La Vulnerabilidad Infantil en Chile: Crisis y Desafíos del Sistema de Protección

El Servicio Nacional de Menores (Sename) y la Protección Infantil en Chile

El Servicio Nacional de Menores (Sename) es un organismo del Estado de Chile del que dependen los niños y adolescentes vulnerables y en riesgo social. Este sistema se divide en dos grandes áreas: "protección", que vela por los derechos de menores vulnerados cuyas familias no están capacitadas para hacerse cargo, según lo determina un juez de familia; y una segunda parte que se encarga de recibir a niños infractores de la ley.

Durante décadas, el Sename ha enfrentado críticas severas debido a la persistente vulneración de los derechos de los niños, niñas y adolescentes (NNA) bajo su tutela. La sociedad chilena ha sido descrita como "ciega" ante la realidad de los NNA institucionalizados, a quienes se les ha privado de la paz de un hogar familiar, del derecho a la salud, y de crecer con figuras parentales.

Esquema organizativo del Servicio Nacional de Menores (Sename) en Chile

La Crisis de Mortalidad y la Falta de Datos Confiables

Uno de los problemas más graves y recurrentes del sistema Sename ha sido la falta de claridad y confiabilidad respecto al número de menores vulnerables que fallecen anualmente bajo la tutela del Estado. Las cifras oficiales no solo son inconsistentes, sino que generan desconfianza incluso entre quienes las publican. "Hay un problema de cifras, esa es una realidad. Pero es parte de la complejidad del servicio", explica María Estela Ortiz, secretaria ejecutiva del Consejo Nacional de la Infancia.

El Caos Estadístico

Según un informe del Ministerio de Justicia, solicitado por el diputado René Saffirio, entre 2005 y mayo de 2016, 185 menores fallecieron. Sin embargo, un reporte de Unicef reveló que el número de fallecimientos durante 2010 era cinco veces el reportado por el informe. El gobierno chileno aclaró que la cifra solo incluía a los menores del área "protección".

BBC Mundo analizó los anuarios oficiales del Sename de 2010 a 2014 y el resultado arrojó 318 fallecimientos, los que, sumados a los 77 correspondientes a ese período de la lista entregada por Justicia, darían un total de 395. A pesar de estos intentos de cuantificación, Francisco Estrada, abogado experto en infancia y exdirector del Sename, asegura no tener "ninguna confianza en las cifras", señalando que la información podría estar replicada.

El diputado Saffirio, quien presidió una comisión investigadora del Congreso chileno sobre las irregularidades del Sename, sostiene que "el Estado de Chile no cumple con sus compromisos internacionales en materia de infancia, ni siquiera sabe cuántos niños hay en sus establecimientos y mucho menos cuántos de ellos han fallecido y cuáles son sus causales". A pesar de haber presentado un informe con 200 medidas urgentes, "ninguna se han cumplido", afirma.

Infografía comparativa de cifras de mortalidad de NNA en centros Sename según diferentes fuentes

El Término "Egresos" y la Invisible Realidad

El término de la vida de uno de estos niños es equiparable en el sistema Sename a su escape de uno de los centros donde vive o a la reinserción con su familia, bajo la categoría de "egresos". Esta terminología contribuye a la invisibilización de las muertes y la gravedad de la situación. Por primera vez, a partir de una seguidilla de muertes cuestionadas, "esos niños comenzaron a tener rostro".

Casos Emblemáticos de Vulneración

La crisis del Sename ha sido marcada por casos trágicos que exponen las fallas sistémicas.

El Caso de Guillermina (2012)

Guillermina, de 16 años, fue reingresada al Centro de Protección Alborada en Temuco por la policía a las 04:19 de la mañana, "a medio vestir y con dinero". La joven, con antecedentes de intentos de suicidio, se resistió violentamente al reingreso. Menos de media hora después de ser calmada y acostada, Guillermina fue encontrada colgada con sus propios cordones. Contrario a todo protocolo internacional de manejo de menores vulnerables, no fue llevada a un hospital para determinar su estado o realizar un chequeo completo, a pesar de su condición. La querella por cuasi delito de homicidio presentada por su familia no prosperó, y su muerte en agosto de 2012 fue registrada como un "egreso".

Fotografía del Centro de Protección Alborada en Temuco

El Factor "Lissette" (2016)

El fallecimiento de Lissette, de 11 años, en un centro del Sename, fue el catalizador de la crisis por las muertes. Lissette había pasado más de la mitad de su vida entrando y saliendo de centros dependientes del Sename, luego de que la Justicia determinara que sus padres no estaban capacitados para hacerse cargo debido a maltrato físico y psicológico, abuso sexual y abandono.

