La Organización Panamericana de la Salud (OPS), en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), desempeña un papel crucial en la atención a la creciente población de adultos mayores en el mundo, y particularmente en la región de las Américas. El envejecimiento de la población es un triunfo de la humanidad, resultado de avances en salud pública y desarrollo socioeconómico, pero también representa un desafío significativo que requiere políticas y programas integrales.
La Revolución Demográfica y el Envejecimiento Global
El Incremento Acelerado de la Población Mayor
La población mundial envejece a un ritmo sin precedentes. Según las Perspectivas de la población mundial de 2019, para 2050, una de cada seis personas en el mundo tendrá más de 65 años, frente a una de cada 11 en 2019. Esta tendencia se acentúa en las próximas décadas. Se estima que, para finales de la década de 2070, la población mundial de 65 años o más alcanzará los 2200 millones, superando en número a los menores de 18 años.
A mediados de la década de 2030, habrá 265 millones de personas mayores de 80 años, una cifra superior a la de niños. Incluso las naciones de rápido crecimiento experimentarán un aumento de la población anciana en los próximos 30 años. Este cambio en la distribución de la población hacia edades más avanzadas, conocido como envejecimiento de la población, comenzó en los países de ingresos altos (como Japón, donde el 30% de la población ya tiene más de 60 años), pero los cambios más importantes se están viendo actualmente en los países de ingresos bajos y medianos.
- En 2020, el número de personas de 60 años o más superó al de niños menores de cinco años.
- Entre 2015 y 2050, el porcentaje de los habitantes del planeta mayores de 60 años casi se duplicará, pasando del 12% al 22%.
- En 2030, una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más.
- Se prevé que el número de personas de 80 años o más se triplique entre 2020 y 2050, hasta alcanzar los 426 millones.
Impacto en América Latina y el Caribe
En las Américas, el envejecimiento es una tendencia notable. En 2017, el 14,6% de la población de la región era mayor de 60 años. Para 2050, esta proporción alcanzará casi el 25% en América Latina y el Caribe, y hasta el 30% en varios países. La directora de la OPS, Carissa F. Etienne, afirmó que "el aumento en la expectativa de vida es una de las grandes ganancias de las últimas décadas". Sin embargo, vivir más no necesariamente significa vivir con buena salud, lo que subraya la necesidad de enfoques integrados que ayuden a los adultos mayores a mantener sus capacidades funcionales.

Comprender el Envejecimiento y sus Desafíos
El Proceso Biológico y Social del Envejecimiento
Desde un punto de vista biológico, el envejecimiento es el resultado de la acumulación de una gran variedad de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo, lo que lleva a un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales, a un mayor riesgo de enfermedad y, en última instancia, a la muerte. Es importante reconocer que estos cambios no son lineales ni uniformes, y su vinculación con la edad cronológica es más bien relativa.
Más allá de los cambios biológicos, el envejecimiento suele estar asociado a otras transiciones vitales, como la jubilación, el traslado a viviendas más apropiadas y el fallecimiento de amigos y parejas. La diversidad que se aprecia en la vejez no es una cuestión de azar, sino que se debe en gran medida a los entornos físicos y sociales, las experiencias vividas y las características personales como el sexo, la etnia o el nivel socioeconómico.
Afecciones Comunes y Síndromes Geriátricos
Entre las afecciones más comunes de la vejez cabe citar la pérdida de audición, las cataratas y los errores de refracción, los dolores de espalda y cuello, la osteoartritis, las neumopatías obstructivas crónicas, la diabetes, la depresión y la demencia. A medida que se envejece, aumenta la probabilidad de experimentar varias afecciones al mismo tiempo. La vejez se caracteriza también por la aparición de varios estados de salud complejos que se conocen habitualmente por el nombre de síndromes geriátricos, como la fragilidad, la incontinencia urinaria, las caídas, los estados delirantes y las úlceras por presión.
Factores que Influyen en un Envejecimiento Saludable
La ampliación de la esperanza de vida ofrece oportunidades, no solo para las personas mayores y sus familias, sino también para las sociedades en su conjunto. El alcance de estas oportunidades y contribuciones depende en gran medida de un factor: la salud. La evidencia indica que la proporción de la vida que se disfruta en buena salud se ha mantenido prácticamente constante, lo que implica que los años adicionales están marcados por la mala salud.
Los factores que más influyen en la salud de las personas mayores tienen que ver con el entorno físico y social (vivienda, vecindario, comunidad), así como características personales. Mantener hábitos saludables a lo largo de la vida (dieta equilibrada, actividad física regular, abstención de tabaco) contribuye a reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles, mejorar la capacidad física y mental y retrasar la dependencia.
Salud Mental en los Adultos Mayores
Prevalencia y Factores de Riesgo
La salud mental en los adultos mayores es una preocupación creciente. Alrededor del 14,1 % de los adultos de 70 años o más tienen un trastorno mental. Las afecciones de salud mental más frecuentes son la depresión y la ansiedad, y las estimaciones globales de salud 2021 muestran que, a escala mundial, aproximadamente una sexta parte de las muertes por suicidio (16,6 %) se producen en personas de 70 años o más.
Los adultos mayores son más propensos a experimentar eventos adversos como el duelo, la reducción de ingresos o un menor sentido de propósito con la jubilación. El edadismo (discriminación por edad), el aislamiento social y la soledad son factores de riesgo cruciales para las afecciones de salud mental, afectando a cerca de una cuarta parte de las personas mayores. Además, uno de cada seis adultos mayores sufre malos tratos, a menudo por parte de sus propios cuidadores, lo que puede provocar depresión y ansiedad.
