Cuando cuidamos a una persona con movilidad reducida, es natural preguntarnos cómo podemos ayudar a mantener su bienestar físico y mejorar su calidad de vida. Ofrecer a nuestros mayores las atenciones que se merecen se vuelve más complicado con el tiempo, ya que las limitaciones motoras, funcionales o cognitivas se agravan con la edad y suponen un desafío diario para quienes se encuentran a cargo. La voluntad de garantizar el bienestar de nuestros seres queridos es inherente al ser humano, pero las técnicas para llevar a cabo con éxito esta labor no lo son. Cuidar de una persona dependiente exige formación, experiencia y dedicación.
La movilización de pacientes es uno de los aspectos más delicados de la atención y el cuidado de las personas con discapacidad. Es fundamental para la salud de la persona atendida, ya que la falta de movilidad implica un riesgo importante para las articulaciones, la piel, la circulación e, incluso, la digestión y la respiración. Además, hay que realizar las movilizaciones correctamente para garantizar el bienestar de la persona que se está cuidando. Es importante aprender a realizar correctamente las movilizaciones y transferencias, ya que, de lo contrario, podemos provocar lesiones a la persona cuidada y también dañar nuestro propio cuerpo. En la realización de estos movimientos es habitual que los cuidadores sufran lesiones de espalda que requieren mucho tiempo de recuperación y los incapacitan para seguir desarrollando una función tan importante.
¿Qué son las Técnicas de Movilización de Pacientes?
Las técnicas de movilización de pacientes son todos aquellos procedimientos que utilizan los profesionales de la salud y de la atención sanitaria para movilizar a los pacientes. Estas técnicas son clave a la hora de atender a personas que tienen dificultad para moverse y se utilizan en entornos de atención sanitaria como centros hospitalarios o residencias geriátricas, así como en el ámbito domiciliario. Son procedimientos seguros utilizados para mover o trasladar a personas con movilidad reducida.
Objetivos de las Técnicas de Movilización
- Prevenir lesiones: Tanto en el paciente como en el cuidador.
- Facilitar la comodidad del paciente: Minimizando cualquier situación que pueda afectar su dignidad.
- Fomentar la autonomía: Siempre se intentará que el paciente participe lo máximo posible, propiciando la mayor participación activa posible por parte de la persona, dando solamente la ayuda necesaria.
- Mayor seguridad y menor estrés: Han sido diseñadas para maximizar la seguridad del paciente y cuidador, reduciendo las posibilidades de estrés físico o emocional.
Principios Básicos y Normas Generales de Movilización
Técnicas de movilización de pacientes
Durante la movilización de un paciente es importante tener en cuenta algunos fundamentos clave para garantizar la seguridad y el bienestar de ambas partes:
- Conocimientos de mecánica corporal: Es esencial comprender cómo funciona el cuerpo para aplicar las técnicas correctamente.
- Planificación: Antes de realizar la movilización, es necesario planificar la actuación. Esto incluye considerar cuántas personas van a participar, el estado de salud y peso del paciente, y qué dispositivos se van a necesitar para una movilización segura y cómoda.
- Higiene de manos: Tanto del cuidador como del paciente.
- Identificación del paciente: Asegurarse de que se está atendiendo a la persona correcta.
- Informar al paciente y familia: Explicar el procedimiento a realizar. Comunicarse con la persona a movilizar para que la acción sea coordinada. Si el paciente no colabora, explicarle qué se va a hacer y guiarle verbalmente durante todo el movimiento.
- Posición adecuada del cuidador: Al sujetar, levantar y transportar cargas o cuerpos, se deben mantener lo más cerca posible del centro de gravedad de la persona que realiza la carga, manteniendo presas firmes y cómodas. La postura de los pies es importante; deben estar separados a la altura de los hombros, para lograr mayor estabilidad y equilibrio. La musculatura más potente del cuerpo es la de las piernas, y estos músculos son los que más actúan al movilizar o trasladar a otra persona. Es fundamental mantener la espalda recta, flexionar las piernas al levantar y evitar giros de tronco cuando se está cargando con el peso del paciente.
- Solicitar ayuda: En los momentos difíciles, es crucial pedir colaboración. Si la persona es incapaz de movilizarse con una mínima ayuda, será difícil levantarla solo. Si el paciente es pesado o no puede colaborar, se debe pedir ayuda.
