En la vida adulta, es natural que prestemos una mayor atención al cuidado y bienestar de nuestros padres, especialmente a medida que envejecen. Aquellos seres queridos que fueron nuestro primer soporte desde que nacimos, y que a pesar de los años transcurridos y de la llegada de nuevos miembros a la familia, como nietos, cuñados o nueras, la mayor parte de sus años, intentarán seguir siendo un apoyo para sus descendientes.
En este sentido, es normal que los hijos se preocupen por sus padres, sobre todo en cuestiones de su estado de salud, que con el paso de los años puede presentar una que otra dolencia a causa del estilo de vida que se lleve. Es allí que muchos optan por buscar toda clase de alternativas para proteger y velar por su bienestar físico. Entre ellos, la oración, una costumbre de gran importancia y significado para los más creyentes en la espiritualidad. En el contexto religioso, las plegarias pueden contribuir a la calma y ser un faro de esperanza y consuelo.
Honrar a los Padres en la Vejez
Los años posteriores de nuestros padres nos dan la oportunidad de honrarlos de una manera diferente a como lo hicimos cuando éramos niños. En aquel entonces, esencialmente, teníamos que hacer lo que nos decían, siempre y cuando no se violara ninguna ley ni implicara desobediencia a Dios. Conocíamos bien el quinto mandamiento (al menos la primera parte): “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que el Señor tu Dios te da” (Éxodo 20:12).
Ahora, como adultos, podemos estar criando nuestros propios hijos. Pero, ¿qué pasa con nuestros padres? La edad los afecta de diferentes maneras. Algunos se vuelven más lentos o no pueden oír como solían hacerlo. ¡Otros quieren lo que quieren cuando lo quieren! Algunos, tristemente, juegan juegos psicológicos con sus hijos que incluyen culpabilidad, control o agresión absoluta. Este tipo de padre requiere una paciencia sobrenatural dada por Dios. Tienes que amarlos y a la vez no permitir que perturben indebidamente tu propia vida.
Otros padres se endulzan con la edad. Debemos permitirles que hagan lo que quieran, ¡excepto el pecado! Estos últimos años nos dan muchas oportunidades de llevar a los padres a comer lo que quieren (tomando en cuenta su salud) o ir donde deseen. Una familia que conocemos ha hecho una misión consciente de agradar a sus padres ancianos, dándoles cualquier oportunidad de disfrute que puedan.
Reflexion Adultos Mayores
Oportunidades de Ministerio para los Mayores
Los años posteriores de nuestros padres también proveen oportunidades ministeriales para ellos. Mary Goss dijo a nuestra iglesia un domingo: “¡No me entierres hasta que esté muerta!” Aprendió a pintar a sus setenta años y se resentía de cualquier condición disminuida en la iglesia debido a la edad. Entonces, una anciana señora misionera dirigió un grupo que ayudó a mujeres más jóvenes con maridos difíciles - y ella salvó los matrimonios. Ella vivió las instrucciones de Pablo:
“Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada” (Tito 2: 3-5).
En cuanto a los hombres, πρεσβύτερος, una de las palabras griegas para líderes de la iglesia, significa precisamente eso: ¡anciano! En otras palabras, la iglesia necesita hombres mayores y maduros al timón.

Cuestiones Financieras y el Cuidado de los Padres
Por último, las cuestiones financieras requieren una atención precisa y diplomática. Cuando la capacidad de ganancia de ingresos de los ancianos disminuye, los papeles padre-hijo se invierten. Ellos cuidaron de nosotros en nuestra infancia y ahora tenemos que devolverles el favor. En un pasaje que trata del cuidado de las viudas, leemos:
“Pero si alguna viuda tiene hijos o nietos, que aprendan éstos primero a mostrar piedad para con su propia familia y a recompensar a sus padres, porque esto es agradable delante de Dios” (1 Timoteo 5:4).
Para todos nosotros, asegurar la disponibilidad de recursos suficientes para su salud debe ser la máxima prioridad. Pero, también puede incluir asegurarse -con tacto- de que los padres tengan en orden sus deseos para la distribución de sus bienes. Las promesas verbales no significan nada a menos que estén certificadas por escrito. Estas charlas sobre el dinero requieren consideración y oración debido a su potencial para problemas - especialmente en algunas familias mezcladas.

La Oración como Herramienta de Cuidado
En un tiempo donde la prisa puede aislar, la oración nos recuerda que la vejez es un tiempo de gracia y memoria. La oración que proponemos no es un cierre, sino un motor. Rezar por los mayores nos moviliza a cuidar mejor: a organizar salidas, a sostener talleres, a acompañar en lo sanitario y a garantizar que nadie quede al margen. Nuestros padres envejecidos nos dan la oportunidad de amarlos pacientemente, animarlos a participar en el ministerio, y ministrar a ellos con respecto a sus finanzas.
