Aunque no siempre se nombra directamente, la disforia emocional es una experiencia frecuente en salud mental. Muchas personas la describen como una sensación constante de incomodidad, irritabilidad o desagrado sin una causa clara. La disforia es un término que se utiliza para describir una sensación general de malestar, insatisfacción o angustia emocional. En un contexto psicológico y psiquiátrico, se asocia con diversas condiciones, siendo la disforia de género una de las más conocidas.
¿Qué es la Disforia Emocional?
La disforia emocional es un estado de malestar interno persistente caracterizado por una mezcla de emociones negativas como irritabilidad, tristeza, ansiedad o vacío, que no siempre tienen una causa clara. A diferencia de una emoción puntual, se trata de una experiencia más difusa y sostenida en el tiempo. Como explica el psicólogo Rodrigo Jarpa, PhD, Mg. Ps. Psicólogo clínico, magíster en Psicología Clínica y doctor en Sexualidad Humana: “No es solo tristeza, ni solo rabia, ni solo ansiedad: es más bien sentirse mal dentro de uno mismo, como si algo no termina de calzar”.
Disforia en Psicología: Un Concepto Relevante
En psicología, la disforia se utiliza para describir un tipo de malestar emocional generalizado que no corresponde a una emoción específica. No es un diagnóstico clínico formal, pero sí es un concepto relevante en la práctica. Más que síntomas aislados, lo característico es la combinación de estos elementos y su persistencia en el tiempo. Jarpa asegura: “Es más bien un clima interno: una mezcla de malestar, irritabilidad, ansiedad y dificultad para disfrutar que se mantiene de fondo”. En muchos casos, este estado no se manifiesta con crisis evidentes, sino como un desgaste progresivo que afecta la experiencia cotidiana de la persona.
Trastornos Asociados a la Disforia Emocional
La disforia emocional no es un trastorno en sí mismo, sino un síntoma que puede aparecer en distintos cuadros clínicos. Según el Dr. Jarpa, se puede ver en depresión, trastorno bipolar, trastorno límite de la personalidad y trastornos de ansiedad.
Disforia en la Depresión
- En la depresión, la disforia suele manifestarse como un malestar persistente acompañado de desesperanza y pérdida de interés.
Disforia en la Ansiedad
- En los trastornos de ansiedad, puede aparecer como inquietud constante, irritabilidad y sensación de tensión interna.
Disforia en el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP)
- En el trastorno límite de la personalidad, la disforia suele ser intensa y fluctuante, asociada a dificultades en la regulación emocional.
Disforia en el Trastorno Bipolar
- Puede presentarse especialmente en episodios depresivos o mixtos, combinando síntomas de activación e incomodidad emocional.
Diferencias entre Disforia y Depresión
Aunque pueden parecer similares e incluso quienes no son profesionales en salud mental suelen confundirlos, no son lo mismo, pero sí pueden coexistir. La depresión es un trastorno clínico con criterios diagnósticos definidos, que incluye síntomas como ánimo bajo persistente, pérdida de interés, alteraciones del sueño y del apetito, entre otros, e implica un impacto significativo en el funcionamiento diario.
La disforia, en cambio, es un estado emocional caracterizado por malestar interno, irritabilidad o incomodidad persistente, que puede aparecer dentro de la depresión o en otros contextos psicológicos. El Dr. Rodrigo Jarpa usa el ejemplo: “Es como la fiebre: no es una enfermedad en sí misma, pero es una señal de que algo está pasando”. En este sentido, la disforia puede entenderse como un indicador transversal de malestar emocional, mientras que la depresión corresponde a un cuadro clínico específico que requiere evaluación y tratamiento.
Causas y Manejo de la Disforia Emocional
La disforia emocional puede tener múltiples causas, generalmente relacionadas con una dificultad en la regulación emocional. A diferencia de otros cuadros más evidentes, la disforia no siempre aparece como una crisis intensa, sino como algo más sutil y sostenido. Más que “eliminar” la disforia, el objetivo es comprenderla, regular y reducir su impacto, favoreciendo un mayor bienestar emocional.

Estrategias para Manejar la Disforia Emocional
Manejar la disforia emocional no significa “dejar de sentirse mal”, sino aprender a relacionarse de otra manera con ese malestar y reducir su impacto en el día a día. Un primer paso clave es dejar de invalidar lo que se siente. Más que eliminar la disforia de inmediato, el objetivo es ganar mayor flexibilidad emocional, de modo que ese estado deje de dominar la experiencia cotidiana.
El tratamiento efectivo suele implicar una combinación de terapia psicológica, apoyo médico y respaldo social. La terapia psicológica es una de las herramientas más efectivas para trabajar la disforia. Contar con una red de apoyo es fundamental para trabajar la disforia.
