Haití se encuentra inmerso en una profunda crisis humanitaria y de derechos humanos, producto de años de inestabilidad política, pobreza persistente y una sucesión de desastres naturales. Esta compleja situación ha generado niveles de vulnerabilidad sin precedentes, afectando a la mayoría de su población y, de manera desproporcionada, a los grupos más frágiles.
Contexto General de la Crisis Haitiana
Orígenes de la Vulnerabilidad
Durante decenios, Haití ha sufrido grandes dificultades económicas, políticas y sociales que han afectado profundamente a sus sistemas. Estos problemas están arraigados en la historia colonial de explotación y esclavitud del país, que ha creado desigualdades a largo plazo. La situación ha empeorado aún más con sucesos recientes como la escasez de combustible, los destructivos terremotos, las tormentas tropicales y la pandemia de COVID-19, que han agravado las penalidades que hicieron estallar la violencia de bandas criminales.
Escalada de la Violencia y el Vacío de Poder
La violencia de bandas criminales, un problema de larga data en Haití, se ha exacerbado drásticamente a causa de la cambiante dinámica de poder. La situación se intensificó tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021, lo que dejó a Haití sin un liderazgo efectivo. Las bandas criminales aprovecharon el vacío de poder y usaron la violencia para aumentar su control sobre las comunidades. El asesinato de Moïse desestabilizó aún más el país, y su sustituto, el primer ministro en funciones Ariel Henry, y su gobierno lucharon por controlar el creciente poder de las bandas criminales.

A principios de 2024, la actividad de las bandas criminales había paralizado por completo la capital. Según se ha informado, más de 5.600 personas han muerto en el caos de Haití en 2024. Los grupos criminales unidos en la coalición “Viv Ansanm” (Viviendo Juntos en creole) intensificaron ataques a gran escala y coordinados que paralizaron el país de febrero a mayo, y de octubre hasta la actualidad. Estos ataques afectaron gravemente la prestación de servicios públicos, como electricidad, agua, saneamiento, atención médica, educación y transporte, restringiendo significativamente el acceso a los bienes esenciales.
Armamento y Prohibiciones
Las bandas criminales de Haití dependen de una diversidad de armas y municiones para cometer abusos contra los derechos humanos. Aunque no se dispone de datos exactos sobre el flujo de armas a Haití, los expertos estiman que hay en circulación unas 600.000 armas de fuego. Desde 2023, la importación de armas de fuego en Haití está prohibida, salvo para las armas y municiones destinadas al uso del gobierno haitiano o las fuerzas de seguridad autorizadas por la ONU. Debido a la ubicación de Haití, se cree que muchas armas ilegales proceden de Estados Unidos, donde las laxas normativas sobre venta de armas hacen que resulte fácil comprar armas de fuego e introducirlas en otros países de contrabando. Las investigaciones llevadas a cabo recientemente sugieren que las armas de fabricación casera, las impresas en 3D o las armas de fogueo reconvertidas constituyen una amenaza cada vez mayor.
Impacto de la Crisis en los Grupos Vulnerables
La Infancia en Riesgo Extremo
La escalada de la crisis de Haití ha afectado severamente a la infancia, privándola de seguridad, estabilidad y oportunidades. Las bandas armadas reclutan y utilizan a niños y niñas para labores peligrosas, por ejemplo, de vigilancia, de correo y otros trabajos, incluyendo llevar armas. Una vez reclutados, los niños y las niñas sufren violencia y amenazas, lo que se traduce en la pérdida de su infancia y su libertad. Algunos son explotados en actividades criminales, lo que los pone en peligro de detención y reclusión, robándoles su futuro y negándoles el acceso a la educación y la seguridad.

La violencia ha obligado asimismo a desplazarse a miles de niños y niñas y sus familias, forzándolos a trasladarse a lugares superpoblados sin acceso adecuado a comida, agua no contaminada y atención médica. Muchos no pueden asistir a la escuela, lo que altera su educación y sus perspectivas de futuro. Más allá del daño físico, la crisis ha causado una angustia generalizada; los niños y niñas crecen con un miedo constante, sin poder jugar, aprender o prosperar en un entorno seguro. Al menos 167 niños y niñas murieron por heridas de bala solo en el 2023. Aproximadamente medio millón de menores de edad viven bajo el control de estos grupos, componen al menos el 30 % de sus miembros.