El famoso comediante norteamericano Jerry Seinfeld observa que nuestra última fiesta de cumpleaños se asemeja a nuestra primera. Él observa: “Básicamente te la pasas sentado. Eres la persona menos emocionada de la fiesta. Ni siquiera te das cuenta de que hay una fiesta… La gente tiene que ayudarte a apagar las velas. Ni siquiera sabes por qué lo haces…”. También observa: “Estas son también las dos únicas fiestas de cumpleaños donde otras personas tienen que reunir a tus amigos por ti. ¡A veces ni siquiera son tus amigos! Ellos traen los invitados, los sientan, y te dicen: ‘¡Estos son tus amigos’!”. Basándonos en esta realidad -tanto graciosa como triste- lo cierto es que nuestros padres se ocuparon de nosotros durante nuestros primeros cumpleaños, y ahora nos toca cuidarlos en sus últimos.
Oración por los abuelos
Señor Jesús: Tú naciste de la Virgen María, hija de San Joaquín y Santa Ana. Mira con amor a los abuelos de todo el mundo. ¡Protégelos! Son una fuente de enriquecimiento para las familias, para la Iglesia y para toda la sociedad. ¡Sosténlos! Que cuando envejezcan sigan siendo para sus familias pilares fuertes de la fe evangélica, custodios de los nobles ideales hogareños, tesoros vivos de sólidas tradiciones religiosas.
Haz que sean maestros de sabiduría y valentía, que transmitan a las generaciones futuras los frutos de su madura experiencia humana y espiritual.
Señor Jesús, ayuda a las familias y a la sociedad a valorar la presencia y el papel de los abuelos. Que jamás sean ignorados o excluidos, sino que siempre encuentren respeto y amor.
Ayúdales a vivir serenamente y a sentirse acogidos durante todos los años de vida que les concedas.
María, Madre de todos los vivientes, cuida constantemente a los abuelos, acompáñalos durante su peregrinación terrena, y con tus oraciones obtén que todas las familias se reúnan un día en nuestra patria celestial, donde esperas a toda la humanidad para el gran abrazo de la vida sin fin. Amén.
Oración por la salud y bienestar de los padres
Amado Dios, hoy me presento ante ti con un corazón que desborda gratitud, a darte las gracias por mis maravillosos padres, pues en ellos siempre encontré abrazos llenos de bondad, palabras llenas de experiencia y sabiduría y fue con ellos que aprendí el significado del amor puro y desinteresado.
Señor, hoy elevo esta oración para pedirte que cuides de ellos, pues siempre necesitarán de ti. Te pido que seas como agua fresca de renuevo para sus vidas, por favor restablece sus cuerpos, cólmalos de salud y permíteles vivir largos años entre nosotros.
Dales fortaleza de espíritu y rodéalos con tu gracia y bendición, para que así, puedan seguir compartiendo con sus hijos por muchos años más y sin importar su edad. Por favor bríndales momentos de dicha y felicidad, sana las heridas que los años hayan podido causar en su espíritu y su corazón; por favor amado Dios, escucha siempre todas sus oraciones.
Padre celestial, te pido también que a mí y a mi familia nos sirvas la gracia de un corazón agradecido que pueda amarlos sin límite, de tener paciencia para entender sus pedidos y afanes y que nuestras manos sean su sostén y también su abrigo.
Ayúdalos a que nunca sientan soledad en su alma, y si por algún motivo no pudiésemos estar físicamente con ellos, haz que la llama de nuestro amor sea tan intensa y tan honesta que la puedan sentir, aun estando en la distancia.
Señor, te suplico que cobijes a mis padres con tu manto de amor y bondad, hazlos sentir dichosos, enérgicos y llenos de ti. Ellos no son nada sin ti Señor, al igual que nosotros. Te doy infinitas gracias, Señor.
Otras Oraciones por los Padres Ancianos
Si quieres bendecir a tus padres en agradecimiento por todo lo que han hecho por ti, ¡ora por ellos! Orar es hablar con Dios; háblale con tus propias palabras, comparte tus sentimientos y confía en que Él escucha tus peticiones.
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Oración por la protección de los padres: Padre santo, hoy te ruego por la protección de mis padres. Te ruego mi Señor, que guardes a mis padres de todo mal, que tu mano protectora esté sobre ellos en todo momento. Guárdalos de los ataques del maligno y mantenlos a salvo física, emocional y espiritualmente. Ayúdalos a ser sabios, a tomar las precauciones adecuadas para no caer en trampas de personas malintencionadas. Por favor, líbralos de las artimañas del diablo que busca dañar y destruir. Guarda sus mentes, Señor, que recuerden los buenos momentos vividos en familia. Guarda sus cuerpos, Padre, pon un cerco protector alrededor de ellos. En tus manos están mi papá y mi mamá. Gracias porque sé que siempre cuidarás de ellos.