- Cuidados de espalda: Es importante mantenerse en un buen estado físico para soportar cargas de peso y movimientos inesperados que pueden provocar lesiones. Los cuidadores deben contar con una formación específica y saber cómo llevar a cabo las técnicas de manera segura, ergonómica y evitando movimientos repetitivos.
- Minimizar riesgos de lesiones dorsolumbares: Utilizar el equipo de asistencia y dispositivos adecuados, y considerar que la distribución del peso del paciente sea uniforme.
- Prevenir la hipotensión ortostática: Tomar precauciones al sentar o levantar al paciente.
Tipos de Movilizaciones
Las técnicas de movilización pueden clasificarse en función del grado de participación del paciente:
Movilizaciones Activas (con colaboración del paciente)
Son aquellas en las que el paciente participa activamente, aunque requiere de cierta ayuda.
- Transferencia de cama a silla o viceversa: El paciente puede hacerlo por sí mismo, pero puede requerir de una asistencia mínima. Colocar la silla de ruedas en la posición más apropiada para facilitar la transferencia.
- Levantarse de la cama: El paciente puede levantarse solo, pero necesita la ayuda de personal o de algún tipo de dispositivo.
- Caminar con ayuda: Cuando el paciente puede caminar, pero necesita un soporte adicional (persona, muletas, bastones, andador, etc.).
- Ejercicios de estiramiento o fortalecimiento: Cuando el paciente puede realizar determinados ejercicios para favorecer la movilidad o fortalecer la musculatura, pero requiere de ayuda de terceros.
Movilizaciones Pasivas (sin colaboración del paciente)
Cuando el paciente no puede participar de forma activa en los movimientos, el cuidador o personal médico de asistencia lleva a cabo estos movimientos. Lo más importante que debemos recordar es que la movilización pasiva es segura y no tiene contraindicaciones, salvo indicación médica contraria. Las articulaciones de personas con movilidad reducida suelen estar muy rígidas. Cada articulación tiene técnicas específicas de posicionamiento y movimiento que garantizan una movilización segura y efectiva.
- Cambios de posición en la cama: Necesarios para evitar llagas y problemas de circulación sanguínea en pacientes postrados. Es importante evitar fricciones y sacudidas repentinas o bruscas, para lo cual se pueden usar sábanas deslizantes. La movilización en cama es fundamental para evitar complicaciones derivadas de la inmovilidad como úlceras por presión, rigidez muscular o problemas circulatorios y respiratorios. Uno de los pilares del cuidado a personas encamadas es el cambio postural periódico.
- Elevación y traslado: Técnicas para mover al paciente de un lugar a otro o para elevarlo. Se recomienda el uso de grúas o elevadores.
- Movilización, estiramientos, masajes terapéuticos: Para pacientes que no pueden mover sus extremidades, estas técnicas previenen la rigidez muscular o mejoran la circulación sanguínea.
Técnicas y Protocolos Específicos

Movilizaciones en Cama
Para pacientes que se deslizan hacia abajo en la cama:
- Colocar la cama del paciente en posición horizontal, cerciorándose de que se encuentra frenada. Si la cama es articulada, colocarla a la altura adecuada (aproximadamente, a la altura de la cadera).
- Retirar la ropa superior de la cama y la almohada.
- Dos personas se ubican a un lado de la cama con los pies separados y las rodillas ligeramente flexionadas. Cada persona introduce un brazo por debajo del hombro de la persona cuidada y el otro debajo del muslo.
- Elevar al paciente con cuidado hasta llevarlo a la posición deseada, evitando fricciones y sacudidas. Se puede usar una sábana para facilitar el deslizamiento.
Puente Holandés (Movilización entre dos personas con sábana)
Esta técnica, también conocida como “movilización holandesa”, es el método que utilizan las enfermeras para trasladar a los pacientes de un lugar a otro sin levantarlos del todo. Minimiza el riesgo de lesiones y requiere dos personas que deben actuar de manera coordinada mediante la ayuda de sábanas deslizantes. Requiere cierta colaboración por parte del paciente, por lo que no es válida para pacientes inmóviles o con movilidad muy limitada.