Conocida por sus "pataletas" y episodios de rabia, Lissette sufrió una crisis el 11 de abril de 2016. Según el testimonio de una cuidadora, la niña se golpeó la cabeza y se desvaneció. La cuidadora, sin conocimientos en primeros auxilios ni estudios superiores, no le dio la "importancia real" a la situación, pues "lo que no es normal pasa a ser normal" en esos centros. Cuando se percataron de la gravedad, ya era tarde. Nuevamente, no se aplicó ningún protocolo acorde con los parámetros internacionales. La entonces directora del Sename, Mariela Labraña, atribuyó el fallecimiento a una "crisis emocional" por la ausencia de un familiar, una explicación que le costó el puesto.

Fotografía del Centro Galvarino en Chile, donde falleció Lissette

Condiciones de Atención y Sobremedicación

Las investigaciones han puesto en evidencia un sistema donde los niños vulnerables son cuidados por personal sin capacitación, incluso en primeros auxilios, y donde se han denunciado maltratos, sobremedicación y negligencia.

Sobremedicación y Falta de Especialistas

"Mi impresión clínica es que Lissette estaba sobremedicada", afirma el psiquiatra Rodrigo Paz, parte de la querella por la muerte de Lissette. La menor recibía un fármaco (benzodiazepina) en una dosis que actuaba como antipsicótico, y había estado "expuesta a antidepresivos por años", algunos de los cuales pueden tener efectos adversos como aumentar la agresividad.

Francisco Estrada critica la "poca prolijidad" en la manipulación de medicamentos en los centros, donde el stock está en cualquier parte y la dosificación es problemática. El senador Alejandro Navarro reveló que "el 63% de los niños están con tratamiento farmacológico y más de 3.000 niños están sin la debida atención médica de personal especializado".

La situación se agrava por la falta de especialistas. "Chile tiene la tasa de suicidio adolescente más alta de la región [América Latina] y no tiene camas para hospitalización psiquiátrica infantojuvenil", asegura Estrada. Además, hay pocos psiquiatras infantojuveniles, y la mayoría prefiere el sector privado, dejando regiones enteras sin cobertura.

Ilustración que representa un niño recibiendo medicación, con énfasis en la cautela médica

Abusos y Maltratos en la Red de Protección

La red de protección ha sido escenario de graves abusos. En marzo de 2010, Aldeas Infantiles S.O.S. debió recurrir a la justicia por el abuso sexual de cuatro niñas, de 4 a 8 años, por parte de jóvenes, algunos de ellos internos en el mismo hogar o con historial en el sistema. Otros casos incluyen maltratos físicos, como los denunciados en hogares del Ejército de Salvación, que fueron cerrados.

El problema no solo radica en la falta de control y preparación del personal, sino también en el "daño extremo" con el que muchos niños llegan al Sename. Hogares como el Cardenal Carlos Oviedo reciben a chicos con historias muy complejas (como un niño abusado que intentó violar a otro interno en un hospital, o un joven con retardo mental severo con fijación sexual por una perra), para los cuales no están preparados.

Reportajes 24: Sename, el infierno infantil | 24 Horas TVN Chile

Precarias Condiciones y Financiamiento Deficiente

Un informe de la "Comisión Despeje" corroboró que la precariedad de las condiciones de vida es "bastante extendida" en toda la red Sename. Se detectaron problemas de higiene en cocinas y comedores, falta de profesionales, y atención inadecuada para NNA con problemas de salud mental. El hogar Juan XXIII en Buín, que acoge a niños y niñas con discapacidad mental grave o profunda, operado por Coanil, fue un ejemplo: los jóvenes "permanecen habitando en condiciones de emergencia en un gimnasio que fue habilitado; los baños se encuentran en pésimas condiciones de higiene, filtraciones y agua en el piso, haciendo el lugar frío para albergarse ahí".

El financiamiento es un factor crítico. "En el caso de un niño abandonado, estamos pagando alrededor del 60 por ciento de lo que se necesitaría para brindar una atención de calidad", lo que significa que el Sename paga 150 mil pesos mensuales cuando lo adecuado serían 250 mil. Esta brecha es cubierta con la caridad y colectas, generando una disparidad en la calidad de la atención: las instituciones con mayores redes ofrecen mejores profesionales y hogares.

Fotografía de un centro de acogida infantil con problemas de infraestructura

Historia y Evolución: La Casa Nacional del Niño

Fundada el 23 de enero de 1761, la Casa Nacional del Niño es un centro que ha evolucionado constantemente hacia la modernización del sistema de protección. En sus inicios, se llamaba Casa de Expósitos y se ubicaba en la manzana comprendida entre las calles Agustinas y Los Huérfanos, razón por la cual esta calle actualmente lleva ese nombre.

Desde sus inicios y hasta el primer cuarto del siglo XX, los NNA ingresaban a la institución a través de un “torno”, un "aparato medieval" en el que cualquier vecino o interesado depositaba un niño para abandonarlo. La doctora pediatra Sara Soto, con 36 años en el Sename, ha colaborado desde el antiguo pabellón del Hospital Luis Calvo Mackenna, espacio donde Casa Nacional estuvo ubicada desde 1942, hasta su actual emplazamiento. A contar del 1 de enero de 1991, el centro para lactantes y preescolares fue asumido por el Servicio Nacional de Menores.

