El Cruce de los 18 Años en el Sistema de Protección
Cumplir 18 años marca un punto de inflexión crítico para los jóvenes bajo el cuidado del Estado en Chile, específicamente para aquellos que han pasado por el Servicio Nacional de Menores (Sename) y ahora por el Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia (Mejor Niñez). Para muchos, esta edad simboliza no solo la mayoría de edad, sino también la incertidumbre de un egreso inminente del sistema de protección, a menudo sin las herramientas o el apoyo necesarios para una vida independiente.
Damaris Troncoso, por ejemplo, había pasado la mayor parte de su vida en el sistema de protección del Estado, ingresando a los cuatro años a una residencia. Al cumplir los 18 años en marzo de 2023, recibió un regalo que, según ella, solo podía significar que aún la veían como una niña. Dos semanas después, le informaron que "era mejor que se fuera". Troncoso egresó el 12 de abril de 2023 de la Protectora de la Infancia, lo que implicó un "acercamiento familiar" y un "trabajo interventivo" con su hermanastra Andrea. Para su egreso, se realizaron varias visitas domiciliarias y se ayudó a su hermana a generar las condiciones en la vivienda para su traslado, incluyendo la compra de un dormitorio completo y útiles escolares, ya que Damaris "no tenía nada en esa casa".
Otro caso es el de Birjinia Vixama, una dominicana que llegó a Chile a los 14 años e ingresó al sistema tras ser agredida por su hermano. Después de cumplir 18 años en 2021 y antes de terminar cuarto medio, fue egresada del Cread de Pudahuel. En su caso, también intentaron reunirla con su madre, pero esta tenía otros planes y emigró a Chicago sin ella.

El Marco Legal y Sus Restricciones
La ley en Chile establece que un joven puede permanecer en una residencia de cuidado alternativo -destinado a menores vulnerados sin red familiar- hasta los 24 años. No obstante, existen restricciones importantes, siendo la más relevante la obligación de estar estudiando, ya sea terminando la educación media o cursando una carrera técnica o profesional en una institución certificada.
"La ley es bien clara", explica Ignacio Concha, director ejecutivo de María Ayuda, "si el adolescente cumple 18 y no está estudiando, nosotros tenemos que egresarlo de la residencia". Egresar significa salir del espacio protegido del servicio y comenzar a valerse por sí mismo. Esta medida es "bien criticada", añade la exsubsecretaria de la Niñez de Sebastián Piñera, Blanquita Honorato, pero el argumento es que sirve de "incentivo para seguir estudiando".
Sin embargo, en la práctica, la ley a menudo se utiliza como un "desincentivo" para egresar a los jóvenes antes de tiempo, argumentando la necesidad de cupos para otros niños, según Margarita Guzmán, directora ejecutiva de la Fundación Sentido. Esta situación, cree, afectó tanto a Damaris Troncoso como a Birjinia Vixama.
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Las Deudas y Desafíos del Servicio Mejor Niñez
El nuevo Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, Mejor Niñez, inaugurado en octubre de 2021, ha enfrentado serios problemas de diseño e implementación. Una de las preguntas sin resolver era cómo se manejaría la transición de los residentes mayores de edad hacia la vida independiente. Se creó un programa complementario de vida independiente para desarrollar competencias para la vida adulta, según Honorato, pero los cambios de gobierno y prioridades han afectado su implementación.
Durante la dirección de Gabriela Muñoz, se comenzaron a diseñar nuevas licitaciones para residencias que debían acoger a mayores de edad, e incluso se aprobó un presupuesto para tres hogares de vida independiente. Sin embargo, "mientras eso avanzaba, el resto del engranaje colapsaba". La falta de programas y residencias para niños vulnerados, junto con la creciente demanda, llevó a hogares con sobrecupos, listas de espera y la preocupante convivencia de menores vulnerados con niños infractores de ley. Esta crisis resultó en la salida de Muñoz en abril de 2024, apenas tres meses antes de que comenzaran las licitaciones para los programas de transición.
