Niños con TEA en residencias del Servicio Nacional de Menores (Sename)

La situación de los niños, niñas y adolescentes (NNA) bajo el cuidado del Servicio Nacional de Menores (Sename), y posteriormente del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia (ex-Mejor Niñez), ha sido objeto de profunda preocupación en Chile. En abril de 2016, la muerte de una niña en una residencia del Sename desencadenó una investigación de la Cámara de Diputados para analizar la situación del Servicio. Esta crisis sistémica, que se profundiza con la presencia de NNA con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y otras discapacidades, revela deficiencias estructurales en el sistema de protección.

Esquema de la estructura del sistema de protección a la infancia en Chile

El panorama general del sistema de protección

En Chile, existen 298 residencias para NNA, de las cuales 287 son administradas por instituciones de la sociedad civil (OCAS) y solo 11 por el Sename directamente (CREAD). Cerca de 8.000 niños viven en estos hogares, y de ellos, el 70% presenta patologías psiquiátricas complejas, requiriendo atención especializada.

Financiamiento y coordinacón interministerial

El Estado solo aporta $290.000 por niño, de los $700.000 que se necesitan mensualmente para cubrir gastos básicos (vivienda, alimentación, vestuario, educación, salud, recreación) y el apoyo de un equipo profesional multidisciplinario. La solución a esta compleja crisis requiere un trabajo mancomunado de los Ministerios de Justicia, Desarrollo Social, Educación y Salud, que brinde atención integral y coordinada a los niños vulnerados.

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NNA que permanecen en el sistema

Las políticas públicas buscan que la permanencia de los NNA en residencias sea lo más breve posible y la última opción. La mayoría de quienes ingresan se van antes de cumplir la mayoría de edad, ya sea por el restablecimiento de la relación familiar o por fugas. Sin embargo, hay un número significativo que permanece en el sistema. Actualmente, 1.131 mayores de 18 años viven en hogares del Sename, y de ellos, 854 tienen alguna discapacidad.

Arturo Klenner, juez encargado del centro de medidas cautelares de los Tribunales de Familia de Santiago, señala que "los cuidados que necesitan son costosos. Si faltan recursos, es difícil egresarlo. Con qué condiciones sale un joven que requiere, por ejemplo, una cama especial, una sonda para comer o cualquier atención cara. Puede correr riesgo su vida". Incluso a aquellos que pueden leer, seguir normas y trabajar les cuesta salir. Gustavo Rosende, subdirector de Hogar Casa de Caridad Don Orione, explica que "hay pocos familiares que aceptan el desafío".

Marcela Labraña, ex directora de Sename, ha expresado su preocupación por los adultos mayores que continúan en residencias de menores, indicando que "es un alto costo. Son recursos que se podrían usar para los niños". Considera "la vulneración de la vulneración" ser discapacitado en un hogar de menores, ya que estos hogares no están capacitados para darles la atención especializada que requieren ni ofrecerles oportunidades de desarrollo.

Niños con TEA y otras discapacidades en residencias

La situación se agrava para los niños, niñas y adolescentes con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y otras discapacidades, quienes a menudo enfrentan barreras adicionales para su desarrollo y egreso. Una profesional del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia relató el caso de Martín, un menor de 12 años con TEA y discapacidad mental moderada, que ingresó al Hospital de Rengo por una desregulación emocional. A pesar de no requerir hospitalización por motivos de salud, permaneció en el hospital por más de 50 días debido a la falta de un lugar adecuado en el sistema residencial.

Permanencia en centros psiquiátricos post-alta médica

A pesar de estar en condiciones de alta médica de centros psiquiátricos, NNA bajo el cuidado del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia (ex-Mejor Niñez) se ven obligados a permanecer en estos recintos, no por motivos de salud, sino por problemas estructurales en las residencias. El déficit de cupos, la falta de residencias especializadas, junto al cierre de algunas de estas, y el rechazo a recibir jóvenes con problemas de salud mental, han dejado a algunos menores atrapados en un limbo institucional.

Karen, una adolescente de 16 años, fue declarada en condiciones de alta médica, pero permaneció retenida en una Unidad Hospitalaria de Cuidados Intensivos de Psiquiatría. Sus palabras a su abogada reflejan la angustia: "Me siento peor estando acá, me siento bien, estable, y el no poder irme me genera mayor ansiedad, ya no quiero estar más encerrada y debo comenzar a tener una vida más normal".

Este problema es sistémico. Pamela Canessa, coordinadora regional del programa Mi Abogado de la región de Valparaíso, explica que muchos menores bajo la tutela de ex-Mejor Niñez permanecen en instituciones psiquiátricas incluso después de recibir el alta médica, "esperando un cupo en residencias”. Un caso similar es el de Valentina, una adolescente de 17 años que, a pesar de recibir el alta cinco días después de ser ingresada, permaneció hospitalizada 22 días más debido a la escasez de cupos.

