Las paperas, también conocidas como parotiditis o parotiditis epidémica, son una enfermedad infecciosa aguda causada por el virus de las paperas, que pertenece a la familia de los paramixovirus. Aunque tradicionalmente asociada a la infancia, los adultos, incluidos los adultos mayores, también pueden contraer esta enfermedad, especialmente si no han sido vacunados o si su inmunidad ha disminuido con el tiempo.

¿Qué son las paperas y cómo se transmiten?
La enfermedad se caracteriza principalmente por la inflamación dolorosa de las glándulas parótidas, las glándulas salivales más grandes, localizadas entre el oído y la mandíbula. Estas glándulas son esenciales para la producción de saliva, un líquido que humedece los alimentos y ayuda a la masticación y deglución.
El virus de las paperas entra al organismo a través del aparato respiratorio. Se propaga de persona a persona por medio de:
- Gotitas respiratorias: Que una persona infectada expulsa al hablar, toser o estornudar.
- Contacto directo con saliva infectada: Por ejemplo, a través de objetos como pajitas, vasos y pañuelos sucios.
Una vez dentro del organismo, el virus se puede extender a través de la sangre hacia cualquier tejido del cuerpo, pero lo más habitual es que afecte a las glándulas parótidas, encargadas de la producción de saliva. La inflamación de estas glándulas es el principal síntoma, por lo que recibe el nombre de parotiditis.
Incidencia en adultos y período de contagio
Antes de la introducción de la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubéola - MMR), las paperas eran muy comunes, en particular en niños. Ahora que la vacuna triple vírica se aplica de rutina en la niñez, las paperas se han vuelto mucho menos frecuentes. Sin embargo, usted todavía puede contraer paperas a cualquier edad si no ha sido vacunado o si su inmunidad se ha perdido a medida que avanza el tiempo, después de 15 a 20 años de la vacunación.
En los últimos años han ocurrido brotes de paperas, concentrándose la mayor cantidad de casos en personas con edades entre 14 y 39 años, lo que pone la atención en grupos como los estudiantes de la educación superior y los adultos jóvenes. Los adultos que no se han vacunado o no han tenido paperas en el pasado siguen estando en riesgo.
El período de incubación de las paperas es de dos o tres semanas desde que se produce el contacto con el virus. Los síntomas suelen aparecer entre 2 y 3 semanas después de la exposición al virus. Usted puede contagiar paperas a otras personas entre 12 y 25 días después de haber sido infectado por el virus. La enfermedad puede ser contagiosa antes de que aparezca la inflamación y hasta cinco días después; en su punto más contagioso, dura dos días antes de que aparezcan los síntomas y varios días después.
Síntomas de las paperas en adultos
Los síntomas en adultos son similares a los de los niños, pero en ocasiones pueden ser más pronunciados. Generalmente, los síntomas se manifiestan en un plazo de tres y diez días después del periodo de incubación e incluyen:
- Fiebre: Que puede persistir de 3 a 4 días.
- Dolor de cabeza.
- Dolor de garganta.
- Dolores musculares y fatiga.
- Pérdida de apetito.
- Dolor de oído y dificultad al masticar o tragar.
- Inflamación de las glándulas parótidas: Este es el principal síntoma. Se observa hinchazón de las glándulas salivales a uno o a los dos lados del cuello, justo debajo de las orejas o entre el oído y la mandíbula. Esta inflamación puede ir acompañada de dolor o sensibilidad en las zonas afectadas y suele durar entre 7 y 10 días. En algunos casos, la inflamación puede ser unilateral al principio y luego afectar el otro lado.

Complicaciones específicas en adultos
Aunque la enfermedad de paperas a menudo mejora por sí sola, un reducido número de personas, especialmente adultos, pueden desarrollar problemas de salud más graves. Las complicaciones en adultos incluyen:
- Orquitis: Es la inflamación e hinchazón de uno o ambos testículos en los hombres, que puede ir acompañada de dolor testicular, aumento de volumen y, ocasionalmente, enrojecimiento de la zona escrotal del testículo afectado. Afecta a entre un 20% y un 30% de los hombres que contraen paperas. En aproximadamente el 80% de los casos, afecta solo un testículo, lo que no suele producir esterilidad. Si bien la atrofia testicular puede ser parcial y la esterilidad es excepcional, es algo que requiere especial vigilancia.
