La accesibilidad universal en los centros educativos es un principio básico para una educación inclusiva que garantice el derecho a aprender y participar a todas las personas. Se denomina “accesibilidad universal” a la condición que deben cumplir los entornos, procesos, bienes, productos y servicios, así como los objetos o instrumentos, herramientas y dispositivos, para ser comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas en condiciones de seguridad y comodidad y de la forma más autónoma y natural posible.
Por qué importa la accesibilidad en los colegios
Los centros educativos no siempre resultan accesibles para todas las personas que los transitan, no sólo físicamente, también cognitiva o sensorialmente, lo que dificulta la comprensión de la información o del entorno. Estudiantes, familias, profesionales o visitantes pueden tener dificultades para comprender aspectos de la organización y funcionamiento del centro debido a diferencias lingüísticas, culturales o de capacidades. En el camino hacia una educación inclusiva, garantizar la accesibilidad de los centros educativos es imprescindible.

Situación global y avances legislativos
Se trata de un derecho recogido en la legislación española y en tratados internacionales como la Convención Internacional de Derechos de las Personas con Discapacidad (2006, ratificada por España en 2007). La visión más amplia de la inclusión en la educación de todos los alumnos está ausente en gran medida de la legislación en todo el mundo, dice el informe de Unesco. De 194 países analizados, hay cinco -dos de ellos latinoamericanos- que tienen leyes de educación inclusiva que abarcan a todos los alumnos. Ellos son: Chile, Italia, Luxemburgo, Paraguay y Portugal.
Italia fue el primero en cerrar escuelas especiales para estudiantes con discapacidades, en 1977. Y Portugal aprobó en 2018 un decreto-ley sobre educación inclusiva en la que llama a las escuelas a crear "una cultura escolar donde todos encuentren oportunidades para aprender y las condiciones para la plena realización de este derecho, respondiendo a las necesidades de cada alumno, valorando la diversidad y promoviendo la equidad y la no discriminación en el acceso al currículo y la progresión en el sistema educativo".
Legislación y práctica: la brecha entre lo normado y lo implementado
Las leyes varían desde el derecho a la educación para todos hasta dirigidas a grupos específicos en riesgo de exclusión de la educación, que generalmente son aquellos con discapacidades. Pero más allá de los avances legislativos, no todas las políticas que se diseñan tienen esa visión de inclusión. "Una parte de la inclusión es que los mismos estudiantes se vean reflejados, que la diversidad de las sociedades estén en las aulas", y eso es algo que no sucede porque se sigue prefiriendo la educación separada, a veces por sexo, por discapacidad, etc.
En materia de entornos físicos, el 94 % de los países de la región cuenta con normas para la provisión de rampas o escaleras con pasamanos en los establecimientos educativos. Sin embargo, la accesibilidad sigue siendo parcial: sólo una de cada cuatro países incluye en su normativa texturas en paredes para personas ciegas y alrededor de la mitad contempla señalización visual para estudiantes sordos, lo que muestra que persisten barreras para una participación plena en los espacios escolares.
Datos regionales: América Latina y el Caribe
La Oficina Regional de la UNESCO en Santiago lanzó el informe Hacia una educación sin barreras: avances y desafíos en la educación inclusiva que evidencian los resultados del estudio del SIRIED 2024, que ofrece una radiografía actualizada sobre la situación educativa de las personas con discapacidad en la región. Según las nuevas cifras, 2,3 millones de estudiantes con discapacidad se encuentran escolarizados en los 16 países participantes del estudio, pero su acceso sigue siendo limitado y desigual.
En promedio, el 81% de los estudiantes con discapacidad está matriculado en escuelas regulares y el 19 % en escuelas especiales. No obstante, menos de la mitad de las escuelas regulares (47 %) recibe efectivamente a estudiantes con discapacidad. Las diferencias entre sectores público y privado también son significativas: entre quienes asisten a escuelas públicas de educación primaria, las personas con discapacidad tienen más probabilidad de estudiar en escuelas regulares, donde se concentra el 82 % del alumnado con discapacidad frente a un 18 % en educación especial. En cambio, en el sector privado la distribución es de 56 % en educación regular y 44 % en educación especial.