Gráfico: Número de NNA en residencias y el porcentaje con problemas de salud mental

Impacto de los problemas de salud mental y déficit de especialistas

Los problemas de salud mental tienen un profundo impacto en los NNA. De acuerdo con una resolución de la Cámara de Diputados de 2023, "uno de cada dos niños, niñas y adolescentes (NNA) que viven en estas residencias, está afectado por algún problema de salud mental (55%)". Una funcionaria de ex-Mejor Niñez señala que "el tema de salud mental siempre ha sido complejo, porque tenemos un déficit nacional de psiquiatras infanto-juveniles".

Blanquita Honorato, directora ejecutiva de la Fundación Candelaria Apoya, ha sido testigo de cómo estos menores, una vez que consiguen la internación, no pueden retornar a una residencia: “El problema es que los niños se internan y después las residencias cierran u ocupan su cupo en otro niño, o el mismo sistema le manda a otro niño”.

Sobrecarga y cierre de residencias

La cantidad de menores que han ingresado al cuidado alternativo de residencias ha aumentado considerablemente, llegando a un total de 4.965 menores a lo largo del país. Esta situación ha generado una sobrepoblación en las residencias. Un informe del Poder Judicial de 2023 revela que el 40% de las residencias colaboradoras y de administración directa de Mejor Niñez se encuentran en hacinamiento.

Además, se suma el progresivo cierre de residencias. A principios de enero de este año, Aldeas Infantiles SOS Chile anunció el cierre de seis de sus residencias, afectando a 120 NNA. Estos cierres y la falta de cupos no son las únicas razones; otra realidad que enfrentan estos menores es la negación de cupos debido a su perfil. Algunos son considerados "problemáticos" por las residencias, dada la complejidad de su salud mental.

El caso de Karen, quien amenazó con quemar la residencia en un presunto estado de consumo de drogas, ejemplifica el rechazo que enfrentan los niños con características más complejas. Una fuente cercana indicó que, a pesar de que el psiquiatra señaló que debía volver al sistema residencial, la residencia se negó a recibirla, argumentando que "o esta niña no ingresa acá o nosotros dejamos la residencia".

Teresa Izquierdo, presidenta de la Fundación Focus, describe otra situación similar: un menor con problemas de ira y por intentos de abuso sexual fue asignado a una de sus residencias, lo que generó una encrucijada. Estas situaciones no solo ocurren por problemas de violencia, sino también por la complejidad de la condición de los menores, como en el caso de Martín con TEA.

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El camino hacia la vida independiente y sus desafíos

Los años posteriores a la salida del hogar son particularmente difíciles para los jóvenes. Pablina Díaz, que salió a los 18 años, relata: "No tenía dónde quedarme porque cuando entramos al hogar mi mamá se olvidó de nosotros". En dos años estuvo en cuatro casas hasta que logró estabilizarse.

Programas de preparación y sus limitaciones

En 2011, el Sename implementó un programa para la vida independiente en las residencias, que promueve la finalización de estudios y el acceso a programas del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (Sence). Este plan también está diseñado para personas con alguna discapacidad leve o moderada. Gustavo Rosende, del hogar Casa Caridad Don Orione, menciona casos exitosos donde los jóvenes han accedido a talleres laborales y logrado tener una libreta de ahorro y vivienda.

Sin embargo, la directora de Sename, Marcela Labraña, comenta que la protección de la residencia puede convertirse en una sobreprotección que no les permite entrar al mundo real: "Acá se acostumbran a que les laven, cocinen y planchen". Pablina Díaz afirma que no le advirtieron cómo era afuera: "Uno sabe lo difícil que es recién cuando sale. No sabía desde cómo ir al banco hasta los bonos a los que podía postular".

Dificultades para encontrar trabajo y acceder a la educación

La mayor dificultad es encontrar un buen trabajo. El padre Francisco Pereira, director pastoral de María Ayuda, explica que las mujeres suelen optar por trabajos de cajera o reponedora de supermercado, con poca proyección. Por ello, Antonio Gana, presidente de la Fundación Padre Semería, ha reenfocado los talleres en la educación. Aunque algunos jóvenes, como Gerardo Canio, logran acceder a la educación superior, este es un camino difícil.

Matías Orellana, ex egresado de hogar y creador de Ecam (Fundación de Egresados de Casas de Menores), sostiene que "el tema no es cuáles o cuántos niños se van a ir, sino cómo van a egresar", argumentando que el Estado no entrega las herramientas necesarias.

La perspectiva de los jóvenes

Tamara Concha (18), que estudia gastronomía en un hogar, siente la presión de escoger una carrera: "Para mantenerme adentro, tengo que estudiar, sino pierdo la oportunidad de estar acá y tener un título". Camila Gutiérrez (18), su compañera, también expresa sus dudas: "Si me voy no va a haber una mamá o una tía de aquí del hogar. Voy a estar sola, ¿Y cómo sé si lo que haga va a estar bien? Para mí afuera no es un lugar seguro".

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