Grabado o fotografía antigua de la Casa de Expósitos o un torno de abandono de niños

Desafíos y Propuestas de Solución

La complejidad de la situación requiere un enfoque multidimensional y la corresponsabilidad de toda la sociedad.

Un Sistema en "Estado Terminal"

María Estela Ortiz ha calificado el sistema como "en estado terminal". Aclara que "este no es un tema solo del servicio, sino del conjunto de la sociedad, porque durante 25 años el gobierno, el Legislativo, el Poder Judicial, la sociedad en su conjunto no se ha hecho cargo de los niños. Y en el caso especial de estos niños, menos todavía porque son los más pobres de los pobres. No marchan, no votan, no exigen".

El "Informe Jeldres" de 2012, luego de años de silencio, detalló a nivel nacional las graves fallas del sistema de protección, revelando la vulnerable situación de la infancia en Chile y asestando un "duro golpe a la cátedra oficial institucional". Este informe mostró que Chile no actuó política ni moralmente con responsabilidad hacia sus NNA más vulnerados.

La Estigmatización de la Pobreza

Estela Ortiz cuestiona: "¿Por qué no hay ningún niño en la institución Sename del 50% del nivel económico más alto del país, a pesar de que el abuso sexual y la violencia es algo transversal? ¿No hay una estigmatización de la pobreza también?".

Los NNA internados por pobreza a menudo provienen de padres que también fueron maltratados en su infancia. La solución, según Estrada, no es quitarles a los hijos, sino romper el círculo vicioso, entregándoles herramientas y acompañándolos. Sin embargo, los tomadores de decisiones a menudo "tienen muy baja formación" y la "decisión más fácil es internar al niño".

Impacto en la Identidad y el Futuro de los Niños

Los niños que crecen en el sistema Sename experimentan consecuencias profundas. La investigadora Lisandra Muñoz ha documentado que son educados muy estrictamente, a veces con perspectivas de "encierro". "A los niños abandonados les cuesta asumir que tienen una familia y que ésta no los quiere. Aunque han sido testigos y víctimas de la violencia, de todos modos sienten que eso no justifica el haber sido encerrados", dice Lisandra.

El prejuicio de que los NNA del sistema de protección terminaban en el sistema penal fue desmentido en 2009. En el segundo trimestre de 2010, de los 3.337 adolescentes que ingresaron al Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente (RPA), un 16% (545 niños) habían estado protegidos por el Sename. Sin embargo, el porcentaje es mucho menor si se pregunta cuántos de los atendidos por protección se transformaron en infractores.

Pilares para una Solución Definitiva

Francisco Estrada propone tres pilares para una solución definitiva:

  1. Apoyo y seguimiento psiquiátrico adecuado: Se necesitan "unidades polivalentes, con niños adecuadamente medicados, con personal dedicado que también trabaje con las familias y no que las aísle".
  2. Reintegración familiar como objetivo final: El foco debe ser que los niños vuelvan con sus familias de origen, rompiendo el círculo de la violencia intergeneracional.
  3. Defensa jurídica adecuada: Es crucial que los NNA vulnerados cuenten con defensores que velen por sus derechos, a diferencia de la situación actual donde a menudo son "más un trámite burocrático que un sujeto de derecho".

El Consejo para la Infancia, creado por la presidenta Michelle Bachelet, busca cerrar el Sename y transitar hacia un nuevo servicio, que se espera esté instalado antes de 2019. Sin embargo, "los niños no pueden esperar".

Alianzas Estratégicas para la Mejora del Sistema

Con el fin de abordar la compleja situación, la Universidad Católica (UC) y el Servicio Nacional de Protección Especializada de la Niñez y Adolescencia (SNPE) han establecido una alianza estratégica. Esta colaboración tiene como objetivo establecer espacios que prioricen el interés superior del niño, buscando un impacto positivo y duradero en su bienestar y desarrollo.

La alianza permitirá "fortalecer la protección especializada, avanzar en el cuidado en familia y en la atención en salud mental de niños, niñas y adolescentes". También se abordará el análisis de fenómenos que impactan la protección especializada, como la migración, la explotación sexual, el crimen organizado y el reclutamiento, con el fin de generar modelos de atención. "Es un desafío multidimensional sin solución obvia y donde tenemos que sumar nuestros saberes y ponerlos a colaborar entre ellos y con el SNPE", se señaló. La UC pondrá a disposición a académicos, profesionales, investigadores y estudiantes para desarrollar proyectos, investigaciones y actividades de formación.

A pesar de los desafíos, existe una esperanza de que, con un compromiso real y acciones concretas, se pueda construir un futuro mejor para los NNA más vulnerables de Chile.

Logotipo o representación visual de la alianza entre la Universidad Católica y el SNPE

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