La Vulnerabilidad de las Mujeres Mayores: Un Análisis Profundo

A pesar de ser un segmento creciente de la población mundial, las mujeres mayores son sistemáticamente ignoradas en las políticas, financiación y debates sobre los derechos de las mujeres. Este desinterés contrasta con la realidad de que, en la actualidad, más de una cuarta parte de las mujeres del mundo superan los 50 años. Hace treinta años, la Declaración de Pekín ya reconoció que las mujeres mayores enfrentan desafíos únicos, que van desde la pobreza y la mala salud hasta la violencia y la discriminación. Sin embargo, el progreso en la mejora de sus vidas ha sido lento.

Desafíos Económicos en la Vejez

Las mujeres tienen una mayor probabilidad que los hombres de ser pobres en la vejez. Esta situación se debe a que muchas pasan su vida realizando trabajo no remunerado o empleos que no ofrecen pensiones. En numerosos países, las mujeres mayores tienen muchas menos probabilidades de recibir una pensión que los hombres. Un ejemplo claro se observa en Etiopía, donde los hombres mayores tienen nueve veces más probabilidades de obtener una pensión que las mujeres mayores. En América Latina, casi la mitad de las mujeres mayores de 65 años no tienen ingresos de pensión suficientes para cubrir sus necesidades básicas, lo que lleva a situaciones extremas como tener que "mendigar para comer y proporcionar comida para [sus] hijos".

Ejemplos de Indigencia Económica

  • Graciela, una anciana habanera, percibe una pensión de apenas 1.578 pesos después de 30 años de trabajo. Su calidad de vida ha descendido drásticamente, obligándola a someterse a privaciones para subsistir. Ella manifiesta: "Si alguien me hubiese dicho que yo, que cuidé ancianos durante 30 años, me vería en la vejez hurgando por comida entre la basura y la pudrición, lo hubiese dado por loco o lo hubiese matado a insultos".
  • Según los estándares del Banco Mundial, el umbral de pobreza se sitúa en 1,90 dólares diarios, mientras que una cubana como Graciela vive con 0,43 centavos de dólar al día, lo que la clasifica en extrema pobreza.
  • En los días de pago a los jubilados, la desesperación, angustia y resignación son palpables en las sucursales del Banco Metropolitano, donde la incertidumbre sobre el aumento de precios de productos básicos es una constante. Algunos han sido vistos buscando alimentos entre la basura.
  • Margarita Carballo, de 75 años, recorre barrios cargando ropas y zapatos viejos para intercambiarlos por alimentos, una situación que considera "mucho más dolorosa que cualquier enfermedad". Su consuelo reside en no mendigar, sino en el intercambio o la oferta de servicios como planchar, limpiar o lavar.
  • Un estudio reciente en Cuba indica que más del 72% de los cubanos vive por debajo del umbral de la pobreza, y la crisis alimentaria es el principal problema para el 64%.

Salud y Acceso a la Atención Médica

Mujer mayor siendo ignorada en un centro de salud

Muchas mujeres mayores sufren condiciones como osteoporosis, enfermedades cardíacas y problemas de salud mental, pero los sistemas de salud a menudo no satisfacen sus necesidades y derechos. Las preocupaciones relacionadas con la menopausia y la postmenopausia son frecuentemente ignoradas por los sistemas de salud y los responsables políticos. Algunas encuestas nacionales de salud excluyen a mujeres mayores de 49 años, ya que están diseñadas para centrarse en mujeres en edad reproductiva, lo que impide una comprensión y abordaje adecuados de las necesidades de las mujeres mayores.

En los entornos de atención médica, las mujeres mayores son a menudo desestimadas y reciben un trato deficiente debido a actitudes edadistas. Una cita lo ilustra: "Las mujeres no son reconocidas como seres humanos. Son tratadas como ciudadanas de segunda clase. A nadie le importa por ellas. Vas a un centro de salud y definitivamente te darán una aspirina, no algo relacionado con tu tratamiento o tu enfermedad".

Violencia y Discriminación Persistente

La violencia contra las mujeres no termina a los 50 años. Casi una de cada cuatro mujeres mayores de 50 años experimenta violencia por parte de su pareja. Las viudas mayores son frecuentemente objeto de robo de propiedades por parte de sus familias, discriminación y abandono. Durante la pandemia de COVID-19, la violencia contra las mujeres mayores aumentó, y muchas se enfrentaron a la negligencia y el abuso. A pesar de esto, la mayoría de las investigaciones y políticas sobre violencia de género no se centran en las mujeres mayores, lo que las deja sin la protección y el apoyo necesarios.

