La salud de las mujeres es un ámbito complejo, influenciado por factores biológicos, sociales, económicos y culturales que las exponen a diversas vulnerabilidades a lo largo de su ciclo de vida. Esta situación se agrava en contextos de desplazamiento forzado y por las brechas de género existentes en los sistemas de atención médica, afectando tanto el acceso a servicios como la calidad de los resultados en salud.

Vulnerabilidades de Salud a lo Largo del Ciclo de Vida Femenino
Las mujeres y las niñas enfrentan riesgos específicos en cada etapa de su vida, con causas de mortalidad y morbilidad que reflejan desigualdades persistentes.
Infancia y Niñez
Durante la lactancia y la infancia, las tasas y causas de defunción son similares para niños y niñas. La neumonía, la prematuridad, la asfixia neonatal y la diarrea son las principales causas de mortalidad en los primeros cinco años de vida. La malnutrición es uno de los principales factores coadyuvantes en el 45% de las muertes en niños menores de 5 años.
Adolescencia y Juventud (15 a 24 años)
Las adolescentes y mujeres jóvenes presentan vulnerabilidades significativas. Las lesiones autoinfligidas, los traumatismos causados por accidentes de tránsito y el ahogamiento figuran entre las principales causas de defunción a nivel mundial en este grupo. A nivel global, las adolescentes y mujeres jóvenes tienen un riesgo de infección por el VIH el doble de elevado que los varones del mismo grupo de edad.
El embarazo precoz incrementa los riesgos tanto para la madre como para el niño, y en las adolescentes embarazadas, el riesgo de abortar en condiciones poco seguras es mayor que en las adultas. Se estima que se practican cada año unos 3 millones de abortos peligrosos en mujeres de 15 a 19 años, lo que contribuye de forma importante al padecimiento de problemas de salud de larga duración y a la mortalidad materna.
Asimismo, las adolescentes consumen cada vez más tabaco y alcohol, lo que puede poner en peligro su salud. En algunos lugares, las niñas consumen tabaco y alcohol en cantidades similares que los niños; por ejemplo, en la Región de las Américas de la OMS, el 23% de los niños y el 21% de las niñas de entre 13 y 15 años reconocieron haber consumido tabaco durante el último mes.
La anemia es otro problema prevalente: en 21 de los 41 países con datos disponibles, más de un tercio de las adolescentes de 15 a 19 años padece anemia, en la mayoría de los casos, ferropénica. Esta condición incrementa el riesgo de hemorragia y sepsis durante el parto, y provoca déficit cognitivo y físico en los niños de corta edad, además de reducir la productividad en los adultos.
Edad Reproductiva (15 a 44 años)
Para las mujeres en edad reproductiva, el VIH/SIDA constituye la principal causa de mortalidad a nivel mundial, siendo las relaciones sexuales no seguras el mayor factor de riesgo en los países en desarrollo. Los factores biológicos, la falta de acceso a información y servicios de salud, la vulnerabilidad económica y la desigualdad de poder en las relaciones sexuales exponen a las mujeres, en particular a las jóvenes, al riesgo de infección por el VIH.
Las defunciones maternas ocupan el segundo lugar entre las causas de mortalidad que afectan a las mujeres en edad fecunda. A pesar del aumento en el uso de anticonceptivos en los últimos 30 años, muchas mujeres en todas las regiones continúan sin tener acceso a métodos modernos de anticoncepción.
El cáncer del cuello uterino es el segundo tipo de cáncer más frecuente en la mujer a nivel mundial, y todos los casos están relacionados con una infección genital de transmisión sexual por el virus del papiloma humano (VPH).
Edad Adulta (20 a 59 años)
Los traumatismos provocados por accidentes de tránsito figuran entre las 10 causas principales de mortalidad de las mujeres adultas. Además, en la Región de Asia Sudoriental, las quemaduras son una de las mayores causas de mortalidad entre las mujeres de 15 a 44 años, quienes sufren lesiones y mueren por causas relacionadas con el fuego en mucha mayor medida que los hombres.
El consumo de tabaco y el uso de combustibles sólidos para cocinar son los principales factores de riesgo de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), una afección potencialmente mortal, en la mujer.
