: Se han clasificado en secuencia, asociación y síndrome.
- Secuencia: Causados por eventos sucesivos que se inician por un factor primario, ocasionados por una anomalía estructural o un factor mecánico.
- Asociación: Tendencia de algunos defectos de presentarse juntos, con mayor frecuencia de lo que se esperaría por azar; su causa es desconocida.
- Síndrome: Conjunto de anomalías que se presentan juntas y tienen una causa común, generalmente genética.
Impacto y Prevención de los Defectos Congénitos
Mortalidad y Discapacidad
Los defectos congénitos son una causa significativa de mortalidad infantil. Cada año, a nivel mundial, se reportan entre 270.000 y 300.000 fallecidos durante las primeras cuatro semanas de vida debido a esta causa. Representan también una causa importante de discapacidad.
Niveles de Prevención
La prevención en salud se define como las “medidas orientadas a evitar la aparición de una enfermedad o problema de salud mediante el control de los factores causales y los factores predisponentes o condicionantes”. Existen tres niveles de prevención de defectos congénitos:
- Prevención primaria o preconcepcional: Busca evitar que se expresen los defectos antes de la concepción. Es la más inocua, económica, efectiva y eficaz.
- Prevención secundaria: Diagnóstico y tratamiento temprano para reducir el impacto del defecto.
- Prevención terciaria: Rehabilitación y manejo a largo plazo de las consecuencias del defecto.
Estrategias de Prevención Primaria
Toda política salubrista en prevención de defectos congénitos debe encaminarse a la prevención preconcepcional. Es impostergable propiciar y facilitar esta prevención, considerando la contribución de los médicos de atención primaria de salud.
Algunas acciones clave para la prevención primaria incluyen:
- Suplementación con ácido fólico: La ingesta suficiente de ácido fólico, a través de alimentos enriquecidos o complementos, es fundamental. La deficiencia de esta sustancia está directamente relacionada con defectos de cierre del tubo neural y algunas alteraciones en el metabolismo de cromosomas. Se recomienda que ambos miembros de una pareja que busca embarazarse consuman ácido fólico desde antes del embarazo.
- Vacunación: Para prevenir infecciones como la rubéola, que pueden ser teratogénicas.
- Cuidados prenatales adecuados: Planificación del embarazo, conocimiento del estado de salud de los padres, monitoreo constante de la presión arterial y los niveles de glucosa, y medición de las concentraciones de diversas hormonas para asegurar un ambiente materno óptimo.
- Evitar teratógenos: Concientización sobre el consumo de alcohol, drogas ilícitas y el uso de ciertos medicamentos durante el embarazo.
- Análisis preventivos: Pruebas de tamizaje en casos de riesgo (ej., edad materna avanzada) para detectar alteraciones cromosómicas como el síndrome de Down.
Historia de la Teratología y Defectos Congénitos
La presencia de defectos congénitos ha existido desde el origen del propio hombre, con evidencias en las culturas de la Edad Antigua (griega, egipcia, babilónica, maya, africana) donde las personas con defectos fueron representadas. Las explicaciones a su génesis fueron diversas, atribuyéndolas a accidentes de la naturaleza o augurios. En la Edad Media, las representaciones fueron más imaginativas, como híbridos de seres humanos y animales.
En los siglos siguientes, la investigación sobre esta temática continuó, dando origen a la teratología -del griego tépaç o teratos (monstruo) y hóyoç (ciencia)-, término utilizado por primera vez en 1832 por Geoffrey St. Hilaire, que estudia el desarrollo anormal.