Posteriormente, bajo la dirección interina de Victoria Becerra, se priorizaron las licitaciones para nuevas residencias que aliviaran el sistema y redujeran las listas de espera, postergando las licitaciones para mayores de edad hasta fines de año. Esto significó que un compromiso presidencial de implementar "un programa de apoyo a la vida independiente", anunciado un año antes, seguía sin cumplirse. Claudio Castillo, el actual director del Servicio, asumió en septiembre con el desafío de abordar estas fallas, comprometiéndose a darle urgencia y avanzar en las licitaciones para la oferta de tránsito a la vida independiente.

Estadísticas Clave y Realidades Post-Egreso
El sistema produce entre 300 y 400 egresados anualmente. El actual servicio de protección atiende a 1.797 mayores de 18 años, de los cuales 1.043 son mujeres y 754 hombres. Un total de 494 de ellos están en cuidado alternativo residencial. A pesar de los esfuerzos, algunos de estos jóvenes terminan "perdiéndose" al ser expulsados antes de estar listos para valerse por sí mismos. "Lo que no puede ocurrir es que cuando cumplan 18 años los dejemos solos", afirma Claudio Castillo.
La experiencia de Damaris Troncoso después de egresar ilustra estas dificultades: "Me costaba volver a estar en familia, en vez de con otros chiquillos". Las peleas con su hermanastra, debido a su falta de empleo, llevaron a que la echaran. Tras buscar refugio con otros apoderados y luego con una amiga, Damaris se encontró en un departamento abandonado, delgada y sin qué comer. Esta situación resalta la falta de preparación para la vida independiente.
Franchesca Díaz (20), quien fue trasladada a residencias desde los 15 años, también experimentó la presión del egreso. Estando en vías de terminar su Educación Media, se enteró de que si no seguía estudiando, tendría que irse de la residencia sin su hija. A pesar de tomar clases de barbería, el curso no era impartido por una institución formal, por lo que "no cuenta con la aprobación del servicio" y no aportaba la subvención correspondiente. Ella quería irse, pero sentía que lo aprendido no la había preparado para la vida independiente.
Aunque existen historias de éxito -un puntaje nacional estudiando Medicina, otro Derecho, y 187 jóvenes del servicio que accedieron a la educación superior (el 81% con gratuidad y 15 con becas)-, estas excepciones no logran opacar los daños que el sistema recoge y no alcanza a reparar. La directora del Centro Educacional Nueva Creación, Elizabeth López, comentó la dificultad de Damaris para conseguir un apoderado para matricularse, revelando que estaba viviendo en un departamento abandonado y sin acceso a comida.
El seguimiento post-egreso es una debilidad crucial. "Lo que no tenemos es el dato preciso una vez que egresa", admite Claudio Castillo. Algunas instituciones privadas sí han constatado que "muchas de las niñas que egresan vuelven a nosotros después de un par de años, a pedirnos apoyo, porque al corto tiempo no han logrado encontrar un lugar donde vivir y un trabajo", señala Ignacio Concha.
Las diferencias de destino por género son notables, según Blanquita Honorato: "En los hombres esto genera una decisión de apurar su salida a la calle. De escapar antes que los egresen. Así que terminan en bandas delictuales, trabajando para narcos. En las mujeres ocurre mucho que se quedan con cualquier persona que les ofrezca un techo. Y eso implica, casi todas las veces, mucha violencia de género".
El Vínculo con la Delincuencia: Una Trágica Realidad
La historia de Luis Valencia, quien a sus 21 años pasó dos tercios de su vida bajo el cuidado del Sename y egresó justo antes de los 18 como infractor de ley, es un testimonio de las fallas del sistema. El sacerdote Nicolás Vial, presidente de la Fundación Paternitas, critica que el sistema "no ha estado a la altura de las necesidades".
