Jehová Dios ha otorgado a los que componen su organización terrestre un maravilloso depósito: el ministerio relacionado con la verdad y la responsabilidad de pastorear el rebaño de Dios. Los ancianos, al ser subpastores, deben ser fuentes de seguridad, paz y estabilidad, actuando como escondite contra el viento y sombra en tierra agotada. Esta labor exige hombres capacitados que, tras haber sido probados, se esfuerzan por cumplir con una obra excelente.

La responsabilidad de pastorear el rebaño
La superintendencia cristiana no es una carga que deba llevarse bajo obligación, sino de buena gana. Los ancianos tienen el privilegio de velar por las almas de sus hermanos, un deber que requiere rendir cuentas al Pastor Principal, Jesucristo. Para guardar este depósito, el superintendente debe mantener un horario de estudio personal productivo, preparar sus discursos con esmero y predicar la Palabra con urgencia, tanto en público como de casa en casa.
Cualidades esenciales para un maestro
Un anciano debe esforzarse por ser un mejor maestro, recordando que quienes instruyen a otros recibirán un juicio más severo. Por ello, su enseñanza debe basarse estrictamente en la Palabra de Dios y estar respaldada por su propia conducta. La elocuencia no es suficiente si la lengua no se mantiene bajo control; se requiere mansedumbre y moderación para no convertirse en un conducto de aguas amargas.
El arte de ser humilde - Walter Riso
Escollos que deben evitar los superintendentes
Para proteger su integridad y la del rebaño, los ancianos deben evitar diversos peligros que Satanás utiliza para socavar su labor:
- Recreación excesiva: Debe ser moderada y refrescante, sin distraer de las responsabilidades del ministerio.
- Inmoralidad sexual: El ejemplo de Balaam y las trágicas consecuencias sufridas por los israelitas sirven como advertencia constante.
- Materialismo: Es necesario estar contento con lo indispensable, evitando el despilfarro y la búsqueda de gloria personal.
Cooperación gozosa del rebaño
La Biblia exhorta a los miembros de la congregación a ser obedientes y sumisos a quienes llevan la delantera. Esto no significa buscar agradar a los hombres, sino reconocer que los ancianos son una provisión de Dios. Cuando la congregación coopera con alegría, los superintendentes pueden realizar su labor con gozo y no con suspiros, lo cual es beneficioso para todos.
| Acción | Beneficio resultante |
|---|---|
| Cooperar en asuntos pequeños | Fortalece la unidad y demuestra fidelidad en lo mucho. |
| Respetar decisiones judiciales | Mantiene la pureza y la paz espiritual en la congregación. |
| Animar a los cansados | Permite que todos sigan sirviendo a Jehová con gozo. |
La lealtad como denominador común
La lealtad es la base del servicio cristiano. Ya sea un anciano preparando un discurso, padres llevando a sus hijos a las reuniones o una hermana apoyando a los responsables, la fidelidad a la organización de Jehová es lo que agrada al corazón de nuestro Padre celestial. Aunque los ancianos son imperfectos y pueden cometer errores, el ejemplo de hombres como David, quien se negó a actuar de forma desleal contra el ungido de Jehová, nos enseña a mantenernos firmes y evitar un espíritu crítico.