La sexualidad en la tercera edad: mitos, riesgos y bienestar

La sexualidad y la tercera edad son dos conceptos que, a menudo, se perciben como incompatibles. Existe un tabú sexual en torno a las personas mayores que debe desaparecer, el cual se agrava en el caso de las parejas homosexuales. La sociedad ha creado numerosos prejuicios que derivan en edadismo, olvidando que el sexo forma parte de la esencia del ser humano y es fundamental para nuestra salud física y psicológica.

Infografía que muestra la evolución del deseo sexual a lo largo de las etapas de la vida adulta, desmintiendo el mito de su desaparición.

El deseo sexual en la vejez: una realidad constante

Es normal hacer el amor a los 80 años igual que lo es a los 30. La única diferencia radica en la frecuencia y en el estigma social que rodea este hecho. Según encuestas en el Reino Unido, el 85% de los hombres entre 60 y 69 años son sexualmente activos, reduciéndose al 60% en la década siguiente y al 32% a partir de los 80. A pesar de la creencia social de que el interés sexual disminuye progresivamente, el deseo sigue estable a lo largo del tiempo, independientemente del sexo.

A menudo, la sociedad idealiza los cuerpos jóvenes y asume que las fantasías sexuales deben desaparecer debido al deterioro físico o a supuestas normas morales. Esta censura, junto con el miedo al reproche o a las risas, ha marcado profundamente a las personas de la tercera edad, quienes a veces recurren a la masturbación en solitario para lograr autosatisfacción y alivio.

Factores que afectan la intimidad física

El envejecimiento conlleva cambios corporales y emocionales que pueden alterar la vida sexual. Entre los más frecuentes se encuentran:

  • Cambios físicos: Disminución de la lubricación vaginal, atrofia del revestimiento vaginal, cambios en la erección o eyaculación.
  • Condiciones de salud: Enfermedades cardíacas, diabetes, artritis, problemas de próstata y el uso de ciertos medicamentos (antihipertensivos, antidepresivos, antihistamínicos).
  • Factores emocionales: Depresión, estrés por cambios en el estilo de vida, problemas económicos o la falta de privacidad.
  • Barreras sociales: El estigma, la vergüenza y la falta de servicios de salud sexual adaptados a los mayores.
Esquema de los principales cambios fisiológicos asociados a la edad y cómo afectan a la respuesta sexual.

Salud cardiovascular y sexualidad

La relación entre sexo y salud cardíaca ha sido objeto de estudios a gran escala, como el realizado en el National Social Life, Health and Aging Project. Los resultados muestran diferencias significativas según el género:

Grupo Impacto en la salud cardiovascular
Hombres mayores La actividad sexual frecuente (una vez por semana o más) puede duplicar el riesgo de eventos cardiovasculares.
Mujeres mayores Una vida sexual de buena calidad puede actuar como factor protector frente a riesgos cardiovasculares.

Recomendaciones para una vida sexual plena

Mantener una vida sexual saludable a medida que se envejece es posible y beneficioso. Para lograrlo, se recomienda:

  • Comunicación: Hablar con la pareja sobre necesidades y deseos, o acudir a un terapeuta sexual para fomentar el vínculo.
  • Consulta médica: Hablar con profesionales sobre medicamentos, disfunción eréctil o cambios en la testosterona.
  • Adaptación: Cambiar la rutina, dedicar más tiempo al romance, probar nuevas posiciones o explorar otras formas de intimidad como caricias y masajes.
  • Prevención: Practicar sexo seguro. Muchos adultos mayores desconocen el riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual (ITS), como herpes, gonorrea o VIH, al iniciar nuevas relaciones.

En definitiva, disfrutar de la sexualidad es un derecho humano. Como demuestra la labor de la fotógrafa Annabel Oosteweeghel, es posible romper los esquemas erróneos y mostrar la belleza de vivir la sexualidad en la vejez con plenitud, positivismo y salud.

tags: #peligros #de #tener #relaciones #sexuales #con