Los fondos de pensiones en Chile han enfrentado un periodo de significativa volatilidad, marcado por factores económicos globales y la implementación de una nueva reforma previsional. Conoce los acontecimientos más relevantes que han influido en el desempeño y las perspectivas de estos ahorros fundamentales para la jubilación.
Panorama General de los Fondos de Pensiones
Impacto de la Volatilidad Global en Marzo
El conflicto bélico en Medio Oriente ha generado una ola de volatilidad en los mercados globales, una turbulencia que las AFP también han debido enfrentar en los fondos de pensiones. Los ataques de EE.UU. e Israel en contra de Irán se iniciaron el 28 de febrero, y con este telón de fondo, durante el primer mes de guerra, los multifondos que gestionan las AFP registraron una rentabilidad negativa.
Esto, sumado a un efecto de tipo de cambio por la fuerte depreciación del peso en el periodo, se tradujo en una merma de US$25 mil millones en el total de los fondos de pensiones medidos en dólares, pasando de US$260.569 millones al cierre de febrero, a US$235.801 millones a marzo, lo que representa una caída de 9,5%.
Desde la Asociación de AFP señalan que al cierre de febrero de 2026 los fondos de pensiones representaban un 66% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, y en marzo bajaron a 64,6% del PIB. La reducción de los fondos en dólares “se explica, en gran medida, por el aumento del tipo de cambio en el período, que pasó de $861,19 a fines de febrero a $931,57 a fines de marzo, en un contexto de tensiones bélicas en Medio Oriente y la incertidumbre asociada a estos eventos”, según el gremio.
Puntualizaron que “en términos de descomposición, aproximadamente un 80% de la caída observada en los activos expresados en dólares responde a la depreciación del peso frente a la moneda estadounidense, mientras que aproximadamente el 20% restante se asocia a una menor rentabilidad de los fondos de pensiones”.
La economista Soledad Hormazábal coincide con el gremio de las AFP en que “hay un efecto importante del tipo de cambio en esos movimientos”. Así, plantea que “si vemos el valor de los fondos de pensiones en UF, el movimiento es menor: en febrero fue de 5.639,61 millones de UF y en marzo bajaron a 5.513,46 millones de UF. Es una caída de 2,2%, en lugar de 9,5% de la caída en dólares”. A lo mismo apunta la economista y académica de la Universidad de Los Andes, Cecilia Cifuentes, quien argumenta que esa caída mensual se explica principalmente por el aumento del tipo de cambio. “Efectivamente los fondos tuvieron una rentabilidad negativa, pero de esa caída de casi 10%, un tercio aproximadamente se puede explicar por rentabilidad negativa, incluso menos; y el resto por el aumento que tuvo el tipo de cambio”.
La Superintendencia de Pensiones dijo hace poco más de una semana en un reporte que “la incertidumbre mundial por el impacto de la guerra en Medio Oriente sobre la industria petrolera, con su efecto en mayores costos en la energía, expectativas inflacionarias al alza e indicios de condiciones financieras más restrictivas, castigó con fuerza la rentabilidad de los cinco fondos de pensiones chilenos en marzo pasado, cerrando todos en rojo”.
En marzo, los fondos A y C fueron los que registraron las mayores bajas, con una caída real de 3,02% y de 2,52%, respectivamente. Les siguió el fondo B con una pérdida real de 2,45%. En el caso de los fondos D y E, terminaron con retrocesos reales de 2,07% y 0,86%, cada uno.

Recuperación y Distancia de Niveles Pre-Retiros
En este contexto, aún los fondos de pensiones chilenos no han logrado volver al nivel que tenían previo a los tres retiros de AFP que hubo, como porcentaje del PIB. La caída que registraron en marzo los aleja otro poco de ese objetivo al que se habían acercado algo más en febrero.
Según cálculos de la Asociación de AFP, a febrero de 2025 los fondos de pensiones equivalían a un 60,1% del PIB (US$196.875,53 millones), pero a febrero de 2026 ya habían aumentado a un 66% del PIB (US$260.569,61 millones). La subida de ese momento, a febrero, ocurrió “principalmente por tres componentes: el flujo neto entre cotizaciones y pensiones pagadas, y la rentabilidad de los fondos de pensiones. En el período analizado, el aumento de los activos se explica principalmente por el desempeño de las inversiones, donde la rentabilidad aportó más del 90% del crecimiento total de los fondos”, comentó Roberto Fuentes, gerente de estudios de la Asociación de AFP.
