La Vulnerabilidad de la Niñez en el Sename: Testimonios, Informes y Desnutrición

La situación de los niños, niñas y adolescentes bajo la tutela del Servicio Nacional de Menores (Sename) en Chile ha sido objeto de profunda preocupación y extensas investigaciones. Los testimonios de quienes han vivido en estos centros, sumados a lapidarios informes, revelan un sistema con graves deficiencias, donde la desnutrición, el maltrato y el abandono son realidades persistentes.

Esquema de las causas de la desnutrición en niños y sus consecuencias en un sistema de cuidado infantil

El Testimonio de Cristóbal: Una Lucha por Sobrevivir y Sanar

La historia de Cristóbal, quien se fugó de un hogar del Sename a los 7 años, es un crudo reflejo de las condiciones que han enfrentado muchos menores. “Si no hubiese huido quizá estaría muerto. Varios morían por distintas circunstancias; desnutrición o enfermedades sin tratamiento”, cuenta él, 29 años después de su huida. Abandonado a los pocos meses de vida, Cristóbal pasó de centro en centro bajo la tutela del Sename.

Sus recuerdos de ese período son desgarradores: “En aquel período éramos la basura, así nos trataban y así nos decían también”. Describe la institución como un lugar donde los sentimientos se congelaban, donde no había cariño ni preocupación por fechas significativas como el cumpleaños, transformando a los niños en personas "duras" y desconectadas. Los castigos eran comunes y severos: “Te dejaban sin comida, te pegaban lumazos, te encerraban, era como estar en la cárcel”. Cristóbal nunca olvidará cuando cachetearon a un niño hasta dejarlo sangrando, solo porque se demoraba en contestar.

Este relato, que evoca una novela de Dickens, se enmarca en "tiempos de dictadura", donde muchos de los ingresados eran niños huérfanos producto de la violencia de Estado.

El Camino Hacia la Recuperación y el Activismo

Tras su huida, Cristóbal se encontró solo en la calle, aterrado y angustiado. Su supervivencia lo llevó a conocer a Claudio, un hombre que trabajaba en una piscina municipal y le ofreció ayuda, incluso llevándolo a su casa cuando enfermó de otitis con la cara hinchada y secreción de pus por la oreja.

A los 22 años, un asalto lo impulsó a buscar un cambio, encontrando en el boxeo una vía de escape y superación. Seis meses después, ya era campeón de novatos amateur. Su éxito en el boxeo lo llevó a Argentina y, eventualmente, a coronarse campeón de la Organización de Boxeo Atlántico (ABO) en 2015.

Las experiencias vividas dejaron una profunda huella. Su familia fue crucial en su proceso de recuperación, invirtiendo en psiquiatras, psicólogos y neurólogos para "armarlo de nuevo". Esta vivencia lo motivó a recorrer hogares del Sename, ofreciendo talleres deportivos y charlas gratuitas, pues "no hay cinturón de campeón que compense el aportar en la vida de un niño o niña abandonada". Cristóbal lamenta que, a pesar de sus esfuerzos, el sistema a veces frustra la reinserción, como en el caso del "Cisarro", donde el Sename optó por la libertad asistida en lugar de un programa de apoyo que no implicara pagos a otras entidades.

Fallos Estructurales y Abusos Generalizados

Cristóbal ha señalado que "una gran parte del Sename se sustenta en la vulneración, se retroalimenta de ella". Un informe de la PDI de 2017, que investigó 240 hogares de menores, corroboró esta realidad, constatando 2.071 abusos (310 de ellos con connotación sexual) en el 100 por ciento de los centros administrados por el Sename y el 88 por ciento de los gestionados por particulares. Este informe, enviado a la directora de la institución, ya advertía sobre las "condiciones paupérrimas" de más de doscientos centros, destacando la falta de cuidado nocturno como un factor que propicia abusos sexuales y muertes.

El Informe de la Comisión Jeldres: Un Diagnóstico Crítico

CIPER, a través de la Ley de Transparencia, accedió a un informe más completo de la Comisión Jeldres, que profundiza en las dimensiones desconocidas del fracaso del sistema de protección estatal. Este estudio, basado en una encuesta a 400 niños, la revisión de antecedentes de 6.500 menores internados y el examen de 108 residencias, subraya que la internación de niños es "siempre dañina". Citando estudios internacionales, afirma que "por cada tres meses que un niño de corta edad reside en una institución, pierde un mes de desarrollo". Por ello, la internación debe restringirse a casos excepcionales y períodos breves.

Sin embargo, la realidad es muy distinta. En regiones como Arica, el 79% de los niños ingresa "sin plazo" a las residencias, resultando en un promedio de internación de 57 meses (4,7 años). En Antofagasta, el 80% de las medidas carecía de plazo, con un promedio de internación de tres años. Esta práctica se suma a la falta de control judicial, evidenciada por informes trimestrales a los jueces que no se enviaban o eran copias textuales de versiones anteriores.

