La Educación de Personas Adultas y Mayores: Un Derecho Universal y Estratégico

La educación de adultos se define como el tipo de educación orientada a desarrollar estrategias que faciliten el proceso de aprendizaje en los adultos, incluyendo aquellos que completaron o abandonaron la educación formal. De manera más amplia, la UNESCO la describe como el conjunto de procesos de aprendizaje, formales o no, que permiten a las personas consideradas adultas por su entorno social desarrollar sus capacidades, enriquecer sus conocimientos y mejorar sus competencias técnicas o profesionales, o reorientarlas, a fin de atender sus propias necesidades y las de la sociedad.

Este concepto abarca la educación formal, la educación continua, la educación no formal y toda la gama de oportunidades de educación informal y ocasional que existen en una sociedad educativa multicultural, donde se reconocen tanto los enfoques teóricos como los basados en la práctica.

Esquema de las diferentes modalidades de educación de adultos (formal, no formal, informal)

Importancia Histórica y Actual a Nivel Internacional

A nivel internacional, el fomento de la educación de adultos se promovió tras el fin de la Segunda Guerra Mundial con el impulso dado por la UNESCO. Desde finales de la década de los años 1970, se incorporó a las premisas del estado de bienestar, reconociendo su papel crucial en la sociedad.

En el plano internacional contemporáneo, la Declaración de Incheon y el Marco de Acción Educación 2030 (2015) sitúan el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS 4) como un compromiso fundamental: «garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida para todos». Este marco global subraya la necesidad de asegurar que el aprendizaje sea un proceso continuo que requiere de técnicas y herramientas para facilitar el acercamiento a nuevos conocimientos en todas las edades.

Objetivos y Propósitos de la Educación de Adultos

Uno de los objetivos principales de la educación de adultos ha sido, en general, ser un tipo de educación compensatoria, facilitando el reingreso de los adultos al sistema educativo. En el caso concreto de las Escuelas de Adultos institucionales, el objetivo principal es superar las desigualdades sociales y favorecer la inclusión integral de las personas sin títulos académicos o sin formación en campos recientes, como la ofimática, para que estas carencias no impidan su desarrollo laboral y de relaciones sociales.

Ante la necesidad de la conformación de las sociedades del conocimiento, la educación de adultos aspira a ofrecer otro tipo de herramientas al adulto para toda su vida. Esto conlleva a no limitar la educación de adultos a un tipo de educación en especial, sino a considerarla una vía para el desarrollo integral. Esta exigencia requiere un cambio en la enseñanza y en el aprendizaje del adulto, donde los ambientes de aprendizaje, por ejemplo, deben ser más atractivos.

“Pedagogía de la esperanza”, la película sobre la educación de adultos

La Andragogía como Herramienta Pedagógica

La educación de adultos tiene en la andragogía una herramienta esencial para facilitar su proceso de aprendizaje. Este término fue acuñado inicialmente por el docente alemán Alexander Kapp y luego desarrollado por Malcolm Knowles (1913-1997), quien introdujo la teoría de la Andragogía como el arte y la ciencia de ayudar a los adultos a aprender. La andragogía reconoce las características únicas del aprendizaje adulto, como la motivación intrínseca, la experiencia previa y la orientación a la resolución de problemas.

El Derecho a la Educación a lo Largo de la Vida

Cuando se piensa en educación, generalmente se asocia al ámbito formal y a procesos secuenciales que comienzan en la infancia. Si bien niños, adolescentes y jóvenes son los principales beneficiarios de la educación según el derecho internacional de los derechos humanos, a los adultos también se los reconoce como titulares de derechos. El derecho a la educación es, como todos los derechos humanos, universal y se aplica a todas las personas, independientemente de su edad.

Según el derecho internacional, los objetivos de la educación incluyen «el pleno desarrollo de la personalidad humana y del sentido de su dignidad» y «capacitar a todas las personas para participar efectivamente en una sociedad libre». La educación de los niños no basta para alcanzar estos objetivos, por lo tanto, el derecho a la educación reconoce la importancia de este proceso a lo largo de toda la vida. Los primeros años son fundamentales, donde cada nivel de educación sienta las bases para la educación posterior.

El aprendizaje y la educación de adultos es un componente básico del derecho a la educación y el aprendizaje a lo largo de toda la vida. Comprende «todas las formas de educación y aprendizaje cuya finalidad es lograr que todos los adultos participen en sus sociedades y en el mundo del trabajo. Designa el conjunto de todos los procesos educativos, formales, no formales e informales, gracias a los cuales personas consideradas adultas por la sociedad a la que pertenecen desarrollan y enriquecen sus capacidades para la vida y el trabajo, tanto en provecho propio como en el de sus comunidades, organizaciones y sociedades» (Recomendación sobre el aprendizaje y la educación de adultos, UNESCO [2015] párrafo 1).