Un estudio de la Fundación San Carlos de Maipo reveló que uno de cada dos reos de la población penal adulta pasó por un centro de menores. Además, concluye que más del 50% de los jóvenes egresados por responsabilidad penal juvenil reincidirá antes de los 24 meses. Marcelo Sánchez, director de la fundación, califica esto como un "fracaso de las políticas públicas", argumentando que el Sename, sin una intervención terapéutica adecuada, "cataliza estas conductas disruptivas. O sea, corrompe más que sana. En el mejor de los casos, no hace nada".
La presidenta de la Asociación Nacional de Funcionarios del Sename, Alicia del Basto, destaca que en los centros "un niño al que sus padres lo han abandonado convive con nombres como el "Cisarro" y todos esos chicos que han sido de conmoción pública". Un estudio del Sename de 2012 indicó que de los 20.111 que ingresaron por vulneración de derechos y egresaron ese año, 1.600 reingresaron al sistema por ser infractores de ley. Alarmantemente, el 77% de ellos comenzó a desarrollar conductas delictuales dentro del sistema que antes no presentaban.
Avances y Desafíos en Reinserción Juvenil
A pesar de las críticas, la exdirectora del Servicio Nacional de Menores (Sename), María Eugenia Fernández, destacó en su cuenta pública que las tasas de reincidencia entre 2009 y 2020 disminuyeron en 14,2 puntos porcentuales para los 12 meses y en 16,5 puntos porcentuales a los 24 meses de seguimiento. Además, el 56% de los jóvenes en centros privativos de libertad participó en al menos un taller socioeducativo en 2023.
El Programa de Libertad Asistida Especial, una intervención ambulatoria intensiva, mostró la tasa de reincidencia más baja. En 2009, cinco de cada 10 jóvenes reincidían 24 meses después de un delito, mientras que en 2020, solo tres de cada 10 lo hicieron. En 2023, se realizaron 674 talleres socioeducativos en centros privativos de libertad, con el 56% de los jóvenes participando en ellos y el 51% tomando uno o más cursos.
Respecto a la empleabilidad, en 2023 se llevaron a cabo 17 cursos en 9 regiones, beneficiando a 147 jóvenes. El Sename, que desde 2021 está a cargo solo del área de justicia juvenil, atendió a 9.119 adolescentes y jóvenes infractores de ley en 2023.
El Servicio de Reinserción Social Juvenil comenzó a funcionar en enero de 2024 en el norte del país, asumiendo progresivamente las regiones hasta 2026, lo que marcará el fin del Sename tal como se conocía. El subsecretario de Justicia, Jaime Gajardo, confía en que estas cifras de reincidencia seguirán mejorando con la expansión del nuevo Servicio y sus mejores herramientas.

Balance del Servicio de Protección de Derechos
En el área de protección de derechos, hasta el 30 de septiembre de 2021 (un día antes del traspaso al Servicio Mejor Niñez), se atendieron 165.468 niños, niñas y adolescentes. Durante ese período, se destacó el fortalecimiento de las familias de acogida, superando en número a los atendidos en residencias. Lamentablemente, el Sename también ha reportado fallecimientos. Durante el primer trimestre de 2018, hubo 30 decesos en la red del servicio. De ellos, 11 eran menores de edad (8 en programas ambulatorios y 3 en residencias de organismos colaboradores). En cuanto a los adultos fallecidos en el área de protección (8) y justicia juvenil (5), muchos estaban en residencias para personas con discapacidad severa o fallecieron de manera violenta cumpliendo medidas en libertad.
Reflexión Final del Director del Servicio
Claudio Castillo, el administrador público que dirige el Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, ha tomado esta definición política del Presidente de "poder darle urgencia y avanzar mucho más rápido de lo que se venía avanzando hasta ahora". Su deseo es que en los próximos meses se pueda licitar, por primera vez, una oferta de servicio de protección especializada en materia de tránsito a la vida independiente en algunas regiones este año. "Lo que no puede ocurrir es que cuando cumplan 18 años los dejemos solos", sentenció.