Definición y tipos de dependencia en el adulto mayor

A lo largo de nuestra vida pueden darse determinadas circunstancias que mermen nuestras capacidades físicas y/o mentales. Esta falta de autonomía es lo que conocemos como dependencia, una condición que se refiere a la necesidad de ayuda para realizar actividades básicas de la vida diaria (ABVD), como vestirse, asearse o alimentarse. Las limitaciones en el día a día determinan que una persona es dependiente, pero esta puede ser mayor o menor en función del grado de pérdida de autonomía que la persona sufra.

Esquema de los diferentes tipos de dependencia: física, psíquica, sensorial y mixta.

Tipos de dependencia

Comprender las categorías de dependencia es esencial para brindar el apoyo adecuado y mejorar el bienestar de nuestros seres queridos en la tercera edad. Existen principalmente cuatro tipos:

  • Dependencia física: Se relaciona con la pérdida de autonomía debida a problemas de movilidad o limitaciones físicas. Tareas tan básicas como desplazarse de un lugar a otro pueden verse afectadas por problemas de salud crónicos o lesiones.
  • Dependencia psíquica o mental: Se refiere a la limitación de la autonomía personal debido a problemas relacionados con la salud mental. En esta categoría encontramos condiciones como la demencia, la depresión, la ansiedad y otras enfermedades neuropsiquiátricas.
  • Dependencia sensorial: Se refiere a la pérdida o disminución de la función de los sentidos, como la vista, el oído o el tacto, lo que puede dificultar la comunicación, la orientación y la interacción con el entorno.
  • Dependencia mixta: Es una combinación de varios tipos de dependencia, donde la persona mayor experimenta limitaciones simultáneas (por ejemplo, problemas cognitivos asociados a dificultades de movilidad).

Grados de dependencia según la ley

En función de los cuidados y apoyo externo que necesite la persona, la ley establece tres grados:

Grado Descripción
Dependencia moderada (Grado I) Cuando una persona necesita ayuda intermitente para llevar a cabo actividades rutinarias.
Dependencia severa (Grado II) Cuando el apoyo externo es demandado de forma habitual, dos o tres veces al día.
Gran dependencia (Grado III) Cuando se ha perdido la autonomía totalmente, requiriendo apoyo constante para tareas indispensables.

Como Solicitar La Valoración Del Grado De 𝐃𝐄𝐏𝐄𝐍𝐃𝐄𝐍𝐂𝐈𝐀 ¶ TUTORIAL ¶

Evaluación de la autonomía funcional

Para determinar el grado de independencia, se realiza una valoración exhaustiva del estado físico y cognitivo. Uno de los métodos empleados para evaluar la necesidad de ayuda en las ABVD es el índice de Katz, además de otras herramientas como la escala de Barthel, las cuales permiten medir la capacidad funcional de manera estandarizada.

La Evaluación Geriátrica (EG) es el proceso diagnóstico multidimensional que permite desarrollar un plan de tratamiento y seguimiento. Es un indicador potente, ya que la pérdida de autonomía funcional no solo afecta la calidad de vida, sino que se relaciona con el aumento de la mortalidad, la mayor frecuentación hospitalaria y la necesidad de institucionalización.

Promoción de la autonomía y envejecimiento activo

A pesar de que una persona sea declarada dependiente, debemos promover su autonomía. Con esto no solo conseguiremos que mantenga cierta independencia, sino que evitaremos que esta falta de autonomía aumente. Estrategias clave incluyen:

  • Limitar nuestra ayuda: Ayudarle en todo lo que necesite, pero sin excedernos en la asistencia para fomentar su participación.
  • Adaptar el entorno: Acondicionar el hogar eliminando obstáculos (como la instalación de rampas o pasamanos) para facilitar su movilidad.
  • Envejecimiento activo: Basado en mantener un estilo de vida saludable y participar activamente en la sociedad para prevenir la dependencia.

tags: #paciente #autovalente #dependiente