Rasgos Distintivos de un Rostro Anciano

Con el paso del tiempo, la apariencia del rostro y el cuello experimenta transformaciones naturales que reflejan el proceso de envejecimiento. Estas modificaciones, aunque inevitables, revelan la historia y las experiencias vividas por cada individuo.

Foto de una persona anciana con arrugas y piel flácida

Los Tres Pilares del Envejecimiento Facial

Más allá de los signos externos evidentes como las canas, las arrugas o las manchas en la piel, existen tres procesos naturales clave que coinciden en el rostro y contribuyen a la percepción del envejecimiento:

  • La pérdida de grasa facial
  • La resorción ósea
  • La flacidez cutánea

Según la cirujana Ainhoa Placer, la involución o el envejecimiento pueden comenzar tan temprano como a los 25 o 30 años. Esta involución se hace más notable dependiendo de la dieta y de factores externos como el tabaquismo o el fotoenvejecimiento, que a largo plazo afectan la calidad, elasticidad e hidratación de la piel. Hay ciertos cambios en el volumen y la estructura de nuestros rostros que son inevitables con el paso de los años.

Pérdida de Grasa Facial

La pérdida de grasa facial es uno de los principales motivos del envejecimiento de nuestros rostros. En la cara hay muchos compartimentos grasos, situados en distintas capas, unas más superficiales que otras, sobre todo en la parte de las mejillas. Esta presencia de grasa facial es muy evidente en los niños, quienes siempre tienden a tener caras regordetas, con mofletes. Con el paso de los años "esa grasa se va reabsorbiendo, va desapareciendo", como parte de un proceso natural que es independiente de las subidas o bajadas de peso en la edad adulta. Como consecuencia de ese proceso, las caras tienden a afinarse y a perder volumen.

Esquema de las bolsas de grasa facial y su distribución en diferentes edades

Resorción Ósea

Aunque nuestros huesos son rígidos, el tejido óseo es dinámico y sigue un proceso continuo de formación y reparación a lo largo de toda la vida. Con el tiempo se inicia un proceso inverso llamado resorción ósea, en el que los huesos se van reabsorbiendo. Este proceso se da en todo nuestro esqueleto, incluidos los huesos de la cara. En la cara, en ese proceso de reabsorción ósea se producen varios movimientos:

  • El arco cigomático, lo que llamamos el pómulo, pierde volumen.
  • La fosa piriforme, que está en la unión entre el maxilar superior y el arco cigomático, se reabsorbe. Al hundirse esa zona, sale una arruga típica del envejecimiento, conocida como surco nasogeniano o pliegue nasolabial.
  • El hueso de la mandíbula, que dibuja el contorno de la parte de debajo de nuestra cara, también se va reabsorbiendo. Esto hace que se vaya perdiendo la definición del ángulo de la mandíbula, que es uno de los símbolos de juventud en un rostro.

En general, las caras que tienen una estructura ósea muy angulosa, con pómulos y el ángulo de la mandíbula muy marcados, "tienden a envejecer mejor, más tarde, porque tienen un andamiaje óseo más fuerte". Si bien el proceso de resorción ósea ocurre tanto en hombres como en mujeres, el impacto que tiene en el rostro de ellas tiende a ser más visible. Los hombres tienen casi siempre una estructura ósea más potente y un andamiaje más grande, por lo que, aunque pierdan masa, no se nota tanto y se mantiene un poco más esa estructura. Además, los hombres tienden a tener menos grasa en la cara, con lo cual el cambio en la pérdida de esa grasa tiende a notarse menos.

Infografía ilustrando la resorción ósea facial y el impacto en la mandíbula y pómulos

Flacidez Cutánea

El otro proceso que envejece nuestro aspecto es la flacidez, que tiene que ver con la combinación de dos factores: la pérdida de tersura en la piel, por la disminución de proteínas como la elastina o el colágeno, y el efecto de la gravedad, que hace que todo se vaya cayendo. La pérdida del tono muscular y el adelgazamiento de la piel le dan a la cara una apariencia flácida o caída. En algunas personas, las papadas caídas pueden crear la apariencia de un "doble mentón".