Niños y Niñas con Discapacidad
La crisis actual tiene un impacto desproporcionado en los niños y las niñas con discapacidad. Muchos se enfrentan a dificultades añadidas para huir de la violencia a causa de sus limitaciones de movilidad y de la falta de dispositivos de asistencia. En los lugares a los que tienen que desplazarse, las condiciones son aún peores para estos menores, ya que escasean los recursos tales como la atención médica, el equipo especializado y los servicios de apoyo. Sin una atención adecuada, estos niños y niñas corren peligro de ser pasados por alto. Para defender sus derechos y darles una oportunidad de prosperar es fundamental garantizar que los niños y niñas con discapacidad tienen igualdad de acceso a la seguridad, la atención médica y la educación.
Violencia Contra Mujeres y Niñas
Las mujeres y las niñas corren especial peligro de sufrir violencia sexual, pues las bandas a menudo la utilizan como herramienta para intimidar y controlar a las comunidades. Las niñas se enfrentan a ataques cuando se dirigen a la escuela, cuando hacen recados, e incluso en el interior de sus casas. Las sobrevivientes a menudo quedan estigmatizadas, lo que las desanima a la hora de buscar ayuda. Esto las priva de la atención médica o el apoyo psicológico, y perpetúa así su sufrimiento. Entre enero y octubre de 2024, el subgrupo de Violencia Basada en Género (GBV) informó de 5.400 casos de violencia basada en género, de los que el 72 % fueron casos de violencia sexual presuntamente cometida en su mayoría por miembros de grupos criminales.
Crisis Humanitaria y Desplazamiento
Desplazamiento Forzado y Hambre
El aumento de la violencia de bandas en Haití ha generado una profunda crisis humanitaria, caracterizada por los desplazamientos generalizados de población y por el colapso de servicios esenciales. Hay un millón de personas desplazadas, la mitad de ellas niños y niñas. El más reciente informe de la Matriz de Seguimiento del Desplazamiento (DTM) de la OIM indica que más de 1,4 millones de personas han sido forzadas a abandonar sus hogares en 2025. Muchas de las personas que se han visto obligadas a huir de sus hogares viven en condiciones insalubres y de hacinamiento sin acceso a agua no contaminada, comida y atención médica. En Haití, 5,4 millones de personas (la mitad del total de la población) viven en una situación de hambre aguda, y el Programa Mundial de Alimentos ha identificado a Haití como uno de los países con mayor proporción de personas en situación de inseguridad alimentaria aguda a nivel mundial.

Los brotes de cólera y la violencia de género, especialmente en los asentamientos de desplazados, son generalizados. La inseguridad ha obligado al cierre de 39 centros de salud y más de 900 escuelas en Puerto Príncipe. Además, la mala calidad de la educación pública, las elevadas tasas de las escuelas privadas y los ataques criminales contra estudiantes y escuelas han privado a aproximadamente 1,2 millones de niños haitianos del acceso a la educación.
Colapso de Servicios Esenciales
Los centros de salud están asediados, ya que las bandas atacan hospitales y clínicas, y obligan a muchos a cerrar. Los miembros de las bandas criminales han asesinado y secuestrado a personal médico, de enfermería y de atención sanitaria, con lo que han creado una amenaza existencial al derecho de la población haitiana a la salud. Mientras tanto, Haití aún se está recuperando del brote de cólera de 2022, que ha registrado 87.382 casos sospechosos y 1.306 muertes hasta octubre de 2024. Sólo el 20 % de las instalaciones de salud siguen operativas y más de 40.000 trabajadores de la salud huyeron del país debido a la violencia, según la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (BINUH). Médicos Sin Fronteras (MSF) suspendió sus operaciones en la capital a finales de noviembre de 2024 debido a ataques contra su personal y ambulancias.
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Respuesta Nacional e Internacional
La Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad
En octubre de 2023, el Consejo de Seguridad de la ONU autorizó el envío a Haití de una fuerza internacional, denominada Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad en Haití (MSS). Esta misión, encabezada por Kenia y con el apoyo de Estados Unidos y otros países, tiene como objetivo principal desarmar a las bandas y estabilizar el país. Las fuerzas de policía de Kenia empezaron a llegar a Haití en junio de 2024 y a ellas les siguió el despliegue de fuerzas de seguridad de otros países, como Jamaica, Belice, Bahamas, Guatemala y El Salvador. Sin embargo, la MSS sigue en fase de despliegue y continúa enfrentando importantes retos financieros y logísticos, contando con solo 416 agentes a principios de diciembre de 2024, muy por debajo de los 2.500 previstos.
