Necesidad de la gestión de residuos en comunas más vulnerables: perspectivas desde sociología y políticas municipales

¿Qué hacer con los residuos? ¿Basta con reciclar? Son preguntas que en el escenario actual resultan importantes de formular, especialmente considerando que todas las actividades que realizamos generan basura. Investigadores y académicos de Antropología y del Observatorio Social de Residuos analizan la importancia de cuestionar el modelo social que llama al consumo constante, así como la necesidad de repensar los vínculos entre individuos y desperdicios, y darles mayor importancia a las comunidades en la toma de decisiones sobre qué hacer o cuál es la finalidad de los residuos.

Todo esto en un país donde las realidades y condiciones de los lugares de disposición final son muy variadas, generando externalidades negativas a las personas, comunidades y medio ambiente. Desde los alimentos, hasta la ropa e incluso los celulares descontinuados y que ya no sirven, casi todo lo utilizado por las personas se transforma en basura porque pierden su utilidad o porque culturalmente es considerado “pasado de moda”.

Según el Informe del Estado del Medio Ambiente 2020, en Chile el 2018 se generó un total de 19,6 millones de toneladas de residuos sólidos anuales, de los cuales el 55% es de origen industrial y el 42% domiciliarios. Del total de residuos municipales, un 45% son generados en la Región Metropolitana, donde se concentra 41,1% de la población del país. A la vez, se observa que, si bien el 16 de marzo entró en vigencia la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP), aún falta un marco ambiental robusto para su implementación efectiva.

Más importante aún en el manejo de residuos son los cambios culturales que como ciudadanos(as) requerimos para insertarnos en esta nueva mirada de los residuos que producimos en nuestra vida cotidiana. Ahí el reciclaje, según María Elena Acuña, debiera ser la última opción, pues primero habría que reducir el consumo, luego reparar y reutilizar, y al final reciclar. Este aspecto es poco conocido, advierte Claudio Cerda, ya que la transición cultural es clave para una gobernanza real de nuestra vida cotidiana y del futuro.

En Chile, las comunidades y municipios se enfrentan a realidades diversas: existen basurales y vertederos que afectan a barrios enteros, y la gestión de residuos se ve limitada por estructuras políticas y financieras. El Observatorio Social de Residuos ha trabajado en vinculación con entidades municipales para promover una gestión más integrada y participativa, reconociendo que cada comuna tiene dinámicas propias y que la solidaridad interregional puede ser necesaria ante una crisis de capacidad de rellenos sanitarios.

Chile está sentado sobre basurales de diversa índole; ejemplos como Bajos de Mena en Puente Alto muestran que los suelos quedan dañados si no se actúa. El incendio del relleno sanitario Santa Marta en 2016 ilustra el riesgo ambiental y social asociado. En este marco, se subraya la necesidad de una gobernanza que trascienda lo municipal y articule esfuerzos regionales y nacionales para una solución sostenible.

Infografía: Ciclo de gestión de residuos y actores clave

Claudio Cerda plantea que el tema de residuos implica una reflexión sobre el modo de llevar a cabo las relaciones sociales: disponer de residuos es también una forma de vínculo que debe reconsiderar cuánto “me importa el metro cuadrado de los individuos”. El Gobierno Regional del Biobío reconoce la necesidad de una planificación conjunta y sostiene que la basura no tiene dueño, por lo que requiere una coordinación entre niveles para avanzar hacia soluciones compartidas. En varias regiones existen complejidades logísticas y de capacidad que exigen respuestas cooperativas entre comunas, especialmente aquellas cercanas al Gran Concepción o con altos flujos migratorios de residuos entre regiones.

La gestión de residuos domiciliarios está ligada a la salud pública: evitar la incineración o la disposición en sitios no controlados reduce riesgos para aire, tierra y agua. La reducción del consumo y la reutilización son principios que acompañan a la idea de una economía circular, donde la recuperación de materiales y la valorización de residuos se traducen en beneficios ambientales y sociales. Por ejemplo, la pirólisis de plásticos o la recuperación de materiales para nuevas plantas industriales demuestra el potencial de procesos técnicos cuando se acompasan con políticas públicas y capacidades locales.

La institucionalidad chilena ubica a los municipios como responsables de la recolección, transporte y disposición final de los Residuos Sólidos Municipales (RSM), mientras que los ministerios de Salud y Medio Ambiente, a través de SEREMIAs, supervisan el cumplimiento de normativas. Sin embargo, existe una brecha entre la normativa y su implementación en terreno, especialmente en comunas con limitaciones de financiamiento, capacidad de gestión y baja densidad institucional. En este contexto, la cooperación entre municipalidades y la articulación interregional se presenta como un camino para mejorar la gestión de residuos y reducir externalidades negativas.