Fuentes sostuvo que “el mayor nivel de activos de los fondos de pensiones en relación con el PIB se alcanzó en enero de 2020, cuando estos representaron un 83,2% del producto”. Pero después llegaron los retiros de AFP, específicamente el 30 de julio de 2020, cuando empezó a regir la reforma constitucional que autorizó el primer retiro excepcional. Al cierre de ese mes, dichas instituciones administraban recursos por US$217 mil millones. El año pasado los fondos de pensiones superaron en términos absolutos ese monto, pero como porcentaje del PIB siguen al debe en alrededor de 15 puntos porcentuales.
Según Cifuentes, antes de la guerra en Medio Oriente el alza que registraron a febrero de este año los fondos de pensiones en una comparación interanual, se explicaba “básicamente por retornos, y hay un efecto de tipo de cambio también. El efecto por mayores cotizaciones es muy menor, el número de cotizantes está estable, y el ingreso imponible promedio subió cerca de un 2%”. Sobre este mismo punto, Hormazábal indica que “los fondos de pensiones tuvieron buena rentabilidad en 2025, puesto que fue un año positivo para los mercados. Sin embargo, también hay un efecto del tipo de cambio ya que el retorno en pesos fue bueno, pero menor (14% real). Por otro lado, el PIB creció solo 2,5%, es decir, los fondos crecieron más que el PIB, en consecuencia, representando una mayor proporción de este”.

Desempeño del Primer Trimestre y Abril de 2026
En marzo la situación fue distinta. De acuerdo con la información recabada por la Superintendencia de Pensiones, en dicho mes “el negativo desempeño de los cinco fondos de pensiones se explicó principalmente por las pérdidas que afectaron a las inversiones realizadas en instrumentos extranjeros y en acciones locales. Esto, aun cuando las inversiones en títulos o papeles de renta fija (como, por ejemplo, depósitos y bonos) obtuvieron retornos positivos, debido a una baja en las tasas de interés locales”, dijo hace un par de semanas.
Por su parte, en el primer trimestre los multifondos han tenido un desempeño más bien neutro. Los fondos A y B acumulan una rentabilidad real de 0,07% y 0,00%, mientras que los fondos D y E anotan una ganancia de 0,26% y 0,66%, respectivamente.
Los fondos Tipo A, B, C y D cerraron abril de 2026 con ganancias, lo que les permitió recuperarse tras los magros resultados de marzo de este año. Sin embargo, el Fondo Tipo E terminó el mes con una caída real de 1,20%, principalmente por las pérdidas anotadas por las inversiones en instrumentos de renta fija local e internacional como resultado de un alza en las tasas de interés.
Claves de la Reforma Previsional y sus Implicaciones
Impugnación de la Reforma ante el Tribunal Constitucional
Las administradoras presentaron a fines de abril un requerimiento en el TC, con el objetivo de impugnar una disposición de la reforma previsional.
Incremento de la Pensión Garantizada Universal (PGU)
Un aspecto central de la reforma es el aumento de la Pensión Garantizada Universal (PGU) a $250.000. Este beneficio se aplicará para pensionados de 82 años o más. Personas pensionadas por Leyes de Reparación (Exonerados, Rettig y Valech) y beneficiarios de pensiones de gracia también podrán acceder a la PGU si cumplen los requisitos, ya que es el primer piso de la seguridad social.
Si la persona ya recibe el complemento de PGU (porque su pensión de reparación era menor al monto máximo de la PGU), a partir de septiembre de la fecha en que cumpla la edad establecida en el calendario, su monto se ajustará de forma automática al nuevo valor máximo de la PGU ($250.000). Es importante destacar que, para quienes ya reciben la PGU, el ajuste es automático según el calendario.
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Nueva Cotización del Empleador y Seguro Social
A partir de las remuneraciones de agosto de 2025, los empleadores comenzaron a pagar un 1% adicional. Este inicio de la nueva cotización del empleador se irá incrementando gradualmente hasta alcanzar un 7%. Parte de esta cotización se destinará al Seguro de Invalidez y Sobrevivencia (SIS), con un 1,5% que aportará el empleador, pasando a ser una de las prestaciones del Seguro Social a contar de agosto de 2027.
La reforma propone un incentivo a la cotización y promueve la formalidad al vincular los beneficios a la cotización. Estos montos han sido simulados con personas que ingresaron al mercado laboral a los 25 años, con crecimiento real de la remuneración imponible del 2% al año, alcanzando los $800.000 al momento de la pensión en 2025.
Ampliación del Seguro de Lagunas Previsionales
Otro beneficio clave de la Reforma Previsional que comenzó a regir el 1 de mayo de 2025 es la ampliación del Seguro de Lagunas Previsionales. Este permite que todas las personas que reciban el Seguro de Cesantía, sin importar el tipo de fondo (Cuenta Individual o Fondo Solidario), tengan cubiertas sus cotizaciones previsionales mientras estén desempleadas.
- Antes, solo las personas que usaban el Fondo de Cesantía Solidario tenían cotizaciones previsionales cubiertas.