La abogada Paulina Gómez, miembro de la Comisión Jeldres, atribuye esta falta de control a la presión sobre los tribunales para cumplir metas de gestión impuestas por la Comisión Interinstitucional (Ministerio de Justicia, Corte Suprema y Ministerio de Hacienda). Esto lleva a un cierre apresurado de causas, afectando principalmente los casos de protección de niños y violencia intrafamiliar, donde las personas a menudo no cuentan con abogado. Así, "las principales afectadas son las causas de protección de niños y las de violencia intrafamiliar".

Deficiencias Críticas en la Atención y Cuidado

La falta de control judicial explica por qué indicadores de la calidad de vida de estos niños se mantienen en niveles inaceptables durante años.

Salud y Salud Mental

La atención de salud es uno de los "nudos críticos" del sistema. En Coquimbo, el 44% de los 272 niños en el sistema residencial carece de historial médico actualizado, y cuatro niños con enfermedades crónicas no reciben tratamiento. En la Región de O’Higgins, el 35% de los 392 menores no tiene ficha médica actualizada, y cinco niños con enfermedades crónicas están sin tratamiento. La situación es aún más grave en Arica, donde 15 de 17 niños con enfermedades crónicas (incluyendo parálisis cerebral, VIH, trastornos alimenticios y cáncer cérvico uterino) no recibían tratamiento. Además, el informe registra un preocupante panorama en salud mental, con casos de niños sin tratamiento en Arica (9), Coquimbo (5) y O’Higgins (9).

Según cifras del Sename de 2007, de aproximadamente sesenta mil niños, más de tres mil presentan problemas mentales severos, y más de 300 de ellos están sin tratamiento, a pesar de tener diagnóstico. Para abordar esto, se propuso modificar la ley N° 20.584 a fin de establecer atención preferente para niños, niñas y adolescentes internados que padezcan enfermedades mentales, buscando que reciban la misma priorización que adultos mayores y discapacitados.

Educación y Abandono Familiar

La educación también presenta problemas alarmantes, con porcentajes que van desde el 48% (Antofagasta) hasta el 55% (Magallanes) de niños internados con dificultades educativas. Otro aspecto delicado es la dificultad del sistema para vincular a los niños con sus familias. El informe califica a 743 niños a nivel nacional como "completamente abandonados", sin visitas familiares ni procesos de vinculación para adopción. En Arica, 66 niños están en esta situación, 32 de ellos susceptibles de adopción. La soledad se agrava porque un alto porcentaje de niños internados tienen hermanos dentro del mismo sistema (56% en Tarapacá, 57% en Antofagasta), lo que resulta en largas internaciones en soledad o con visitas esporádicas.

Abuso Sexual Intra-residencial

El abuso sexual es "parte integral de la vida de muchos de los niños que permanecen internos". Es la segunda o tercera causa de ingreso a la red, afectando a cerca del 10% de los niños. Una encuesta del Sename de 2011 detectó más de 200 casos de abusos sexuales, con un 7,8% de niños de 7 a 12 años afirmando haber sido tocados en sus partes íntimas. El informe del Poder Judicial consigna 208 casos de abuso intra-residencial, en su mayoría cometidos por otros niños internos, quienes probablemente repiten la experiencia de la que fueron víctimas.

Gráfico de barras mostrando el porcentaje de niños en Sename que sufren de desnutrición en diferentes regiones

Desnutrición y Mortalidad: La Consecuencia Extrema de la Negligencia

Entre 2005 y 2015, 1.313 niños murieron en instituciones administradas por el Sename. Este panorama de muertes y sufrimientos es atribuido a una "indiferencia crónica" y a la "arrogancia putrefacta de burócratas sin almas". Las descripciones de estas muertes son estremecedoras: María, 11 años, "amaneció muerta con los ojos hinchados de tanto llorar". Juan, 9 años, "murió por una infección pulmonar y desnutrición". Pablo, 8 años, "por un inexplicable derrame cerebral". Estos "más de 1.000 casos anónimos" revelan una ausencia de empatía y responsabilidad.

Además de la violencia, los encierros y la falta de afecto, el hambre y la comida incomible son problemas documentados. Aunque en la mayoría de los establecimientos los menores consumen entre 3 y 4 comidas al día, preocupa que en el 1,6% de los centros los niños coman solo 1 o 2 comidas diarias. Los adolescentes mayores reportan "quedar con hambre", que la comida "no es suficiente" y que "casi nunca reciben leche". Las largas horas de ayuno han provocado problemas graves, como una niña que bajó 6 kilos de peso y otra que vomitó en la escuela por fatiga. Estas condiciones de desnutrición y abandono demuestran que, a pesar de que el Estado ha sacado a estos niños de sus casas "para protegerlos", en la práctica no se está haciendo responsable de ellos.

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