Razones para la Participación de Adultos en la Educación

Los adultos entran (o vuelven) al sistema de educación por diversos motivos, entre ellos:

  • Reemplazar la enseñanza primaria o secundaria que no tuvieron o que abandonaron.
  • Adquirir habilidades básicas de educación, como la lectura, escritura y aritmética.
  • Adquirir formación y conocimientos profesionales con miras a adaptarse a las nuevas condiciones del mercado de trabajo, cambiar de carrera o para el desarrollo profesional permanente.
  • Seguir aprendiendo como parte del desarrollo personal o por placer.
  • Participar plenamente en la vida social y en los procesos democráticos.

Beneficios Amplios de la Educación de Adultos

Además de los beneficios mencionados, la educación de adultos también contribuye a:

  • Gozar de otros derechos humanos como, por ejemplo, el derecho al trabajo, a la salud y a participar en la vida cultural y en los asuntos públicos.
  • Capacitar a los adultos económica y socialmente marginados para entender, cuestionar y transformar, mediante la conciencia crítica, los motivos de su marginación, incluido salirse ellos mismos de la pobreza.
  • Desarrollar las habilidades y los conocimientos necesarios para participar en la sociedad.
  • Facilitar la ciudadanía activa.

El aprendizaje y la educación de adultos también tiene beneficios económicos, sociales, políticos y culturales más amplios, especialmente reconocidos en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (2015), que contiene varios objetivos relativos a la educación de adultos y cuenta con el compromiso de todos los Estados.

Infografía mostrando los beneficios de la educación de adultos para el desarrollo personal y social

Desafíos y Financiamiento de la Educación de Adultos

A pesar de los compromisos asumidos por los Estados, se han descuidado los esfuerzos por implementar y hacer realidad el derecho a la educación de los adolescentes, los jóvenes y los adultos. Este fracaso en implementar plenamente la educación de adultos agrava la marginación histórica, porque los que más se beneficiarían de esta educación son precisamente los que no recibieron una enseñanza primaria o secundaria.

La educación de adultos constituye uno de los grandes retos de los países del orbe para propiciar la inclusión, la equidad y la justicia. Sin embargo, en 2009, la UNESCO presentó el Primer Informe Mundial sobre Aprendizaje y la Educación de Adultos, basado en 154 informes nacionales, que demostró la poca inversión que se realiza en materia de educación de adultos, lo cual interfiere con políticas inclusivas de aprendizaje para todos. El acceso a la educación a lo largo de la vida todavía es selecto y complejo, empero se está procurando un gran esfuerzo para que sea un modelo inclusivo que sea partícipe del cumplimiento de las necesidades del ser humano.

Actualmente, la educación de adultos, particularmente la educación no formal, incluidos los programas de alfabetización, suele ser el nivel de educación que más déficit acusa en su financiamiento. Son muy pocos los países que gastan el tres por ciento recomendado de su presupuesto nacional de educación en los programas de alfabetización y educación de adultos (UNESCO [2016]). Por consiguiente, el aprendizaje y la educación de adultos generalmente no es gratis, lo cual actúa como una barrera prohibitiva del acceso o es una carga financiera para los adultos que ya son marginados y tienen que pagar para acceder a una educación que anteriormente les fuera denegada.

Responsabilidades del Estado y Formas de Educación

Un elemento fundamental del derecho a la educación es que debe ser accesible a todos, razón por la cual la enseñanza primaria y secundaria inferior son generalmente gratuitas. El mismo principio se aplica a la educación de adultos. Sin embargo, para los adultos el panorama es diferente porque, además del Estado, existen proveedores privados (que ofrecen desde clases de yoga y cocina hasta clases de computación), las compañías capacitan y entrenan a su personal, las organizaciones comunitarias crean oportunidades de aprendizaje para sus miembros y la red ofrece toda una gama de programas de aprendizaje gratuitos y pagados.

Una responsabilidad clave de los Estados es establecer un marco legal y regulador que garantice el acceso a oportunidades de aprendizaje y educación de adultos, especialmente para personas de grupos marginados. Además, los Estados tienen obligaciones bajo el derecho internacional de los derechos humanos en lo que concierne a ciertas formas de aprendizaje y educación de adultos. Entre estas formas, cabe mencionar la educación fundamental, la enseñanza básica, los programas de alfabetización de adultos, la formación técnica y profesional y la educación superior.

Como reto fundamental, el sistema educativo deberá asegurar con claridad y transparencia el acceso de los adultos, principalmente considerando esto como un derecho en sí mismo, así como un medio de participación en distintas esferas sociales como la política, la cultura, entre otras.

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