Disforia de Género en Adultos Mayores
La disforia de género (DG) hace referencia a una marcada incongruencia entre la identidad de género y el sexo biológico asignado al nacer, que genera un malestar clínico de al menos 6 meses de duración. En 2018, la Organización Mundial de la Salud trasladó la incongruencia de género de la lista de enfermedades mentales a la de trastornos de la salud sexual. Esto marcó un paso importante para la despatologización de la condición del transexualismo, es decir, para dejar de considerarla una enfermedad.
Conceptos Clave: Sexo, Género, Identidad y Orientación
Antes de profundizar en el tema de la disforia de género, es necesario aclarar los conceptos de sexo y género.
- Sexo: Denota la pertenencia a una categoría biológica y genética (masculino/femenino).
- Género (e identidad de género): Se refiere al plano de la experiencia psicológica, cultural y política de las categorías de masculino y femenino. Es una representación social que indica creencias culturales y familiares sobre hombres y mujeres.
- Identidad de género: Se refiere al sentido subjetivo de pertenencia a las categorías de hombre o mujer.
- Identidad sexual: Se refiere a la experiencia subjetiva de la orientación sexual, incluyendo una dimensión personal y una pública.
- Orientación sexual: Indica el género y las características sexuales que son objeto de atracción erótico-afectiva.
Evolución Histórica y Diagnóstico de la Disforia de Género
El término disforia de género se refiere al malestar afectivo y cognitivo en relación con el género asignado al nacer. A diferencia de la homosexualidad, la disforia de género sigue siendo una etiqueta diagnóstica en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5-TR). Sin embargo, a lo largo de las distintas publicaciones del DSM, el concepto ha sufrido importantes revisiones, pasando de incluirse en las parafilias a categorizarse individualmente en el DSM-5, marcando una clara discontinuidad respecto a la patología psiquiátrica.
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Criterios Diagnósticos del DSM-5 para la Disforia de Género en Adultos
El DSM-5-TR proporciona criterios diagnósticos específicos para la identificación de la disforia de género en adolescentes y adultos:
- Incongruencia entre el género experimentado/expresado y el género asignado, manifestada como una discrepancia marcada que debe persistir durante al menos seis meses.
- Incongruencia entre el género experimentado/expresado y las características sexuales, con un fuerte deseo de eliminar o poseer las características sexuales primarias y/o secundarias del género opuesto.
- Deseo de pertenecer al género opuesto.
- Deseo de ser tratado como un miembro del género opuesto.
- Convicción de poseer sentimientos y reacciones típicos del otro género.
La disforia de género presenta una complejidad considerable que también se encuentra a nivel de los factores etiológicos, que incluyen factores biológicos, ambientales y socioculturales entrelazados.
Tratamientos y Apoyo Psicológico en la Disforia de Género
Dado que la incongruencia entre el género asignado y el género experimentado causa sufrimiento y repercute en la vida social y laboral de las personas, el proceso de tratamiento de la disforia de género requiere un enfoque multidisciplinar y complejo. Este proceso comienza con exámenes médicos con psiquiatras y endocrinólogos, y puede incluir terapia hormonal sexual (THC) y, en algunos casos, cirugías estéticas o de reasignación quirúrgica del sexo.

La Importancia del Apoyo Psicológico
El proceso de transición es tan complejo que las personas que deciden pasar por él pueden beneficiarse en diferentes momentos de apoyo psicológico. Acudir a un profesional puede ser útil para:
- Explorar la identidad y el rol de género.
- Razonar sobre el posible impacto del estigma.
- Proporcionar apoyo durante el proceso de "salir del armario".
- Afrontar los cambios corporales.
- Fomentar la concienciación sobre los retos a nivel familiar, social, laboral, económico y relacional.
La posibilidad de contar con una red familiar y social capaz de comprender sin estigmatizar el proceso de adquisición de identidad al que se enfrenta una persona con disforia de género es un recurso valioso. La educación afectiva y las intervenciones de psicólogos, sexólogos y médicos profesionales pueden ayudar a sensibilizar sobre la disforia de género como un aspecto de la identidad de género de la persona, lo cual contribuye a promover el bienestar y a prevenir fenómenos transfóbicos de violencia y discriminación.
Caso Clínico: Mujer Transgénero de 56 años
Se presenta el caso de una mujer transgénero de 56 años, con historia de enfermedad coronaria y un segundo evento tromboembólico posterior a la automedicación de terapia hormonal. Después del tratamiento agudo de su afección cardiovascular, solicitó tratamiento para su disforia de género. La paciente se identificó con el género femenino desde los 4 años de edad, aunque socialmente desempeñó un rol masculino. A la edad de 53 años, sufrió un primer infarto agudo de miocardio, y tras este evento, comenzó a expresar públicamente su género afirmado, automedicándose con estradiol y drospirenona.