"La violencia contra las mujeres ha sido una constante en toda su vida, desde la coerción, el acoso hasta la violencia. En la vejez, las mujeres temen hablar sobre lo que les ha sucedido y han aprendido a aceptar esta forma ‘silenciosa’ de castigo".

El Maltrato a las Personas de Edad: Una Violación de los Derechos Humanos

Gráfico o infografía sobre los tipos de maltrato a personas mayores

El maltrato a una persona de edad, incluyendo a las mujeres mayores, es un acto o una serie de actos repetidos que causan daño o sufrimiento, o la falta de medidas apropiadas para evitar daños adicionales, cuando existe una relación de confianza. Esta forma de violencia es una violación de los derechos humanos y puede manifestarse como maltrato físico, sexual, psicológico o emocional; maltrato económico o material; abandono; desatención; y menoscabo grave de la dignidad y el respeto.

Magnitud del Problema

El maltrato a las personas de edad es un problema significativo de salud pública. Un estudio de 2017 que abarcó 28 países y 52 estudios, reveló que una de cada seis personas de 60 años o más (15,7% de este grupo de edad) sufrió alguna forma de maltrato en un año. La prevalencia de los distintos tipos de maltrato en entornos comunitarios fue:

  • Maltrato psicológico: 11,6%
  • Maltrato físico: 2,6%
  • Maltrato económico: 6,8%
  • Desatención: 4,2%
  • Abusos sexuales: 0,9%

En el ámbito institucional (hospitales, residencias de ancianos), una revisión de estudios recientes (2) indicó que el 64,2% del personal refirió haber cometido alguna forma de maltrato en el año del examen.

Cuánto afectó la pandemia de coronavirus a los adultos mayores

Durante la pandemia de COVID-19, la prevalencia del maltrato a las personas de edad, tanto en la comunidad como en las instituciones, ha aumentado. Un estudio estadounidense, por ejemplo, sugiere que las tasas de maltrato en la comunidad podrían haberse incrementado hasta en un 84%.

Se proyecta que el maltrato a las personas de edad aumentará, dado el rápido envejecimiento de la población global. Para 2050, el número de víctimas podría alcanzar los 320 millones, ya que la población de 60 años y más habrá crecido a 2.000 millones.

Consecuencias del Maltrato

Las consecuencias del maltrato son graves e incluyen:

  • Lesiones corporales
  • Defunción prematura
  • Depresión
  • Deterioro cognitivo
  • Ruina económica
  • Necesidad de ingreso en una residencia de ancianos

Para las personas mayores, las consecuencias pueden ser particularmente severas, y la recuperación puede llevar más tiempo que para otros grupos de edad.

Factores de Riesgo

Existen factores individuales que aumentan el riesgo de sufrir maltrato:

  • Dependencia funcional o discapacidad
  • Mala salud física o mental
  • Deterioro cognitivo
  • Escasez de ingresos

Factores que aumentan el riesgo de maltratar a personas de edad incluyen enfermedades mentales, abuso de sustancias y dependencia, a menudo económica, con la víctima. En el ámbito de las relaciones, el tipo de relación (matrimonial, de pareja, padres-hijos) y el estado civil pueden influir, aunque estos factores varían según el país y la región. Factores comunitarios y sociales abarcan el edadismo contra las personas mayores y ciertas normas culturales que normalizan la violencia. Las personas de edad con apoyo social o que viven solas tienen menos probabilidades de ser maltratadas.

Prevención

Se han implementado diversas estrategias para prevenir y combatir el maltrato, pero las pruebas de su eficacia son limitadas. Las más prometedoras incluyen:

  • Intervenciones realizadas por cuidadores para aliviar su carga.
  • Programas de administración del dinero para personas mayores en riesgo de explotación económica.
  • Líneas telefónicas de ayuda y centros de acogida de emergencia.
  • Equipos multidisciplinarios que actúan desde varios ámbitos (justicia penal, atención médica, salud mental, servicios de protección de adultos, atención prolongada).

A nivel mundial, el conocimiento sobre el maltrato a las personas de edad y su prevención es escaso, especialmente en países en desarrollo. Algunos países han encomendado al sector de la salud la sensibilización pública, mientras que otros han visto a las administraciones de seguridad social tomar la iniciativa.