Mujeres de Edad Avanzada
Las enfermedades no transmisibles, principalmente las cardiovasculares y el cáncer, son la principal causa de defunción en las mujeres de edad avanzada, independientemente del nivel de desarrollo económico del país. Las enfermedades cardiovasculares son responsables del 46% de las muertes de mujeres de edad avanzada en el mundo, mientras que al cáncer se le atribuye un 14% (siendo los más mortíferos el cáncer de pulmón, el de mama, el de colon y el de estómago).
Entre otros problemas de salud que afectan a las mujeres de edad avanzada y que repercuten en su funcionamiento físico y cognitivo, se incluyen las afecciones oftalmológicas (como las cataratas), las deficiencias auditivas, la artritis, la depresión y la demencia.
Desafíos Transversales en la Salud Femenina
Más allá de las etapas de la vida, existen problemáticas que impactan la salud de las mujeres de forma generalizada.
Violencia Contra la Mujer
La violencia contra la mujer está muy extendida en el mundo entero. Las últimas estimaciones mundiales indican que el 35% de la población femenina ha sido víctima de violencia de pareja o violencia sexual fuera de la pareja. Las mujeres que han sido víctimas de abusos físicos o sexuales presentan tasas más elevadas de problemas de salud mental, embarazos no deseados y abortos inducidos y espontáneos.
Las mujeres expuestas a la violencia en la pareja tienen el doble de probabilidades de sufrir depresión, cerca del doble de probabilidades de padecer trastornos asociados al consumo de alcohol y 1,5 veces más probabilidades de contraer el VIH u otra infección de transmisión sexual. El 42% de estas mujeres ha experimentado traumatismos causados por esos abusos.

Salud Mental
Las mujeres son más propensas que los hombres a sufrir depresión y ansiedad. La depresión es la causa más importante dentro de la carga de morbilidad femenina, tanto en países de ingresos altos como bajos. Existen excepciones, como en China, donde las tasas de suicidio en el medio rural son más elevadas en las mujeres que en los varones. Las tentativas de suicidio, que superan en 20 veces a los suicidios consumados, suelen ser más frecuentes entre las mujeres que entre los hombres y entrañan una carga de discapacidad que a menudo se ignora.
Discapacidad
Las discapacidades, que afectan al 15% de la población mundial, son más frecuentes en la mujer que en el hombre. Las mujeres con discapacidad suelen presentar resultados sanitarios más deficientes, tasas de rendimiento más bajas en los estudios, niveles más bajos de participación en la actividad económica e índices de pobreza más elevados que las mujeres sin discapacidad.
Estudio de Caso: Atención en Salud a Mujeres en Situación de Desplazamiento en Colombia
Un estudio cualitativo realizado entre abril y agosto de 2008 en Colombia, que entrevistó a 12 prestadores de servicios sociales y de salud, buscó conocer la atención en salud a las mujeres en situación de desplazamiento desde la perspectiva de estos proveedores. El desplazamiento interno en Colombia, con causas como la disputa por la tierra y persecuciones ideológicas, ha afectado a millones de personas, siendo el país con el segundo mayor número de desplazados después de Sudán. Cerca del 40% de la población desplazada son mujeres, y el 55% son menores de 18 años, con muchas mujeres asumiendo el rol de cabeza de hogar debido a la muerte o desaparición de sus parejas.
Contexto y Metodología del Estudio
Según informes, casi la mitad de la población colombiana desplazada son mujeres, y el 83% de los hogares tienen necesidades básicas insatisfechas. Una de cada cinco mujeres desplazadas ha sido víctima de violación, con casos ocurriendo tanto en el momento de la expulsión como en las ciudades de recepción, llevando a enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados y abortos peligrosos. Profamilia señala que, de cada 100 adolescentes desplazadas, 23 ya han sido madres y 7 están embarazadas. El desplazamiento también provoca miedo, aflicción, desórdenes sociales, violencia, consumo de sustancias psicoactivas y trastornos psicopatológicos, que se agravan por la poca atención recibida.
