La longevidad y las vidas extraordinarias de las mujeres mayores en Inglaterra a menudo revelan historias fascinantes de resiliencia, sabiduría y, en ocasiones, secretos sorprendentes. Desde supercentenarias que atribuyen su larga vida a hábitos poco convencionales o a filosofías de paz, hasta figuras que desempeñaron roles cruciales y ocultos en la historia, estas mujeres demuestran la riqueza de la experiencia humana.
Centenarias y Supercentenarias: Secretos de la Longevidad
El Reino Unido ha sido hogar de algunas de las personas más longevas del mundo, cuyas vidas se extienden a lo largo de más de un siglo, abarcando eventos históricos y cambios sociales profundos. Sus "secretos" de longevidad son tan variados como sus propias historias.
Amy Isabel Murray: La Cerveza como Elixir
Una anciana de 113 años natural del condado inglés de Greater Manchester (noroeste del país) fue declarada la mujer más anciana del mundo, una vez fallecida su antecesora, la francesa de 115 años Marie Bremont. El nombre de Amy Isabel Murray, que nació el 5 de octubre de 1887, acaba de ser inscrito en el Libro Guinness de los Récord Mundiales por convertirse en la mujer con más edad del planeta.
Según su nieto, Nick Murray, el secreto de su larga vida es haber bebido cerveza todos los días. "Vivía en el centro de la ciudad y todas las noches iba a un bar cercano y se tomaba cuatro botellas de cerveza", asegura. Murray agregó que, además, "dejó de fumar hace treinta años. Es una mujer extremadamente fuerte."

Ethel Caterham: Una Vida sin Discusiones y de Viajes
Para Ethel Caterham, el truco para tener una vida larga -y en su caso, realmente lo ha sido- es no discutir. Caterham, quien tiene 115 años, se convirtió en la persona viva más longeva del mundo, según el Gerontology Research Group -un grupo sin fines de lucro dedicado a investigar a las personas de más de 110 años-, después de que la hermana Inah Canabarro, una monja y maestra brasileña, falleciera a la edad de 116 años.
"¡Nunca discuto con nadie! Escucho y hago lo que me gusta", dijo Caterham desde su residencia de ancianos en Surrey, al suroeste de Londres, sobre el secreto de su longevidad. Nació el 21 de agosto de 1909 en el pueblo de Shipton Bellinger, en el sur de Inglaterra, cinco años antes de que estallara la Primera Guerra Mundial. Fue la segunda más joven de ocho hermanos.
Caterham, que ha vivido más que su esposo y sus dos hijas, es ahora la persona más longeva del mundo, según el Grupo de Investigación Gerontológica (GRG), con sede en Estados Unidos, y la base de datos LongeviQuest. Esta bisabuela es también la persona británica más longeva de la historia, según la base de datos "Oldest in Britain". Con tres nietos y cinco bisnietos, Ethel celebró su 115 cumpleaños en agosto, recibiendo una carta del rey Carlos III, quien la felicitó por un "hito verdaderamente notable".
Es evidente que Ethel ha traído en la sangre el viajar. Viajó a la India cuando tenía 18 años para trabajar como au pair para una familia militar, haciendo el viaje de tres semanas sola en barco. Poco después de regresar al Reino Unido, conoció a su futuro esposo, un militar, Norman Caterham, en una cena en 1931 y se casaron en 1933. La pareja estuvo emplazada en Hong Kong y Gibraltar, antes de regresar al sur de Inglaterra, donde criaron a sus dos hijas.
Campaña de sensibilizacion gobierno Canadiense
Eileen Maher: Alegría y Tradiciones en Blackpool
Una centenaria británica, Eileen Maher, expresó su deseo de recibir un telegrama de la reina y de sentir el amor de todos los presentes en su celebración. Eileen, quien se casó con un pianista de jazz a los 33 años, le gustaban el pastel y el jerez, pero no podía estar sin su dosis diaria de Stella y galletas de crema. "Siempre tenemos un suministro de Stella solo para Eileen", señaló una de sus cuidadoras. "Adora su Stella".