Mujeres Mayores en Conflictos y Crisis Humanitarias

Mapa de Nigeria con zonas de conflicto destacadas

Las guerras y las crisis humanitarias afectan profundamente a las mujeres mayores. A pesar de sus roles clave en sus familias y comunidades, a menudo se quedan atrás, incapaces de huir o acceder a la ayuda. Más del 12% de las personas en países afectados por conflictos tienen más de 50 años, y este número sigue en aumento. Las mujeres mayores en contextos humanitarios frecuentemente pasan hambre, y muchas reportan falta de ingresos o acceso a ayuda alimentaria. "La vida ha cambiado mucho desde que comenzó la guerra. Ahora tengo miedo todo el tiempo. (…) Todo está caro, incluyendo la medicina, pero las pensiones son pequeñas. Ahora que soy mayor, siento que soy una carga y la gente no está interesada en mí".

El Conflicto en el Nordeste de Nigeria: Un Caso de Estudio

Cuánto afectó la pandemia de coronavirus a los adultos mayores

Un informe de Amnistía Internacional titulado "My heart is in pain": Older people’s experience of conflict, displacement, and detention in Northeast Nigeria, revela que el conflicto en el nordeste de Nigeria afecta de manera única a las personas mayores. Muchas han muerto de hambre o asesinadas en sus casas, o han sido abandonadas en condiciones precarias en detención militar ilegítima. El informe destaca que tanto Boko Haram como las fuerzas armadas nigerianas han cometido atrocidades contra personas mayores sin rendición de cuentas, y la respuesta humanitaria las ignora sistemáticamente.

  • Cuando Boko Haram invade pueblos, las personas mayores son de las últimas en huir, lo que las expone a la brutalidad y represión del grupo armado.
  • Las fuerzas armadas nigerianas han matado a disparos a personas mayores en sus casas durante redadas en pueblos controlados por Boko Haram, y miles han sido sometidas a detención militar en condiciones inhumanas, resultando en cientos de muertes.
  • Los pueblos en zonas controladas por Boko Haram tienen una población desproporcionada de personas mayores que no pueden o deciden no huir. Boko Haram saquea sus propiedades, restringe el movimiento de las mujeres, secuestra o mata a sus familiares y a veces tortura o mata a las propias personas mayores. Un hombre de 65 años relató cómo Boko Haram lo perdonó pero asesinó a dos de sus hijos, quienes "son quienes me ayudan a seguir vivo".
  • El saqueo de cosechas y ganado por Boko Haram, junto con las restricciones militares a la ayuda, ha creado inseguridad alimentaria extrema, provocando la muerte por inanición de muchas personas mayores.
  • En sus operaciones, las fuerzas armadas nigerianas a menudo no distinguen a combatientes de civiles, y muchas personas mayores con movilidad limitada han muerto o sufrido heridas por disparos, o han sido quemadas vivas en sus viviendas. Un hombre de casi 60 años describió un ataque del ejército en su pueblo donde su padre, mayor de 75 años, fue asesinado a tiros.
  • Personas mayores, incluyendo 17 ancianos y 9 ancianas, han sido detenidas ilegítimamente por periodos de hasta cinco años en condiciones inhumanas, como en el cuartel de Giwa, sufriendo hacinamiento, escasez de alimentos y agua, calor extremo, infestación de parásitos y falta de atención médica. Se estima que entre el 15% y el 25% de los fallecidos bajo custodia en este contexto son ancianos, un porcentaje desproporcionadamente alto.
  • Amnistía Internacional pide que las personas ancianas sean incluidas plenamente en el diseño e implementación de programas humanitarios. De los 2,1 millones de desplazados en el nordeste de Nigeria, aproximadamente 150.000 son de edad avanzada. En los campos de desplazados, la falta de ayuda específica para personas mayores ha vulnerado sus derechos humanos. "Nadie nos oye, nadie nos ve", dijo una anciana a la organización.

El Rol Laboral y la Discriminación por Edad

Una de cada siete mujeres mayores de 65 años a nivel mundial sigue trabajando, principalmente en empleos inseguros. Tienen más probabilidades de realizar trabajo no remunerado, cuidando a sus nietos y familiares enfermos, sin ningún tipo de reconocimiento o apoyo. En promedio, las mujeres mayores dedican 4.3 horas al día a trabajo no remunerado o doméstico. También enfrentan discriminación por razón de edad en el lugar de trabajo o se ven obligadas a jubilarse. "Me entristece el paro de mi vida profesional y siento una sensación de depresión por la cancelación de mi rol. Solía ser la proveedora de mi familia, pero debido a mi edad avanzada y al viaje de la mayoría de mis hijos, ya no puedo trabajar ni asegurarme lo necesario para mí".