Trayectorias, abandono y logros educativos
El reporte advierte sobre los desafíos para finalizar la escolaridad. El 37 % de los estudiantes con discapacidad abandona la escuela en la secundaria alta, un momento clave para el tránsito a la educación superior y al mundo del trabajo. La sobreedad aparece como un indicador temprano de exclusión: casi un tercio de los estudiantes con discapacidad tiene uno o más años de rezago en el primer año de primaria, y esta situación afecta más a las niñas que a los niños. La repitencia también es elevada: el 10 % de los estudiantes de primaria con discapacidad repite de curso, con una probabilidad mayor entre las niñas (11 %) que entre los niños (9 %).
Las brechas se hacen visibles también en los logros educativos. Mientras el 99 % de los estudiantes sin discapacidad completa la educación primaria, sólo el 76 % de quienes tienen discapacidad lo logra. En secundaria alta, las diferencias se profundizan: 82 % de finalización entre estudiantes sin discapacidad frente a 61 % entre quienes sí la tienen, lo que refleja obstáculos acumulados a lo largo de toda la trayectoria escolar.

Accesibilidad cognitiva y medidas prácticas en los centros
La infografía presenta, en primer lugar, los pensamientos de un estudiante para sensibilizar acerca de sus necesidades y, en segundo lugar, algunas claves para hacer el centro educativo más accesible. Se trata de cambios sencillos, pero significativos que mejorarán la participación de todas las personas en la vida escolar. Hay propuestas de accesibilidad física y sensorial aunque la mayoría hace referencia al ámbito de la accesibilidad cognitiva, aquella que permite la fácil comprensión de los entornos, procesos, servicios o instrumentos.
- Disponer de un directorio en la entrada: las entradas de los centros suelen ser lugares amplios, poco intuitivos, en los que resulta difícil orientarse.
- Colocar horarios visibles y claros con información verbal y visual, anticipando los cambios que puedan suceder.
- Redactar las comunicaciones siguiendo las pautas de “lectura fácil”. Se trata de adaptar el texto de forma que permita una lectura y una comprensión más sencilla transmitiendo lo fundamental y significativo.
- Combinar información en formato verbal y visual en las comunicaciones, promoviendo así la comprensión a través de ambos canales.
- Mantener los materiales bien ordenados y al alcance de cualquier estudiante, de forma que todos puedan coger lo que necesiten por sí mismos.
- Controlar el nivel de ruido y de estímulos visuales, generando un ambiente que favorezca la concentración y bienestar de todas las personas y evitando las molestias que pueden causar determinados estímulos.
- Cuidar esta accesibilidad también en los espacios virtuales que se utilicen (blogs, webs, plataformas de comunicación online, etc.), asegurando que todas las personas pueden comprenderlo y participar.
Datos sobre la inclusión por edad y género
La presencia de estudiantes con discapacidad es baja en las edades de preprimaria, con un incremento gradual hasta los 12 años, momento en el cual se alcanza un máximo de 33 por mil. En edades posteriores, la participación empieza a decrecer hasta alcanzar, a los 17 años, a 24 estudiantes con discapacidad matriculados por cada mil. Los datos también confirman la presencia de sesgo de género. Hay una mayor participación de hombres con discapacidad, siendo las diferencias con sus pares mujeres mucho más marcadas en la primaria y la secundaria baja, donde la presencia de varones con discapacidad es casi el doble que la de mujeres.
Progresos y señales positivas
El informe estudia la inclusión de estudiantes con discapacidad en escuelas regulares no sólo desde una perspectiva estática, sino también analiza los pasajes de estudiantes entre escuelas regulares y especiales. Allí se ha podido determinar que el flujo de estudiantes tiende a mostrar señales positivas hacia procesos más inclusivos. Los datos indican que el 4,5 % de los estudiantes pasa de escuelas especiales a escuelas regulares, mientras que sólo el 0,6 % realiza el camino inverso.