Campaña de sensibilización a la sociedad sobre las personas mayores. SerMayorEsLoMás
Promoción, Prevención y Tratamiento
Las estrategias de promoción y prevención en salud mental para los adultos mayores se centran en apoyar el envejecimiento saludable, lo que implica promover entornos físicos y sociales que faciliten el bienestar. Entre las principales estrategias figuran:
- Medidas para reducir la inseguridad financiera y la desigualdad en los ingresos.
- Programas para garantizar viviendas, edificios públicos y transportes seguros y accesibles.
- Apoyo social a los adultos mayores y a sus cuidadores.
- Promoción de comportamientos saludables (dieta, actividad física, abstención de tabaco, reducción de alcohol).
- Programas de salud y sociales dirigidos a grupos vulnerables.
Para los adultos mayores, la conexión social es particularmente importante para reducir factores de riesgo como el aislamiento social y la soledad. La protección contra el edadismo y el maltrato también es fundamental, con intervenciones que incluyen políticas y leyes contra la discriminación, educación y actividades intergeneracionales.
Es esencial reconocer y tratar con prontitud las afecciones de salud mental en los adultos mayores. A tal efecto, deben seguirse las normas para la atención integrada de las personas mayores, de base comunitaria y centradas tanto en los cuidados a largo plazo de adultos mayores con afecciones de salud mental y deterioro de la capacidad intrínseca, como en la educación, la formación y el apoyo a los cuidadores.
La Respuesta Global: Acciones y Políticas
Principios y Planes de Acción de las Naciones Unidas
La comunidad internacional ha reconocido la importancia del envejecimiento de la población. En 1991, la Asamblea General adoptó los Principios de las Naciones Unidas en favor de las Personas de Edad, que enumeraban 18 derechos relativos a la independencia, la participación social, la atención, la realización personal y la dignidad. Al año siguiente, la Conferencia Internacional sobre el Envejecimiento adoptó la Proclamación sobre el Envejecimiento.
En 1999, la ONU proclamó el Año Internacional de las Personas de Edad. Las acciones continuaron en 2002 con la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento en Madrid, que adoptó una Declaración Política y el Plan de Acción Internacional sobre el Envejecimiento de Madrid. Este plan abogaba por un cambio de actitud, políticas y prácticas a todos los niveles para aprovechar el enorme potencial de las personas mayores en el siglo XXI.
La Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030)
La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el periodo 2021-2030 como la Década del Envejecimiento Saludable, y pidió a la OMS que liderara su puesta en práctica. Esta iniciativa global de colaboración busca mejorar la vida de las personas mayores, sus familias y las comunidades en las que viven. La OPS, como oficina regional de la OMS, juega un papel activo en esta década, promoviendo enfoques integrados para ayudar a los adultos mayores a mantener sus capacidades funcionales.
El Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030, respaldado por los Estados Miembros de la OMS, también promueve la mejora de la salud mental y la atención para todos los grupos de población, incluidos los adultos mayores. El Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental (mhGAP) de la OMS proporciona protocolos clínicos basados en la evidencia para la evaluación, gestión y seguimiento de afecciones mentales, neurológicas y por consumo de sustancias en entornos no especializados.
El Concepto de "Envejecimiento Activo"
La Organización Mundial de la Salud sostiene que los países podrán afrontar el envejecimiento si los gobiernos, las organizaciones internacionales y la sociedad civil, promulgan políticas y programas de "envejecimiento activo" que mejoren la salud, la participación y la seguridad de los ciudadanos de mayor edad. Estos deben basarse en los derechos, las necesidades, las preferencias y las capacidades de las personas mayores, y considerar una perspectiva del ciclo vital que reconozca la influencia de las experiencias vitales anteriores en la manera de envejecer.
El marco político de la OMS para el envejecimiento activo, desarrollado para la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, aborda la salud desde una amplia perspectiva y reconoce que la salud solo puede crearse y mantenerse mediante la participación de múltiples sectores. Entre los determinantes del envejecimiento activo se incluyen la cultura, el género, los sistemas sanitarios y servicios sociales, los comportamientos, los factores personales, y los entornos físico y social.

Informes y Publicaciones Relevantes
Informe de América Latina y el Caribe sobre el Plan de Acción de Madrid
En el informe de América Latina y el Caribe para el cuarto examen y evaluación del Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento (2002), se analiza el panorama actual del envejecimiento en la región y la protección de los derechos humanos de las personas mayores. Se destacan los avances institucionales y se examinan las interrelaciones entre personas mayores y desarrollo, con énfasis en la protección social, la participación en el mercado de trabajo y el fomento de la salud y el bienestar en la vejez.
Asimismo, se evalúan los avances en la creación de entornos físicos, sociales y culturales favorables para las personas mayores, la promoción de un cambio cultural y la prevención de la discriminación y la violencia.
"La Salud de los Adultos Mayores. Una visión compartida"
El libro "La Salud de los adultos mayores. Una visión compartida" aborda la situación demográfica y el impacto socioeconómico del aumento de la población de 60 años y más en América Latina, particularmente en Venezuela. Se revisa el análisis conceptual del envejecimiento saludable y activo (caso europeo), y se desarrolla el tema del cuidado y el rol de los cuidadores. Además, ofrece explicaciones claras y recomendaciones para promover la salud y el bienestar de los mayores y sus familias, incluyendo aspectos de nutrición, salud oral, sexualidad y adherencia al tratamiento, así como el manejo de procesos patológicos frecuentes en los mayores latinoamericanos como síndromes geriátricos, polifarmacia y diabetes.
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