El estudio cualitativo se realizó con participantes de instituciones como ACNUR, OIM, Ministerio de la Protección Social, Cruz Roja y UNFPA, seleccionados por tener al menos un año de experiencia en la atención a población desplazada. Las entrevistas semiestructuradas abordaron la percepción del desplazamiento y sus implicaciones para la salud de las mujeres, la experiencia en la atención y los problemas detectados. El análisis de datos se basó en referentes teóricos y metodológicos de la etnografía y la teoría fundamentada, utilizando software Atlas.ti para la codificación.
Percepción de los Prestadores de Servicios
Los prestadores de servicios perciben a las mujeres desplazadas con su salud alterada y con un gran sufrimiento, un deterioro que se inicia desde el acto violento y continúa en la ciudad de asentamiento. Las mujeres son vistas como:
- Víctimas y vulnerables: Desde el momento del desplazamiento, la mujer entra en un estado de choque, con sus mentes paralizadas, sintiéndose ausentes y encerradas en sí mismas. Se encuentran solas, sin saber a quién consultar y cómo hacerlo, siendo vulnerables por el desajuste estructural social y familiar, y la pérdida de derechos.
- Vulneradas en su integridad: La mayoría de los daños se refieren al abuso sexual, seguido del daño físico y psicológico. En la contienda entre grupos armados, las mujeres son blanco de violencia sexual. Este abuso conlleva riesgos de ITS/VIH/SIDA y alteraciones psicológicas severas. A menudo, guardan silencio por vergüenza, dolor o miedo a represalias.
- Marcadas por la violencia: Las mujeres y sus familias son víctimas de agresiones físicas, a veces con "marcas" que identifican a los agresores, como cicatrices específicas en el rostro o la pérdida de un dedo, simbolizando una deshumanización.
A pesar de la alteración en su salud y bienestar, la prioridad para las mujeres desplazadas no es la consulta médica, sino huir con su familia del agresor. Si el abuso sexual es muy evidente, reciben atención a través de organismos humanitarios que las remiten a instituciones específicas.
El Viacrucis en la Ciudad y Vacíos en la Atención
Al llegar a un nuevo destino, las mujeres con su salud deteriorada enfrentan un escenario sociocultural, económico y político diferente, donde continúan siendo víctimas y vulnerables. Se les percibe como incapaces de reponerse, víctimas de por vida con una gran carga de sufrimiento social, en una "ciudad hostil".
Muchas de estas mujeres, a menudo sin pareja y como cabezas de familia, pasan de ser mujeres de hogar a ser cuidadoras, proveedoras y líderes. Sin embargo, su escasa preparación académica les impide incursionar en el mercado laboral formal, limitándose a servicios domésticos, trabajo sexual o mendicidad. La "mujer vulnerable para trabajo sexual" es una realidad para la supervivencia. Con respecto a la salud, se destaca la carencia de estudios y cifras sobre el estado de salud de esta población, a pesar de su alta vulnerabilidad a ITS/VIH/SIDA, malnutrición y otros problemas.
Existe un vacío en la atención en salud, caracterizado por la remisión a otras instituciones como el acto predominante. No hay coordinación entre las instituciones para prestar una atención integral, ni se dispone de estadísticas locales que permitan orientar su manejo. La conclusión principal del estudio es que estas mujeres son vulneradas en su salud por actores armados y en su derecho a la atención en salud, debido a la brecha entre la ley y su implementación real.
Brechas de Género en la Atención de Salud: El Caso de Chile
La transversalización del rol de género en las políticas intersectoriales de salud ha cobrado especial importancia, buscando reconocer las brechas y la relación del ejercicio del rol de género en la experiencia de salud. El género se describe como el entorno sociocultural de una persona, atribuyéndose roles en diferentes ocupaciones; por ejemplo, el cuidado en salud suele ser atribuido mayormente a mujeres, siendo poco visibilizado y valorado desde lo sanitario.
Los sistemas de salud priorizan problemas para el acceso a tecnologías e intervenciones según carga de enfermedad, costo-efectividad, calidad y seguridad. Aunque se segmenta la población (niños, adultos, embarazadas, mujeres en edad reproductiva), no se aprecia con claridad una segmentación por rol de género. Es crucial indagar cómo las diferencias y el rol de género afectan las tasas de uso de servicios, la experiencia de atención o condicionan los resultados en salud.