- Ambas personas se colocarán a los lados del paciente y usando una sábana sobre la que el paciente está sentado lo invitan a flexionarse mientras se ayudan de la sábana para movilizar la zona de apoyo de los isquiones que ahora se encontrará soportando un peso menor.
- Una de las dos personas se coloca en el lado externo de la camilla, en el centro, y tira de la entremetida hacia sí, mientras la otra se coloca en la cabecera sujetando al paciente por los hombros, levantándolos y acercándole hacia la camilla.
- Si es posible, quitar el cabecero de la cama para adoptar una postura más ergonómica usando la técnica de arrastre más que la de levantamiento.
Traslado de Cama a Silla de Ruedas o Sillón
Esta es una de las maniobras más frecuentes. Se puede realizar en 3 tiempos, previniendo la hipotensión ortostática.
- Mueva a la persona para que quede sentada en el borde de la cama. Haga este movimiento con calma y espere unos segundos en cada posición para evitar mareos. Tenga la silla cerca de la cama e informe la maniobra a realizar. Cubrir el sillón o silla con una sábana. Es importante almohadillar la zona de la rueda para que no suponga un obstáculo para el paciente y se deslice mejor.
- Ubíquese frente a la persona, inclínese flexionando sus rodillas e indíquele que rodee su espalda con sus brazos. Coloque sus rodillas en contacto con las de la persona, acérquese y pídale que colabore para levantarse; cuanto más cerca de su cuerpo, menor será el esfuerzo de su columna. Impulse a la persona con la fuerza de sus piernas, hacia usted y hacia arriba. Colocarse al lado del anciano -si lleva bastón, en el lado contrario-, agarrar su mano más cercana con la nuestra más alejada y pasar la otra mano por su espalda agarrando su hombro o su cintura. Colocarse de frente, y poner nuestros antebrazos bajo los suyos para que nos agarre. Si tiende a caer hacia atrás, colocarse detrás.
- Con movimientos pequeños, giren juntos hacia la silla de ruedas. Flexione suavemente las rodillas de la persona para apoyarla al momento de sentarla. Acomódela en la silla, levántela cruzando sus brazos bajo la axila. Girar con el paciente hasta sentarlo en la silla. Coger al paciente por debajo de los brazos. Esta maniobra no siempre es aconsejable; lo importante es flexionar el tronco del paciente invitándole a cargar el peso en sus pies, movilizando lateralmente la pelvis en descarga en dirección a la silla.
Cambios Posturales y Rotación en Cama
Los cambios posturales son movimientos que tienen como objetivo un cambio de postura del paciente, ya sea rotación en la cama, elevación de la cabeza, de las extremidades inferiores, o cualquier cambio que facilite al paciente moverse mínimamente. Para pacientes con problemas de movilidad, se pueden utilizar sábanas deslizantes para girar al paciente en la cama, y almohadas o cojines para proporcionar apoyo y comodidad.
En casos de pacientes con serios problemas de movilidad, puede ser necesario el uso de dispositivos de elevación. Algunos colchones especiales permiten una rotación automatizada. La posición antitrendelemburg inclina el plano de la cama de tal forma que la cabeza queda por encima de los miembros inferiores.
Posiciones Específicas
- Extender los brazos: A los costados un poco separados del cuerpo y apoyados sobre la cama. Si el paciente tiene flacidez o espasticidad muscular, una almohada debajo de cada brazo puede ayudar a mantener la postura y evitar edemas.
- Piernas y caderas: Comprobar que las caderas están rectas y colocar una almohada debajo del hueco poplíteo, más dirigida hacia los pies para evitar el aumento de la presión. Si la cama es articulada, se puede prescindir de esa almohada arqueando ligeramente la cama. Si los pies tienden a la rotación interna o externa, cubrirlos con unas botas de estructura rígida o semirrígida por fuera y almohadilladas por dentro, para mantenerlos en posición de flexión, en cuyo caso se puede prescindir de la almohada en los tobillos. Prestar atención a los casos de espasticidad acentuada para no aumentarla.
- Cabeza: Descansar la cabeza sobre una almohada pequeña, evitando una excesiva distensión de la columna vertebral. Cambiar el apoyo sobre uno y otro lado de la cara.
- Brazos: Separar del cuerpo el brazo del lado sobre el que se apoya, flexionar el codo en un ángulo de 90º y apoyarlo sobre la cama (se deberá alternar con la posición en extensión del codo).