  1. Promover planes de Gestión Integrada de Residuos Sólidos Municipales (RSM) con enfoque en reducción, separación en origen, compostaje y generación de energía a nivel distrital.
  2. Renegociar contratos de servicios de gestión de residuos y establecer alianzas con recolectores informales para formalizar la recolección de orgánicos y reciclables.
  3. Fomentar alianzas entre municipios cercanos para optimizar recolección, transferencia y procesamiento de residuos y evitar desplazamientos innecesarios.
  4. Determinar el mejor uso de la materia orgánica para compostaje, parques y huertos, o tecnologías anaeróbicas de generación de energía, con estudios de factibilidad a nivel comunal.
  5. Impulsar programas de educación ambiental y transferencia tecnológica para apoyar cambios culturales y operativos en la gestión de residuos.

La recolección de RSM presenta dos sistemas: tradicional y no tradicional. En el sistema tradicional, camiones compactadores, de propiedad de empresas privadas, trasladan residuos desde puntos de generación a sitios autorizados. Este sistema cubre una gran proporción de la población urbana, con una frecuencia de al menos una vez por semana. En contraste, la recolección no tradicional alimenta microbasurales, vertederos informales y centros de reciclaje, y suele ocurrir fuera de los sistemas regulados, con costos variables y a menudo sin beneficios sociales o ambientales claros.

En la disposición final, los rellenos autorizados en Gran Santiago (Loma Los Colorados, Santa Marta y Santiago Poniente) han mostrado capacidad y demanda crecientes, lo que señala la necesidad de planificar nuevas instalaciones y coordinar la ubicación de estos sitios. El control y la transparencia en el manejo de residuos, así como la definición de competencias entre entidades, son esenciales para avanzar hacia un sistema más eficiente y justo, que reduzca costos sociales y ambientales para las comunas con alta vulnerabilidad.

La visión de un sistema robusto se apoya en experiencias internacionales: Suecia participa activamente en la generación de energía a partir de residuos y en la cooperación con municipios para definir usos y finalidades de residuos. Brasil y Perú muestran ejemplos de integración de recicladores informales para ampliar cobertura y eficiencia, generando empleos y reduciendo costos. Estas experiencias subrayan la importancia de alianzas entre sectores públicos, privados y comunidades para sostener un ciclo de gestión de residuos que beneficie a los más vulnerables.

Mapa de distribución de rellenos sanitarios en Chile y principales rutas de transporte

Las condiciones y oportunidades observadas en RSM sustentan la recomendación de que las municipalidades formen e implementen planes de Gestión Integrada de Residuos Sólidos Municipales, que incluyan educación, separación en origen, sitios de acopio y renegociación de contratos, junto con alianzas con recolectores formales e informales y con municipios vecinos. También se propone estudiar tecnologías factibles para el tratamiento de residuos y la generación de energía, así como generar programas de transferencia tecnológica para asegurar la sostenibilidad económica y ambiental de las iniciativas.

La gestión de residuos tiene importantes implicaciones de salud pública. Es uno de los dos principales portadores de enfermedades infecciosas, y los residuos mal manejados pueden contaminar aire, tierra y agua. Un enfoque sostenible requiere evitar el consumo excesivo de productos con embalajes innecesarios, dar segundos usos a objetos y promover la reducción y reutilización como pilares del sistema. Asimismo, existen prácticas de recuperación de materiales, como el reciclaje de plásticos mediante procesos de pirólisis o recuperación de latas, que deben ser fortalecidas con marcos legales y políticas públicas adecuadas.

En Chile, la gestión de residuos sólidos municipales presenta retos de gobernanza, infraestructura y financiamiento. Se señala que menos del 5% de los 8,1 millones de toneladas de residuos domiciliarios se recicla actualmente, apuntando a una necesidad urgente de infraestructura para separación en origen, recolección diferenciada y procesamiento. A nivel nacional, la dependencia de vertederos y rellenos sanitarios, con más de 130 sitios de disposición final, refuerza la urgencia de una planificación territorial y una mayor participación ciudadana para minimizar impactos y costos. El financiamiento y la educación ambiental aparecen como ejes centrales para avanzar hacia una gestión más eficiente y sostenible.

Como síntesis, la gestión de residuos en comunas vulnerables debe combinar infraestructura adecuada, gobernanza eficiente y participación comunitaria para reducir impactos sanitarios y ambientales y fomentar condiciones de vida dignas. Las acciones micro a nivel municipal pueden generar cambios significativos cuando se articulan con planes regionales y nacionales, promoviendo una transición hacia la reducción, reutilización y reciclaje como parte de una economía circular.

Diagrama de flujo para un Plan de Gestión Integrada de Residuos Sólidos Municipales
Nota: Este artículo reúne y reordena ideas de investigaciones y reportes citados en el texto de base, preservando el texto literal de las oraciones que aportan al tema.

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