- Ooforitis: Es la inflamación ovárica en mujeres. Puede aparecer en aproximadamente una de cada 20 mujeres que contraen paperas.
- Pancreatitis: Es la inflamación del páncreas, un órgano que produce jugos digestivos. Aproximadamente una de cada 20 personas con paperas desarrolla pancreatitis, pero habitualmente es leve y se acompaña de otros síntomas como dolor en la boca del estómago, vómitos e intolerancia alimentaria.
- Meningoencefalitis: Es la inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal (meningitis), que puede derivar en encefalitis (inflamación del cerebro). Puede presentarse durante o después de las paperas y se da en menos del 10% de los casos, con síntomas como cefalea intensa, vómitos explosivos y signos físicos que muestran compromiso neurológico (por ejemplo, temblor o rigidez en la nuca). Su pronóstico es excelente.
En casos extremadamente raros, se han reportado otras complicaciones como nefritis, miocarditis, parálisis, convulsiones, parálisis de pares craneales e hidrocefalia.
Cuándo buscar atención médica
Es fundamental consultar a su médico de cabecera si tiene síntomas de paperas, especialmente en las siguientes situaciones:
- Si está en las primeras etapas del embarazo.
- Enrojecimiento de los ojos.
- Somnolencia persistente.
- Vómitos o dolor abdominal persistente.
- Dolor de cabeza intenso.
- Dolor o un tumor en los testículos.
Si se presentan convulsiones, debe buscar atención de emergencia inmediatamente (llamando al 911 o al número local de emergencias o acudiendo a la sala de emergencias).
Diagnóstico
Para diagnosticar las paperas, su profesional de la salud evaluará sus síntomas, le preguntará sobre su historia clínica y sobre cualquier exposición reciente a personas infectadas. El médico buscará signos de inflamación en una de sus glándulas salivales o en ambas.
En la mayoría de los casos, no se necesitan pruebas especiales, ya que el diagnóstico se realiza observando los síntomas. Sin embargo, se puede requerir una prueba de sangre, un hisopado bucal o una recolección de orina para confirmar la presencia del virus.
Tratamiento y manejo de los síntomas
Actualmente, no existe un tratamiento específico para las paperas. La infección suele resolverse en una o dos semanas. El manejo se enfoca en aliviar los síntomas y prevenir la propagación de la enfermedad:
- Analgésicos: Puede tomar analgésicos de venta libre, como paracetamol o ibuprofeno, para aliviar el dolor y la fiebre.
- Descanso: Es importante guardar cama, especialmente durante los primeros días de la enfermedad.
- Hidratación: Tomar suficiente cantidad de líquidos (entre seis y ocho vasos de agua al día) para evitar deshidratarse.
- Alimentos blandos: Comer alimentos blandos que faciliten la deglución.
- Compresas: Aplicar compresas frías o calientes en la zona del cuello para reducir la inflamación y el dolor.
- Gárgaras: Hacer gárgaras con agua tibia con sal puede ayudar a calmar el dolor de garganta.
Para minimizar el riesgo de contagio, los adultos con paperas deben abstenerse de trabajar durante al menos 5 días después de la aparición de la inflamación de las glándulas. Es crucial minimizar el contacto con los miembros del hogar durante el período contagioso.
PAROTIDITIS o PAPERAS - ¿Qué pasa dentro del cuerpo de las personas que las padecen?
Prevención: La vacuna triple vírica (MMR)
La prevención más eficaz contra las paperas es la vacunación. La vacuna contra las paperas está incluida en la vacuna triple vírica (MMR), que protege contra el sarampión, las paperas y la rubéola. Esta vacuna es sumamente segura y eficaz, previniendo las paperas en hasta el 90% de las personas.
Aunque la vacuna MMR se administra rutinariamente a niños (generalmente una primera dosis entre los 12 y 15 meses de edad, y una segunda entre los 4 y 6 años), no existe un límite de edad para colocarla. Los adultos que no han sido vacunados o que solamente recibieron una dosis con anterioridad, también pueden y deben recibir la vacuna.
Los adultos no vacunados o aquellos con una sola dosis previa deben recibir dos dosis con al menos un mes (o 4 semanas) de diferencia entre sí. Vacunar a los adultos susceptibles es crucial para minimizar el riesgo de contraer la enfermedad y sus posibles complicaciones, especialmente a la luz de los brotes recientes.