- Desde mayo de 2025, se incluye también a quienes usan su Cuenta Individual. Así, todos los beneficiarios del Seguro de Cesantía tienen este respaldo.
Desde mayo a julio de 2025, se cotiza el 10% del pago mensual del Seguro de Cesantía. Desde agosto, sube a 10,10%, y en agosto de 2027 a 10,25%. Es decir, mes a mes se deposita ese porcentaje en la AFP del trabajador o trabajadora mientras esté cesante. Este beneficio se mantiene mientras la persona esté recibiendo pagos del Seguro de Cesantía, finalizando automáticamente si se terminan los giros o se encuentra trabajo.
Se estima que el número de personas beneficiadas se triplicará: de 395 mil a más de 1,4 millones al año. Esto significa una gran mejora en la protección previsional para quienes atraviesan períodos de desempleo. Es importante destacar que el dinero no sale del bolsillo del trabajador, ya que las cotizaciones son financiadas por el Fondo de Cesantía Solidario, que se forma con aportes del Estado y de los empleadores. No se usan los fondos individuales ni se descuenta del monto del seguro que recibe el trabajador.
Transformación del Sistema de Multifondos a Fondos Generacionales
El sistema de multifondos será reemplazado por Fondos Generacionales, donde las inversiones se ajustarán automáticamente según la edad del afiliado. Con este mecanismo se busca maximizar rentabilidades y reducir los riesgos de pérdidas significativas para quienes están cerca de jubilarse, ajustando su perfil de inversión según la edad del afiliado y aumentando la seguridad del ahorro.
Regulación y Flexibilidad de Comisiones
Las comisiones ya no serán fijas, sino que serán variables y estarán vinculadas al rendimiento del fondo. Si el fondo genera pérdidas, las comisiones disminuirán un 15%, y si obtiene ganancias, la comisión puede aumentar hasta en un 15%, alineando los incentivos con el bienestar de los afiliados. Esto asegura que las administradoras busquen maximizar el beneficio para los afiliados.
Adicionalmente, se establecen límites cuando las AFP invierten a través de terceros. Así, no podrán pagarse con cargo a los fondos comisiones a vehículos de inversión o mandatarios que inviertan más de un 10% en emisores nacionales transables en mercados públicos, a excepción de inversiones de baja o mediana capitalización.
Fomento de la Competencia y Licitación de Afiliados
Se promueve la entrada de nuevos operadores para diversificar el mercado y reducir la concentración. Cada dos años, el 10% de los afiliados actuales serán licitados y asignados al administrador que ofrezca la menor comisión. Esto permitirá reducir los costos para los afiliados y fomentar una competencia más justa en el mercado.
Centralización de la Cobranza Previsional
Se centralizará la cobranza previsional. Para cumplir esta función, el Instituto de Previsión Social (IPS) realizará la recaudación a través de un proveedor especializado, a través del cual los empleadores deberán efectuar dichos pagos. El Fondo Autónomo de Protección Previsional (FAPP) es un órgano creado en el marco de la ley N°21.735 para este propósito.
Obligaciones de los Empleadores en el Nuevo Marco
La normativa indica que los empleadores deben cotizar al Seguro Social Previsional (SSP) por todos sus trabajadores, incluyendo aquellos que laboran en jornadas parciales o part time. Este dato cobra especial importancia porque permite llevar un registro adecuado de los periodos cotizados en jornada parcial, lo que será clave para que, en el futuro, esas cotizaciones puedan ser computadas en el historial previsional del trabajador.
El empleador o entidad pagadora de subsidios debe declarar y pagar las cotizaciones hasta el día 10 del mes siguiente a aquel en que se devengaron las remuneraciones, o se autorizó la licencia médica. Cuando el empleador realice la declaración y el pago de las cotizaciones por medio electrónico, el plazo de pago se extenderá hasta el día 13 de cada mes, incluso si fuera sábado, domingo o festivo.
La obligación de enterar cotizaciones de cargo del empleador al Seguro Social Previsional se extingue de pleno derecho en el momento en que el trabajador se pensione por vejez o invalidez total, conforme al D.L. También se han simplificado los mecanismos de cotización para independientes, permitiendo pagos automáticos desde cuentas bancarias o la posibilidad de que familiares directos puedan contribuir en nombre del afiliado.
Si el empleador no realiza la declaración, tendrá hasta el último día hábil del mes subsiguiente para acreditar ante el Instituto de Previsión Social (IPS) que su obligación se extingió. Transcurrido ese plazo adicional, y agotadas las gestiones aclaratorias por parte del IPS sin que el empleador haya acreditado la extinción de la obligación, se presumirá que las respectivas cotizaciones están declaradas y no pagadas y se constituirá una deuda previsional efectiva.