ROL DE LAS FAMILIAS EN LA EDUCACIÓN INCLUSIVA
Impacto de la pandemia y retos adicionales
Antes de la pandemia del nuevo coronavirus, casi 12 millones de niños y jóvenes estaban excluidos de la educación en América Latina y el Caribe, siendo la pobreza el principal obstáculo para el acceso. Desafortunadamente, la pandemia del covid-19 agravó esta desigualdad. "El covid-19 amenaza con exacerbar estas desigualdades justamente porque la respuesta a nivel de política pública de continuidad educativa ha estado basada en la educación a distancia y en particular en las tecnológicas de la información y la comunicación, es decir por internet. Y eso deja afuera a toda la población que no tiene conexión, que en la región es mucha".
Además, el informe estima que alrededor del 40% de los países de ingresos bajos y medios-bajos no han prestado apoyo a los alumnos desfavorecidos durante el cierre temporal de las escuelas.
Racismo, diversidad cultural y materiales educativos
Otro de los problemas que enfrenta la educación de la región es el racismo. América Latina y el Caribe es la región que tiene la mayor concentración mundial de poblaciones afrodescendientes, con estimaciones que oscilan entre 120 y 170 millones. "El racismo es una de las características de la sociedad en América Latina y el Caribe. Hay diferencias profundas entre la población indígena o afrodescendiente y la población no indígena", observa Vargas-Tamez. Y esas diferencias no escapan en la educación.
"Si bien existen medidas de educación intercultural bilingüe, siendo la lengua un factor importante de inclusión, hay algunos temas de contenido que no existen, como la falta de historia local" en los materiales escolares. "Los docentes tampoco reflejan esa diversidad. No tenemos docentes indígenas ni afrodescendientes, ni diversos sexualmente."
Recomendaciones y llamado a la acción
El SIRIED se concibe como un marco regional de monitoreo y seguimiento de indicadores sobre estudiantes con discapacidad, que busca generar información comparable y periódicamente actualizada para orientar las políticas públicas y la planificación educativa. Transformar nuestra manera de concebir la educación supone una serie de cambios en diferentes niveles, desde el individual, pasando por el comunitario y social, hasta el institucional. Entender que el aprendizaje comienza al nacer, continúa durante toda la vida y tiene lugar en el hogar y la comunidad, en situaciones formales, informales y no formales.
“Las cifras del SIRIED nos recuerdan que la inclusión no es un lema, sino una obligación de los Estados. No basta con que las puertas de las escuelas estén abiertas: debemos derribar las barreras físicas, pedagógicas, culturales y sociales que todavía impiden que millones de niñas, niños y jóvenes con discapacidad aprendan y participen plenamente”, señaló Esther Kuisch Laroche, directora de la Oficina Regional de la UNESCO.
Medidas concretas para avanzar
- Fortalecer marcos normativos que contemplen la inclusión plena y su implementación efectiva.
- Fortalecer la accesibilidad física, sensorial y cognitiva en todos los centros educativos, incluyendo señalización, texturas, rampas y materiales adaptados.
- Promover la formación docente en prácticas inclusivas y diversidad cultural.
- Adaptar contenidos y materiales educativos para que reflejen a todas las poblaciones y sean culturalmente pertinentes.
- Garantizar el acceso a tecnologías con atención a la brecha digital y apoyo específico a estudiantes desfavorecidos.
- Monitorear periódicamente la inclusión mediante marcos como SIRIED para orientar políticas basadas en evidencia.

| Indicador | Valor/Descripción |
|---|---|
| Estudiantes con discapacidad matriculados (16 países SIRIED) | 2,3 millones |
| Porcentaje en escuelas regulares (promedio) | 81% |
| Escuelas regulares que reciben estudiantes con discapacidad | 47% |
| Normas para rampas/pasamanos | 94% de países |
| Normas con texturas para ciegos | 25% aprox. |
| Distribución público vs privado (primaria) | Público: 82% en regular / 18% en especial; Privado: 56% regular / 44% especial |
| Tasa de abandono en secundaria alta (estudiantes con discapacidad) | 37% |
Para que las políticas tengan una convicción de inclusión se debe conocer quiénes son las personas que se quedan fuera o que son excluidas, en el inicio o posteriormente por los propios procesos educativos. Hay sistemas y escuelas que están acostumbrados a homogeneizar. Y en esa homogenización perdemos la brújula de la diversidad.