EFECTOS DE LA PERDIDA DE COLAGENO Y COMO HACER FRENTE

Cambios Específicos en los Rasgos Faciales con la Edad

La apariencia de la cara y el cuello cambia radicalmente a medida que envejecemos, con características distintivas que aparecen en diferentes zonas:

Piel y Superficie Facial

  • La piel se seca y la capa subyacente de grasa se encoge, de manera que el rostro ya no tiene una superficie lisa y regordeta.
  • Las arrugas no se pueden evitar, pero la exposición al sol y el tabaquismo probablemente las hacen desarrollar más rápidamente.
  • El número y el tamaño de las manchas y puntos oscuros en la cara aumentan, cambios en la pigmentación debido en gran parte a la exposición al sol.
  • El pómulo se hace más evidente con el envejecimiento.
  • La piel se cae, especialmente cerca de la barbilla y el área de la mandíbula, lo que se conoce como formación de papada.
  • Habrá líneas en la frente más visibles cuando se haga una expresión, y estas líneas aumentarán.
  • Los labios se adelgazan aún más.

Ojos y Área Periorbital

  • Los músculos alrededor de los ojos son sensibles y son el lugar donde primero muestran signos de envejecimiento, desarrollando patas de gallo al lado de los ojos.
  • La grasa de los párpados se deposita en las cuencas de los ojos, lo que puede hacer que estos se vean hundidos.
  • Los párpados inferiores pueden aflojarse y se pueden desarrollar bolsas bajo los ojos.
  • El debilitamiento del músculo que soporta el párpado superior puede hacer que los párpados se descuelguen, lo que puede limitar la visión.
  • Los ojos y los músculos se caerán.
  • Las cejas y las pestañas se vuelven grises.
  • La superficie externa del ojo (córnea) puede desarrollar un anillo grisáceo-blanco.
  • La parte coloreada del ojo (iris) pierde su pigmentación, lo que hace que la mayoría de las personas mayores parezca tener ojos grises o azules claros.

Boca, Nariz y Orejas

  • Los dientes faltantes y las encías retraídas cambian la apariencia de la boca, haciendo que los labios luzcan encogidos.
  • La pérdida de masa ósea en la mandíbula reduce el tamaño de la parte inferior del rostro, lo que hace que la frente, la nariz y la boca sean más pronunciadas.
  • La nariz también se puede alargar un poco, no por un crecimiento real, sino porque, al perder estructura ósea, se va descolgando.
  • Las orejas pueden alargarse en algunas personas (probablemente causado por crecimiento de cartílago y flacidez). Lo que le da el aspecto o incluso la medición más grande a una oreja madura es la flacidez.
  • Los hombres pueden desarrollar pelo en las orejas que se hace más largo, más grueso y más notorio a medida que envejecen.
  • El cerumen se vuelve más seco porque hay menos glándulas que producen cera en los oídos y producen menos aceite. El cerumen endurecido puede bloquear el canal auditivo y afectar su habilidad para oír.

Factores que Acentúan el Envejecimiento Facial

Aunque el envejecimiento es un proceso natural e inevitable, ciertos factores externos e internos pueden influir en la rapidez y la forma en que se manifiestan sus signos:

  • Exposición al sol y tabaquismo: Son conocidos por acelerar la aparición de arrugas y manchas, afectando la calidad y elasticidad de la piel.
  • Dieta: Una alimentación equilibrada es crucial para la salud de la piel.
  • Estrés: Un alto nivel de autoexigencia y el estrés pueden provocar líneas de expresión más marcadas.
  • Cambios hormonales: En mujeres, la menopausia afecta muchísimo a la piel, incidiendo en su sequedad e hidratación.
  • Postura y mordida: La postura, la posición de la cabeza y el tipo de mordida pueden influir en la evolución de las estructuras faciales con el tiempo.

El Envejecimiento según los Biotipos Faciales: Método ROSTROLOG-YP®

La forma de nuestro rostro también influye en cómo envejecerá. El método ROSTROLOG-YP® del INSTITUT YVETTE PONS es una herramienta de diagnóstico basada en la estructura ósea facial que permite prever la evolución del rostro y ofrecer tratamientos personalizados. Este método integra el análisis de los rasgos (biotipos óseos), las emociones, la personalidad y el comportamiento fisiológico de las estructuras faciales.

Existen cuatro tipos principales de biotipos faciales, cada uno con una tendencia de envejecimiento particular:

Biotipo Braqui Óseo-Facial (Rostro Cuadrado, Rectangular, Anguloso)

Este biotipo suele tener tendencia a la flacidez cutánea por la carencia de colágeno. Es frecuente la aparición de líneas de expresión dinámicas y en forma de pliegues, sobre todo en los laterales del rostro y alrededor de las comisuras de los labios y, en algunos casos, cordones platismales en el cuello (arrugas o anillos de Venus). Sin embargo, la predisposición al descolgamiento muscular es mínima, ya que la musculatura se encuentra bien conectada a la estructura ósea.