A pesar de que en Chile la exclusión económica de seguros de salud es baja, persisten dificultades para que las mujeres accedan a atenciones que determinan procesos de salud-enfermedad más complejos, resultando en una mayor carga de enfermedad en mujeres que en hombres.
Metodología de Revisión de Literatura
Un reporte chileno tuvo como objetivo identificar brechas de experiencia y cuidado relacionadas con disparidades de género y el ejercicio del rol de género de la mujer usuaria y cuidadora. Se basó en una revisión dirigida de literatura internacional y nacional (Chile) entre noviembre de 2020 y enero de 2021, enfocándose en problemas de salud de alta magnitud.
La estrategia de búsqueda articulada consideró la población (mujeres de cualquier edad usuarias del sistema de salud y cuidadoras), el concepto (brechas de acceso) y el contexto (desde atención cuaternaria hasta comunitaria). Se condujo la búsqueda en PubMed/MEDLINE, Science Direct y buscadores web (Google Scholar, Google) para controlar el sesgo de publicación. Tras el tamizaje, se mapearon 86 referencias, la mayoría entre 2001 y 2016, provenientes de Las Américas y con diseños cuantitativos.
Los problemas de salud con mayores referencias fueron el accidente vascular cerebral (n = 25), la obesidad (n = 21) y el cáncer mamario (n = 18). La dimensión de mujer usuaria aportó 58 referencias, mientras que la dimensión cuidadora aportó 28.
Patologías Relevantes y Disparidades de Género
Accidente Vascular Cerebral (AVC)
Aunque factores de riesgo como la hipertensión y el tabaquismo son más frecuentes en hombres, estos incrementan el riesgo en mayor medida en mujeres, quienes tendrían mayor predisposición a peores desenlaces debido a su carga previa de enfermedad y factores sociodemográficos. En mujeres afectadas se reportan mayores prevalencias de hipertensión.
El AVC afecta mayormente a hombres, pero en mujeres su ocurrencia es más letal y grave. En ellas, el AVC se relaciona con síntomas menos específicos, lo que puede afectar el reconocimiento y dilatar el traslado inmediato a centros de salud, conduciendo a diagnósticos tardíos y menor acceso a tratamientos oportunos (trombólisis y/o trombectomía mecánica). Estudios en Estados Unidos mostraron que las mujeres tenían menor probabilidad de ser trombolizadas y de recibir todos los cuidados para los cuales eran elegibles.
Adicionalmente, se observan mayores complicaciones y peores pronósticos en mujeres sobrevivientes, existiendo mayor frecuencia de depresión, deterioro de calidad de vida y dependencia de cuidados. El coma, la parálisis, los problemas de deglución, la incontinencia urinaria y la afasia son más frecuentes en mujeres. Los datos internacionales indican que las mujeres tienen 60% menos probabilidades de recuperar su independencia, experimentan bajo acceso a rehabilitación (46%) y mayor discapacidad, con 3,5 veces más riesgo de hospitalizaciones debido a su nivel de discapacidad.
Obesidad
En Chile, la obesidad es más frecuente en personas con menos de ocho años de escolaridad. En mujeres chilenas en edad fértil, la prevalencia ha alcanzado entre el 20% y 35,3%. Diversos estudios demuestran la asociación de la obesidad materna con resultados maternos y perinatales adversos durante la gestación y el parto.
El acceso a procedimientos quirúrgicos bariátricos se consolida como alternativa de tratamiento válida para la obesidad grave, complementándose con manejos basados en la medicina del comportamiento. En Chile, el 85,4% de las cirugías bariátricas financiadas por el programa del seguro público beneficiaron a mujeres, similar a estudios internacionales que reportan que el 80,7% de estos procedimientos se realizan en mujeres. El rol de las intervenciones quirúrgicas en obesidad no es cosmético, y el pronóstico materno y perinatal posterior a una cirugía bariátrica es positivo, asociándose a menores complicaciones en diabetes y preeclampsia.
Es fundamental explorar cómo los regímenes de cobertura y equipos multidisciplinarios acompañan a la mujer con hábitos obesogénicos, acceso a dietas de baja calidad nutricional, en situación de pobreza o a cargo de hogares monoparentales, en su lucha para reducir peso.