Gobierno de Transición y Elecciones
Tras un diálogo político dirigido por la Comunidad del Caribe (CARICOM), el entonces primer ministro Ariel Henry renunció a finales de abril de 2024, lo que condujo al establecimiento de un consejo presidencial de transición. Garry Conille fue nombrado primer ministro a finales de mayo, pero fue destituido a principios de noviembre, siendo reemplazado por Alix Didier Fils-Aimé. El gobierno de transición tiene la tarea de restablecer la seguridad, el Estado de derecho, abordar urgentemente la crisis humanitaria y preparar el camino para unas elecciones libres y justas en 2026. Sin embargo, el consejo electoral provisional aún no ha logrado fijar un calendario electoral, y la inestabilidad política ha persistido.
Sistema Judicial y Conducta Policial
El sistema judicial sigue prácticamente paralizado debido a la corrupción, la continua violencia y las frecuentes huelgas. Los grupos criminales han tomado el control de los principales edificios judiciales, y pocas medidas se han adoptado para reubicar los tribunales o proporcionar seguridad a los funcionarios judiciales. Entre octubre de 2023 y octubre de 2024, solo 241 personas fueron sometidas a juicios penales en todo el país. La rendición de cuentas por violaciones de derechos humanos pasadas y presentes sigue siendo casi inexistente. Además, entre enero y septiembre de 2024, la policía presuntamente asesinó a más de 900 personas e hirió a casi 600 más en operaciones, algunas debido al uso excesivo de la fuerza. Los llamados grupos de “autodefensa” habrían asesinado a más de 260 individuos sospechosos de tener vínculos con organizaciones criminales, a menudo en connivencia con la policía.
La Dispersión Transnacional de la Vulnerabilidad (DTV) en la Migración Haitiana
Concepto y Causas de la DTV
La migración haitiana es un claro ejemplo de la Dispersión Transnacional de la Vulnerabilidad (DTV). Esta categoría refiere la reiteración de circunstancias de precariedad a lo largo del ciclo migratorio, similares a las que se enfrentaban poblaciones vulnerables en sus sociedades de origen. Los migrantes haitianos son una población que no es asimilada eficazmente en el desenvolvimiento económico de su país debido a profundos desequilibrios que tienen antecedentes de relaciones internacionales desfavorables, agravados por periódicas crisis políticas y graves catástrofes ambientales. El desplazamiento haitiano es forzado no solo por catástrofes naturales como el terremoto de 2010 y los ciclones, sino también por una complejísima historia política, con dictaduras, golpes de Estado, violaciones a derechos humanos e invasiones militares de Estados Unidos. Estos factores ambientales, políticos y socioeconómicos agravan la vulnerabilidad que sufren segmentos poblacionales.
Obstáculos en el Destino
En los destinos en el sur latinoamericano, la migración haitiana encuentra obstáculos latentes que dificultan la reinserción socioeconómica y la reproducción social. Principalmente, por deficientes accesos a estructuras educativas y de salud; además, por bajos ingresos provenientes de empleos precarios o informales. Al frustrarse en varios destinos la expectativa de reinserción socioeconómica, predominan un desarraigo y una incertidumbre que son experimentados por haitianos y haitianas, influyendo en un extenso tránsito hacia Estados Unidos. Esta movilidad ocurre desde el sur latinoamericano, con asentamientos circunstanciales en toda la región y en especial en México, por el recrudecimiento de la política migratoria restrictiva en Estados Unidos.
Exclusión y Discriminación
En el plano transnacional se manifiesta una sobrerrepresentación de tipologías de exclusión hacia esta migración, basadas en aspectos culturales y estigmas. La precarización del acceso laboral de estos migrantes es una consecuencia de una “racialización” (Ferrer, 2003), una tipología de exclusión presente desde el inicio de su migración. Esto entorpece el acceso a estructuras laborales, educativas y de cuidado de haitianos y haitianas en otras latitudes. La DTV permite evaluar la calidad y la fortaleza de los procesos de reinserción de los migrantes en otras estructuras, incorporando en el análisis otros riesgos, otras formas de exclusión y segmentación culturales y políticas que no son consideradas cuando se les da mayor relevancia a los ingresos y al trabajo como categorías que representan escenarios de movilidad social para los migrantes.
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