Maher vive en Blackpool desde que pasó su luna de miel allí en 1951 con su ahora fallecido esposo y nunca regresó a su sitio de origen. Desde mayo de 2015 vive en un hogar de retiro. Además de tomarse su primer selfie, en su fiesta también bailó con la hija de su desaparecida mejor amiga Pauline Green, que viajó desde Surrey, al sur de Londres, para la ocasión.
"No esperaba una fiesta para mi cumpleaños, pero esto es encantador, sobre todo que me canten", declaró la señora Maher. "Ha sido tan emocionante. No duermo bien pero seguro que lo haré esta noche". Pauline Green, quien describe a Eileen Maher como una "magnífica mujer", añadió que su madre y la señora Maher eran inseparables y que ella la considera como su tía. "Es una magnífica mujer y ha tenido -y tiene- una vida llena. Ella es muy importante para mí".

Vidas Extraordinarias: Melita Norwood, la "Abuela Espía"
Más allá de la longevidad, algunas mujeres ancianas inglesas han guardado historias asombrosas que solo salieron a la luz en sus últimos años, revelando una doble vida de intriga y convicción.
Cuando Melita Norwood atravesó su florido jardín en dirección a las cámaras, no tenía mucha pinta de criminal. A sus 87 años, su aspecto era el de cualquier abuela británica, aunque en realidad ya era bisabuela. Su pelo completamente blanco brillaba al sol y llevaba una blusa lila y una falda gris. Después, sin que le temblara mucho la voz, confirmó que había espiado para la Unión Soviética durante 40 años: "Hice lo que hice no para ganar dinero, sino para intentar evitar la derrota de un nuevo sistema que había dado a la gente común, con gran esfuerzo, comida y precios que podían pagar".
Después de burlar al contraespionaje británico durante casi toda su vida, fue un historiador quien la atrapó. Durante la Guerra Fría, el MI5 había encontrado topos soviéticos en las mejores universidades, en la cúpula de varios ministerios, en la BBC y también en las fuerzas armadas. Sin embargo, se les había escapado una secretaria que trabajaba en la Asociación Británica para la Investigación de Metales No Ferrosos. Había muchas cosas en la vida de Melita Norwood que podrían haber llamado la atención de las agencias de inteligencia. Era hija de un exiliado letón que había sido el primer traductor de Lenin al inglés, y, cuando creció, se casó con otro comunista de origen ruso.
Mientras un responsable ignoraba las advertencias contra Norwood, ella era la secretaria de un directivo con un papel relevante en el programa nuclear británico, y tenía acceso a su caja fuerte. Melita explicó que creía que la URSS necesitaba ayuda para mantener el equilibrio con el bloque occidental. Para justificar en casa sus retrasos cuando se veía con ellos, le decía a su marido que había pillado atasco volviendo del trabajo.
En cualquier caso, sus jefes soviéticos le daban mucho valor: el archivo del KGB la define como "una agente comprometida, fiable y disciplinada" y, tras su jubilación en 1972, la URSS la condecoró con la Orden de la Bandera Roja. A Norwood le quedó poco para llevarse su secreto a la tumba, pero la traición de otro espía perturbó sus últimos años. Después de la caída del muro, el archivero del KGB Vasili Mitrohkin se exilió en el Reino Unido con seis camiones llenos de documentación. Fue él quien descubrió quién era en realidad la "Agente Hola" y lo contó en The Times.
Después de algunas dudas iniciales, la fiscalía aconsejó que no fuera juzgada y ella desde luego no mostró gran arrepentimiento. Melita Norwood falleció el 2 de junio de 2005, solo seis años después de que se conociera su verdadera vida. No llegó a tiempo de ver en el cine La espía roja (Red Joan), la película de 2019 en la que Judi Dench interpreta a un personaje basado en su historia. La verdadera Norwood parecía tener perfectamente claros los motivos por los que hizo lo que hizo.