Depresión
Los problemas de salud mental constituyen en Chile la principal fuente de carga de enfermedad. La incidencia de trastornos depresivos es mayor en mujeres, presentando dos veces más riesgo de depresión mayor. Estudios en Santiago de Chile reportaron una prevalencia de depresión estadísticamente mayor en mujeres que en hombres (36% versus 21%). La encuesta social Covid-19 también mostró un mayor porcentaje de síntomas moderados/severos de ansiedad y/o depresión en mujeres (26% versus 16,5%).
Enfermedades Musculoesqueléticas y Dolor Crónico
Según la Encuesta Nacional de Salud, el 42,8% de las mujeres presentan síntomas de dolor en una intensidad mayor o igual a cuatro en una escala de 1 a 10, en contraste con el 25,2% en hombres. La prevalencia de dolor es mayor en mujeres y aumenta sobre los 45 años, siendo más frecuente en baja escolaridad. El dolor crónico y/o persistente es más recurrente en usuarias, con un tercio de ellas viviendo con dolor por periodos superiores a cinco años. Un 44,2% de trabajadoras en Chile vive con dolor crónico.
Se han descrito sesgos de género en el tratamiento médico del dolor en mujeres, incluyendo largas esperas para diagnósticos, menor acceso a tratamientos efectivos, mayor uso de antidepresivos y más derivaciones a profesionales de salud mental.
Cáncer de Mama
El cáncer de mama es reconocido como el más diagnosticado en mujeres y su incidencia va en aumento en Chile. Cuenta con cobertura en el régimen de Garantías Explícitas en Salud para diagnóstico, tratamiento y seguimiento. Sin embargo, existe un fondo especial (Ley Ricarte Soto N° 20.850) que cubre terapias dirigidas a un subgrupo de pacientes (menos del 20%), dejando a otras mujeres sin acceso a tratamientos innovadores de alto costo que mejoran la sobrevida. Muchas mujeres afectadas recurren a tribunales de justicia para acceder a medicamentos con precios prohibitivos sin cobertura. Las mujeres perciben que el sistema de salud cubre todos los tratamientos para cáncer de mama, desconociendo las brechas de cobertura en subgrupos despriorizados y perfiles moleculares específicos. Actualmente, se busca adoptar nuevos modelos como el "rol del navegador", un acompañamiento profesional para acciones informativas y toma de decisiones.
La Mujer Cuidadora: Una Carga Oculta
La carga del cuidado en el hogar ha sido citada como moderada-severa en el 65% de las cuidadoras de sobrevivientes, destinando 6,3 horas diarias al cuidado informal emocional, físico y supervisión. El tiempo dedicado es mayor en cuidadoras que en cuidadores. La salud del cuidador o cuidadora es más baja que la población general, y la presión del cuidado decae cuando el cuidador es hombre, aumentando cuando empeora la severidad del sobreviviente, siendo mayor en las esposas.
Las cuidadoras asumen el cuidado con deficiencias basales en conocimientos, sobre todo en mayores niveles de dependencia. La obesidad mórbida desafía a los cuidadores al aumentar la dificultad en la asistencia para la movilidad, cuidados de la piel e higiene de personas con deterioro físico. En Estados Unidos, el 62,4% de mujeres adultas mayores presentó obesidad. Quienes están al cuidado de pacientes obesos y pre-bariátricos presentan mayor dolor lumbar, de hombros y muñecas, siendo estos más frecuentes en cuidadoras.
La frecuencia de mujeres cuidando personas con depresión es mayor que la de hombres (26% versus 16,2% en Canadá), y las cuidadoras pueden desarrollar depresión. La evidencia se aboca mayormente a las consecuencias musculoesqueléticas del cuidado; en Japón, el 78,2% de las cuidadoras ha experimentado dolor de espalda baja, asociado con actividades de cuidado nocturno y cambios de posición del familiar. Las mujeres, en mayor proporción (81,8%), son las cuidadoras de hijos con alguna discapacidad, siendo más propensas al dolor lumbar y discapacidad mientras cuidan, sin dejar de cumplir otros roles sociales y familiares. Las trabajadoras de mayor edad presentan un riesgo alto de experimentar dolor lumbar.