La disforia de género requiere un tratamiento multidisciplinario. La THC es el pilar del tratamiento. Sin embargo, se ha documentado que el uso de presentaciones orales de estrógenos puede aumentar el riesgo de eventos tromboembólicos en pacientes mayores de 40 años, principalmente cuando tienen factores de riesgo cardiovascular. En este caso, la paciente afirmó preferir “sentirse mujer” con la hormonoterapia, aunque pudiera tener otras complicaciones físicas. Actualmente dice sentirse mejor consigo misma, que ha tenido una adecuada aceptación social y no ha vuelto a presentar síntomas afectivos o ansiosos.
Es fundamental ofrecer un tratamiento integral a todas las personas con disforia de género para aliviar el malestar psicológico, disminuir la comorbilidad psiquiátrica y mejorar su calidad de vida. Hasta el momento hay poca evidencia científica respecto a la THC en mujeres transgénero mayores de 40 años, por lo que se recomienda una vigilancia multidisciplinaria, estrecha y rigurosa, en especial cuando hay riesgo cardiovascular.
Disforia Sensible al Rechazo (RSD) en Adultos Mayores con TDAH
La disforia sensible al rechazo (RSD, por sus siglas en inglés) no es una condición formal o un diagnóstico médico. Es un término que se refiere a una reacción emocional extrema al rechazo. Las personas pueden sentir un dolor intenso cuando se sienten rechazadas por alguien importante para ellas. También puede suceder si no cumplen con sus expectativas o las de los demás. Aunque no es un síntoma de TDAH, muchas personas con TDAH lo experimentan, ya que tienden a sentir emociones más intensamente.
Por Qué el TDAH Dificulta Superar el Rechazo
Muchas personas con TDAH tienen dificultad para controlar sus emociones. Ser rechazado puede generar sentimientos fuertes y duraderos como la decepción, la tristeza, la vergüenza y el arrepentimiento. Las personas con TDAH tienen dificultades con un conjunto de habilidades llamadas la función ejecutiva, que incluyen el pensamiento flexible y el autocontrol, habilidades clave para manejar el rechazo. Esto puede llevar a enfocarse excesivamente en el rechazo.
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Impacto del TDAH en la Autoestima
Las personas con TDAH a menudo se sienten aisladas, lo que puede conducir a una baja autoestima. Son más propensas a culparse cuando las cosas no salen como lo esperaban. El rechazo puede desencadenar sentimientos tan dolorosos que las personas hacen todo lo posible para evitarlo, invirtiendo mucha energía en complacer a otros o alejándose de situaciones que podrían resultar en rechazo. Esto puede hacer que se sientan más solos y contribuir a problemas de salud mental como la ansiedad y la depresión.
Estrategias para Superar el Rechazo en el TDAH
Si bien el rechazo puede afectar más a las personas con TDAH que a otras, existen estrategias que pueden ayudar a superarlo:
- Considerar diferentes explicaciones: Detenerse a pensar en otras razones detrás de una situación de rechazo.
- Idear un plan para seguir adelante: Buscar otras actividades o personas disponibles.
- Buscar ayuda: Si los sentimientos negativos intensos duran más de lo razonable, es recomendable contactar con un profesional de la salud mental.
La psicoeducación sobre la neurodiversidad para el individuo y el encuentro con pares neurodivergentes pueden ayudar a una persona a obtener un mayor sentido de autoaceptación y, al mismo tiempo, comprender cómo funciona mejor su cerebro.
La Disforia en el Proceso de Envejecimiento
En el contexto del envejecimiento, la disforia puede manifestarse de diferentes maneras, a menudo ligada a la percepción de la edad, la salud y las expectativas sociales. Un ejemplo es la lucha angustiosa contra el paso del tiempo, sintiendo la amenaza de la muerte y negando su existencia. Si una persona se somete a cirugías y compite con la juventud que ya no tiene, con prendas que no le representan ni le dan identidad, entonces claramente hay un problema por resolver.

La conciencia de lo vivido puede dar la dimensión de nuestras fuerzas. Es importante llevar nuestro erotismo en el sentido amplio de la palabra al plano de los proyectos personales, la pasión y el disfrute, en no dejar de soñar. Es bienvenido el impulso vital y el vernos cada día más jóvenes a pesar del pelo que se va y las marcas en la piel que aparecen.
Pelearse contra la realidad no es una buena manera de gestionar la vida. Es posible que existan serias dificultades para aceptar que la muerte existe y que el tiempo no vuelve atrás. El tiempo pasa, y eso no se puede cambiar, pero se puede gestionar lo que de uno depende para disfrutar y saborear el viaje del vivir. La ayuda profesional es una opción válida y necesaria si esta angustia ocupa un espacio importante en la vida. Eres tan joven como te ves, tan joven como te sientes, no importa tanto si tienes 20 o 40. El alma es mucho más sabia.