La Ausencia de Mujeres Mayores en el Poder

Rara vez se ven mujeres mayores en cargos gubernamentales o de liderazgo. Las normas sociales y los estereotipos las relegan a un segundo plano. Cuando se pronuncian, a menudo son ignoradas o descartadas. "Las mujeres mayores prácticamente no existen entre los miembros de los parlamentos locales o nacionales, mientras que los hombres mayores no son una vista tan rara", comenta una mujer mayor de Serbia.

Transformaciones en la Vejez en Chile: Siglo XX

Foto histórica de mujeres mayores en Chile

Durante el siglo XX, la sociedad chilena experimentó un envejecimiento sostenido, lo que constituye uno de los mayores desafíos actuales. Con la implementación de sistemas de seguridad social, la vejez se ha convertido en un problema sociocultural que trasciende lo económico y material. La población envejecida experimentaría una redefinición del papel del ciudadano adulto, pasando de un individuo activo a una etapa de mayor pasividad y dependencia. La jubilación se convierte en un ritual que señala el paso a la vejez, generando una "pérdida de identidad por el trabajo" y la pérdida del lugar en la estructura social para los trabajadores envejecidos.

Condiciones de la Vejez Antes de la Seguridad Social

Antes de la implementación de un sistema de seguridad social en Chile (Ley 4054 de Seguros de Enfermedad, Invalidez y Accidentes del Trabajo de 1924), la vejez se desarrollaba bajo condiciones diferentes. La ausencia de "ritos de passage que señalen a los ancianos" dificulta el estudio de la vejez, que, dicho sea de paso, no ha sido objeto de investigación sistemática en América Latina, especialmente desde una perspectiva de género en sociedades tradicionales.

En el siglo XIX, la vejez era una fase del ciclo vital que se manifestaba en edades relativamente tempranas, alrededor de los 50 años, debido a las deficientes condiciones de vida. La etapa de declinación física y funcional, que comenzaba entre los 40 y 50 años, parecía manifestarse en mayor grado en las mujeres, redefiniendo su posición en su entorno.

Composición Demográfica y Actividad Laboral en el Siglo XIX

La revisión de censos de la segunda mitad del siglo XIX en Los Andes y Valparaíso muestra un mayor porcentaje de mujeres mayores de 50 años y envejecidas. Esta mayoría femenina podría interpretarse como resultado de los distintos tipos de labores realizadas en una sociedad patriarcal, aunque también las cargas y trayectorias vitales influyeron en la mayor longevidad femenina. En general, los hombres morían más jóvenes, y si envejecían, morían pronto.

En el censo de 1865 en Los Andes, la mayoría de las mujeres ancianas y envejecidas (80.8%) no declararon actividad laboral. Sin embargo, esto no significa que no desarrollaran actividades económico-laborales para su subsistencia. Un porcentaje mínimo (1%) de mujeres participaba en labores agropecuarias, complementando la fuerza laboral del grupo familiar. Probablemente, también complementaban las "labores del hogar" con otras ocupaciones que rebasaban el ámbito doméstico.

Condiciones de Vivienda

Las características de los espacios físicos habitados por mujeres ancianas y envejecidas en Los Andes y Valparaíso durante la segunda mitad del siglo XIX eran similares a las de la mayoría de la población. Los testamentos muestran tierras, casas y sitios como principales bienes. Abundan las referencias a "casitas", "casa habitación", "ranchos" y "casas de paja", reflejando construcciones precarias y reducidas.

En Valparaíso, el carácter urbano se refleja en una mayor presencia de casas (10%) y cuartos (16.6%) que de ranchos (6.6%). Las viviendas, muchas veces levantadas y mejoradas paulatinamente, eran el fruto de largos años de gestiones económicas. La condición de propietaria de algún tipo de vivienda proporcionaba una base patrimonial para asegurar el sustento. Un 79.8% de las mujeres "viejas" registraron sitios como parte de sus bienes. La dimensión de los sitios urbanos era reducida, con una mínima proporción que superaba las 20 varas.

¿Qué Debe Cambiar?

Para lograr la verdadera igualdad de género, es imperativo incluir a las mujeres mayores. Es fundamental que los gobiernos recopilen datos desglosados por sexo, edad y discapacidad sobre las mujeres mayores. Las políticas y la financiación deben integrar las necesidades de las mujeres mayores, y sus voces deben ser escuchadas. La igualdad de género es un enfoque que debe aplicarse a lo largo de todo el curso de la vida, ya que las mujeres enfrentan discriminación en cada etapa, y esta discriminación no se detiene a los 50 años.

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