Prevención y Cuidado:

  • Es recomendable controlar el estrés que provoca el alto nivel de autoexigencia, practicando técnicas como el mindfulness o el yoga.
  • Ante la presencia de prognatismo mandibular, se recomienda acudir a un especialista maxilofacial.
  • Trabajar con un experto en la corrección de la postura.
Ilustración de un rostro Braqui Óseo-Facial con líneas de expresión en el cuello

Biotipo Dólico Óseo-Facial (Rostro Estrecho, Alargado o Triangular)

Es común que los primeros signos de envejecimiento sean provocados por la falta de tono en la piel (hipotonía). Las zonas con más depresión ósea y pérdida de volumen mostrarán los signos del paso del tiempo de forma temprana, pudiendo aparecer pliegues en el surco nasogeniano y en los laterales del mentón. Con el avance de los años, empezarán a reflejarse líneas más o menos profundas originadas por los gestos mímicos. Los párpados, la frente y el cuello (sobre todo en la zona submentoniana) suelen presentar signos de flacidez vinculados a casos con retroversión mandibular, y finas líneas verticales por encima de la tráquea.

Prevención y Cuidado:

  • Se recomienda trabajar la musculatura de la espalda, sobre todo las dorsales, con el fin de mejorar la postura y corregir la posición de los hombros y cervicales.
  • La práctica de disciplinas que potencien la respiración diafragmática será de gran ayuda, así como relajar el sistema nervioso simpático.
Ilustración de un rostro Dólico Óseo-Facial con surcos nasogenianos marcados

Biotipo Meso Óseo-Facial Activo (Rostro Ovalado o Hexagonal)

En este biotipo, difícilmente aparecerán líneas de expresión, a no ser que se descuiden los niveles de hidratación, pues la tendencia a la deshidratación es elevada. Suelen sufrir de edema (hinchazón) en los párpados y son frecuentes las bolsas de grasa en el párpado inferior. Es común la presencia de acumulación de líquidos y lípidos en las zonas submentoniana y submandibular, pudiendo llegar a comprometer la forma del arco mandibular y del cuello.

Prevención y Cuidado:

  • Realizar estiramientos de trapecios y de todos los músculos del collar pericervical para liberar los conductos de drenaje linfático del cuello.
  • Controlar la alimentación, tanto en cantidad como en calidad, y evitar las bebidas y alimentos vasodilatadores.
  • Realizar actividades físicas y tratamientos que favorezcan el sistema circulatorio.
Ilustración de un rostro Meso Óseo-Facial Activo con hinchazón en los párpados

Biotipo Meso Óseo-Facial Pasivo (Rostro Redondo)

Su envejecimiento estará caracterizado por una elevada flacidez de todas las estructuras en general, desde la frente hasta la base del cuello, pero no envejecerán por líneas de expresión marcadas, ni estáticas ni dinámicas, ya que su mímica no suele ser acusada. El tono de todos los tejidos, empezando por la estructura muscular, es muy bajo (hipotonía).

Prevención y Cuidado:

  • Las actividades estimulantes como bailar o correr suelen ser las más adecuadas para este biotipo.
  • Es recomendable poca ingesta de alimentos, pero de manera continuada para así activar el metabolismo.
Ilustración de un rostro Meso Óseo-Facial Pasivo con flacidez generalizada

Consideraciones Finales sobre el Cuidado Facial

El envejecimiento es un proceso natural y normal que no podemos frenar. Sin embargo, esto no implica descuidar la piel; cada edad requiere unos cuidados específicos. A partir de los 30 años aproximadamente, la rutina de belleza debería empezar a incorporar ciertos productos que ayuden a conservar la firmeza, el brillo y la tersura.

Para mitigar los signos del envejecimiento, muchos procedimientos de cirugía estética tratan de restaurar los volúmenes con rellenos, tanto para camuflar la resorción ósea como la pérdida de grasa. Es fundamental ponerse en manos de un especialista cualificado que sepa bien dónde inyectar los productos y nunca ponerse ningún producto que no sea reabsorbible. Sobre la práctica de ejercicios faciales, aunque quizás sí se logre algo más de tono muscular, la doctora Placer es escéptica sobre su impacto significativo en la creación de volumen, ya que los músculos faciales son láminas de un milímetro de grosor.

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