La participación laboral de las personas mayores de 60 años en Chile

El envejecimiento progresivo de la población en Chile ha transformado la estructura del mercado laboral, convirtiendo a la participación de las personas mayores en un fenómeno de creciente relevancia. Según datos del Censo 2024, las personas de 60 años o más representan actualmente el 19,8% de la población nacional, una cifra casi el doble de la observada en 1992 (9,8%). Ante este panorama, se estima que para 2050 este grupo constituirá un tercio de la población del país.

Infografía que muestra la pirámide poblacional chilena con el incremento proyectado de personas mayores hacia el año 2050.

Dinámicas de ocupación y el impacto de la pandemia

La participación de las personas mayores en la fuerza laboral ha mostrado señales de recuperación en los últimos años, aunque todavía no alcanza los niveles observados antes de la emergencia sanitaria. La tasa de ocupación de la población mayor había crecido del 28% al 36% entre 2010 y 2019; sin embargo, se redujo drásticamente a un mínimo histórico del 27% durante la pandemia. Para el trimestre junio-julio-agosto de 2024, existen más de un millón de personas mayores de 60 años laboralmente activas, lo que equivale a un 12,7% del total de ocupados.

El reporte del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo analiza estas cifras, destacando que, si bien el desempleo en este segmento parece bajo en las cifras oficiales, esto no necesariamente refleja una buena inserción laboral. Muchas personas no pueden darse el lujo de declararse desempleadas y continúan en trabajos informales o por cuenta propia. De hecho, el tiempo promedio para encontrar empleo en el grupo de 60 años o más alcanza los 9,7 meses.

La brecha de la informalidad laboral

Uno de los hallazgos más críticos es que la mayor participación laboral de las personas mayores no se traduce en empleos de calidad. Existe una relación inversa entre la edad y la formalidad laboral; a medida que las personas envejecen, se ven expuestas a empleos de peor calidad, caracterizados por la falta de registros, regulaciones o protección social.

Rango de edad Tasa de ocupación informal
50 - 59 años Menor al 30%
60 - 64 años 34%
65 años o más 53%
Mayores de 70 años 63%

Esta precariedad afecta especialmente a las mujeres con nivel educativo medio-bajo y residentes en zonas rurales. Mientras que el 69% de las mujeres entre 55 y 59 años ocupadas lo hacen de manera formal, esta cifra cae al 54% para aquellas entre 60 y 64 años, y disminuye hasta un 36% en mujeres de 70 años o más.

Barreras culturales: el edadismo y la estigmatización

El edadismo -o discriminación por edad- constituye uno de los principales obstáculos para la inserción laboral. En Chile, el 65% de los reclutadores reconoce considerar la edad en los procesos de selección, y más de la mitad no contrató a personas mayores de 55 años durante el último año. Esta discriminación afecta la autoestima de individuos capacitados y competentes, generando lo que se denomina "desesperanza aprendida", donde el trabajador desiste de postular ante la convicción de que no será contratado.

Talento senior, salida del mercado laboral y edadismo - Desafíos Fide 23-24

Asimismo, los medios de comunicación juegan un rol en la reproducción de estereotipos. La representación gráfica de las personas mayores suele limitarse a imágenes estigmatizantes, ignorando que este grupo es el más heterogéneo del ciclo vital, definido más por su trayectoria de vida que por un número cronológico. Las trayectorias laborales actuales ya no son lineales, sino complejas, llenas de entradas y salidas, lo cual representa una riqueza estratégica para las organizaciones.

Hacia una estrategia de diversidad etaria

Para mitigar estas brechas, diversas organizaciones han comenzado a impulsar la "Red de empresas para todas las edades", buscando comprometer al sector privado con la inclusión laboral. Se valora a las personas mayores como un capital humano estratégico que aporta conocimiento, experiencia, compromiso y resiliencia. La inclusión no debe verse solo como una necesidad demográfica, sino como una ventaja competitiva.

A nivel estatal, el Ministerio del Trabajo ha presentado al Congreso un proyecto de ley que crea el Subsidio Unificado al Empleo, enfocado en grupos con mayores dificultades, incluyendo a los mayores de 55 años. Paralelamente, instituciones como el Instituto de Seguridad Laboral enfatizan la necesidad de garantizar entornos seguros, dada la mayor incidencia de riesgos físicos en este segmento, fomentando la prevención tanto en el hogar como en el trabajo para asegurar un envejecimiento activo y saludable.

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