Traslado en Bloque
Esta técnica facilita el traslado del paciente de un lugar a otro como una unidad completa, manteniendo el cuerpo en una posición relativamente rígida. Requiere sábanas antideslizantes y dos personas actuando de manera coordinada. Es para personas sin movilidad o con movilidad limitada, a diferencia del puente holandés.
Materiales y Dispositivos para la Movilización

Existen equipos diseñados para facilitar las técnicas de movilización, imprescindibles para el día a día de los cuidadores de personas con problemas de movilidad.
- Grúas de traslado: Permiten mover al paciente de una superficie a otra de manera segura. Suelen tener una estructura resistente, sistemas de elevación (hidráulico, eléctrico o manual) y arneses para sujetar al paciente. Incorporan ruedas giratorias y con freno. Es importante verificar la capacidad de peso máxima y realizar ajustes ergonómicos. Integrar tecnología de elevación de última generación permite a los cuidadores centrarse en proporcionar atención de calidad minimizando el riesgo de lesiones.
- Sábanas deslizantes: Fabricadas con materiales como nylon, poliéster o polietileno que facilitan el deslizamiento del paciente por la superficie. Suelen incorporar asas para un fácil agarre. Ayudan a reducir la fricción, mejorar la seguridad y comodidad, y minimizar el riesgo de lesiones.
- Camillas: Dispositivos clave para el traslado del paciente, garantizando estabilidad y seguridad. La mayoría tienen una superficie acolchada y barandillas laterales plegables. Algunas son compatibles con otros equipos médicos.
- Cinturones de transferencia: Se utilizan durante el movimiento de pacientes con movilidad limitada, facilitando la seguridad al asegurar su sujeción durante el traslado.
- Tablas de transferencia: Facilitan el movimiento de una superficie a otra, reduciendo el esfuerzo del cuidador y la fricción para el paciente.
- Otros accesorios: Correas de sujeción, sistemas de fijación de cabeza, dispositivos de retención lateral (para evitar que el paciente se deslice) y dispositivos de inmovilización de extremidades, entre otras ayudas.
- Adecuación del entorno: Adecuar la casa con utensilios adecuados, por ejemplo, si la superficie es deslizante.
A pesar de los avances tecnológicos, muchos cuidadores siguen confiando en técnicas manuales debido a equipos obsoletos o inadecuados, lo que aumenta la probabilidad de cambios repentinos de peso o caídas del paciente y el riesgo de lesiones graves para el cuidador.
Formación y Consejos para Cuidadores
Técnicas de movilización de pacientes
La decisión de atender a un anciano en el propio domicilio es muy loable, pero conlleva algunas prácticas con las que normalmente no se está familiarizado. Cuidar es aprender a moverse. Por ello, se recomienda:
- Formación especializada: Recibir formación específica en movilizaciones y transferencias es crucial. Existen cursos destinados a este propósito que ayudan a minimizar los riesgos para la salud del cuidador, mejoran su cualificación profesional y proporcionan una formación complementaria.
- Ejercicio físico y alimentación: Es muy importante realizar ejercicio físico para fortalecer la musculatura, especialmente de los brazos. Asegurarse de mantener una buena alimentación, con suficiente ingesta proteica, para fortalecer el músculo de forma más eficaz. Si persisten los dolores, se recomienda acudir al médico o a un fisioterapeuta.
- Asesoramiento profesional: Si se necesita equipamiento especializado, es fundamental asesorarse con un profesional de la salud o un terapeuta ocupacional antes de comprarlo. También es importante hablar con el empleador para comunicar el estado de movilidad del paciente y, si es necesario, disponer de los medios técnicos para movilizar de manera segura.
- Promover la autonomía: Siempre propiciar la mayor participación activa posible por parte de la persona, dando solamente la ayuda necesaria para permitirle realizar la acción.
- Atención a pacientes no colaboradores: Hablar con el paciente, empatizar y explicar cómo se llevará a cabo la movilización. Si no colabora, ofrecer opciones, modificar la técnica o distraer al paciente. En casos de agresividad o nerviosismo excesivo, pedir ayuda y reevaluar la situación.
Aplicar correctamente las técnicas de movilización y transferencias mejora el cuidado de personas mayores y dependientes, evitando lesiones y mejorando la calidad de vida.
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