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Oración por la bendición y fortaleza espiritual: Señor, me acerco a ti en este día para darte gracias por mis padres. Gracias por el tiempo que hemos compartido durante todos estos años. Gracias porque tenemos una buena relación a pesar de nuestros temperamentos, los altibajos de la vida y los problemas que hemos pasado. Padre, ahora quiero pedir tu bendición sobre mis padres. Tú conoces la condición en la que se encuentran en este momento. Los años pasan y ya no tienen las mismas fuerzas que antes. Gracias porque ellos te conocen y te aman, porque tienen su esperanza puesta en ti. Ayúdalos a aferrarse siempre a ti, Señor, y a sentir tu presencia y tu cuidado. Señor, ayuda a mis padres a ser sensibles a tu voz. Ayúdalos a escucharte, a obedecerte y a vivir más unidos a ti. Fortalece la fe de ellos. Aunque sus fuerzas físicas no son tantas como antes, ayúdalos a ser cada día más fuertes en ti, a tener fortaleza espiritual. Muéstrales cómo mantenerse firmes en tu amor y cómo ministrar a otros dentro de sus posibilidades. Padre amado, bendícelos con la certeza de tu presencia y de tu cuidado sobre ellos. Por favor, derrama muchas bendiciones sobre ellos cada día.
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Oración por el apoyo familiar y la provisión: Padre, te doy muchas gracias por los padres que me has dado. Gracias por los años compartidos y por todas las cosas lindas que hemos vivido juntos. En este momento, te ruego por mis padres. Bendícelos, Señor, ayúdalos con los retos que viven cada día. Que ellos sepan sin lugar a dudas que estás con ellos, obrando a su favor. Padre Dios, dales salud, protégelos y ayúdalos a sentir tu presencia. Ya están mayores, y la sociedad en la que vivimos no es muy amable con las personas mayores. Señor, ayúdanos como familia a permanecer unidos, a ayudarnos y a velar los unos por los otros. Ayúdanos a mostrar nuestro amor y nuestra gratitud a nuestros padres y a cuidarlos con sabiduría, con bondad y paciencia. Provee a sus necesidades, ellos han trabajado mucho. En tus manos los pongo, Señor, confiando en tu cuidado y en tu amor fiel.
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Oración por la restauración de la salud: Señor mi Dios, gracias por la salud que durante muchos años le diste a mis padres. Gracias por todo lo que hemos compartido juntos, por todas las experiencias bonitas vividas. Por favor, restaura la salud de mis padres. Es cierto que ya están bastante mayores, sus fuerzas han disminuido y tienen diversos problemas de salud. Te ruego que les des calidad de vida, Señor. Trae alivio al cuerpo y a la mente de mi papá y mi mamá. Quita el dolor que sienten y las molestias constantes. Ayúdalos también a cuidarse, a alimentarse bien y a hacer algo de ejercicio para que logren permanecer fuertes y activos. Dale sabiduría a los médicos para que les den el tratamiento preciso que les ayude a sentirse mejor. En medio de todo, ayuda a mis padres a sentir tu presencia y tu amor en todo momento. Obra ahora mismo para que reciban de ti nuevas fuerzas y ánimo para seguir adelante.
Padre de misericordia y de paz, en este día en que rezamos espacialmente por nuestros queridos adultos mayores, abuelas y abuelos, hermanas y hermanos, testigos de que tu misericordia se extiende de generación en generación, te pedimos, con humildad y con mucha confianza, que bendigas abundantemente a estos hermanos y hermanas que han llegado a gozar de la ancianidad, siendo para nuestra comunidad un signo de lucha y esperanza, de que a pesar de las dificultades del camino vale la pena jugarse todo por seguir soñando, y te pedimos nos regálanos poder siempre acompañarlos, escucharlos y valorar su gran aporte a la sabiduría de los pueblos. Te lo pedimos a los pies de María de Luján, Madre de nuestro pueblo, que siempre tiene su mirada de amor puesta en sus hijos e hijas.
¡Oh Dios! Nos mandaste honrar padre y madre. Por tu misericordia, ten piedad de mi padre y no recuerdes sus pecados. Que yo pueda verlo de nuevo en el gozo de eterno fulgor. Te lo pido por Cristo nuestro Señor. Para que no desesperen los que intentan recuperar la confianza de sus hijos justamente dolidos o tristemente llenos de rencor.